Mi padre siempre decía "cuando alguien me engaña, lo hace dos veces: la primera y la última" Así que, a las primeras de cambio, puerta. Que el banquero "de toda la vida" vea lo caro que se paga la traición. Suena de folletín, pero es así de claro. ¿Das la talla? Seguimos haciendo trato. ¿Me la quieres pegar? Pues buen día, y hasta nunca. Así acabarán aprendiendo.