Los medios de comunicación estaban el Lunes repletos de la noticia de que China había superado oficialmente a Japón como la segunda economía del mundo. Más allá de la noticia y las cuestiones relacionadas a la medición de los datos, estoy absolutamente convencido de que el surgimiento de China como gran potencia mundial es uno de los temas más apasionantes para seguir de cerca en los próximos años.
Es importante tener en cuenta que China es una nación con tradiciones milenarias, cuya cultura es muy diferente a la de Estados Unidos o Europa, con lo cual, no sería de extrañar que en el futuro veamos fuertes consecuencia de este resurgimiento de China como potencia global. Estoy hablando aquí de consecuencias culturales y geopolíticas que van más allá de los temas puramente económicos.
En el siguiente cuadro de The Economist en base a datos de Angus Maddison podemos ver el porcentaje del PBI mundial correspondiente a diferentes países según el período histórico. Surge a las claras que China e India ocupaban una posición dominante en períodos previos a la Revolución Industrial, lugar que fueron perdiendo a medida que el resto de los países se incorporaban al modelo de producción capitalista y la economía de mercado.
Ahora que China e India comenzaron a incorporar las tecnologías y las estrategias productivas que occidente utiliza desde hace muchos años, parece que vienen los tiempos en los cuales paulatinamente irán recuperando la posición dominante que ocuparon en otros tiempos. El mundo que se viene es el mundo dominado por China e India y va a ser diferente al mundo actual, no solo en lo económico.
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