Fresh Family Office. Gurús de la Felicidad y la Riqueza

lunes 21 de julio de 2008

El Verano del Nazareno.

El otro día hablaba con un amigo y, a la vez, prestigioso abogado penalista de Barcelona. Me contaba que en el primer trimestre del año en su bufete ya habían superado el número de casos de situaciones concursales de todo el año 2007. Y que en el segundo trimestre la tendencia había sido aún más ascendente. Me comentaba también que muchos de sus clientes que tenían socios estables desde hace muchos años, se encontraban hoy litigando entre ellos por diversos motivos. Diversos, sí, pero siempre económicos. Lógicamanete las apreturas financieras en una empresa ponen a prueba la solidez de la relación entre los socios de una forma dramática. Y muchas sociedades estables durante años se hacen añicos sangrantes cuando los números rojos comienzan a afectar seriamente a los bolsillos de los socios.

"Socios serios, cultos y de alto nivel se sacan los ojos ante los tribunales por dinero". Me comentaba con un tono escalofriante éste prestigioso abogado. Efectivamente, los organigramas de las cúpulas directivas empresariales echan humo en tiempos de pérdidas. Y llegar a una situación concursal es siempre traumático. Supone, en la mayoría de casos, ruptura de relaciones internas, decapitaciones directivas, ejecutivas, puñaladas traperas accionariales y por supuesto reducciones de plantillas con el derrumbe de la relación patronal/empleados, si es que ésta existía.

Según me comenta mi amigo de este importante bufete de Barcelona, jamás habían visto un desplome empresarial y un auge concursal como el presente. Tanto es así que han tenido que adaptar su estructura interna y sus RR.HH. a esta avalancha de fallidas empresariales cuya remisión está lejos de vislumbrarse.

Hablando además con otro amigo, esta vez fiscalista, me comenta que tiene muchos (y cuando digo muchos quiero decir exactamente eso) clientes con empresas que están esperando el cierre vacacional para ya no abrir sus puertas en septiembre. Que va a ser una práctica masiva. O sea, que las cifras de paro después del verano, no sólo se van a disparar por el fin de temporada tradicional en el sector de servicios (restauración, hostelería, etc.), sino también por los miles de trabajadores que quedarán en la calle cuando aterricen de sus vacaciones pagaderas en cómodos plazos con todo incluido... hasta el despido.

¿Soportarán las economías familiares de estos trabajadores la ausencia o la reducción de uno de los sueldos cuando el subsidio de desempleo llegue a su fin? Mayoritariamente no. Los niveles de endeudamiento crediticio suelen ser tan asfixiantes que cualquier incidencia en sus ingresos laborales desmorona el débil equilibrio de sus economías domésticas.

Ante esta aumento masivo de situaciones concursales pre- y, sobre todo post-vacacionales, me viene a la memoria el clásico Timo del Nazareno:

Consiste en el establecimiento de una empresa mercantil, preferentemente una sociedad de responsabilidad limitada, que comienza a efectuar compras a diversos proveedores, abonando en un principio las primeras adquisiciones en efectivo, hasta que consigue obtener la confianza de aquellos. A partir de ese instante se realizan compras de mayor cuantía, utilizando como forma de pago letras de cambio y pagarés, domiciliados contra cuentas bancarias sin actividad, mientras que la mercancía, antes de la fecha del vencimiento de su pago, es revendida a mitad del precio o simplemente deslocalizada, resultando impagados los efectos al ser presentados al cobro.

La denominación de timo del Nazareno procede de la "cola" de deudores que provoca este tipo de estafas, que, al igual que los penitentes, acuden a las entidades bancarias a intentar hacer efectivos los pagarés y letras librados por los presuntos estafadores.

Pero por supuesto salvando importantes diferencias: El empresario que ya no va a abrir sus puertas en septiembre no lo hace por afán timador sino por accidente contable; y no es un suceso premeditado sino una medida lamentable fruto de la crisis y/o de la negligencia en la gestión empresarial. De lo que no estoy tan seguro es de que antes del cierre de persiana, los empresarios no hayan hecho lo posible por minimizar los activos residuales que van a tener que hacer frente al concurso de acreedores. Práctica que, por otro lado, me parece muy comprensible. Evidentemente, el rastro de acreedores en pena que dejarán tras de sí, tanto los empresarios como los timadores, será digno del nombre de Nazareno.

La línea entre los timadores del Nazareno y los empresarios que realizan compras que venderán parcialmente o no y que jamás van a poder pagar, en estos tiempos de crisis, cada vez es más delgada. Pero lo preocupante es que, haya mala o buena fe, los penitentes nazarenos van a ir aumentando las largas colas de acreedores en un dramático efecto dominó.

Etiquetas: , , , ,

1 opiniones:

Blogger Jaime dijo...

Pues sí,
Yo creo que después del verano va a venir la cruda realidad, todo lo que estamos viendo hasta ahora no dejan de ser avisos, primeras bajas, etcétera. En septiembre-octubre se va a ver el verdadero descalabro... el final del 2008 va a ser de traca.
Pero bueno, veremos a ver que pasa, de momento, creo que estas van a ser las últimas buenas vacaciones de muchísima gente. Como mínimo, yo tb espero disfrutarlas jaja que después del verano ya veremos como van los acontecimientos.
Saludos,
Jaime

domingo, julio 20, 2008 12:04:00 PM  

Publicar un comentario en la entrada


El Verano del Nazareno. ha sido enlazado desde:

Crear un enlace

El Verano del Nazareno.

<< Volver a inicio

Suscríbete

  • FRESH FAMILY OFFICE Sin publicidad

  • Contacto

    NUESTRA WEB

    ¿Quienes somos?


    Copyright © 2003 - 2008 Rankia S.L. Aviso legal

    Diseño y Arquitectura: Emergia Desarrollo: Rankia Hosting: Ferca Network

    Rankia es una comunidad financiera, donde se intercambian dudas y conocimientos, en el Foro de banca, el Foro de Bolsa, el Foro de Depósitos, el Foro de Hipotecas y Vivienda o el Foro de Seguros, entre otros.