Lunes negro en los mercados europeos.Tras la bancarrota de Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión estadounidense, la sesión finaliza hoy con fuertes caídas en la renta variable europea, cuyo índice de referencia Euro Stoxx 50 se deja un 3,87 por ciento hasta los 3.151,17 puntos. Nuestro Ibex 35 retrocede un 4,50 por ciento hasta los 10.899,0 puntos, mínimos desde el 14 de julio de 2006.
El petróleo ha caído en la jornada más de un 5%. El barril de Brent cotiza a 92,47 dólares y el Texas, a 96,19 dólares. El dólar se ha depreciado frente al euro y se intercambia al cierre por 1,4198 dólares. En cambio el oro ha cerrado a 776,34 dólares la onza, con una subida de más del 3%.

Estamos ya, sin duda, en la fase de pánico vendedor, camino de la capitulación. No es cuestión de un día. En Bolsa todo lleva su tiempo. Es momento de tener la cabeza fría y no dejarse llevar por las emociones. No tener miedo. No impacientarse. No ponerse nervios@s.
En el rascacielos del gran almacén de la Bolsa hay muchas plantas y está diseñado para que l@s client@s accedan al edificio por los pisos más altos, desde los que inician el recorrido por el Gran Bazar.
Cada planta se comunica con la siguiente por ascensor.En cada sección de cada planta, un nutrido grupo de expert@s en marketing, diseñador@s, rotulistas y amables dependient@s, se encargan de seducirnos, empleando sus mejores artes y todo su tiempo, para que gastemos el máximo de nuestro dinero en las maravillosas mercancías que nos ofrecen.
Pero nosotr@s, que utilizamos la estrategia de mordisquear un poco y ojear mucho, mientras vamos de un mostrador a otro examinando, excéptic@s, las distintas ofertas, sabemos que las verdaderas gangas están en el sótano. Ahí es donde compramos a saco y empezamos a devorar. Ahí es donde podemos conseguir resultados sorprendentes con tal solo invertir un poco en lo que parecen ser precios de saldo.
Ahora bien, el ascensor de la Bolsa de valores no va siempre camino del sótano aunque, antes o después, alguien pulsará ese piso. Ese es el momento en que nos subiremos a él. Entonces nos alegraremos de haber esperado y comprenderemos qué gran virtud es la paciencia.
¡¡¡Felices inversiones!!!