
Faber cree que el mercado de acciones podría sufrir presión hasta finales de año, quizás con caídas de hasta el 20%, debido a que el dólar podría subir con fuerza ante un renovado temor por la deflación.
Sin embargo, y en el largo plazo, considera que las acciones de alta calidad son uno de los lugares donde los inversores pueden refugiarse sobre los efectos de una degradación de la moneda y la inevitable inflación que resultará de la emisión de dinero de los bancos centrales.
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