
Henry Kissinger preguntó allá por los años 70: "¿Cuál es el número de teléfono para hablar con Europa?", en una clara muestra de la desesperante falta de liderazgo político (que no económico) de lo que entonces se llamaba simplemente Europa. Hoy, casi 40 años después, podría hacerse aún la misma pregunta. Y es que después del nombramiento del nuevo presidente de la UE, Herman Van Rompuy, mi sensación personal como europeo es de vergüenza ajena. Quizá por ello los países son tan ajenos a la Unión: "
La insoportable levedad del Presidente"