Lo dicho, con tanta promesa electoral de los dos grandes, el decente contribuyente en estas elecciones va a salir trasquilado. El último en descolgarse ha sido el PP, que por si no había ya favorecido en sus años de gobierno la especulación inmobiliaria pura y dura, recordemos que entre otras lindezas promovió la liberalización salvaje del suelo de un plumazo y aprobó el rebajón fiscal en las ganancias patrimoniales provenientes del tocho, pues bien, ahora proponer ampliar la deducción por vivienda habitual en renta del 15% actual al 25%. Toma castaña¡¡, por si alguien dudaba de la equidad en mantener la mencionada deducción, viene Mariano y casi la duplica, y eso que lo quiere hacer bajando a la vez los impuestos, verdaderamente curioso. En todo caso lo que parece impepinable es que nos tocará a todos aportar nuestro granito de arena para el desmantelamiento controlado de la burbuja inmobiliaria y subvencionar a los pepitos que se hipotecado los últimos años. Todo ello en aras de evitar que cunda el pánico entre el respetable. Eso si, ya nos podemos olvidar de alquilar, eso va a quedar pa' tontos, como ya pasa en el resto de Europa. Y el PSOE que dice?, pues también propone subvenciones, pero en este caso a los promotores y constructoras. En definitiva, uno acaba por hacerse un lío entre quiénes son los de izquierdas y derechas, supongo que a ello les debe pasar lo mismo. Pero bien, tampoco insistió el PSOE demasiado en el tema, porque suficiente trabajo ha tenido en estos últimos días en silenciar y maquillar unas cifras de desempleo de febrero auténticamente lamentables y que anuncian la crisis que se avecina. En fin, esperemos que pasen pronto las elecciones para evitarnos disgustos mayores.