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Mi nombre es Tomás Iglesias, y como todo el mundo sabe, no es fácil describirse a uno mismo. En mi caso es muy sencillo. Soy una persona que ha tenido la oportunidad y la suerte de estudiar Económicas y acabar apasionandome por una disciplina que entiendo como algo que ha de servir para que mejoremos todos.












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El ideal romántico y el ideal sexual

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Publicado por Boswell el 16 de Enero de 2012

EL IDEAL ROMÁNTICO Y EL IDEAL SEXUAL

16-01-12

 

Las mujeres dan sexo para obtener cariño. Los hombres dan cariño para obtener sexo, dijo alguien. Pues eso.

La mal llamada guerra de sexos, milenaria y hasta millonaria en años de evolución, se origina en la elección de distintos ideales por los dos distintos géneros: la mujer, imagina el ideal romántico; el hombre, el ideal sexual.

No es una elección racional, sino hormonal: las mujeres, y aunque nunca lleguen a ser madres, tienen encastrado en su ADN el deseo de reproducción. También hacen otras cosas, como comprarse bolsos caros inútiles, pero eso ahora no cuenta y no viene al caso.

Los hombres tienen subordinado (y secuestrado) su libre albedrío también por las hormonas, muy otras: esas que les hacen ser peludos y que les crezca la barba, y que les impelen  ver películas de acción y tiros y jugar a videojuegos violentos, y no cortarse las uñas de los pies por ejemplo, meterse el dedo en la nariz, roncar, rascarse un poco los peludos güevos y hasta aromatizar el aire,  con gran placer propio, con aéreas pero invisibles flatulencias.

La diferencia entre una mujer y un hombre se podría resumir en esto: mientras las mujeres se compran un bolso, el hombre se tira (o se coge) un pedo. También se tira otras, entretanto.

Bendita diversidad, entre hombres y mujeres! Si no, sería muy aburrido.

Nos fascinan las parejas bien avenidas. Nos enternecen ver por la calle esos matrimonios ya sesentones (o más) cogidos de la mano y hasta abrazados y sonrientes, orgullosos el uno del otro, como si no existiera nada ni nadie más.

Son parejas que han hecho un imposible evolutivo, una excepción científica, un caso muy raro entre un millón: superadas las diferencias genéticas y hormonales, hombre y mujer a base de amor, han sabido aunar sus dos ideales tan dispares: el ideal sexual y el ideal romántico.

Es verdad que con la convivencia y la rutina todo ideal se desacraliza: el romántico y el sexual.

La mujer se acostumbra a aceptar al padre de sus hijos, tal y como es: un ser cada vez menos sexual, y cada vez más abuela sin serlo y sin nietos.

La mujer, después de haber criado a sus hijos y con el complejo del nido vacío, es una abuela, y aunque nunca llegue a tener nietos.

El hombre, después de haber no criado a sus hijos, es un gilipollas, como siempre lo fue. Y punto.

La Naturaleza y la evolución han dotado a las mujeres de dos dones, que a su vez pueden ser su salvación o su perdición: sus extraordinarias sensibilidad y empatía. De estos dos dones proviene el ideal romántico: la sensibilidad que hace que su cabeza y su corazón funcionen a un ritmo impensable para el más racional hombre; y la empatía, que le ha sido otorgada con la función primordial de criar y cuidar a las crías, y en anticipando la Naturaleza la inconstancia y desidia del padre en su función de educación y protección.

El hombre, en el fondo, es un ser subsidiario a la mujer. No sólo la mujer pare el hombre, y la figura de la madre siempre estará muy presente en él (de ahí las relaciones tan complejas entre suegra/nuera, no así tanto entre suegro/yerno, que son capaces hasta irse de putas juntos, conocemos casos).

Además, la mujer tiene la llave del sexo, llave que a veces pierde o simplemente tira al fondo del mar.

Salvo excepciones de ninfomaníacas, que dicen que existen como las gallegas meigas, pero que nunca hemos visto, la mujer une su sexualidad a su sensibilidad. Y construye su ideal romántico, que, claro, casi nunca aparece. Y cuando aparece pero con ciertas excepciones o defectos de origen o fábrica, la mujer comete el error de creer que ella sola puede cambiar las costumbres de su hombre, cuando ni siquiera millones de años de evolución han podido.

Si no puede Darwin, van a poder cambiarnos las mujeres. Anda ya.

El ideal romántico femenino y el ideal sexual masculino, o por qué las mujeres y los hombres nos peleamos y nos divorciamos tanto.

Con lo fácil que sería que  la mujer se dejara follar y punto. 

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Etiquetas: ideal · sexo



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5
Comentarios
2 Gfierro
16 de Enero de 2012 (22:01)

jeje pues para mi, (joven, sin hijas ni compromisos) sería lo mejor, pero no creo que a un padre o esposo e inclusive novio, le gustaría que su hija o pareja se dejara follar por cualquier tío que se lo pidiera. A veces debemos tener cuidado con lo que deseamos porque de hacerse realidad tal vez no estaríamos tan contentos.

Es como aquel tío que dice que sólo existen dos tipos de mujeres, las que follan y las que vuelan, pero claro que su madre es de las que vuelan, jeje

Saludos

3 7.......s
17 de Enero de 2012 (02:26)

boswell, no se que decirte sere el ultimo de los romanticos ... esto de follar es muy complicado, tal vez no he terminado de evolucionar ¡quien sabe?... recuerdo cuando jovencito me ocurrio que estando saliendo con una chica se me presento una oportunidad importante -con otra-...estaba realmente caliente...en fin que le pedi disculpas y me retire unos minutos al lavabo...me cuesta trabajo ser infiel con la polla, eso si de pensamiento si el infierno existe me esta esperando, o quien sabe y como al bueno de enric le he mostrado tal vez tengo el complejo de electra vete a saber...un abrazo y a ver si te preparas una visita express y nos vemos ..hace que no se de argentum ...

4 Borodin
17 de Enero de 2012 (11:31)

Ostras Boswell, la primera y última frase no tienen desperdicio…

Aunque es mejor esa que dijo Demóstenes (creo): “tenemos a las hetarias para el placer, a las criadas para hacerse cargo de nuestras necesidades corporales y a las esposas para que nos traigan hijos y para que sean guardianes de nuestros hogares”.
¡¡¡Menudo chollazo!!! ¿no?

Y es que para gustos se hicieron los colores.

Yo me quedo con las espartanas que tenían voz en las asambleas políticas, podían recibir herencias, podían elegir con quien casarse… y además debido a las largas ausencias de sus maridos por las guerras eran las que administraban las haciendas. Y es que al contrario de Áticas y Jónicas estaban tan poco supeditadas al Varón que según cuentan los escritos cuando una extranjera preguntó a la mujer de Leónidas (Rey de los Espartanos) por qué de todas las mujeres sólo ellas dominaban a sus hombres le respondió: “Será porque sólo nosotros parimos verdaderos hombres”. (je je je).

Un saludo,

PD. Y como decía el añorado Germino: “Follar, follar que el mundo se va acabar”.

5 Elfester
14 de Febrero de 2012 (00:30)

Hola amic.
Amigaxo.
Mas íntimo, pero no se si escribe así...
Tengo la Enciclopedia Catalana.
La mas grande, pero la tengo en mi estudio.
Te leo, aunque últimamente pues tengo mis cosas y no he podido escribirte.
Lo siento.
Últimamente estoy comprobando en mis propias carnes, lo que has escrito.
La llave del sexo...
Uffff.
Menudas son.
Y si tienen problemas...pues llaman al sereno y le ponen la llave que les corresponde y le abren la puerta.
Lo digo, porque son muy suyas, en el sentido, de que nos ganan por goleada...
Sexualmente, si encuentras a una devoradora de hombres...
No te da tiempo ni a salir por piernas...
Con dos, en el mejor de los casos...
Bueno, es un comentario...
Ya sabes que me dedico a la meditación trascendental. Música relajante.
Que no me gusta hablar de mujeres, ja ja ja.
Bona nit xiquet.
El teu amic.
Enric

6 Elfester
19 de Febrero de 2012 (00:57)

Com esteu?.
Entender a alguna mujer es mas difícil que cuando estudiaba Matemáticas...
Ojo, alguna...
Hay majas...Pocas...La vestida y la desnuda
Es broma. Desvelada es maravillosa y mi amiga actual,lo mismo.
En Matemáticas, pues no se...como me gusta pensar en positivo, me daban muchas calabazas...
Dos, me las ponía a ambos lados para tomar el baño en la playa de Miramar,a pesar de que siempre he sabido nadar.
Tipo rana, que soy de pueblo del interior, con poca agua...
Las otras me las hacía mi tia al horno...
Si es que quien no se consuela es porque no quiere.
Bona nit.
Besets.
Enric




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