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Muy mal tiene que irle el negocio a estos señores, sobre todo al autor del artículo, un tal
Miguel Villarroya Martín para sentirse ofendido con mi opinión. No me extraña que los formadores inmobiliarios y los agentes de la propiedad hagan cola en la puerta del INEM. Me pregunto a qué se dedicarán estos señoritos de chaqueta barata y pajarita de los años 70 cuando la burbuja termine de estallar.
Volviendo al artículo, me quedo con dos párrafos:
1. "El breve y agrio comentario que acompaña al vídeo hace leña de ese hecho y parece alegrarse de que al fin las inmobiliarias hayan alcanzado el justo castigo que se merecían por sus excesos de los tiempos de bonanza".
Muy sensata la opinión de alguien que está chupando las últimas gotas de sangre de su presa. Ahora solo queda patalear y gritar a los cuatro vientos lo mal que nos trata la gente, sin tener en cuenta que tanto la fama como los méritos los crea uno mismo con el paso de los años.
2. "Ésta es la oportunidad necesaria para el Sector Inmobiliario -la recuperación psicológica y no sólo económica- pero el problema radica en qué la pelea por la imagen del Sector necesita de Campeones que enarbolen y en esto... el campo de lidia parece estar muy vacío".
Dejando a un lado las faltas ortográficas, los sustantivos y adjetivos convertidos en nombres propios por efecto l´oreal y los errores de conjunción gramatical que encontramos en el párrafo, nos centraremos en su contenido. Habla este señor sobre una oportunidad necesaria cuando realmente se enfrenta a un hundimiento imprescindible para sostener la coyuntura económica del país. Las inmobiliarias no tienen que renacer, señor Villarroya, sino todo lo contrario. Es un sector oportunista reconvertido en una máquina expendedora de billetes de 500 euros que ha asfixiado al consumidor medio y creado una de las mayores burbujas inmobiliarias que se recuerdan en el planeta. Y todo esto a costa del ciudadano y paseando el BMW con aires de superioridad.
Bienaventurados sean los pepitos, los gañanes, los oportunistas y los especuladores, porque sus días de gloria están contados. ¿Cumplirá el reciclaje laboral su objetivo con estas personas? Larga y gorda será la lista del INEM, lo veo venir.