En los EUA parece que la situación empieza a ser desesperante para mucha gente. La crisis de las hipotecas subprime desatada el pasado verano ha hecho mella en los bolsillos de muchos estadounidenses. En un país que acostumbrado a vivir del crédito puro y duro, la utilización de la refinanciación y la búsqueda de prestamistas usureros como alternativa para hacer frente a las letras de la casa parece ser que no ha sido suficiente. Por ello, algunos han optado por una solución más radical para librarse de las asfixiantes deudas: quemar su casa, cobrar el seguro y pagar al banco, pero en la mayoría de los casos la medida les sale cara por cuanto las compañías aseguradoras no tragan, con lo cual el caso se acaba judicializando, poniéndose al descubierto el fraude, no abonándose la póliza, y por tanto, manteniéndose la deuda con el banco, con la diferencia que ahora uno se ha quedado sin casa y tiene que hacer frente a una demanda por intento de fraude. En las casas próximas a ejecutarse cuelgan mensajes tales como "No pago la hipoteca, quemo mi casa", "sálvate de pagar la hipoteca, quema tu casa", "impide que el banco se quede con tu casa con fuego", o "cómo quemar una casa por el seguro y salirte con la tuya", son meros ejemplos de una tendencia creciente. En definitiva, todo muy al estilo Homer, esperemos que en nuestro país no cunda el ejemplo.Y que hace mientras tanto George W. Bush?, pues después de atesorar tres bancarrotas, ha tenido una chispa de sentido común, oponiéndose a algunas de las medidas a debate en el Congreso para ayudar al sector inmobiliario porque cree que inflarían artificialmente los precios. Esperemos que ZP tome nota, ahora que parece que van hacerse amigos.