Las reglas de la economía han cambiado
Un debate abierto sobre la economía actual

La entrega total del estado: "Prioridad absoluta" para la banca en la constitución española

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Publicado por Yo mismo el 26 de agosto de 2011

 

En el post anterior he hablado de lo que está hablando absolutamente todo el mundo; en los puntos 1 y 2 del nuevo artículo 135 propuesto para la constitución, se renuncia a la soberanía económica a partir del año 2020, (tal y como consta en la disposición adicional única). En el punto 4 del artículo se establece la flexibilidad y en el punto 5 se establece la referencia al desarrollo de los números en una ley aparte, de la que tanta gala hace Alfredo PePunto Rubalcaba.

Pero en ningún momento se habla del punto 3 que entrará en vigor en el mismo momento en que se publique en el B.O.E. esta modificación. Es de vital importancia, este aspecto, porque lo recogido en él deja los inconvenientes del resto de la modificación en algo anecdótico, a la vez que representa el exponente máximo imaginable de la entrega de un país y de la totalidad de los ciudadanos. Trataré de explicar lo mejor que pueda en qué consiste este punto, y por tanto rogaré que se hagan todas las dudas posibles, y por supuesto la máxima difusión.

En este punto nos encontramos con varios aspectos, y hoy voy a tratar el más grave que está en  la siguiente frase que nos viene a decir: “Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta”.

A pesar de que todo el mundo está obviándolo responde a una realidad muy diferente al techo de gasto. Y para entenderlo voy a usar también el símil de la familia. A cualquier familia o persona le podemos preguntar: ¿Cuánto puedes ahorrar al año?. La diferencia que hay entre los ingresos y los gastos nos dará una información y sobre este punto va el techo de gasto.

Pero hay otra cuestión que le podemos preguntar a una familia: ¿De cuánto dinero puedes disponer ahora mismo?. Evidentemente los ingresos y gastos de una familia a lo largo del tiempo, al igual que los acontecimientos, influyen sobre la respuesta, pero no la determinan.

Que cada cual se haga las dos preguntas y entenderá las diferencias. En el caso de los estados, la situación es la misma. Por un lado nos encontramos con los ingresos y gastos del ejercicio y por otro lado con la situación financiera en este momento, que dependerá evidentemente de la situación del país, pero también de los mercados financieros y otras variables. (Supongo que todo el mundo a la pregunta de ¿Cuánto dinero puedo conseguir contesta distinta cifra hoy que en 2004?).

En el caso de los estados, además tenemos un problema adicional y es el plazo corto de emisión. Se financia a un plazo mucho menor que las familias y de esta forma, para entendernos es como si una familia tuviese que ir pidiendo la hipoteca todos los años. Esto supone que ante un “cierre de grifo”, las familias no pueden obtener financiación, pero en el caso de los estados (también en el caso de las empresas y sobre todo de los bancos), significa que no se puede “renovar” la financiación. En definitiva, Un cierre de mercado para los estados implica necesariamente la suspensión de pagos, porque necesita financiar cada año el déficit más el dinero previo. O dicho de otra forma, el cierre de los mercados es similar a la situación en la que una familia se puede encontrar si una entidad financiera decide, (si pudiera) cancelar de golpe e improviso su hipoteca.

Pues lo que nos está diciendo este artículo es que según la constitución, en el caso de que el gobierno de España presente suspensión de pagos, no podrá realizar ningún pago mientras no haya pagado la totalidad de la deuda e intereses pendientes. Y en este sentido esto significaría que ante la entrada en una situación de default, en la constitución aparece que no se podrían pagar pensiones, nominas de funcionarios, prestaciones de desempleo, facturas a las empresas. Absolutamente nada,  sin ningún tipo de excepciones y durante el tiempo que transcurra hasta que se pague todo, (que sería el infinito porque en esta situación lo que es un problema grave financiero se convertiría la destrucción literal del estado).

Las razones de esta imposición a España, (no es posible imaginar que una traición de este calibre surja de forma espontánea) la podemos buscar en los principios de esta crisis, el gobierno de Islandia se obligó a respaldar los activos de los dos grandes bancos del país, que evidentemente acabaron cayendo, de tal forma que finalmente el gobierno de Islandia decidió presentar suspensión de pagos, (además de otras medidas). Hoy Islandia está saliendo de la crisis, pero apenas se habla de ello, mientras se habla de Irlanda que está completamente quebrada porque hizo exactamente lo contrario. Por supuesto Islandia ha ocasionado un problema, mientras que Irlanda aún no ha ocasionado ninguno, (para los bancos se entiende).

Para entender la importancia de este punto, tenemos que tener también la posibilidad de que esto ocurra; y para esto tenemos que tener en cuenta varios aspectos:

Resulta que tenemos un acuerdo de la unión europea, mediante el cual cada país está obligado a rescatar sus bancos, (La situación de Irlanda viene precisamente de esta casuística, y en el acuerdo del rescate a Grecia y Portugal, consta específicamente la obligación de aportar a sus bancos todo cuanto capital necesiten). Esto lo unimos a una caída vertiginosa de la banca europea en general (de la cual la Española no es inmune, y es especialmente grave sobre todo teniendo en cuenta que sólo Banco Santander tiene un pasivo mayor que el PIB de España). Lo complementamos con la barra libre para la especulación con deuda pública, CDS; y aderezamos la situación con unas agencias de rating que tienen el poder de tumbar estados y el resultado es espectacular.  Por supuesto el poder de la banca sobre el estado, en caso de que se apruebe esta modificación, será simplemente indescriptible.

Estamos en una situación en la que cada subasta del tesoro es una emoción y nos decidimos introducir una condición que supone que cualquier problema, supone la inmediata destrucción del estado para dar garantías a la banca.

Pero más allá de lo que no puede ser calificado como un acto de traición, lo más asombroso del caso sería el probable caso que nos encontrásemos con una situación en la que España cae porque tiene un volumen de deuda ingente, que en gran parte destina o destinará a prestar a Entidades financieras, (¿recordamos aquello de “a los bancos no les hemos ayudado, sino que les hemos prestado a cambio de beneficios?), para que estas compren deuda.

Pues constitucionalmente nos encontraríamos con que los bancos podrían no pagar por presentar suspensión de pagos, (como ha hecho Banco Santander cuando los participes del  fondo inmobiliario reclamaron su dinero), mientras el estado desaparezca. Es decir; si un gobierno le deja 100 a un banco, que a su vez le deja 100 al gobierno; el banco podrá acogerse a la normativa y no pagar, mientras el estado desaparecería.

En marzo se presentó el proyecto de la reforma de ley concursal, que otorgaba un poder a la banca en los procesos de concurso que entonces me parecía delirante ya que afirmaba legalmente que en los concursos, decidían los bancos y el resto de acreedores, no podía ni opinar. No creía que se pudiese superar.

Pero aún no me puedo creer que nuestros políticos intenten poner en la constitución el fin del estado. A veces creo que estamos hablando de un mal sueño. El hecho de que lo hagan por orden de Merkel, para salvar a sus bancos, en una semana, en agosto, con mentiras, engaños, omisiones y discursos de “fin social” y sin permitir a la gente opinar, (¿Cómo lo van a permitir?), solo puede ser calificado como traición.

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Etiquetas: pérdida soberanía · entrega del estado · crisis de deuda · articulo 135 · constitución española · prioridad absoluta banca · Deuda pública



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Comentarios
2 Elsaberokupalugar
26 de agosto de 2011 (22:58)

Estaba a punto de hacer un comentario, pero esta ya es la gota que colma el vaso. Me voy de España.

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4 Mahou_v
Mahou_v  en respuesta a  Elsaberokupalugar
27 de agosto de 2011 (00:41)

Escribenos...por lo menos para darnos envidia sana.
Quien pudiera hacerlo....

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5 Feinmann
27 de agosto de 2011 (01:27)

Esto es la rendición completa del Estado a la banca, con armas y bagajes.

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6 Cachilipox
27 de agosto de 2011 (01:53)

El punto 3 no es de aplicación "solo" en caso de quiebra del Estado. Tal como está redactado todo el nuevo art. 135, hemos reinventado la contabilidad y presupuesto público: En primer lugar (y con Prioridad Absoluta), de los ingresos que se puedan conseguir, hay que hacer un presupuesto 0, en el que se contemple el servicio de intereses y pagos de principal de la deuda pública, los actuales capítulos III y VII, que pasan a ser 0.1 y 0.2.

Luego, con lo que quede, se puede hacer ya el presupuesto normal de gastos. La Prioridad Absoluta es nuestro acreedor. Si entre medio se queda alguna abuelita sin pensión, algún niño sin cole, algún policia sin balas, algún bombero sin manguera, se siente. Somos culpables por vivir en un pais de sol y ser juerguistas. Austeridad báltica es lo que nos falta.

Lo dicho, traidores a España, la preñada, el juez-vocero, el de las cejas, la correveidile que nos recoje los mandados y ordenes en Bruselas, y los barbas viejunos que pretenden ir de que ellos son la renovación.

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7 Elsaberokupalugar
Elsaberokupalugar  en respuesta a  Cachilipox
27 de agosto de 2011 (03:39)

Ahora ya si que vale la pena entrar en la economía sumergida. Evitar pagar impuestos a toda costa, dejar de pagar los créditos, robar en las gasolineras y todo lo que nos reste liquidez de ahora en adelante.

Si el banco puede quebrar y quedate sin ahorros, si el estado despues de despilfarrar te puede dejar sin pensión, si a los parados pueden dejar sin sueldo.

Acaban de dar el pistoletazo a acabar con el consumo, meter todo debajo de la almohada y no fiarse de nada ni de nadie.

Esto ya no es ni estado de bienestar ni de derecho ni nada de nada.

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8 Fercanarias
27 de agosto de 2011 (11:52)

Pues yo no se de que se extrañan, la prioridad de toda familia es pagar los servicios básicos, agua y luz, y la hipoteca, es decir al banco.

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9 Losezno
27 de agosto de 2011 (12:49)

Mis felicitaciones Tomás por el análisis y por permitir eliminar la demagogia. Es terrible esta situación de subyugación económica que se está creando. Cabe recordar que, el pago de las sanciones de la guerra de Alemania en la Primera Guerra Mundial crearon el caldo de cultivo del nazismo, en la que una nación, en vez de ayudarla a crecer, como se hizo con la propia Alemania en la 2ª Guerra Mundial, y con Japón, se le despojo de todo el "amor propio" económico, por tener que pagar una deuda que les duró "cien años" (más o menos porque todavía se pagaba algo). Estas situaciones generan un gran sentimiento de agravio (me imagino los sentimientos de griegos, irlandeses y portugueses ante europa).

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10 Losezno
Losezno  en respuesta a  Elsaberokupalugar
27 de agosto de 2011 (12:51)

Pues ya sabes como en las películas de antes, "Manolo vente pa Alemania".

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11 Alea iacta
28 de agosto de 2011 (09:07)

Algunos conceptos me sorprenden.

Primero. Me sorprende que se acepte tener deudas como algo normal. Mi filosofía de vida es "no debas nada", "si debes, paga lo antes posible", y "ten una reserva para situaciones especiales supongo que también entran desastres naturales y recesiones)". Los Estados deberían funcionar igual: "no tengo deuda y tengo una reserva para catastrofes". La razón principal para que todos los Estados tengan deuda de modo estructural entiendo que es para robar sistemáticamente a los que les prestan, pues los intereses menos los impuestos y la inflación nunca son positivos. Concluiremos por tanto que la deuda de los Estados es un mecanismo para robar al capital. Por tanto, no deberían extrañarse de que ahora tengan dificultades para seguir robando.

Segundo. Me sorprende que se acepte como normal que no se paguen las deudas. (Totalmente impensable
hace cien o cincuenta años). Supongo que acabaremos yendo al carnicero o a la zapatería y arramblaremos con los productos en nombre de la necesidad y la solidaridad. Pero sobre todo, lo que
me enseñaron de pequeño es que "no es moral no pagar las deudas, para gastárselo en vino". Algunos siempre sacan a relucir las pensiones de las abuelitas, pero creo que es una gran inmoralidad hablar de no pagar deudas y seguir con el despilfarro que todos sabemos (Diputaciones, Senado, tvs públicas...). Ahora bien, si el pueblo soberano admite que le recorten las pensiones en vez de exigir se recorte el despilfarro, pues que sea consecuente y luego no justifique todo con las pensiones de las abuelitas.

Tercero. Veo al autor hablar de bancos y del Banco de Santander, cuando supongo que quiere decir
banca pública, Cajas de Ahorro, que ha sido el lugar donde el Estado ha enterrado una gran cantidad
de recursos. Cuando el Santander necesitó capital en 2009, hizo una ampliación, y sus acionistas cubrieron el capital.
Una anécdota sobre Cajas... Ahora está de actualidad el tema de las cuotas de la CAM. El Banco de
España permitió su emisión, siendo ya entonces un rumor a voces que la Caja estaba en quiebra. A mí
me pareció un engaño. Caja Castilla-La Mancha también había emitido preferentes. Después de la
intervención de CLM, el BdE permitió que las preferentes se recompraran al 100% con el dinero público, diría que ilegalmente. ¿Por qué?, quizás que para que no hubiese escándalo político, o
directamente para evitar las denuncias de los compradores, clientes pequeñitos de CLM. ¿Entendemos
ahora por qué había gente que pensaba que se iban a recomprar las cuotas de la CAM?
Por cierto, han cerrado bancos pequeños, incluso en Alemania. ¿No podría haberse dejado quebrar a
media docena de Cajas? Supongo que el problema era que sus gestores tenían nombres y apellidos y
que tenían partido.

Cuarto. Alusión al fondo inmobiliario de Santander. Nunca he intervenido en ningún foro hasta ahora al respecto, y no conozco el tema a fondo. Hace años me interesé en fondos inmobiliarios y consulté
los folletos creo que de tres (SAN, BBVA y Caja Madrid). No invertí porque me parecían excesivos
los gastos de gestión. En los reglamentos se recogían claramente aspectos como la valoración de los
activos, un par de veces al año, creo (obviamente no puede ser diaria). También la liquidez, muy
limitada, porque liquidar los activos tampoco se hace de un día para otro. Supongo que si tienes un
piso y quieres venderlo tardas un tiempo. Y si encima fijas el precio que tu crees razonable, pues
habrá gente que lleve ahora dos o tres años con el piso en venta. Y si además quieres venderlo en
un momemto especialmente inadecuado, ni te cuento.
Por eso no inverti en esos fondos. Pienso que algunos no debieron leer bien el folleto si pensaron
que su dinero lo podrían recuperar de un día para otro. O a lo peor pidieron consejo sobre el
pescado al pescadero, "tengo el mejor pescado de la provincia y parte del extranjero".

Quinto. Grecia, Irlanda, Portugal. Grecia ha engañado a sus socios desde hace años. Hizo trampas
para entrar en el euro, que se ve por qué no le correspondía. Grecia lleva año y medio diciendo que
va a hacer y no hace. Parece que en un acto de sacrificio máximo va a privatizar el 10% de la
telefónica, (quedándose el Estado con el 90%), y el hospital general de Atenas tiene 45 jardineros
en nómina. ¿Dónde hay una cuenta corriente para que todos los amigos de Grecia hagan un ingreso? El
equivalente sería crear unos "hispabonos" para que entre todos paguemos a las Comunidades deudoras
sus embajadas, televisiones regionales o lo que sea. Etc

Final. Dónde algunos pensamos que debe realizarse la reforma sobre el déficit no es en la
Constitución, sino en el Código Penal. Porque ya vamos sabiendo lo que vale en este país la
Constitución, la palabra de los políticos y todo lo que requiere de un comportamiento moral y no lleva asociada pena de cárcel.

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12 Madoz
Madoz  en respuesta a  Alea iacta
28 de agosto de 2011 (12:04)

Tienes más razón que un santo, pero es mejor decir a la turba que puede endeudarse y gastar y luego de pagar ya veremos, luego alegamos deuda ilícita y demás chorradas varias.

Otra estupidez es que los yanquis, también tienen un techo de deuda y eso no está deteniendo el gasto necesario o innecsario, pero brutal, porque la Constitución, se hace demasiado flexible, donde caben todos.

Los que sean autoproclamado ácratas, y ahora apelan al Estado, pienso que no están de acuerdo con ninguna de las reglas establecidas, de un Estado Social y Democrático de Derecho que ponga límites, porque mejor es que no hubiera norma ninguna y no aceptan ni mucho menos, el Codigo Penal porque pone límites, sobre todo en la estafa o contratos simulados o delitos económicos, que es su modo de vida.

"Nunca prometas, lo que cumplir no cuentas".

En esta Constitución cabemos todos, aunque ello desestabilice el sistema, como cuando en la República, los aparentemente amigos en el ejército, no lo eran tanto y era pura apariencia.
Por eso, pensaré invertir MAS en deuda pública y seguiré pagando MIS deudas y compromisos, porque necesito estar seguro de que las inversiones verdaderamente llegan a quién lo necesita.
Un ejemplo del ideario de los ácratas:
Apoyo de los yihadistas en Libia.
Se quiere desestabilizar todo el sistema, al precio que sea.

Antes el anarquismo-liberalismo en plena burbuja, no quería límites a los bancos, y después del desastre, no quiere poner límites a los Estados.

Los que representamos el liberalismo clásico y tradicional y el primigenio liberalismo de límites, creemos que Thatcher y Reagan, de liberales nada, de nada, porque su política de desregulación, era un bomba de relojería, que nos está explotando intencionadamente y no solo perdemos todos, pierde cada uno, los límites te hacen MAS libre, porque te los tienes que poner Tú mismo.

La norma protege, y la que pone límites a Estado y administraciones MAS, no invade un primigenio estado individual de naturaleza, que sólo existe en mentes criminales, que se quieren cargar, la seguridad jurídica en los negocios.
Terrorismo para un reino de Taifas de picaresca, typical spanish en gobiernos locales y de caciques de aldea oportunistas.
Te invito a lo que quieras, que tu pagas.

http://www.liberalismo.org/3/liberales/

http://acratasnew.blogspot.com/2011/08/cuando-la-democracia-es-letal-los.html

Un estudio sociológico y psicólogico de a dónde vamos:

La espoleta que encendió los disturbios, la muerte del joven Mark Duggan, abatido a tiros por la policía en el barrio de Tottenham, fue una razón o excusa para mostrar ira, sostiene Vicente Garrido, profesor de Criminología de la Universidad de Valencia. "La ira de las bandas ante la policía, la ira de los antisistema, de los delincuentes juveniles. Esa ira, si era lo suficientemente intensa, generaría un escenario de oportunidad único, una ventana hacia el robo y el pillaje", señala. "Entonces se formó una turba que devoró todo. La auténtica naturaleza del hecho se muestra por quienes eran las víctimas: sus propios vecinos. Ante ese movimiento autogenerado y arrollador acabaron por ceder todas las inhibiciones frente a la ley" .

"Muchos -quizá la mayoría- de los saqueadores participaron por puro egoísmo y avaricia. Como necesitan o quieren cosas, sencillamente se las llevan, sin importar si lo consideran correcto o incorrecto", argumenta Nier. "Y luego parece que hay otros que justifican los saqueos argumentando que, a su modo de ver, todo el sistema político o económico es ilegítimo, así que sencillamente se aprovechan de un sistema que creen que ha estado explotándoles (o al menos ignorándoles)". Finalmente, están los que en otras circunstancias nunca habrían hecho lo que hicieron. "Son algunos, probablemente una minoría, que quizá se acercan a los disturbios o saqueos sin malas intenciones. Puede ser gente normal que pierde temporalmente su brújula moral en el frenesí de la multitud", apunta.

Un saludo

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13 Yo mismo
Yo mismo  en respuesta a  Alea iacta
28 de agosto de 2011 (13:47)

1. No hablo de tener deudas como una situación normal. HABLO DE QUE ESTA ES LA SITUACIÓN ACTUAL. Si queremos hablar de ciencia ficción comenzando en un punto donde no estemos como estamos... ¡adelante!.

Y por favor.... ¡lecciones de moralidad las justas!. En todo caso entiendo que está usted pidiendo que se declare inconstitucional la ley concursal... (¿no?). En un principio de coherencia mínimo.

2. Me sorprende que se hable de normal que se hable de inyectar cantidades ingentes de dinero sin control, para rescatar a todo el mundo y luego que se hable de que no se pagarán pensiones, y demás mientras no se pague la deuda de estos desmanes. ¿De donde creemos que salen todos estos campeones del IBEX?... ¿De donde ha salido el FAAF?... Por lo tanto, no veo normal que se hayan pagado todas estas cantidades. Lo que no veo normal es que se olviden casos como los grandes robos que nos han perpretado, y luego se vengan con lecciones de moralidad.

3. He justificado ampliamente que la manga ancha con los bancos ha sido mucho mayor que la manga ancha con las cajas. Sin embargo, y a nivel de anecdota diremos que en 2008 se salvó a los bancos de la quiebra, y hoy se salva a los bancos de la quiebra. En este sentido, y para no discutir, que se ponga en la constitución un punto de "prohibido rescatar absolutamente a nadie"... y punto. ¿vale?. Por cierto.. ¿hablamos de la valoración de metrovacesa?... ¿hablamos del cambio normativo que impone una mejora de capital en los fondos de Santander?...¿hablamos de que todas las medidas han ido a salvar los mercados financieros, lo cual tiene un impacto muy directo en los fondos propios de santander?????.

4. Curioso que hablemos de valores, cuando se habla de invertir en fondos inmobiliarios, que la culpa es de los clientes,... pero no tanto cuando se habla de invertir en deuda pública, que segun esto resulta que los inversores, no debieron haber mirado nada... Me gustaría aclarar posturas, porque yo aquí no entiendo ni papa. Un inversor que invierte en deuda pública a cambio de un riesgo ¿debería saber que es posible que se suspenda el pago?... ¿porque no actuan con las mismas reglas los países que los bancos?... ¿porque no se pide esto?... o sea. Si los bancos pueden suspender los pagos por la situación... que puedan los países. Si no pueden los países que no puedan los bancos.

5. Irlanda no ha engañado a nadie y ha aceptado todo sin rechistar y está completamente quebrada. Grecia ha prometido unas medidas que sabe que no podrá adoptar. pero no debemos olvidarnos el chantaje. Por que aquí todo el mundo está engañando a todo el mundo. Lo curioso es que solo miramos el engaño del que pierde.

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14 Yo mismo
Yo mismo  en respuesta a  Madoz
28 de agosto de 2011 (14:00)

Esto se lo explicas a Irlanda... que de repente le han calcado un 32% de deficit a la turba unica y exclusivamente por una medida que la turba no quería....

¡antes de !...

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15 Madoz
Madoz  en respuesta a  Yo mismo
28 de agosto de 2011 (17:22)

La turba quería presumir de ser el país más chulo, símbolo de la desregulación y los impuestos más bajos, símbolo como los países bálticos del neoliberalismo que aboga por acabar con los derechos de los trabajadores y de la disminución del Estado, como contrapoder y que pueda hacer su labor con los estabilizadores automáticos.
Se vendió en su momento, como modelo a seguir y en algo nos parecimos, salvo en que aquí a los bancos se les controló más, a pesar de que la élite financiera presionara por el "modelo de exito irlandés" o islandés ahora.
Con ello, los países entraron en una competición, a ver quién era más chulo y quién desregulaba, controlaba MENOS y bajaba más impuestos.
La excusa, la atracción de grandes multinacionales, que compitieran, quién ofrecía las condiciones más infrahumanas y con mayores perjuicios al consumidor.
Destaco la normativa que LIMITA, una supuesta libertad ficticia en los negocios, como el "prohibido prohibir" del Mayo francés...
Ahora estas multinacionales (no europeas, porque los únicos que invierten aquí a largo plazo, son EUROPEOS) se van a países, que compiten mejor en esas condiciones de "supuesta" libertad, para las multinacionales sí, pero no para el resto, que las rodea.
---------------------------------------------------------------
Estas últimas consideraciones nos parecen fundamentales para entender
la crisis y, sobre todo, para poder darle respuestas que supongan remedios
duraderos y capaces de proporcionar en el futuro más estabilidad y bienestar.
¿Cómo evitar una nueva crisis financiera y que ésta afecte a la economía
productiva si se mantienen las condiciones que constantemente
atraen a los capitales a su uso especulativo que solo genera capital y rentabilidad
ficticios? Incluso desde una óptica puramente capitalista,
¿cómo conseguir suficiente dinamismo y ganancia en los mercados reales
si la desigualdad que lastra los salarios al mismo tiempo limita su
capacidad de compra y, por tanto, la demanda necesaria para rentabilizar
los capitales?, ¿cómo afrontar nuevos e inevitables momentos de perturbación
y crisis si las economías quedan al albur de los capitales sin control
y sin regulación?, ¿cómo garantizar que haya resortes capaces de restablecer el equilibrio si los Estados pierden toda su capacidad de maniobra
para dejar que las cosas funcionen según las reglas de no-gobierno
de mercados dirigidos solamente por la búsqueda del lucro?
De hecho, todo esto es lo que ha puesto de relieve la propia crisis, cuando ha obligado SIN REMEDIO a recurrir a la intervención de los gobiernos,a nacionalizaciones, a incrementos vertiginosos del gasto público... es decir, a los mecanismos más eficaces, por no decir los únicos, que se conocen para hacer frente a las perturbaciones pero que, sin embargo, SE NIEGAN, sin que al mismo tiempo se establezcan condiciones que los hagan innecesarios, SINO TODO LO CONTRARIO.

Nada de lo que hemos explicado en las páginas anteriores hubiera podido
ocurrir si los poderes no fuesen tan asimétricos, si la democracia dispusiera para todos las mismas capacidades de decisión. Y así, se pone derelieve que los principios que están gobernando las relaciones económicas y financieras están al margen de todo criterio moral, o de cualquier consideración ética que no sea la que admite e impone que la búsqueda del beneficio es superior a cualquier otra aspiración social.

El problema no es que como solución en Irlanda se proponga más de lo mismo, sino que esas ideas, tienen cada vez más partidarios en toda Europa y no tienen contrapoder ninguno, porque hasta el modelo alemán de éxito de antes, se pone en entredicho, en la misma Alemania.
El problema viene de la falta de PREVISION en la BONANZA, aunque ahora es MAS fácil, engañar a la turba, con el potente arma del miedo que ayuda a controlar más, la auténtica libertad.

El ejemplo más claro, es la total desaparición de la oposición política al populismo en el Parlamento Europeo y en toda Europa.

No se puede llamar Revolución o novedad, a lo que es una Reacción o Contrarevolución y más de lo mismo, por lo menos.
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El superliberal presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llegó
aún más lejos y le pegó un verdadero tiro en la nuca a los principios del libre mercado que decía haber defendido a lo largo de su mandato: unos meses antes de dejar la presidencia propuso un plan de rescate que consistía en la compra de los activos "basura" por parte del Estado para sanear así los balances bancarios. La operación era muy simple: el Estado se endeudaba para comprar títulos que ya no valían nada y así retiraba el riesgo de los balances bancarios, permitiendo a los bancos seguir su negocio como si no hubiera pasado nada. Un verdadero regalo para los bancos a cuenta del erario público, pero tan elemental y claramente orientado a garantizar sus privilegios que incluso el propio Congreso de Estados Unidos lo rechazó.

Puesto que la crisis avanzaba sin remedio, las autoridades estadounidenses llegaron a tomar decisiones verdaderamente históricas que muy poco tiempo antes hubieran merecido que cayeran bombas atómicas
sobre los fideles, hugoschávez o evosmorales que hubieran osado adoptarlas:
La nacionalización parcial o completa de entidades bancarias e
incluso, en la práctica, de algunas grandes empresas en apuros.
Como ya hemos visto en los capítulos previos, en los últimos decenios
se han privatizado cientos de empresas públicas que eran rentables, se ha
reducido el gasto público en todos los ámbitos que afectan al Estado del
Bienestar y se ha permitido y fomentado el desarrollo de alternativas privadas a servicios públicos tales como la educación y la sanidad, entre
otros, siempre con el argumento de que así se protege mejor y sin despilfarro a la sociedad.
-------------------------------
Hay párrafos que no son míos, son del libro de Juan Torres López
¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?.
Lo mejor que he leído y encima gratis.
Me voy a hacer socio YA.

http://www.attac.es/

Un saludo

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16 Jcpprr
28 de agosto de 2011 (23:05)

Bajo mi ignorancia una pregunta:
¿Se puso una cifra concreta a ese límite de endeudamiento por parte del estado o simplemente son palabras que se pondrán en la constitución que luego no servirán para nada?.

Tiene todo el sentido del mundo lo que escribes si lo miramos desde el prisma de que el estado tiene la única intención de ayudar a los mercados y empobrecer a los ciudadanos, pero si se pone ese límite de deuda, ¿eso no evitara que se produzcan mas rescates bancarios ya que esos rescates solo se pueden producir emitiendo mucha pero que mucha deuda?.

También decir que yo estoy de acuerdo con ese límite, ya no es que este de acuerdo sino que yo creo que no se tendría que emitir deuda a no ser que fuera estrictamente necesaria por algún motivo en concreto que se escape de los presupuestos, y por supuesto lo que tenemos que hacer en estos momentos es no emitir mas llegando a un acuerdo con los acreedores para reestructurar la actual, pero taponar la vía de agua no seguir navegando con un agujero por debajo del límite de flotación, ya que si seguimos jugando al mismo juego de emitir deuda y seguir emitiendo deuda al final nos hundimos seguro.

No mas deuda, no mas emisión de deuda.

Saludos

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17 Mandrake
29 de agosto de 2011 (11:11)

Buenos días, me parecé también interesante este otro artículo del profesor Juan Torres Lopez sobre la reforma en la constitución.

¿Es deseable la estabilidad presupuestaria?
Publicado el 26 de agosto de 2011
El acuerdo entre el PSOE y el PP para incorporar a la Constitución española un precepto que impida que los gobiernos incurran en déficit no es fruto de la casualidad.
Responde a la ideología neoliberal dominante en los últimos años que ha tratado de justificar el principio de estabilidad presupuestaria para poder tapar las vergüenzas de unas políticas neoliberales que son incapaces de generar suficiente actividad económica y empleo y la necesaria estabilidad de las economía a medio y largo plazo.
En este texto voy a presentar las razones que se dan a favor de la estabilidad, mostraré sus inconsistencias y señalaré por q[i]ué se defiende a pesar de su falta de fundamento científico.
Los argumentos a favor de la estabilidad presupuestaria
El principio básico que domina el diseño y la aplicación de la política económica desde que se impusieron las ideas neoliberales es que los gobiernos democráticos y los bancos centrales con preferencias representativas (es decir, sujetos a la voluntad popular) tienden a generar ineficiencia y altas tasas de inflación y, por tanto, que la política fiscal (que depende directamente de la voluntad de los gobiernos y parlamentos) debe tener cada vez un papel más reducido.
Los denominados “nuevos economistas clásicos” pusieron en cuestión incluso el efecto expansivo de la política fiscal a corto plazo que tenía que ver con el llamado “efecto multiplicador”, que hace que un aumento inicial de gasto público se traduzca en un aumento final mucho mayor de la renta nacional.
En su opinión, los agentes anticipan racionalmente los fenómenos económicos gracias a que disponen de información perfecta y gratuita sobre todo lo que ocurre en el sistema económico. Gracias a ello, dicen estos economistas, los sujetos saben perfectamente los efectos de las intervenciones del gobierno y se adelantan a sus efectos.         Por tanto, como sostiene Robert Barro, cualquier déficit presupuestario ni siquiera tendría efecto alguno sobre el sistema económico porque los sujetos “sabrán” que en el futuro se establecerían impuestos para financiarlo y, llevados por su conducta racional, ahorrarían desde el principio el incremento de renta que pudiera haber producido el impulso fiscal para pagarlo en su momento.
Entonces, si ni siquiera los déficit presupuestarios, que son las actuaciones fiscales con mayor capacidad para impulsar la actividad, tienen efectos reales sobre el consumo y no generan el efecto multiplicador de la renta, lo que se deduce es que no hay razón alguna para utilizar esta forma de intervención. En opinión de estos economistas neoliberales, hay que prescindir, pues, de un tipo de política económica, la fiscal, que, además, es muy costosa en su opinión debido al aparato administrativo que requiere, que necesita impuestos que consideran muy negativos y que causa los disturbios que cualquier intervención exógena provoca en los mercados.
El complemento indispensable a este planteamiento fue el de Robert Lucas al afirmar que, a diferencia de lo que ocurría con la política fiscal, la política monetaria podría tener efectos sustantivos sobre la actividad y, más concretamente, cuando se basara en reglas simples y de neutralidad, pues sólo entonces sería consistente con ellas el comportamiento de los agentes.
Los monetaristas que defienden esta idea añadirían, para criticar a la política fiscal, que una expansión presupuestaria aumentaría la demanda de dinero para transacciones (la que utilizamos para comprar bienes y servicios), lo que provocaría un aumento del tipo de interés que anularía el efecto expansivo del déficit presupuestario, ya que haría disminuir la inversión. Un argumento que niegan los economistas keynesianos porque entienden que puede darse un incremento sensible en la demanda de dinero sin necesidad de cambios bruscos en los tipos de interés, lo que evitaría el posterior efecto negativo sobre la inversión. Y que, en todo caso, podría actuarse a través de la política monetaria, expandiendo el crédito, para contener los tipos de interés.
Finalmente, la argumentación neoliberal contra la política fiscal discrecional se cerraría afirmando que el incremento de renta que ocasiona una expansión fiscal aumenta las importaciones y, por tanto, empeora el saldo corriente. En condiciones de libertad de movimientos de capital (otra situación que se da como inamovible) se hace entonces necesario atraer capital y para ello hay que aumentar los tipos de interés, lo que provocará la apreciación de la moneda nacional, la pérdida de competitividad y, finalmente, la caída en la renta. Se anularía así el inicial efecto expansivo de la política presupuestaria.
Estas consideraciones y otros desarrollos teóricos de los que no voy a ocuparme ahora terminaron por constituir una suma de proposiciones teóricas sobre las que se basó el nuevo pensamiento dominante en economía y cuyas principales hipótesis y conclusiones, en relación con la política presupuestaria, pueden resumirse en las siguientes.
1. Los déficit presupuestarios generan inflación y provocan la disminución de la inversión, lo que implica que deben reducirse al máximo o hacerse desaparecer. De ahí la política comúnmente denominada de déficit cero y la continua llamada a disminuir el montante de los gastos públicos y, en particular, los que se consideran de naturaleza improductiva o vinculados a tareas sociales que se entiende que no deben formar parte de los compromisos estatales.
2. Hay que mantener una política monetaria restrictiva y para ello también hay que evitar los déficit públicos puesto que estos ejercen siempre una presión indeseable sobre la oferta monetaria.
3. Hay que evitar al máximo los impuestos, procurando disponer de sistemas impositivos neutros, es decir, que no pongan en peligro la asignación de mercado al generar desincentivos o costes innecesarios a los propietarios del capital.
4. Debe avanzarse lo más posible en el objetivo de la privatización de los recursos y empresas públicas en la medida en que se entiende que el sector privado es estable per se y de esa manera se traslada estabilidad a todo el sistema económico.
5. La regulación, restrictiva, de la oferta monetaria debe confiarse a los bancos centrales como autoridades independientes, pues esa es la única manera de lograr neutralidad en las reglas y confianza y de evitar el despilfarro de los gobiernos.
3. Los pactos de estabilidad presupuestaria en Europa.
La estabilidad presupuestaria en Europa se instaura inicialmente como un criterio de convergencia en el Tratado de Maastricht, como un principio que debería entenderse como instrumento para lograr la convergencia entre las economía que se consideró necesario para crear las condiciones adecuadas para la instauración de la moneda única.
Sin embargo, el Tratado de Amsterdam (1997) lo asumió como un objetivo de comportamiento permanente que deberían respetar todos los estados en virtud, precisamente, del pacto para la estabilidad y el crecimiento que formalmente implicó ese Tratado.
Los gobiernos quedaban obligados a elaborar programas de estabilidad presupuestaria y convergencia en los que se fijarían los objetivos y los instrumentos para lograrlos. Al mismo tiempo, el nuevo Tratado redefinía el procedimiento ya establecido en Maastricht para actuar e incluso sancionar por déficit excesivo cuando algún país no respetase las reglas establecidas, bien porque superasen el techo del 3% del PIB en déficit anual o porque no actuaran adecuadamente para mantener el volumen de deuda pública por debajo del 60% del PIB o no hicieran lo suficiente para disminuirla si ya estaba por encima de este nivel.
Las razones que se han argumentado para el mantenimiento del principio estabilidad son básicamente dos.
En primer lugar, que la unión monetaria requiere inexcusablemente disciplina presupuestaria de los países integrantes a fin de que ninguno de ellos genere efectos negativos sobre los demás, principalmente provocando subidas en los tipos de interés o tensiones inflacionistas, como he señalado antes. Se supone que, en ausencia de otras medidas de estabilización que en la unión monetaria ya no están disponibles, si un país incurre en déficits excesivos trasladará la presión sobre los tipos de interés y sobre los precios a toda la zona, debilitando a la larga el crecimiento de todos.
En segundo lugar, se entiende que obligando a los gobiernos a obedecer reglas estrictas de estabilidad presupuestaria se logra un efecto de credibilidad que a la larga incluso las haría innecesarias y que reforzaría el crecimiento a largo plazo.
Principales efectos sobre el crecimiento y el bienestar de la estabilidad presupuestaria
A continuación resumo los principales defectos del argumentario neoliberal sobre la estabilidad presupuestario y los principales efectos que tiene su aplicación en las economías de nuestro tiempo.
Rigidez
El primer efecto negativo de los pactos de estabilidad tal y como se imponen en Europa es que establecen el principio de estabilidad como un criterio limitativo que deben cumplir por igual todos los estados.
Esto implica una gran rigidez porque es evidente que no todos los países se encuentran en iguales condiciones, sobre todo, en las que tienen que ver más directamente con el bienestar social, como pueden ser las expresivas de la inversión social realizada o de las infraestructuras de todo tipo. Ni siquiera se toman en consideración variables que son elementalmente determinantes de la relación entre el gasto público y el crecimiento y el bienestar como la población, su estructura de edad, los niveles de empleo y desempleo, la población inactiva, etc.
De esta forma, la rigidez del principio de estabilidad se convierte en un instrumento que incapacita a los gobiernos y al conjunto de la unión europea para avanzar en un tipo de convergencia que no sea más que la que se expresa en los términos puramente nominales de la balanza fiscal.
Su simplismo es quizá la mejor expresión de que simplemente se trata de un postulado puramente ideológico sin fundamento científico riguroso.
Inadecuado cómputo de los retornos e ingresos que genera el gasto
El segundo efecto perturbador es que al fijar plazos anuales para cumplir el pacto de estabilidad se deja fuera cualquier tipo de consideración acerca de los efectos intertemporales de la inversión y el gasto público.
Es obvio que el gasto público (como le ocurre a la inversión privada) generalmente muestra sus resultados e incluso genera ingresos en periodos superiores al año. En esos casos, si el gasto público se computara a más largo plazo, presentarían un saldo neto lógicamente diferente y menos deficitario.
El problema es que esta dimensión intertemporal del gasto público afecta fundamentalmente a la inversión social que no suele generar retornos inmediatos sino a lo largo del tiempo y, muchas veces, a muy largo plazo.
Lo que se dificulta entonces con la estabilidad presupuestaria es que los gobiernos lleven a cabo este tipo de inversiones, lo que obviamente debilita las estructuras del bienestar de una manera especial y no sólo el alcance potencial del crecimiento.
Freno para reformas estructurales
Un tercer efecto negativo de los pactos de estabilidad europeos es paradójico: son tan inadecuados que incluso pueden impedir que se lleven a cabo las políticas que propugnan quienes los defienden. Me refiero a que la estabilidad presupuestaria puede implicar serias restricciones a la posibilidad de que los gobiernos afronten reformas estructurales profundas (incluso como las que propone los enfoques más ortodoxos) pues estas suelen requerir normalmente inversiones extraordinarias o iniciales importantes, como ocurre, por ejemplo, en el caso de las reformas liberales de los sistemas de pensiones.
Por otro lado, el principio de estabilidad tan rígidamente aplicado impide considerar algo igualmente elemental: el gasto público se computa como la partida negativa del saldo presupuestario pero a la hora de contabilizar este último se debería tener en cuenta que una gran parte de los ingresos correlativos que genera no van a parar al estado sino a las empresas o familias.
Dudoso efecto sobre el crecimiento
Un efecto más controvertido es si la estabilidad presupuestaria contribuye positivamente al crecimiento de la actividad o si, por el contrario, la limita y frena la creación de empleo.
El escaso tiempo transcurrido hace que las evidencias empíricas sean todavía discutibles y que no puedan considerarse definitivas.
La tesis más conservadoras se fundamentan en el modelo de Barro que establecía que entre el crecimiento y el gasto hay una relación en forma de "U" invertida, de manera que, a partir de un determinado momento, más gasto público no estimula sino que disminuye el crecimiento.
La razón que tradicionalmente se ha dado para justificar esta idea es que el gasto público termina financiándose por impuestos y que si estos aumentan considerablemente se frena la actividad económica además de provocar más ineficiencias y despilfarro.
Naturalmente, el problema al que se enfrentan estas tesis es determinar en qué punto se produce la inflexión de la "U" de Barro en cada país, lo que no se ha podido descubrir, ni seguramente sea posible hacerlo.
Algunos autores han tratado de señalar indicios de que la estabilidad no haya sido retardataria del crecimiento, pero se trata de análisis que no pueden considerarse definitivos ni completamente aceptados, bien porque se puede mostrar que otros criterios son más positivos desde este punto de vista bien porque su evaluación global como "norma social" es francamente negativa como han señalado Jean Paul Fitoussi y Franceso Saraceno.
En cualquier caso, ni siquiera si se pudiera establecer que la estabilidad incentiva y favorece el crecimiento económico medido a través del PIB no estaríamos ni mucho menos ante una prueba definitiva de la bondad de la estabilidad presupuestaria porque es evidente que el crecimiento por sí mismo ni garantiza la creación de empleo, y mucho menos el de calidad, ni eso equivale a que haya más ingresos para todos los sujetos económicos ni, por supuesto, más bienestar.
Por el contrario, más bien cabría considerar que un tipo de crecimiento impulsado sin suficientes inversiones sociales (o con un nivel de estas por debajo del potencial o necesario en un momento dado) sería un modelo de acumulación bastante insatisfactorio desde el punto de vista de las necesidades colectivas y del bienestar. Como dice acertadamente Fitoussi (1996) el crecimiento económico es una cuestión filosófica antes que económica.
Fomento de los comportamientos procíclicos que provocan crisis
Otra característica relevante del principio de estabilidad es que implica comportamientos procíclicos de las finanzas públicas, es decir, que en lugar de corregir sus malos momentos los agrava. Incluso aunque el pacto se pudiera interpretar con algo más de flexibilidad, implicaría siempre una constricción constante de la capacidad de maniobra de los gobiernos.
Este es un efecto buscado, que se asume como deseado por los neoliberales porque, como señalé, parten del prejuicio ideológico de que cualquier intervención pública es indeseada.
Sin embargo, la historia económica ha demostrado y está demostrando en estos tres últimos años, que el mantenimiento de los criterios de estabilidad suponen un corsé muy negativo en momentos en que las economías sufren etapas de recesión. Y que en las etapas de bonanza este comportamiento procíclico también hace que los gobiernos no actúen adecuadamente aumentando su propio rendimiento fiscal en las etapas de bonanza económica.
Ni en fase de recesión ni de expansión es buena por principio la estabilidad presupuestaria.
Dificultad para la convergencia social
Por otro lado, la aplicación del principio de estabilidad en un marco como el de la Unión Europea da lugar a que los países que parten de una situación más atrasada o débil en el proceso de convergencia, como España, hayan tenido dificultades adicionales para alcanzarla en los aspectos más relevantes del bienestar social: empleo, protección social o infraestruturas y bienes públicos en general. Es una evidencia, por ejemplo, que el gasto social en España ha ido disminuyendo en relación con el PIB de forma paralela a la búsqueda de la estabilidad presupuestaria, originando así pérdidas netas de bienestar claramente perceptibles como ha demostrado entre otros Vicenç Navarro.
La naturaleza procíclica de los pactos de estabilidad debilita a las economías y las expone más crudamente a los efectos negativos de los ciclo sobre el empleo y el bienestar, hace que éstos sean más recurrentes y, en general, se convierte en uno de los factores decisivos que disminuyen la capacidad de maniobra de los gobiernos cuyos efectos también son, como vamos a ver enseguida, muy negativos no sólo desde el punto de vista económico.
Errónea concepción de la naturaleza del sector público y de su función económica
El pacto de estabilidad presupuestaria se basa también en una traslación mecánica y equivocada de las bondades de la competencia empresarial al ámbito del Estado.
Se considera que, así como las empresas privadas deben descargarse en la mayor medida de lo posible de costes para poder ser más competitivas, los estados deben de actuar de igual manera, de modo que es deseable que eliminen el máximo de cargas para ser eficaz y también competitivo.
Se trata de una idea que se aplica cada vez en mayor medida a los servicios públicos de todo tipo y que está provocando su debilitamiento, su deterioro y una progresiva pérdida de cobertura, además de constantes problemas de financiación que padecen, principalmente, los sectores y clases sociales de menor renta.
Se trata de una idea equivocada en la medida en que el papel del estado no es equivalente al de las empresas y que a la postre generará efectos muy lesivos sobre el bienestar y sobre el rendimiento de las empresas (sobre todo de las pequeñas y medianas que tiene  más dificultades para proveerse por sus propios medios del capital social y formar el capital humano que necesitan) puesto que disminuye la capitalización de las economías y las fuentes del crecimiento más estable y duradero -el capital social en todas sus manifestaciones- y que, al aumentar la población que va a carecer de bienes esenciales, incrementa la desigualdad y las bolsas de pobreza.
La defensa de la estabilidad presupuestaria se basa igualmente en considerar que la protección social o las normas costosas de regulación laboral son la causa de las ineficiencias y, en particular, del desempleo. Se trata de otra idea errada puesto que, en realidad, son su consecuencia y podrían efectivamente eliminarse o disminuirse pero justo en la medida en que no se estuvieran aplicando políticas que implican un freno efectivo al empleo y a la creación de riqueza.
Abrir la puerta al sector privado
La contención del gasto público en aras de la estabilidad presupuestaria cuando al mismo tiempo, como hacen los neoliberales, se reniega de los impuestos, simplemente lleva a una consecuencia inevitable, que los estados puedan proporcionar menor cantidad de bienes y servicios públicos, de modo que así se abren de par en par las puertas al negocio que supone su provisión privada. Y el efecto de esto último es bien sabido: menor cantidad ofrecida, precios más elevados y menos personas con posibilidad de satisfacer sus necesidades accediendo a ellos.
Prácticamente la totalidad de los trabajos científicos que han evaluado el efecto de las privatizaciones españolas han mostrado que prácticamente en ningún caso se ha mejorado el rendimiento económico y financiero de las antiguas empresas públicas.
Y teniendo en cuenta que la estabilidad presupuestaria llevará consigo esta sustitución de la provisión pública por la privada (que también necesitará financiación) y que rebaja el nivel de vida de las personas de ingresos más bajos pero que las obligará a tener que realizar más gasto de mercado, resulta que en realidad no reduce la deuda total de la economía sino, en todo caso, la pública. La privada seguirá aumentando y de esa forma el negocio de la banca privada que, en definitiva, es lo que se trata de favorecer.
Una preferencia ideológica revestida de falsos argumentos científicos
En definitiva, es bastante claro que la aplicación de políticas de estabilidad presupuestaria tienen consecuencias muy negativas sobre la marcha de la economía y sobre el bienestar mientras que está por demostrar que los pretendidos efectos positivos sobre el crecimiento y el empleo que postulan sus defensores sean una realidad. Algo que será muy difícil que pueda conseguirse si se tiene en cuenta que para llegar a esa conclusión se parte de hipótesis completamente irrealistas y sin más base que la ideología: la existencia de mercados de competencia perfecta, la disposición información perfecta y gratuita por todos los sujetos económicos o que los mercados son estables por sí mismos, sin necesidad de ningún tipo de intervención pública (una hipótesis ésta última que debería dar vergüenza sostener cuando ha pasado lo que acaba de pasar en los mercados financieros de todo el mundo.
Si estos postulados se rechazan, porque no pueden darse en la realidad salvo en circunstancias verdaderamente excepcionales, es imposible llegar a las conclusiones liberales sobre las bondades del equilibrio presupuestario. 
Pactos de estabilidad, pactos contra la democracia y el bienestar social
Además de las consecuencias puramente económicas que acabo de señalar, el principio de estabilidad presupuestaria (y más concretamente su imposición a través de mandatos constitucionales) significa en la práctica impedir que la ciudadanía pueda elegir libremente a la hora de enfrentarse a los problemas económicos de nuestra época.
Al imponerlo en cualquier momento y condición, como ahora han acordado en España el PSOE y el PP, se impide que los gobiernos  puedan suscribir pactos con sus electores si no es en los términos prescritos por la ortodoxia económica dominante. Se obliga de esta forma a que las única política posibles sean las neoliberales.
Es decir, la imposición del principio de estabilidad implica que no puedan darse soluciones negociadas y, por lo tanto democráticas, al conflicto social inevitable que es consustancial con la generación y distribución de la renta y la riqueza.
La estabilidad presupuestaria se ha concebido y se está aplicando como un dogma que hace desaparecer la capacidad de maniobra mínima sobre la que se basa el gobierno democrático de la economía e impone una única opción como si fuese la única solución óptima.
Detrás de todo ello subyace una idea fundamental cuya asunción ha perfilado la política económica de nuestros días y que, entre otros, ha sido criticada recientemente por Stglitz.
Se establece que hay sólo una respuesta al problema social y que no existen ya alternativas políticas sino soluciones técnicas que no requieren negociación ni pacto, sino una adecuada implementación por parte de autoridades, como por antonomasia los bancos centrales, independientes, creíbles y que se reputan neutrales; o por la Unión Europea como una institución superior a cualquier tipo de preferencia social.
La democracia y las políticas de bienestar se basan en la posibilidad de negociación frente al conflicto social y en una idea claramente expuesta por Stiglitz (2002:16): "no existe una única política Pareto-dominante (óptima) en la que puedan estar de acuerdo todas las personas ´razonables´".
Llevar a la constitución el principio de estabilidad presupuestaria es imponer de facto una dictadura económica porque para evitar el déficit público se impone un  gigantesco déficit democrático que impide que todos las personas se encuentren en igualdad de condiciones a la hora de decidir sobre los problemas económicos. Por eso podemos decir que la imposición de un principio de estabilidad presupuestaria en las condiciones en que se impone es algo radicalmente contrario al sentido más elemental de la democracia.
 
¿Se puede actuar de otra forma?
La historia económica demuestra que cuando los gobiernos han actuado poniendo en marcha políticas fiscales y monetarias discrecionales y combinadas han logrado mejores resultados que en los últimos años de rechazo neoliberal a la fiscalidad discrecional y progresiva.
Y el sentido común indica que afirmar que la estabilidad presupuestaria es buena por principio, en cualquier caso, es una soberana tontería. Como lo sería afirmar que una economía puede endeudarse ilimitadamente sin problema ninguno.
¿Qué adelantaría un país con tener estabilidad presupuestaria si al mismo tiempo carece del capital social y de las estructuras –físicas, educativas, sanitarias, sociales, culturales, relacionales o empresariales…- que son imprescindibles para que sus empresarios puedan crear riqueza y sus ciudadanos adquirir el imprescindible capital humano y el bienestar adecuado?
Lo importante no es garantizar en todo caso que no haya déficit.
Lo razonable y lo que proporciona progreso a una nación es disponer de la dotación de capital social necesario para satisfacer las necesidades sociales. Esta debe ser la variable de partida y no el saldo cero del presupuesto público.
Y lo que sabemos, porque la historia es indiscutible en este aspecto, es que eso no se puede conseguir sin una suficiente dotación de gasto público. Por tanto, lo primero es asegurar este y luego encontrar las vías adecuadas de financiación.
El problema que tienen las políticas neoliberales y quienes las defienden es que son incapaces de generar esa financiación por tres razones. Primero, porque quieren evitar que las clases de mayor renta paguen impuestos. Segundo, porque provocan una gran desigualdad y eso deprime a las economías y hace que puedan generar muchos menos ingresos para las arcas del estado. Y tercero porque incentivan que el ahorro vaya a los mercados financieros en lugar de a financiar la actividad productiva. Y como son incapaces de generar ingresos no tienen más alternativa que imponer la reducción del gasto con las consecuencias que he señalado.
De hecho, el problema que está padeciendo una economía como la española en relación con la deuda (dejando al margen el inadecuado modelo de crecimiento de los últimos años) no es su cuantía sino que su financiación está a expensas de los especuladores.
La alternativa, como argumentamos Vicenç Navarro, Alberto Garzón y yo en el libro HAY ALTERNATIVAS que saldrá publicado por Aguilar próximamente, es poner en marcha otro tipo de políticas que frenen la desigualdad, que promocionen un nuevo tipo de actividad económica y se basen en una mayor justicia fiscal y social y que así procuren nuevos y mayores ingresos para no tener que reducir la dotación de los bienes y servicios de bienestar que necesita la inmensa mayoría de la población. Es muy posible que eso requiera cierto nivel de endeudamiento, que ni siquiera tiene por qué ser muy elevado, aunque desde luego mayor al déficit cero que se impone. Pero si se aplican políticas generadoras de ingresos productivos, si se fomenta el uso razonable del ahorro y si se acaba con la especulación financiera no tiene por qué ser un escollo para alcanzar los mayores niveles de rendimiento empresarial, de bienestar social y de progreso que España necesita.
Este escrito resume ideas de mi artículo Pactos de estabilidad y Estado de Bienestar: Una nota sobre su dudosa compatibilidad. Quaderns de Política Económica. Revista electrónica - 2ª época. Nº 9, Enero- Abril 2005. Para comodidad de los lectores de este texto, no he incorporado en él las referencias bibliográficas, que pueden encontrarse en la versión de Quaderns, pero sí la bibliografía.
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18 Darkguad
29 de agosto de 2011 (13:55)

Estoy de acuerdo contigo, pero de nuevo no creo que a estas alturas de la película podamos ya escandalizarnos. ¿Se te ocurre algún método de reparto, distinto al que propone la reforma constitucional, que no implique que el dinero acabe en poder de los bancos y que éstos controlen al poder político a través de la deuda? Si cobrara primero la plebe sería ella la que pagara sus deudas y la banca tendría igualmente cogido al estado por los huevos: el dinero acabaría igualmente en los mismos bolsillos y el chantaje de la deuda seguiría existiendo.

Da igual como se repartan los pagos o con qué prioridad, mientras exista la deuda el dinero acabará en manos de los bancos.

O eso, o nos volvemos socialistas (de verdad, digo), o nos vamos a una isla.

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19 Yo mismo
Yo mismo  en respuesta a  Darkguad
29 de agosto de 2011 (15:26)

hombre....

si resulta que me dan el dinero a mi, para que pague mis deudas este llegará a la banca...¡vale!.

Si resulta que le dan el dinero a la banca, en lugar de a mi, este llegará a la banca....¡vale!.

A pesar de que pueda parecer igual, es por que estamos mirando solo el punto de vista de la banca...

porque en realidad... lo curioso es que en la opción 1, habré pagado mis deudas y el dinero llegará a la banca...

y en la opción 2, resulta que no habré comido, y no habré pagado mis deudas... mientras a mi no me pagan para darselo a la banca...

o sea que cierto matiz de diferencia si veo...

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20 Gekokujo
Gekokujo  en respuesta a  Elsaberokupalugar
29 de agosto de 2011 (18:49)

Yo ya me fui de España. Me estaba entrenando para la protesta callejera leyendo el manual del Dr. Molotov. Pero visto que los españoles están dispuestos a tragar lo que sea, especialmente los políticos, y nadie, excepto los chavales del 15-M y cuatro exaltados más, se apunta a darle un vuelco a esto, he optado por la solución cobarde/conservadora y me he ido. ¡Que tengo que comer puñeta!

Alguien dijo que España en realidad es Ejpaña. Y yo digo que con este "ligero retoque" constitucional España va a ser Expaña.

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Yo mismo

Yo mismo

Mi nombre es Tomás Iglesias, y como todo el mundo sabe, no es fácil describirse a uno mismo. En mi caso es muy sencillo. Soy una persona que ha tenido la oportunidad y la suerte de estudiar Económicas y acabar apasionandome por una disciplina que entiendo como algo que ha de servir para que mejoremos todos.




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