En `El Garrofer´ han realizado un importante estudio y han llegado a la conclusión de que la mayoría de los españoles hemos empezado a agacharnos para recoger del suelo las monedas de cinco céntimos que se nos caen o encontramos por azar. Según el Banco de España, hasta el año pasado el mínimo por el que la gente estaba dispuesta a tomarse la molestia era de diez céntimos.
Algo parecido ocurre al recibir el cambio en una cafetería: antes, si la calderilla era sólo de color cobrizo se dejaba de propina en el platito, pero ahora se seleccionan como mínimo las piezas de cinco céntimos y se guardan para una posible necesidad futura.
“Es verdad que yo y más gente que conozco hemos empezado a recoger las monedas de cinco céntimos”, dijo un señor que pasaba por allí. “Porque pueden parecer poca cosa, pero juntando veinte tienes un euro”.
La ministra de Economía, Elena Salgado, no refutó los datos aportados por el Banco de España pero quiso restar alarmismo a la situación ya que según sus palabras, “la cosa sólo será verdaderamente preocupante cuando la gente empiece a agacharse para coger las de dos y un céntimo”. “Hasta ese momento se puede decir que nuestra economía va bien”, dijo Salgado.
A este respecto, Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, afirmó que según las previsiones del Banco de España, ese momento fatídico podría llegar antes de Semana Santa.
La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega pidió públicamente a Fernández Ordoñez que no alarme a la población ya que “ni yo ni nadie hemos visto nunca a nadie agacharse para coger una moneda de dos céntimos, y mucho menos de uno”.
Consultadas por El Garrofer, un grupo de amas de casa de Moratalaz dijeron que estarían dispuestas, llegado el caso, a agacharse para coger las monedas de menor valor, “siempre que no estuvieran en el suelo de un urinario público”.
