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La tumbona

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Publicado por Boswell el 06 de diciembre de 2011

LA TUMBONA

27-03-09

 

Yo siempre he querido tener una tumbona como la de Hans Castorp, y por fin la tengo. Acabo de releer La Montaña Mágica, de Thomas Mann, obra cumbre de la literatura del siglo XX, como dicen los críticos. Yo, como no sé tanto como los críticos, que no hacen nada en todo el día más que criticar y encima les pagan por ello, no sé si es una obra cumbre, pero sí sé que la novela transcurre en una cumbre, en Davos Dorf, en la Suiza alemana. Ya sabemos que el protagonista o héroe de esta novela tan breve es nuestro querido Hans, un ingeniero naval de Hamburgo, que decide tomarse unos años sabáticos, sólo unos siete, de los que pasa la mayor parte del tiempo reposando en su tumbona.

A pesar de todo,  Herr Mann no describe con muchos detalles la tumbona de Hans. Sólo dice que era muy cómoda, que era reclinable y que tenía unos prácticos reposabrazos.

Yo he hecho un estudio histórico y de ardua investigación, durante muchos años, y al final he encontrado el modelo de tumbona de Hans, y la he comprado, por supuesto sin que lo supiera mi mujer, porque si no, no me deja. Una vez le insinué que me gustaría tener una tumbona, y me miró de arriba abajo, y me dijo: “Para qué quieres tú una tumbona?”. Yo le contesté: “Pues para tumbarme, como Hans”. Se dio la vuelta y no me contestó, pero como ya nos conocemos, supe que no estaba de acuerdo.

Dado que la tumbona me ha costado una pasta, tomé medidas hace meses, debido a la crisis. Empecé a ahorrar para la tumbona, y suprimí varios de mis inocentes caprichos, como tomar el aperitivo todos los días con mis amigos. A mí el aperitivo me gusta más incluso que el almuerzo, ya que me emociono y con las cervezas que me tomo y los pinchos con mucho pan, pues luego no tengo ganas de comer. Además, ahora que se acerca el verano y en Mayo tengo que ir a Alicante a la primera comunión del hijo de unos buenos amigos (si no fuera buenos amigos, ni en broma me trago yo una primera comunión), también decidí ponerme un poco a dieta, porque me habían salido unos michelines y un poco de barriga, y no quiero que las alicantinas en la playa  me vean con barriga, la verdad.

Gracias a mis esfuerzos, ahora tengo una tumbona y no tengo barriga. He salido ganado. Pero todavía me falta una cosa tan importante como la tumbona, y tendré que seguir ahorrando para ello: las mantas.

Hans Castorp siempre se envolvía, con una técnica muy depurada aprendida de su primo Joachim, con varias mantas, cuando hacía sus curas de reposo en su tumbona. Herr Mann que, a veces adolece de falta de detalles en sus descripciones (no digo que tuviera que ser  como nuestro admirado Balzac, que describía hasta el tipo de polvo que tenían los muebles), no detalló cómo eran las mantas, pero sólo que eran muy calentitas.

Con el tema de las mantas he estado bastante desconcertado, a pesar de mis investigaciones. Yo tengo mantas escocesas, pero no me gustan. A mí me gustan más las galesas, si se parecen a Catherine Zeta Jones. Si no, no.

El otro día, el ministro de Industria, que es muy listo y nada proteccionista, me dio la solución, ya que nos recomienda comprar productos españoles. Pues qué mejor que unas buenas mantas zamoranas. Me voy a ir a Zamora, si me deja mi mujer, a comprar unas buenas mantas.

Yo, con mi tumbona y mantas, seré feliz. No necesito nada más. 




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Comentarios
2 Boswell
06 de diciembre de 2011 (16:55)

Ja,ja. Una de mis primeras columnas.

Todavía escribía en primera persona, para luego pasarme al más discreto "nosotros".

Pongo esta columna porque ahora mismo me voy a la tumbona.

Eso sí. Bien abrigado. Las mantas no sé si son zamoranas. Por lo menos, calientan.

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3 7.......s
06 de diciembre de 2011 (22:40)

que tiempos aquellos en expansion, disertabamos sobre la crisis, y por desgracia que poco se erro, ahora se abriran las calles, unos pediran que los indignos gobiernen para el pueblo y asi revertir en honra la memoria que el pueblo les dispense, otros saldran a las calles indignados algunos de ellos igualmente indignos, otros por su mulsumanilidad salen y son atacados por su raza y no por lo que dicen, indignos son algunos de ellos que año tras año usan el 6 de diciembre para a la voz de su amo intentar hacer saltar la convivencia pacifica que dificil se me hace discriminar lo que mueve a los hombres justos...me sentare en una tumbona y mirare a las estrellas ...como en aquella época y entre las estrellas me convertiré en otro tipo de polvo que tal vez balzac, no describió como tu lo haces...el enamorado...un abrazo

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4 Maois
08 de diciembre de 2011 (16:04)

Sí, la recuerdo. ¿ No guardará ahora un mnensaje subliminal ?. Hace tiempo que quiero leer ese libro, mi mujer cree que lo tiene en casa de su padre. Espero que no sea en alemán.

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5 herrador
herrador  en respuesta a  7.......s
10 de diciembre de 2011 (12:30)

A la paz de Dios.

Por fin voy a Sevilla el martes que viene. Ida y vuelta en el AVE a cerrar un trato con un holandés y unos sevillanos. No sé si tendré tiempo, porque se supone que habrá comida y sobremesa de trabajo, pero como la operación continúa al día siguiente, con el holandés y otros proveedores en Madrid, pues a lo mejor tengo tiempo y podemos tomar un café. Tengo tu tlf. A ver si tengo un rato y te llamo.

Un abrazo.

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6 7.......s
7.......s  en respuesta a  herrador
11 de diciembre de 2011 (14:54)

herrador cuando quieras, de cualquier forma insiste un poco , pues el que me han dejado de sustitución en casi insonoro...aqui para servirte...un abrazo.

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7 Elfester
12 de diciembre de 2011 (01:43)

Hola amic.
La tumbona...
Una horizontal, en una noche de verano, mientras veía a mis amigas la estrellas...
En invierno, ni se me ocurre...
En verano, puedes soñar...sin cerrar los ojos.
Mirando simplemente la infinidad del espacio, la eternidad del tiempo...
Me sentía, como descubridor, de un nuevo mundo...
Y no veía el mio...
La realidad...
En invierno...abrigarnos, taparnos...encerrarnos en nosotros mismos.
Una cerveza en una cafetería, un café descafeinado de maquina.
Hay mantas de Alcoi, Ontinyent, Bocairent, zamoranas...
En Bocairent a la entrada...Hay una escultura, con un hombre...no con capa...Con una manta.
Es típico,
Pero es mas templado, mucho mas que en Zamora.
Joé...A 3 grados cuando me subí al coche por la mañana, después de dormir en el hotel al ir a Galicia.
No se me constipó el coche de milagro.Pobret.
Cambios bruscos de temperatura...
Siempre está abrigado, descansando en la cochera...
Está tumboneando...
Yo ya no me tumboneo... No veo estrellas, vivo en el piso. Algún otro lo verá por mí. En el sitio que yo pagué.
Que nadará en una piscina enorme, cubierta...que yo pagué.
Se tirará...a la piscina.
Y mas...
Con gran regocijo por su parte.
Mejor me callo.
Para no tener, no tengo a mi amiga...Pero me pego unas siestas...
La tumbona. Un gran invento.
Bona nit.
Enric

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8 Elfester
12 de diciembre de 2011 (02:07)

En el divorcio, hay que tener una tumbona, muy muy grande...
Mejor tres, una a cada lado...
Te arrean por todos lados.

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9 Elfester
Elfester  en respuesta a  Elfester
12 de diciembre de 2011 (10:36)

La tumbona, bonito tema para uno que ya me está plantando cara...mi pié
Resignación cristiana, y aguantarme.
Ahora, es cuando realmente viene el cambio de tiempo. Así lo cree mi organismo.
Unos días tumbado y listo.
Salut!
Enric

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10 herrador
herrador  en respuesta a  7.......s
14 de diciembre de 2011 (15:07)

Disculpa que no te llamara. Ni tiempo tuve. de todas maneras, de un viaje me han salido varios mas. Espero volver pronto y con mas calma.

Un abrazo.

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11 7.......s
7.......s  en respuesta a  herrador
15 de diciembre de 2011 (13:31)

no te preocupes herrador, siempre hay tiempo, y como por aqui se dice que hay mas dias que ollas, aunque cada vez hay menos para hecharle a las perolas; cuando quieras, siempre hay tiempo y para un amigo de ese siempre sobra...un abrazo. y me alegro de que los soles del sur te hagan volver...

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Mi nombre es Tomás Iglesias, y como todo el mundo sabe, no es fácil describirse a uno mismo. En mi caso es muy sencillo. Soy una persona que ha tenido la oportunidad y la suerte de estudiar Económicas y acabar apasionandome por una disciplina que entiendo como algo que ha de servir para que mejoremos todos.












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