Siempre debemos intentar encontrar una oportunidad en los momentos críticos de cualquier situación. No es fácil, pero la ocasión está ahí, sólo visible para algunos, aunque a veces tan sólo sea un espejismo contra el que nos estrellamos. El problema es que unas veces asumimos riesgos temerarios en determinados activos de nuestro patrimonio global, mientras que otras no exprimimos las oportunidades de correr riesgos controlados con la parte de nuestros activos expresamente diseñados para ello.
El aumento desde la pasada semana del impuesto a operaciones con acciones desde el 0'1 al 0'3% ha motivado un descenso del 6'8% en un sólo día del CSI 300 Index, y ahora sólo gana un 90% en lo que va de año. A pesar de que es cierto que llueve sobre mojado por las declaraciones de Greenspan, creo que todavía veremos algunas semanas de altísima volatilidad esencialmente bajista que harán que la burbuja resultante sea mucho más fiable y por supuesto muchísimo más interesante.
Ya en el año 97 el Partido aumentó dicho impuesto del 0'3 al 0'5%, y en aquel entonces el retroceso de los mercados fue de hasta un 30% en los siguientes cuatro meses. En cambio, el pasado 27 de febrero el índice compuesto de Shanghai perdió un 8'8% ante los rumores de medidas gubernamentales contra la especulación (sic), pero al cabo de un mes volvía a superar máximos históricos. Evidentemente la China de hoy en día, y sobre todo la visión que tenemos los inversores respecto a esta economía es muy, pero que muy distinta. Dudamos que lleguemos a ver una burbuja un 30% menos hinchada, aunque preferimos decir, un 30% más interesante.
Creemos sinceramente que hay demasiados ojos e intereses mirando hacia ese país como para que no se acelere la recuperación de dichos mercados hasta niveles vertiginosos. Pero sobre todo, y para nosotros más importante, el background existente en la economía de Great China es una auténtica garantía de mercado alcista durante al menos unos cuantos años. Por eso sea bienvenido este "desplome" según lo han definido la mayoría de cronistas económicos internacionales.
Vamos a mojarnos públicamente: por nuestra parte recomendamos a nuestros clientes sobreponderar los fondos basados en Greater China hasta un 20 o 25% respecto al total de inversión en RV internacional.
Estamos hablando de la renta variable. Es decir, aquí y ahora es cuando podemos consumir la cuota de riesgo que se adapta a nuestro perfil y estructura de cartera patrimonial, no más, pero no menos.
Sin embargo, recordamos: las situaciones internacionales como esta permiten que la porción que hayamos destinado al riesgo trabaje a pleno rendimiento. Pero eso no significa que debamos incrementar dicha porción en detrimento de la parte de nuestro patrimonio invertida en activos inmobiliarios y sobre todo en renta fija.
Creemos que la RV de la Gran China nos puede dar muy buenos resultados durante unos cuantos años después de un saneamiento necesario, pero no nos olvidemos que en la bolsa hay que tener un pulso firme pero ir con humildad. Gestionar el riesgo y mantener estructuras conforme a nuestros objetivos vitales son las claves para seguir disfrutando de nuestra riqueza con el tiempo corriendo a nuestro favor.