El Saqueo de Afinsa
SOBRE “EL SAQUEO DE AFINSA”
Corrían los primeros días de este Noviembre al que poco le queda ya para que lo releve el otro; que entre los dos, vaya yunta que conforman, en lo tocante a jornadas festivas, o de asueto, o de holganza, o de lo que se quiera llamar, pero siempre conducente al cese de la actividad laboral, que no de la otra… Aunque bien mirado, ni el de Mayo ni otros varios, se quedarían “descolgados” en lo que a tiempos festivos refiere.
Y digo que nos adentrábamos en el mes de El Tenorio, cuando yo recibí puntualmente en mi domicilio – que es el vuestro, pero pidiendo la vez -, el deseado ejemplar de “El Saqueo de Afinsa”; con un gesto casi imperceptible, lo saqué del envoltorio y a primera vista observé lo que se apreciaba en las páginas de Internet, cual era la elegancia de su presentación, la consistencia del volumen y la armonía de los tonos que componían la “fachada” de la obra.
Una ojeada rápida e interesada para comprobar los interlineados, márgenes y estructura general del texto, me predispusieron para que sin dudarlo un solo instante, le hiciera un muestreo a vuelapluma que fue suficiente para que me aprisionara su detenida lectura. No voy a describir lo que ya se conoce de manera generalizada por quienes ya han tenido la dicha de enfrascarse en su contenido, porque siempre me quedaría corto en mi apreciación. Baste leer los comentarios que al respecto se están publicando en los entornos donde se conoce a esta magnífica obra, y por quienes ya han participado del goce que supone manejar un ensayo como así se llama este tipo de creación literaria, para comprender la prudencia con la que trato de significar su calidad narrativa.
Un enorme respeto me merece, referirme a lo que se contiene en sus más de quinientas páginas con las que se desgrana la amplitud de nuestra tragedia, para atreverme ni tan siquiera a desmenuzar ni uno solo de los párrafos de “El Saqueo”, sin desmerecer de los anteriores o posteriores, ya que entre sí se encadenan los unos con los otros, invitando a no pausar la lectura, tal es el interés que despierta y que ya después no se duerme.
Sólo quisiera detenerme con el máximo respeto en la autora de la magnífica obra, a quien tanto mi esposa como yo mismo, tuvimos la ventura de conocer en la conmemoración del segundo aniversario de la intervención - como ya referí en un trabajo publicado en los foros -, y siendo testigos de excepción del desarrollo de un gesto valiente, al tiempo que respetuoso, que Mila Hernán protagonizó con su señoría el Juez Pedraz, que quedó inmortalizado en una de sus famosas “Murallas” con las que por aquellos días nos deleitaba.
Persona discreta, menuda de aspecto y presencia, pero enorme en su capacidad de empuje y convicción; mujer de verbo ágil, ocurrente y ordenado, enérgica en sus aseveraciones y nada proclive a dejarse convencer por razonamientos inconsistentes. De mente despejada y conocedora de la situación en la que tanto ella como cualquiera de nosotros - expoliados por las instituciones del Estado -, nos hemos visto abocados, mostraba entonces, como lo demostró siempre, que conocía perfectamente el terreno que pisaba y que ante tanta incredulidad, tanto desconocimiento y tanta manipulación de la única verdad para enmascarar las atrocidades cometidas, puso en orden el cúmulo de información conseguida, a través de las indagaciones que su empeño en seguir el hilo conductor de toda la trama político-financiera urdida para enterrarnos en vida, hasta configurar la magnífica producción literaria que en sí mismo es “El Saqueo de Afinsa”, ponerla al alcance de nuestra mano y mostrar al mundo entero, la indiferencia y el desinterés mostrados por un equipo de mal llamados “gobernantes”, que en aras de prebendas partidistas e intereses gregarios, inmoló indolentemente a más o menos, el dos por ciento de la población administrada.
Gracias a Mila Hernán – cariñosamente conocida como Mila -, nuestra silenciada voz se está dejando oír, nuestras enronquecidas gargantas, hacen llegar los lamentos a las antesalas de las vergüenzas oficiales; nuestras quejas se oyen, se escuchan y se contemplan a través de las pantallas y de los monitores que de manera virtual nos traen a casa las noticias. Merced al valor de esta nuestra “gran mujer”, nuestra “Agustina de Aragón” como ya se la designa, estamos siendo atendidos, escuchados, leídos, defendidos… Su empeño en que se nos restituyan nuestros derechos, nuestra dignidad como ciudadanos honestos y los importes de nuestras inversiones con las revalorizaciones correspondientes, ha sido y es, una constante en su abnegada vida reciente.
Ejemplo a ponderar por quienes en esta tragicomedia acontecida en nuestro caminar, han ostentado la representatividad de una parte de este dañado colectivo que entre todos constituimos. Me estoy refiriendo – cómo no -, a tantos como un día haciendo de su pecho un escudo, se ofrecieron para abanderar movimientos asociativos y aunar reivindicaciones, mucho más por tratar de “figurar” entre las huestes y mesnadas oponentes, que por encauzar correctamente sus esfuerzos a favor del grupo que llevaban tras de sí mismos.
Y de entre toda la tropa de “figurantes”, mención destacada merecen los que se pusieron al frente de Plataformas como la de afectados de Madrid y Portugal; las de Córdoba, Castellón de La Plana y León, con sus respectivos tres representantes más destacados de estas últimas, que además, conformaron la Imperial Federación Nacional del “nada sirve”, con el exclusivo objetivo de asustar y amedrentar con los artículos de los códigos civiles, penales y circunstanciales bajo sus brazos.
Y por no olvidar su ridículo comportamiento y su soez presencia en allá donde se elogia la figura de nuestra Mila y a su obra, citar al despojo humano que va siguiendo el rastro a la vez que dejando el suyo propio de babosa despreciable, por donde se aplauda la iniciativa de haberse escrito y por quien se ha escrito “El Saqueo”. Todo su empeño lo tiene puesto en desacreditar la bondad de la obra, en un intento desesperado de hacer prevalecer su propia teoría en detrimento de la genuina.
Todo, menos ponerse a ordenar sus apuntes, clasificarlos y clarificarlos, para ponerse a teclear la versión de su realidad, llevarlo a un editor y procurar que se haga cargo de su manuscrito, imprimirlo y publicarlo, y que también toda la opinión conozca otra de las versiones, como cuando el ilustre Avellaneda, publicó una réplica de lo que Cervantes hizo con “El Ingenioso…”.
No otra cosa que el desprecio y la mofa merece, quien se arrastra por los sanos lugares donde la gente normal y decente acude, a espaldas de un espécimen que lo único que consigue es desprestigiar a la especie humana, que ya por cierto, anda bastante tocada.
Sirvan estas sentidas frases de reconocimiento a una gran y desinteresada labor a favor de una causa justa – nuestra causa -, animando a quienes tengan la nobleza de leer y de disfrutar con los contenidos de “El Saqueo de Afinsa”, animen a otros a impregnarse de cómo sucedieron los hechos, para que entre todos, demos testimonio de que no fue lo que nos dijeron, ni sucedió como se nos contó, ni va a terminar como “ellos” se piensan.
Y si después de lo sabido y conocido sobre lo que Mila predijo y defendió; y de tal y como desembocaron al día de la fecha los turbios acontecimientos que envolvieron unos motivos inexistentes, si no seguimos las indicaciones apuntadas por la autora de “El Saqueo” para emprender acciones eficaces contra quienes merecen nuestro desprecio y en cambio se prefiere seguir como reses aborregadas atendiendo las indicaciones de los que nunca encuentran “el momento procesal oportuno” para intervenir, significará que carecemos de músculo, que nos hemos dejado vencer por lo cómodo de la inacción y por la desgana acumulada a lo largo del tiempo; pero téngase el convencimiento de que esa actitud sólo beneficia a quienes nos dejaron abandonados tras arrojarnos a la ruina en la que estamos.
Y al contrario de otras veces, estas no son elucubraciones mías, sino un reconocimiento profundo a la labor de Mila y un motivo más para agradecerle la publicación de lo que para todos nosotros – expoliados de Afinsa, o no -, debiera ser un manual de consulta, sobre las atrocidades que pueden llegar a cometer un rebaño de indocumentados sin escrúpulos, que navegan a la deriva llevando nuestra nave al pairo.
Zacarías