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A falta de pan, buenas son tortas... o tortazos.

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Publicado por Gurús Mundi el 27 de febrero de 2012

Parece que esta es la postura de los Estados de la periferia europea. A falta de un Banco Central propio con la potestad para determinar la política monetaria y, sobre todo, sin la capacidad para fabricar billetes, hay que buscar un sucedáneo. Y es que un Estado al que se le priva de la capacidad de imprimir moneda y de determinar el precio de su divisa, en definitiva un Estado sin moneda propia, es un territorio de dinero público que se comporta como un ente de dinero privado.

 

Así es y así cotiza. La deuda soberana de la periferia europea no tiene la seguridad del resto de deuda soberana porque ha perdido su capacidad de imprimir dinero para devolverlo a los acreedores, en caso de que la insolvencia se apodere del país, como así ha ocurrido. Y si a un Estado endeudado e insolvente le quitamos esa capacidad, lo convertimos en un deudor privado con riesgo, mucho riesgo.

Ante esta situación surrealista, los PIIGS están siendo auxiliados por el BCE antes de que se hundan definitivamente ante los ojos de los acreedores (bueno, en el caso griego y portugués quizá sea ya demasiado tarde). ¿Cómo conseguir que el BCE socorra a unos territorios que el Mercado ve como deudores privados insolventes? Evidentemente lo que se busca es la cuadratura del círculo, puesto que el BCE no puede fabricar billetes para la reseca periferia, puesto que Alemania se lo impide vehementemente (eso da votos y además es en cierto modo de justicia). Entonces ¿cómo lubrificar las finanzas periféricas sin generar un aumento de la masa monetaria ni tenerse que rascar un bolsillo ya raído y sin fondos? Pues haciendo que ese "trabajo sucio" de financiar a los Estados que el Mercado considera almas en pena privadas e insolventes, lo haga otro que no sea el BCE. Y el sicario no es otro que el sistema bancario periférico, que también está en la cuerda floja, o sea obligado a hacer lo que le manden a cambio de no quebrar.

Ahora que ya tenemos el sicario que hará el trabajo sucio que los alemanes han vetado hacer directamente al BCE, sólo falta inventar la manera de que los fondos a suministrar al sistema bancario no provengan de la creación de dinero vía su orígen natural, o sea el mismo BCE. Así, obtendremos el siguiente escenario: El BCE rescata a los Estados periféricos insolventes sin crear dinero y sin inyectarlo directamente. Un escenario aplaudido por Alemania y por cualquier prestidigitador vocacional que lo presencie.

¿Dónde está la Magia? Pues el dinero no se crea de la nada, sino que el BCE lo presta a cambio de papeles, mojados, pero papeles al fin y al cabo. Y no lo hace a los Estados sino a los bancos, a los que a su vez induce para que compren masivamente (con beneficios que son como agua de Mayo) los bonos soberanos que el Mercado no quiere. De este modo la periferia europea sigue encontrando prestamista a pesar de su manifiesta insolvencia e incapacidad de devolver el dinero vía fabricación de billetes. Y sustituye al BCE por una banca nacional y desesperada que, símplemente aplicando el beneficio contable escandaloso de ese "toma y dame", consigue el oxígeno suficiente para mantener sus balances en pie.

Pero no nos engañemos, lo que tenemos ante nuestros ojos es un monstruo contra natura. Es una especie de nacionalización bancaria, en la que Estados y Bancos van en el mismo bote a la deriva. Hemos pasado del too big to fail a un surrealista the bigest one, donde los vasos comunicantes de la banca europea se han unido a las finanzas públicas. Ahí es nada. Y ambas, por gigantes que éstas sean, siguen siendo insolventes, al menos mientras el BCE y el IMF no digan lo contrario. Al mismo tiempo, las 3 herramientas que debe manejar le UE, siguen inoperantes, o lo que es aún peor, utilizadas sólo parcialmente. Y por lo tanto descompensando de forma letal unas economías que hoy más que nunca necesitan armonía y concierto. 

Ante la falta de pan, es decir de política monetaria propia y acción directa y valiente del BCE mediante la emisión de deuda comunitaria, buenas son las tortas de las LTRO (Long Term Refinancing Operations). Hasta que esas tortas se conviertan en tortazos. Pero como dijo el torero: Más cornadas da el hambre, o sea la quiebra... o no...

Etiquetas: falta · pan · tortas



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Comentarios
2 Franlodo
27 de febrero de 2012 (22:11)

Pues si, pues si ... están tardando demasiado en coger el toro por los cuernos y empezar a poner orden.

Parece que van a esperar a que no nos quede aire para atreverse a afrentar los problemas.

Sigo siendo optimista con respecto a Europa, pero a este paso se nos va a pasar el arroz ...

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