Todos los indicadores que se van conociendo configuran una flagrante situación de recesión del modelo económico español. El dato más demoledor es el del crecimiento del PIB, que en el primer trimestre rondaría un pírrico 0.2%, o sea que en cómputo anual ni tan siquiera alcanzamos el punto porcentual, por debajo incluso de las previsiones más pesimistas formuladas hasta la fecha (la última de LA CAIXA que fijaba un 2%). Cabe tan solo recordar que los presupuestos generales del Estado para 2008 se elaboraron con una estimación de crecimiento del PIB para 2008 del 3.3%. El dato, si cabe, resulta más preocupante si lo relacionamos con la inflación interanual de marzo que se ha subido hasta un escalofriante 4.5% (el mayor nivel de los últimos trece años). Ello sólo tiene un nombre, la tan temida e inombrable estanflación. Para acabar de arreglar el tema, el Euribor ha alcanzado su máximo anual justo cuando las famílas españolas baten su record de endeudamiento: el 120% de su renta disponible. Será por ello que los niveles de morosidad están desbocados con un crecimiento en este primer trimestre superior al 67%?. Agárrense los machos que se atisban fuertes turbulencias en el horizonte