La gran mano invisible

Cuando Harry encontró a Sally o la transmutacion de Harry

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Publicado por Fernando Castelló el 12 de octubre de 2011

Hoy es 12 de octubre. Día de la Hispanidad.

Hace unas horas se ha celebrado el desfile de las Fuerzas Armadas.

Harry hoy se sienta de nuevo ante el desfile.

Viéndolo, me resulta inevitable recordar su primera vez.

En aquellos tiempos, Harry acababa de hacer que Sally se enfadara con él. Unas tropas, una guerra. Iraq. Una promesa electoral, qué tiempos.

Harry siempre defendió la imposibilidad de que un hombre y una mujer fuesen amigos, sin más tipos de relación. Sally no estaba en absoluto de acuerdo con él. Azores, le recordó. Y Harry tragó saliva. Sabía que no le convenía enfadarse con Sally. Pero al final lo hizo. Y lo peor de todo es que lo hizo públicamente.

Harry, enervado, se negó a ponerse en pie, justo cuando la bandera de Sally pasó ante él. Tal día como hoy. Y Sally no dijo nada. Porque así es Sally. Tomó nota para sus adentros. Y Harry lo supo, en ese preciso instante. Había sido un error.

Harry y Sally estuvieron mucho tiempo sin verse. Sabían el uno del otro. Pero no cruzaban palabras. A veces, un amigo común les ponía al día. Pero eso era todo. Algunas veces -eso se supo mucho más tarde- una amiga de Sally que de vez en cuando visitaba al propio Harry o a muchos amigos suyos, les ponía verdes, haciendo constar sus muchos defectos para el divertimento de Sally.

Cuando Harry supo esto se enfadó muchísimo, pero claro, es que Harry es así. Enseguida se le olvidó. Porque Harry no es rencoroso. Tampoco es que Sally lo sea, pero no sé si me comprendéis, Sally es un poco más astuta que Harry. Incluso que François y que Fräu. Aunque eso no es cierto del todo. La realidad es que Sally tiene amigas muy fieles, y le sugieren muchas cosas sobre cómo comportarse con los chicos europeos. Y suele hacer con ellos lo que le viene en gana. A veces juega, les distrae, les confunde; normalmente, ayudada por Bob.

Pero dejadme que os hable más adelante de Bob, de François y de Fräu. Esos tres chicos europeos, tan diferentes todos de Harry. Porque Harry es único, y en muchos aspectos incluso entrañable.

Veréis: pasó el tiempo, y las cosas no le iban bien a Harry. Esperaba que sucediera algo, y sin embargo ocurrió lo contrario. Mientras, Sally experimentó muchas vivencias. Subió y bajó. Pero siguió siendo ella. No cambió. Y la mayoría de sus amigas permanecieron fieles. Sally es como un tronco, sabe flotar. Siempre queda en la superficie.

Harry más que cambiar lo que hizo fue aceptar su error. Y para ello Harry tuvo que sufrir largas noches de insomnio. Ojeras. Le cambió el estado de ánimo. Incluso su optimismo crónico se vio atenuado por la resignación. Y la decepción consigo mismo, y con el mundo.

Las vidas de ambos les llevaron por caminos distintos. Pero estaban condenados a volver a encontrarse. Sally en el fondo lo sabía. Harry no lo esperaba. Un poco ingenuo, estaréis pensando. Pues sí, es que Harry es así.

Hubo una ocasión, hace algunos años, en que se toparon. Fue poco después de lo de Iraq. Tan pronto como tuvo ocasión, Harry intentó disculparse con Sally. Aconsejado por François se fue con Sally a Afganistán y, de algún modo, aún siguen allí los dos. Pero no volvieron a hablarse mirándose a los ojos como lo hacían antes. La magia ya se había perdido.

Años más tarde se encontraron en una librería, en la sección de economía; mientras Harry ojeaba, un poco tentado, La riqueza de las naciones, Sally se dirigía hacia la caja con la Libertad de elegir, de Friedman, en la mano. Allí se saludaron como dos adolescentes, torpemente y sin saber qué decir. Harry no la había olvidado, con esa mirada cautivadora. La verdad es que Sally siempre ha encandilado con su expresión, y con sus palabras. Harry se dio cuenta de que estaba enamorado. Pero era un amor imposible. Sally lo sabía desde el día en que se vieron por primera vez.

Había mucha gente en la librería, así que los dos decidieron ir a tomar algo. En la cafetería, Harry exclamó ante todo el mundo que le iban las cosas muy bien, incluso sugirió que le iban mejor que a Sally, o que a nadie en todo el mundo.

Sally en un primer momento se lo tomó con prudencia, y no le dijo nada a Harry, pero las amigas de Sally cuando supieron de este encuentro no tardaron en despellejar a Harry. No por haber tomado un sándwich con él, o por haberle dejado hablar de ese modo. Sino por la falta de humildad que mostró aquella mañana en el bajo Manhattan.

La verdad es que el tiempo les terminó dando la razón a las amigas de Sally. Porque las cosas no le iban tan bien a Harry como dijo aquel día. Aunque eso se vio unos años después, cuando los amigos europeos de Harry empezaron a tirar de él, hacia un lado de la calle, para evitar que le atropellaran los coches. Y Harry, aturdido, se dirigió hacia la acera. Sumido en sus propias divagaciones.

En estos últimos tiempos Harry se reune mucho más con sus amigos François y Fraü que cuando conoció a Sally. Ahora Harry necesita a Sally. Ella lo sabe. Y disfruta de ello.

Creo que fue aquel día, tras su encuentro en la librería, no lo recuerdo bien, cuando Sally le demostró que ella siempre era capaz de fingir, y que él no podía notarlo, como cualquiera de sus amigos europeos.

Harry quedó asolado por la dureza de Sally. Y en ese instante supo que las cosas entre ambos no volverían a funcionar como antes.

Ahora os hablaré un poco de los amigos de Harry.

Sólo Bob Britain, que es amigo íntimo de Sally, era capaz de fingir cuando estaba con otro hombre europeo como solía hacerlo Sally con Harry, sobre todo al principio, cuando se conocieron. De hecho Bob aún finge, de vez en cuando. Con Bob nunca se sabe.

Bob y Sally son amigos desde la infancia, en parte porque sus familias ya lo eran, después de que se pelearan los bisabuelos de ambos e hicieran las paces un poco más tarde. Fue una disputa seria, pero el tiempo todo lo cura. O casi todo.

Harry había hecho cosas que hubiera preferido no tener que hacer. Pero dos de los amigos de Harry (los que él creían que eran sus mejores amigos), François Petit y Fräu Grossen le habían obligado, contra su voluntad, y él entre tanto no había dejado de acercarse a Sally.

Debo explicaros que Bob y Sally piensan de una forma muy parecida. Durante esos años, Bob siempre se mantenía distante. Porque Bob tenía asuntos de los que ocuparse. No era algo personal con Harry, ni con Fraçois, ni con Fräu. Es que la familia de Bob siempre fue así. Y Bob no había cambiado.

Porque, ¿sabéis una cosa? En esta historia no hay buenos ni malos. Al contrario de lo que podáis imaginar, Sally y Bob no son malas personas. Son muy inteligentes, pero no son malas personas. A veces hacen negocios, pero no tienen maldad.

Harry, François y Fräu hacen lo que pueden. Y no es suficiente. Miran más a corto plazo y eso les da una cierta ventaja a Sally a Bob. Ya le ocurrió hace muy poco a François, cuando Dominique no consiguió salvar sus intereses en hidrocarburos. Lo de Iraq estuvo muy bien pensado por Sally y Bob. ¿Compendéis ahora a qué me refiero cuando digo que son muy buenos amigos?

No me gustaría que pensárais que porque Harry es español es bueno. Tampoco que es malo. Harry sólo es Harry, sin más. Del mismo modo que François no es el mejor, el más listo y el más simpático, aunque él sí lo crea. Tampoco Fräu es ejemplo de nada. Cada uno de ellos es como es. Y Bob..., bueno, digamos que Bob siempre fue por libre. Su familia siempre lo hizo. Y quizá por eso le va algo mejor que a sus amigos europeos. Aunque no mucho más.

Harry ya no es el que era. Hoy viéndole en el desfile he caído en la cuenta. Ahora Harry cumple los deseos de Sally. Tan pronto dice algo. Allí está Harry, solícito. También cuando François o Fräu le dicen ven, Harry lo deja todo. Le ha costado tiempo, pero lo hace sin miramientos. Eso no quiere decir que Harry no tenga personalidad, sino que es muy dúctil.

Harry no tiene con Bob la misma relación que con Sally, pero es que a Harry siempre le impresionaron las personalidades arrolladoras. Y no le atraen tanto las personalidades desapasionadas y distantes. Quizá por la naturaleza de la suya.

Ahora Harry firma acuerdos con Sally. Cuando se lo pide, por sorpresa. Escudos antimisiles y esas otras cosas. Rota y Gibraltar. Sally y Bob. Siempre juntos. Presentes en la vida de Harry.

Mientras oye su abucheo Harry recuerda sus sueños.

Hoy sabe que nunca logrará recuperar a Sally. Porque jamás estuvo a su alcance. Harry lo sabe, y su mirada no puede ocultarlo.

Es la historia de un amor imposible. Y Harry se despide.

 

Etiquetas: cuando harry encontro a sally · escudo otan rota · desfile 12 octubre · hispanidad



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5
Comentarios
2 7.......s
12 de octubre de 2011 (13:26)

o de la transmutacion de harry... un saludo

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3 Fernando Castelló
Fernando Castelló  en respuesta a  7.......s
12 de octubre de 2011 (15:52)

Bien visto ;)

Ajusto el título.

Saludos

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4 7.......s
7.......s  en respuesta a  Fernando Castelló
12 de octubre de 2011 (16:10)

Hoy es el dia de la aparecida, por suerte conozco relativamente bien las costumbres de brasil, nadie hace mejor las caipiriñas que este que te escribe, la seleccion de la lima es fundamental, asi como que el azucar no este muy refinado,...en fin esta celebracion de la aparecida es en un pais enorme todo un acontecimiento, el pobre harry bien podria serla, la atomizacion que viene solo se arreglara cuando todos a una transmutandonos en chartuny, recompongamos este puzzle, por supuesto que cuando lo hallamos hecho y consigamos entender en toda su profundidad a carlos cano, y su fado, encontraremos el puente a la celebracion de la iberoamericanidad...un saludo.

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5 7.......s
12 de octubre de 2011 (17:14)

El pobre Harry, si supiera que ha tenido la oportunidad historica de construir....


recuperar la unidad.

recuperar la unidad.

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6 Franz
13 de octubre de 2011 (02:25)


¿Habrá respuesta en la experiencia de estos años, llenos de mentiras y corrupción? ¿Porqué donde no hay tranparencias, le siguen las fábulas y una bien inspeccionada historia?.
Saludos

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