Hasta hace poco la percepción de “libre de riesgo” de los instrumentos soberanos de los países desarrollados se daba por descontado, hoy la crisis financiera ha hecho de este paradigma otra de sus víctimas. ¿Cómo percibe el mercado al riesgo país en esta nueva coyuntura?
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¿Cómo definimos riesgo país en la actualidad?
Desde un punto de vista académico diremos que es el riesgo derivado de la exposición a perjuicios económicos que sean consecuencia de la situación política o macroeconómica de un país y/o de sus decisiones soberanas en materia de política económica.
También diremos que en general este riesgo viene por dos vías:
- Riesgo de Crédito (Préstamos):
Por incumplimiento generalizado en los pagos de la deuda externa (default soberano, imposibilidad de efectuar pagos externos por control de cambios...)
- Riesgo de Inversión (Capital comprometido en una filial):
Por confiscación, expropiación, nacionalización, guerra y violencia, cambios regulatorios.
Con esta breve pero formal conceptualización, veamos ahora la definición de riesgo país que han percibido los mercados en el último tiempo:
Dentro del contexto de los mercados occidentales y los países desarrollados, riesgo país era aquel riesgo que era visto de forma diferente por los encargados de riesgos de las entidades financieras, sin duda era un riesgo de mejor calidad frente al riesgo de cualquier corporación privada y en ese mismo sentido, no solo los riesgos de bonos soberanos eran beneficiados de esta percepción, sino también los riesgos de entidades relacionadas directamente con los estados (empresas estatales).
En general los bancos no exigían una garantía real que respalde una transacción realizada sobre una contraparte soberana, de forma similar los requerimientos de capital exigidos por las regulaciones no eran muy elevados ya que se consideraba a estos instrumentos como prácticamente “libres de riesgo” y en vista de que la mayor parte de países occidentales desarrollados llevaban un rating soberano triple A.
La realidad sin embargo está cambiando y hoy en día los recientes sucesos relacionados con Grecia y Dubái han puesto al mundo a repensar las posibles consecuencias de su exposición a riesgo soberano. Es una verdad que la reciente crisis financiera ha golpeado fiscalmente muchas de las economías desarrolladas y que se empiezan a tener dudas sobre su salud. Por otro lado también se conoce que las emisiones de deuda soberana abarcan plazos largos (hasta 30 años) lo que incrementa la incertidumbre inherente de este tipo de instrumentos, esto ha ocasionado que sea cada vez más frecuente encontrar en el mercado a compradores de Credit Default Swaps sobre bonos soberanos (CDS son los seguros que se compran en caso de que el bono relacionado entre en default).
Esta situación, acompañada de los pronósticos macroeconómicos de varios países ha llevado incluso a algunos gestores de riesgo a preguntarse si los CDS serán suficientes para enfrentar la incertidumbre sobre los instrumentos soberanos, como se sabe los emisores de éstos instrumentos de cobertura no son tantos y se encuentran relacionados. Probablemente sea necesario tener a mano mayores requerimientos de capital, más aún luego de la publicación la anterior semana de los documentos puestos en consulta por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea.
En el mundo post-crisis se empieza a caer el paradigma del AAA soberano, y con esta caída vendrá mayor volatilidad sobre estos instrumentos y mayor actividad en el mercado de derivados de cobertura sobre deuda soberana.
Bibliografía y Referencias.
“Bankers fear sovereign risk in 2010”, Gillian Tett
Financial Times, 21 de diciembre de 2009
“Bankers fear sovereign risk in 2010”, Gillian Tett
Financial Times, 21 de diciembre de 2009