Ésta era la
opinión del premio Nobel de Economía Robert Lucas, en una entrevista del periódico Expansión, sobre las nuevas regulaciones que buscan reducir los bonus de los banqueros por todo el mundo.
El Nobel afirma que estas medidas consegurán desincentivar la búsqueda de la riqueza, y ésto provocará una fuga de banqueros de la City. Además dice que no se pueden pagar los déficits aumentando los impuestos a los ricos. Esto es cierto. Los abultados déficits no pueden cubrirse con estos extraños impuestos, que pueden ser muy propensos a la evasión.
Hay gente que piensa que si se marchan los banqueros de los países europeos, pues mejor. ¿Se imagina alguien un mundo sin banqueros? ¿Cómo sería?
Más allá de la broma, hay que tener en cuenta que el sistema financiero es la correa de trasmisión entre el ahorro y la inversión productiva, y recalco productiva. Pienso que la regulación debería ir encaminada a que la banca se dedicase a financiar la economía real, que es para lo que se creó. Cuando los capitales de los inversionistas abandonan las inversiones productivas, la economía deja de funcionar correctamente. La historia lo demuestra. En la Gran Depresión, se produjo un importante auge bursátil, ya que las inversiones reales no encontraban rentabilidad. La crisis financiera japonesa se inició porque la bolsa y los mercados inmobiliarios atrayeron los capitales, por falta de rentabilidad de las inversiones productivas. Creo que son argumentos suficientes.
Desviar el tema de atención hacia las primas bancarias es errar en el problema. Si se incentivara a los bancos que realizaran inversiones productivas, y se penalizara a los que se dedicasen a las finanzas sofisticadas, crisis como las actuales no ocurrirían. Si realmente se implanta un impuesto a las transacciones financieras como decía la noticia de más arriba, el problema posiblemente se solucionaría.