
Publicado el 11/10/2008 en la edición impresa de Expansión
Autora: Carmen Ramos
En las últimas jornadas el volumen de negociación se ha disparado en todos los mercados bursátiles. Evidentemente ha habido más presión del papel que del dinero, ya que los índices han caído a plomo, pero no tenga duda: lo que unos han vendido, otros lo han comprado. El Ibex 35 ha bajado un 21% en la semana y sólo en la sesión de ayer cayó otro 9,1%. Una sesión en la que se negociaron 10.000 millones de euros, es decir, que se compraron acciones por valor de 5.000 millones de euros. Como se pueden imaginar estos volúmenes de dinero sólo los mueven los grandes gestores y, probablemente, debido a que los inversores están saliéndose de los fondos. Unos fondos que en la mayoría de los casos están muy diversificados y que, como es lógico, su rentabilidad se ha venido abajo por la caída de las bolsas, pero que no se van a esfumar y que, antes o después, se recuperarán.
Es innegable que a lo largo de estos días el miedo se ha instalado en los mercados y, como suele ocurrir, el grueso del pelotón está tomando sus decisiones precipitadamente y en el último momento. Probablemente sean los que más pierdan en esta crisis, ya que van a salir tan escaldados de la Bolsa que durante años no querán ni oír hablar de ella.
En el lado opuesto, los compradores. Tampoco pueden ser cuatro inversores de a pie, pero probablemente se trata de grandes carteras, de inversores con mucho dinero y experiencia que sobradamente saben que, para ganar en Bolsa, hay que comprar abajo, cuando se vende masivamente. Tal vez entren en pérdidas a los diez minutos de comprar, o al día siguiente de realizar sus adquisiciones el valor se les haya desplomado un 10%, pero no les quita el sueño, ya que es un dinero que no necesitan, su perspectiva es de medio plazo, son valores de calidad que además, y de momento, les van a dar un buen dividendo. En más de una ocasión habrán oído decir que el dinero llama al dinero, y éste es uno de los momentos en que se va a cumplir esta máxima, ya que los que ahora están plantando serán los que recojan una buena cosecha bursátil.