Sugerente título, ¿no os parece? Un mundo sin calificadoras de riesgo. Y no se trata de una utopía, pues hace unas décadas podíamos subsistir sin ellas. Si lo pensamos detenidamente, su ausencia la echaríamos en falta infinitamente menos que si imagináramos un mundo sin teléfonos móviles u ordenadores.
Veamos las ventajas que habríamos obtenido y los problemas que habríamos evitado en los últimos años sin las malditas empresas calificadoras: "
Un mundo sin calificadoras de riesgo"