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¿Indignados o indignantes?

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14/05/12 (22:29)

¿Indignados o indignantes?

14 MAYO 2012 
"Las costuras de los días", por Salvador Sostres
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/guantanamo/2012/05/14/las-costuras-de-los-dias.html

"Lo más equivocado fue decir que el movimiento indignado era algo nuevo. Hay un orden viejo que se hunde con todos sus fracasos y todas sus estafas y los indignados son la última bengala de este barco naufragado que pide inútilmente auxilio. Los indignados son lo más 'ancien régime', lo más reaccionario, la última resistencia contra un mundo que se muda de piel, que ventila su habitación y se desparasita.

Los indignados son las últimas luces de un barco que busca ser mirado para poder hundirse tranquilo, la última estación de la socialdemocracia, los últimos que habrán podido vivir, como mínimo un tiempo, sin trabajar y con todas las prestaciones y sin morirse de hambre. Ha sido un largo viaje. Su mundo está a punto de desparecer entre sus propias toneladas de inconsistencia y de porquería. Los camiones de la basura ya están preparados. Los barrenderos municipales anuncian con sus escobas una nueva era. Ellos son los oráculos y las banderas.

Lo verdaderamente nuevo, nuevo en tanto que casi olvidado después de tanto tiempo, va a ser el esfuerzo y la puntualidad, el sacrificio y la hora exacta. Mil peluqueros van a tener trabajo segando melenas y rastas y mucho más pronto que tarde los indignados entrarán en Primark o en Zara para comprarse su ropa de recepcionistas o azafatas. No os van a pagar ni el uniforme. Un suelo de mil euros os va a parecer un lujo inalcanzable y tal vez recordéis con nostalgia aquellos tiempos en que hablabais con desprecio del mileurismo.

Se agotaron las arcas, se acabó lo público, sólo hay eco en las cajas fuertes del Estado cuando alguien las abre para recordar lo que una vez fue. Volverán las cincuenta horas semanales, oficiales o de bajo mano, los fines de semana de domingo por la tarde (si no hay encargos especiales), las vacaciones de una semana y que desde luego nadie va a pagarte si las haces. Volverá el hombre a mirarse en el espejo, volverá el hombre a mirar sus manos, a medirse con sus ilusiones y con sus esperanzas, a preguntarse qué quiere y que está dispuesto a hacer por conseguirlo.

No queda nada. Los barrenderos certifican con sus escobas y sus cubos que sólo somos ricos en basura, en la basura que la socialdemocracia nos ha dejado, en la porquería que queda después de las fiestas que quieren cambiar el mundo y sólo cambian muchos litros de cerveza de sitio. "Somos los señores del váter, los amos del retrete, la sierpe lanzada con las heces del día al pozo del recuerdo, al sueño que todo lo borra".

 Nada hay más old fashioned que lo indignado, nada que describa con mejor precisión el fin de un camino. Se dispararán la ventas de champú y de desodorante de supermercado. Los viejos indignados serán en breve nuevos mozos y transportistas, ujieres y fregaplatos. Si alguno tiene algún talento por fin empezará a aprovecharlo en lugar de desperdiciarlo de este modo intolerable y tan ingrato con Dios.

 Tú que desprecias la economía de mercado y que dices que toda poesía es hostil al capitalismo lo próximo que vas a comprarte es un despertador porque a las 7 va a empezar tu jornada laboral, tu día de trabajo con el que vas a ganarte, al principio, el pan y poco más porque nada sabes hacer y todo te lo tienen que enseñar y das más trabajo del que resuelves. Tú que tanto hablaste de tus derechos vas darte cuenta de que eran sólo un fantasma blanco en medio de la noche. Lamerás con tu lengua las sobras de la vida.

Hasta que sepas, hasta que crezcas, hasta que como todo el mundo hagas algo que pueda ser comprado y vendido y te lleves tu parte de beneficio. No queda nada más que lo que tú puedas dar. Después de tantos años de atracar la despensa, después de tanto sentirte agraciado e inmortal vas a asomarte con estupor a las costuras del los días, a lo frágil que es el hilo del que todos pendemos, a la asfixia en que nace el verso, al grito del electroshock en el silencio; de ti dependes, tú te arrastras o tú te alzas, estás solo en un mundo que puede devorarte o ser tuyo y no hay arena bajo los adoquines de la plaza."

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¿Despiadado? Sin duda.
 ¿Cruel? Sólo si consideramos crueldad advertir a alguien de posibles desgracias futuras.
¿Exagerado? Tal vez en los detalles, pero posiblemente no tanto en lo esencial.

Creo que el principal problema de "los indignados" es que reúnen bajo una misma pancarta a dos colectivos antagónicos: los que lo están ante la perspectiva de dejar de recibir, y los hartos de pagar para que los otros sigan recibiendo. Sólo les unen dos cosas, la indignación y el rechazo a una clase política que ha orquestado un reparto que para unos es un irrenunciable "estado del bienestar" y para los otros un insostenible despilfarro, pero quedándose siempre una parte sustancial, a modo de intermediarios que tanto ganan en las compras como en las ventas.

Mientras no se dilucide qué postura es realmente mayoritaria, nada se logrará. En cierto modo, la máxima "divide y vencerás" también sería aquí de aplicación, aunque sin saber quién resultaría vencedor y quién vencido. De momento, el objeto común de la indignación se mantiene confortablemente instalado en el "une y confundirás..."

S2

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