Ganar o perder, ya no se puede jugar con los votos ni menos con nuestra Biblia, donde se promete, se cumple. Bien sabemos que su carrera política o ha terminado o queda como un oso invernando.
La que se ha vuelto más complicada es recuperar la unidad del mercado, que tanto ayudaría a mejorar nuestra competividad, como las tantas necesarias para nuestra prosperidad futura. Lo que no se puede hacer es jugar con los ciudadanos siendo conscientes que la sociedad española le ha castigado y de que le queda una travesía del desierto para recobrar sus valores y su credibilidad.
Un saludo