
Los índices huyen de mínimos. Los expertos hablan de rebote, no de mercado alcista.
En la Biblia se cita al 666 como el número de la Bestia, relacionado habitualmente con Satanás o con el Anticristo. Esta cifra tiene ahora también una simbología tenebrosa para las Bolsas. El pasado 6 de marzo el S&P 500, la principal referencia bursátil del mundo, se precipitó hasta su particular Averno al tocar durante esa sesión el nivel de los 666,79 puntos. En ese instante se culminaba uno de los varapalos más vertiginosos que ha sufrido la renta variable en su historia. Desde sus máximos, el S&P 500 había perdido un 57% de su valor en poco más de año y medio. Eso sí, tras conocer el infierno, las Bolsas mundiales han recuperado un 30% y ahora están, por seguir con la terminología bíblica, en una especie de purgatorio. Y el cielo, en opinión de los expertos, aún puede esperar.
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