Sin necesidad de nuevas quiebras bancarias, con el euro en mínimos de dos años, el petróleo en sus cotas más bajas de año y medio, y el euribor al borde de bajar del 5%, las bolsas han extremado todas las alertas. Las constataciones ya de recesión, sobre todo en Reino Unido, y la oleada de profit warnings desfondaron los mercados. El pánico bajista bloqueó por momentos la negociación en los futuros de Wall Street. El Ibex llegó a sufrir la que hubiera sido su mayor caída de la historia, un 9,3%. Al cierre, las pérdidas fueron del 5,2%, del 13,4% en la semana, y del 45% en el año, hasta sus mínimos desde 2004.