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Expertos de la Generalitat proponen prescindir de la mayoría de funcionarios

10 respuestas
Expertos de la Generalitat proponen prescindir de la mayoría de funcionarios
Expertos de la Generalitat proponen prescindir de la mayoría de funcionarios
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#9

Re: Expertos de la Generalitat proponen prescindir de la mayoría de funcionarios

Esto no es nuevo.. Estas teorías se llevan poniendo en práctica desde hace ya unos cuantos años a base de leyes de reorganización del sector público, leyes de la administración pública, decretos de reorganización, creación de fundaciones y empresas...

En el fondo lo que se busca es dificultar el control del gasto público y desviarlo a todo tipo de entidades en las que se mezcla el derecho público con el privado, dificultando el control de su actividad... pero que, por arte de magia, el 90% de sus empleados acaban siendo afines al partido o sindicato de turno, asegurando al mismo tiempo, un importante número de votos...


Es curioso, que la únicas refomas que proponen los politicos sobre la administración pública, apenas tocan sus privilegios dentro de ellas.... salvo que sean para mejorarlos, como parece ser el caso.

Saludos

#10

Re: Expertos de la Generalitat proponen prescindir de la mayoría de funcionarios

Buenas, Feinmann.
Magnífica la referencia que haces de las cesantías, palabra ya olvidada y desconocida por casi todos, jóvenes y mayores, pero que evocan otros tiempos, otros siglos, otras formas de entender el poder y la relación del estado con los trabajadores, hacia la que nos dirigimos de nuevo a paso más raudo que la legión.

Cataluña es estandarte y ariete de las medidas que va tomando el gobierno de España, así pues, que se vayan agarrando los machos por aquellos pagos, sobre todo si logran la independencia y toman decisiones de forma totalmente autónoma encaminadas a recuperar las ingentes cantidades de maravedís que les debemos los españoles, porque, ese es el déficit de Catalunya, ¿no?.

Voy a recuperar una respuesta mía del 24-11-2012 contenida en el hilo "Otro Real Decreto. (Especial Funcionarios)", que viene al pelo:
"Una de las "gracias divinas" que se quiere quitar a los funcionarios es la inamovilidad (que el funcionario no pueda ser despedido).
Debemos resaltar que esa característica (la inamovilidad) es una de las bases del estado de derecho, pues posibilita el control de los gobiernos por parte de un grupo de trabajadores del estado que desempeñan su labor con imparcialidad y objetividad, independientes de los vaivenes políticos de los dirigentes; ¿qué podemos esperar si a los funcionarios se les puede despedir libremente y se les cambia con el gobierno de turno?.
Antiguamente regía en la función pública el "spoil system" (sistema de despojos) que se basaba en el cese de los funcionarios del régimen político anterior, para colocar a los del nuevo; viva la libertad.
Todo lo anterior no excluye que los funcionarios deban desempeñar su labor de forma adecuada, controlando sus funciones-horarios... y no permitiendo que se apoltronen en sus plazas"

Saludos con cesantía.

#11

Re: Expertos de la Generalitat proponen prescindir de la mayoría de funcionarios

Un poco de historia:

Hubo un tiempo, tras la guerra de la independencia, en el que conservadores y liberales se alternaban en el poder y en matarse mutuamente. Llegó un momento en que concluyeron que no hacia falta matarse, que podian alternarse en el poder sin matarse: fue el periodo de la restauración de Cánovas y Sagasta, tiempos del famoso caciquismo.
Funcionarialmente, era el tiempo de los cesantes. Cada partido en el poder tenia sus funcionarios, de forma que cuando llegaba al poder un partido cesaba a todos los funcionarios (que eran del otro partido) y ponia a los suyos. Naturlamente, esto tenia algunos problemas, pues causaba mucha inestabilidad, entre ellos:
- los funcionarios cesantes, del partido contrario al que entraba, les dejaban todo tipo de trampas administrativas. (unas por orden de los politicos y otras no)
- los criterios de trabajo de unos eran distintos de los de otros, y muchos tramites en marcha tenian que ser reiniciados.

Pero eso no era lo peor. Lo peor era que el acceso a la función publica no era por merito y capacidad, sino por afinidades politicas y familiares (como cualquiera reconocerá, todavia queda mucho de esto en nuestros ayuntamientos, y es que la historia no pasa así como así).

Otra cuestión fundamental: el funcionario no servia al ciudadano, no servia a la ley, servia al politico que le habia "apadrinado" en su entrada a la administración. Así que, dijera lo que dijese la ley, si el padrino pedia que hicies algo, se hacia, fuese en contra de la ley o no, pues se le debias el puesto, que no se había conseguido por méritos sino por su generosidad.

Esto, que le venia muy bien al partido cuando estaba en el poder, le venia fatal cuando estaba en la oposición, y entonces pensaba que la función publica no debia ser polizada sino que debia ser profesional (¡que cosas, 150 años despues siguen diciendo lo mismo!).

Pero bueno, a partir de principios del siglo XX comenzó a instaurarse, poco a poco (sin pasarse, no nos vayamos a marear) una profesionalización de la función publica, en la que como medida para que no se pudiese mediatizar las decisiones de los funcionarios, se crearon los conceptos de permanencia y de inamobilidad: que no se pueda despedir ni quitar del cargo salvo por motivos disciplinarios.

Esto tuvo sus mas y sus menos. Durante y tras la guerra civil hubo una purga de funcionarios. Todo aquel que hubiese servido fielmente al régimien anterior o no se hubiese alineado claramente con el franquismo fue expulsado de la administración. Luego vieron que se les pasó la mano, se rehabilitó a aquellos que pudieron pasar un escrupuloso examen de "limpieza de sangre", de no haber colaborado con el régimen republicano has allá de lo imprescindible y se readmitieron algunos.

En los años 50 el regimen franquista vio que el ser camisa vieja no solucionaba sus problemas, que necesitaba gente mas cualificada y repuperó parcialmente el sistema anterior, aunque siempre eran necesarios los certificados de ser "buen cristiano" por parte del señor cura, y el de "buena conducta" por parte del jefe del puesto de la guardia civil mas cercano. El haber sido "rojo" o pariente de "rojo" era suficiente para que se negasen esos certificados.
Esto hizo que la administración fuese profesionalizandose poco a poco, según la tasa de quienes habian entrado por méritos aumentaba respecto a la de los que habian entrado por ser adictos al régimen, si bien las mas altas instancias seguian estando copadas por adictos incondicionales al régimen.

Y en esto que llega la democracia. Entonces se crean las CCAA y se da autonomia a los ayuntamientos. Aunque el gobierno central continuo con las buenas practicas que habia iniciado el franquismo, las CCAA, y sobre todo los ayuntamientos, recuperaron el sistema caciquil de los tiempos de la Restauración de Cánovas y Sagasta, de forma que en muchos ayuntamientos la forma mas normal de entrar a su servicio es con el apadrinamiento del Sr. alcalde o algún otro político.