Blog sobre derivados

28 de noviembre de 2008

Seguimos con los warrants

Vuelvo a pedir disculpas por la falta de artículos en el blog. Últimamente, apenas tengo tiempo ni para respirar. Este año, voy a pedir a los Reyes que me traigan días de 36 horas para poder hacer todo lo que quiero hacer.

Tengo unos minutos ahora libres para escribir, y voy a intentar ver si me da tiempo a contestar alguno de los comentarios sobre los warrants que han aparecido.

Y como tengo poco tiempo, voy a empezar con una que me parece particularmente importante: Anónimo me pregunta que si al comprar una call sobre el Ibex no se está posicionando largo.

La respuesta es tajante, y, además, muy importante tenerla clara: no. Cuando compras una call sobre el Ibex, no te posicionas largo; simplemente, adquieres el derecho a comprar el Ibex a un precio determinado (strike), en una fecha concreta (vencimiento). Eso puede resultar parecido a ponerse largo, pero no lo es. En primer lugar, al comprar la call, pagas una prima que incluye el riesgo que supone la posibilidad de que el Ibex esté por encima del strike al vencimiento. En segundo lugar, pagas la volatilidad del Ibex en ese momento. Cuando compras una call sobre el Ibex, no compras el Ibex. Compras el derecho a comprar el Ibex.

En una posición larga sobre el Ibex, si sube el Ibex, ganas dinero con absoluta seguridad, independientemente del tiempo que dure la operación, y de la volatilidad que haya en el Ibex. Si compras una call sobre el Ibex, no basta que suba el Ibex para que ganes dinero: además de subir, tiene que hacerlo antes de una fecha determinada, y la volatilidad no debe bajar demasiado. Por tanto, comprar una call sobre el Ibex no es lo mismo que tomar una posición larga sobre el Ibex, aunque pueda ser similar en muchas ocasiones.

Matema argumenta que una ventaja de los warrants es que los hay sobre muchos subyacentes. En mi opinión, no es ninguna ventaja, ya que, como he dicho anteriormente, cuando compras un warrant, no estás tomando posición larga o corta sobre el subyacente. Aunque pueda parecerlo, no estás especulando con el movimiento del subyacente, sino con el derecho a comprarlo o venderlo, lo que implica negociar tres cosas al mismo tiempo, no una: movimiento del subyacente, volatilidad del mismo, y tiempo al vencimiento.

Continuará.

Amenophis.

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6 de noviembre de 2008

Un derivado un tanto especial. Los Warrants.

Aquí estamos de nuevo.

Pido disculpas por este parón del blog. Es una cuestión de que los días tan solo tienen 24 horas. Estoy embarcado en demasiadas cosas, tanto en lo laboral como en lo personal, y apenas me queda tiempo para el ocio. Hoy he logrado encontrar un hueco, aprovechando, además, que no será muy extenso el artículo.

Pero antes de continuar, no puedo por menos que contestar a dos lectores que han planteado el inconveniente de la operativa en CFD's por la diversidad de brokers, algunos de los cuales no son todo lo honestos que deberían, por decirlo de forma suave.

Amigos, la solución es muy sencilla: infórmense correctamente de las condiciones que se les ofrecen, lean a fondo el contrato, y si les parece 'poco honesto', descarten a ese broker, y busquen otro, que los hay. No me gusta hacer publicidad en el blog, ya que no gano nada con ella (sí, lo reconozco, soy interesado, como todos, supongo :-)), pero me preguntan con qué broker opero en CFD's, y me limito a contestar: Con Hanseatic Brokerhouse. Y jamás he tenido el menor problema con ellos. De hecho, alguna vez que no se ha ejecutado alguna orden que debería haberse ejecutado, una vez hablado con la mesa operativa, si la no ejecución ha supuesto un perjuicio para mí, me la han ejecutado de inmediato al precio al que tendría que haberlo hecho. Si ha sido beneficiosa para mí, la han mantenido sin ejecutar.

Hablemos, pues, de los warrants.


¿Qué es un warrant?

Un warrant es otro nombre para una opción. Un warrant, es una opción. El funcionamiento es el mismo. La valoración de sus primas, se hace con la misma fórmula con la que se calculan las primas del resto de las opciones 'normales'. Los hay de tipo Call y de tipo Put, igual que las demás opciones. Tienen precio de ejercicio y fecha de vencimiento. Igual que todas las opciones.

Caray, y si son lo mismo, ¿por qué otro nombre?

Porque aunque son lo mismo, no se negocian igual. Las opciones 'normales', no se emiten. Existen por acuerdo mútuo de dos individuos que se ponen de acuerdo (valga la redundancia) para formalizar un contrato. Hay un mediador, garante de que se cumplirán los compromisos adquiridos por ambas partes. En España es Meff, en Alemania Eurex... Como garantes, son las entidades que formalizan los contratos y los colocan en el mercado para quien quiera negociarlos, pero no los emiten.

Ello implica que cualquiera puede venderlos o comprarlos en el momento que lo desee, con tal de que encuentre quién le dé contrapartida.

Los warrants, por su parte, son unas opciones que sí son emitidas por un banco, entidad, intermediario o lo que quiera que sea. Lo que implica el hecho de que sean emitidas, es que nadie las va a poder vender, a menos que las haya comprado antes. Y eso tiene una consecuencia inevitable.

Si recordáis, en uno de los artículos, hablábamos de la volatilidad. Y definíamos la volatilidad implícita como el valor real de volatilidad que se estaba negociando en el mercado, y que, si bien se deriva de la volatilidad matemática del momento, incluye una componente subjetiva de las partes que van a asumir riesgos al formalizar el contrato. En un mercado totalmente abierto, como puede ser Meff y Eurex, yo puedo tener mi miedo y mi subjetividad, y otros pueden tener los suyos, pero dado que todos podemos comprar y vender cuando queramos, será relativamente sencillo llegar a acuerdos justos para ambas partes, cediendo cada uno un poco, como ocurre en cualquier negociación en igualdad de condiciones.

Pero los warrants solo se le pueden comprar al emisor, o a alguien que los haya comprado antes. Y éste, a su vez, sólo lo habrá podido comprar al emisor o a alguien que los haya comprado antes. Es decir, el único interviniente que puede vender el warrant sin tenerlo, es el emisor. Y todo aquel que quiera comprar un warrant, tendrá que pasar, directa o indirectamente, por el criterio personal y único de la subjetividad del emisor a la hora de establecer la volatilidad implícita del warrant.

Esto lleva a que, en ocasiones, se cometan auténticos atropellos.

Ventajas de operar con warrants.








Inconvenientes de operar con warrants.

Aparte del ya mencionado y de por sí grave inconveniente de estar sometidos al criterio de un único interviniente, hay más.

1. Como vimos a lo largo de los diferentes artículos sobre opciones, ser comprador de las mismas, significa estar en el lado perdedor de la estadística.

2. Hay una tremenda desinformación, en gran medida fomentada por los emisores de este producto en sus cursos gratuitos. Es increíble comprobar como hay personas que llevan operando desde hace muchísimo tiempo con warrants, y aún piensan que cuando compra una put sobre el Ibex se está poniendo corto en el Ibex, y que cuando compra una call, se está poniendo largo. Eso no es así de ninguna manera, aunque en ocasiones pueda ser parecido a efectos prácticos. Pero esa desinformación es la responsable de que no entiendan como puede ser que, habiendo comprado ayer un warrant call sobre el Ibex, y por tanto, habiendo adoptado una posición larga sobre el Ibex, y habiendo subido hoy el Ibex, su posición esté perdiendo dinero. La respuesta está en que, aunque lo creyeran, en realidad no estaban tomando una posición larga en el Ibex.

3. Las opciones son una herramienta utilísima para llevar a cabo estrategias combinadas de coberturas, reducción de riesgo, aprovechamiento de la volatilidad, etc. Y muchas de ellas, incluyen tener que comprar la opción. Pero es imprescindible tener la posibilidad de vender una opción sin haberla comprado antes, para poder hacer estrategias ganadoras. La compra por sí sola de la opción (o del warrant en este caso) es una estrategia perdedora, y no importa como se haga. Si se opera habitualmente con warrants, no vale la pena preguntarse si se va a perder dinero. La única pregunta posible es cuánto vamos a perder, y cúanto vamos a tardar en perderlo. Porque es absolutamente inevitable. Es tan imposible ganar dinero de forma consistente operando con warrants, como ganar dinero en una ruleta apostando al rojo o al negro, habiendo cero, doble cero, triple cero, y cuádruple cero. Eventualmente podremos tener suerte y ganar dinero, pero si seguimos 'jugando', lo perderemos irremisiblemente.

Sí. El espacio de arriba no es ningún error. Operar con warrants no aporta ventaja alguna (bueno, en realidad sí, las aporta todas si eres el emisor).

Amenophis.

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29 de octubre de 2008

Aclaraciones.

Hoy voy a aclarar algunas cuestiones que han surgido a raíz del artículo de ayer. Como no podré publicar hasta la semana que viene, por falta de tiempo, considero conveniente aclarar algunas cuestiones, antes de entrar en materia de gestión de riesgo.

En efecto, la utilización de CFD's tiene, como todo, desventajas y ventajas. Lo he dicho muchas veces: tanto en la bolsa, como en todo lo demás, nada es gratis. Cada ventaja va acompañada por uno o más inconvenientes. Y cada inconveniente va acompañado de una o más ventajas.

Pero conviene conocer bien cuales son exactamente los inconvenientes.

En efecto, cuando se abre una posición larga en CFD's, se tienen varios inconvenientes:

- Se pagan intereses cada día por mantener la operación larga abierta, por el total del importe de la misma (no por las garantías, sino por el importe total). Esta comisión, dependerá del intermediario elegido (una vez más, usar uno u otro tendrá a su vez, ventajas e inconvenientes).

- Cuando una empresa reparte dividendos, y se tiene abierta una posición larga en ella, no se cobran íntegramente esos dividendos, sino solo una parte (que también dependerá del intermediario que sea mayor o menor).

Sin embargo:

- Cuando la posición es corta, se cobran intereses por el total del importe de la operación (la cuantía también dependerá del intermediario, pero en todo caso, el importe será considerablemente más bajo que el pagado para mantener una posición larga del mismo importe).

- Cuando la posición es corta, y la empresa reparte dividendos, pagamos éstos íntegramente.

Sí. Son inconvenientes. Pero a cambio:

- Podemos operar a la baja, cosa que en contado no se puede, salvo que lo hagamos a crédito. Y la financiación de ese crédito, es sustancialmente mayor que la de operar en posiciones largas con CFD's.

- Nos permite un grado de apalancamiento enorme. Esa capacidad de apalancamiento, la podremos utilizar, como ya se ha visto, para multiplicar resultados multiplicando el riesgo en la misma medida, o para aumentar la posibilidad de diversificación y así modular el riesgo.

Si disponemos de un buen método operativo, los beneficios de dicho método serán tanto mayores cuanto mayor sea el número de operaciones. Por ejemplo, si tenemos un método que nos permite, en promedio, salir con beneficios un 60% de las veces, y por término medio, ganar dos veces en las operaciones ganadoras lo perdido en las perdedoras, es evidente que si hacemos 100 operaciones ganaremos más dinero que si hacemos 10. Y si hacemos 1000, ganaremos más que si hacemos 100.

Si operamos solo en contado, de entrada, solo podremos hacer, por término medio, la mitad de operaciones, ya que no podremos aprovechar las entradas bajistas que nos proporcione nuestro método. Pero además, mientras no cerremos alguna operación, en el momento en el que todo el capital esté dispuesto, ya no podremos aprovechar ninguna entrada. No tendremos liquidez, y pese a que no estemos ya soportando riesgo alguno en cartera, no nos quedará más remedio que, o renunciar a una posible parte de los beneficios de alguna operación abierta para poder liberar capital y aprovechar la nueva señal, o dejar pasar dicha señal. Si disponemos de la capacidad de apalancamiento que nos ofrece el CFD, no tendremos por qué dejar pasar estas oportunidades, o al menos, tardaremos mucho más en tener que hacerlo.

Y en esto, además, ocurre algo importante: hemos puesto como ejemplo el caso de que nuestro método acierte el 60% de las veces, y nos haga ganar 2 cuando ganamos por cada 1 que perdemos cuando perdemos. Si operamos en contado, y, debido a lo anteriormente expuesto, tenemos que renunciar a una entrada, estamos, con un 60% de probabilidades, renunciando a hacer una operación ganadora. No hacerla, puede significar que la estadística operativa real de nuestro método se resienta, y en consecuencia, los resultados.

Por ello, los beneficios que otorga la posibilidad de poder operar con un capital 20 veces superior al real (como diversificador, insisto, y ya se verá bajo qué circunstancias), y en ambas direcciones, va a compensar, y con mucho, los inconvenientes derivados de tener que pagar interés por las posiciones largas abiertas, y de no cobrar el dividendo íntegro.

Por cierto: las operaciones abiertas en contado también serán largas. Y no pagarán interés, pero pagarán custodia, que, si bien será menos importe que lo que pagamos de interés en CFD's, hace que la diferencia sea aún menor, y mayor la ventaja de la capacidad de diversificación.

Anónimo: no, no soy el de esa foto :-)

Amenophis.

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28 de octubre de 2008

El apalancamiento (II).

Buenas tardes.

Como siempre, antes de entrar de lleno con el artículo de hoy, vamos a tratar de responder las dudas surgidas.

turboman. En efecto. En la valoración de una opción en cualquier momento dado anterior a su vencimiento, influye:

- El subyacente.
- La volatilidad.
- El tiempo hasta vencimiento.
- El tipo de interés.

En el vencimiento, solo influye el subyacente, y si no ha quedado dentro del dinero, no valdrá nada (valor intrínseco = 0).

Nada es gratis. Tanto los futuros, como los CFD's como las opciones, conllevan una financiación debido al aplazamiento en la entrega (incluso en el caso de que no se lleve a cabo entrega alguna). El vendedor cobra ese interés, y el comprador lo paga. Ese interés, va incluido en la cotización del derivado en el caso de futuros y opciones, y lo pagas o lo cobras día a día en el caso del CFD.

No lo había incluido porque hasta ese momento habíamos hablado de plazos cortos, en los que el interés es pequeño, y el no incluirlo facilita la comprensión.

Anónimo: me preguntas qué se puede hacer para ganar dinero en una situación como la actual.

Difícil pregunta. La locura y el pánico se ha apoderado del mercado, y pocas cosas funcionan excepto las posiciones cortas (desde hace meses, cualquier posición corta abierta en lo que sea habría dado beneficios importantes, porque ha bajado TODO). Personalmente, pienso que ya no es momento para abrir cortos. Pero tampoco creo que sea momento de abrir largos. En mi opinión, lo mejor en momentos como el que vivimos es estar fuera del mercado (yo lo estoy), y esperar a que vuelva la normalidad, que volverá, tarde o temprano. Lamento no poder darte una fórmula mágica con la que ganar en cualquier circunstancia, pero si existiera, no tendría sentido el mercado.

Anónimo: el hecho de que cuando inviertes en letras del tesoro tengas que depositar una cantidad menor de su valor final, viene a significar que te pagan el interés por adelantado.

Inversión en un depósito a plazo: Tienes 1000 euros y colocas 1000 euros, los mantienes ahí, y al finalizar el plazo, te dan 1030 (considerando un 3% de rentabilidad). Al final del perido, tienes una ganancia de 30 euros.

Inversión en letras del tesoro. Colocas 1000 euros, pero la letra vale 970. Colocas 970, y te quedas con 30 en el bolsillo. Al finalizar el plazo, te devuelven 1000 euros, y por tanto, tienes 1030. Ganancia de 30 euros.

La diferencia es que en el primer caso, has de esperar a que acabe el periodo para poder disponer de esos 30 euros, mientras que en el segundo, los tienes desde el principio.

El apalancamiento como herramienta diversificadora.

Ya vimos que se podía utilizar el apalancamiento para abrir una posición por más dinero del que disponemos realmente. Hacerlo, tiene como consecuencia que, si sale bien, multiplicamos los beneficios, pero si sale mal (nada es gratis), también multiplicamos las pérdidas. Esto lleva a una consecuencia inevitable: o somos muy buenos (e incluso siéndolo), o la racha de operaciones negativas que sin ninguna duda llegará antes o después, nos puede dejar fuera del mercado.

Sin embargo, a menudo podemos encontrarnos con una situación como la que viene a continuación:

Dos especuladores, A y B, tienen ambos un capital disponible para operar de 50 mil euros. El especulador A, lo tiene en un brocker que no le permite operar por más de lo que tiene. Es decir, si compra acciones por valor de 40 mil euros, le retiene 40 mil euros, y le deja 10 mil para seguir operando. El especulador B, por su parte, tiene un intermediario que, mediante el uso de CFD's, le permite operar reteniéndole tan solo un 5% del importe, es decir, que para una compra por valor de 40 mil euros, le retiene unas garantías de 2000, dejándole por tanto 48 mil disponibles para poder operar.

Ambos especuladores, tienen aversión al riesgo, y no quieren utilizar el apalancamiento como multiplicador, porque son conscientes de que una mala racha les puede arruinar. Ambos operan siguiendo exactamente el mismo método, con lo cual, ambos tienen al mismo tiempo las mismas señales de entrada y salida.

Ambos reciben al mismo tiempo una señal de compra en Telefónica, a 15 euros, con stop en 14 euros. Ambos arriesgarán exactamente lo mismo, comprando 2500 acciones de Telefónica a 15 euros, por un importe total de 37500 euros, y asumiendo un riesgo de 2500 euros.

El especulador A, tendrá, tras la operación, 12500 euros en liquidez. El especulador B, solo tendrá que depositar 1875 euros, y tendrá por tanto una liquidez para operar de 48125.

Hasta aquí está claro que los dos ganarán o perderán exactamente lo mismo si la operación sale bien o mal respectivamente.

Al día siguiente, ambos reciben una señal de compra en Repsol, a 10 euros, con stop en 8. Ambos compran 1000 títulos, por valor de 10 mil euros, y asumen un riesgo en la operación de 2000 euros. El riesgo de ambas carteras es exactamente el mismo, 4500 euros. El especulador A, tendrá ya solo 2500 euros en liquidez, mientras que el especulador B, con los 500 euros que le retendrán de garantías por esta nueva operación, tendrá aún 47625 euros para poder operar.

Al día siguiente, las cotizaciones tanto de Telefónica como de Repsol evolucionan favorablemente, hasta el punto de que lo que al principio era un stop de pérdidas, puede convertirse en un stop de beneficios. Así, Telefónica permite situar el stop en 15,50, y Repsol en 10,5.

En ese momento, el riesgo de las dos carteras es cero. Si saltan ambos stops, ambos ganarán dinero, porque ambos están por encima del precio de entrada. La diferencia entre el especulador A y el especulador B, es que si el sistema da una nueva señal de entrada en cualquier otro valor, el especulador A no podrá llevarla a cabo, porque no le queda líquido disponible suficiente a pesar de tener su cartera ya en franco beneficio y sin riesgo de pérdida de su capital inicial. El especulador A, solo podrá lamentarse de no tener más dinero para poder aprovechar una nueva señal de su sistema, teniendo ya dos operaciones abiertas con beneficio garantizado, o limitar el beneficio de las abiertas cerrando alguna para recuperar liquidez. El operador B, en cambio, podrá abrir una nueva operación, porque tiene liquidez de sobra para poder seguir abriendo posiciones.

Para optimizar el rendimiento de una cartera, es imprescindible que ésta tenga algún riesgo en todo momento. Que sea mayor o menor, se verá en artículos venideros. Lo que es evidente es que para poder ganar dinero en el mercado, hay que abrir posiciones, y asumir riesgos. El no poder abrir nuevas posiciones por no disponer de liquidez al tener abiertas otras operaciones que ya nos están generando beneficios, incurre en una pérdida por coste de oportunidad.

El uso del apalancamiento como elemento diversificador, no solo no aumenta el riesgo (cosa que sí hace, y de qué manera, el uso como multiplicador), sino que, de hecho, lo reduce, y ayuda a poder mantenerlo en el nivel que nos interese. Por tanto, no solo no hay que tenerle miedo, sino que debemos hacer uso de él siempre que nos sea posible, y deberemos buscar a toda costa poder disponer de esa posibilidad. Una cartera diversificada, genera mejores resultados desde el punto de vista rentabilidad/riesgo que una sin diversificación. El apalancamiento nos permitirá abrir más posiciones y por tanto mayor diversificación, sin aumentar el riesgo, e incluso reduciéndolo.


Amenophis.

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23 de octubre de 2008

Fondos estructurados (II)

Como siempre, voy a empezar contestando a los comentarios aparecidos.

joseant me pregunta si esa operativa no es la misma que comprar una call. En efecto, lo es, y de hecho, las comisiones son menores comprando una call, ya que no hay que rolar cada mes. Lo que no comprendo, ahora que lo dices y que lo pienso, es por qué entonces el banco construía así el fondo. Y me consta que era así como lo construían.

Juanjo comenta que no siempre tienen en cuenta lo que tienes en opciones a la hora de retener garantías en el subyacente.

En efecto, hay algunos brokers que retienen garantía a pesar de tener cubierta la posición. Esto puede llegar a ser lógico si el subyacente no cotiza en el mismo mercado que el derivado (ejemplo, venta de calls de Telefónica cubiertas con compra de acciones). Meff no sabe las posiciones que tú puedas tener en el mercado continuo, y además, sus liquidaciones se producen en un mercado diferente al que tienes la cobertura. El broker sí lo sabe, y dependerá de él retenerlas o no. Lo que no tiene ningún sentido, es retener garantías cuando no son necesarias, si la cobertura y el subyacente están en el mismo mercado. De hecho Meff no las retiene. No sé cómo trabaja cada Broker, pero ninguno debería retenerte garantías en la operativa planteada ayer (excepto si el Ibex sube de 8950, a partir de ahí sí las retendrá, porque el beneficio hasta la subida lo cobrarás cada día con la liquidación, y desde ahí hasta la cobertura lo puedes perder). Me consta que Renta 4 no toma garantías si Meff no las pide, pero no te puedo decir de otros Brokers.

Anónimo me dice que para no quedarse pillado basta con poner un stop. Y tiene toda la razón del mundo. Por desgracia, hay mucha gente que se niega a poner stops porque piensa que las manos fuertes ven los stops y van a por ellos. Y entonces, amparándose en que 'si no venden no pierden', cuando el valor ha caído ya bastante, lo toman como una excusa para no vender. Cuando hay liquidación diaria, ese dinero te lo retiran de la cuenta, y entonces es más difícil ese autoengaño.

Por último, turboman dice que sería bueno conocer la media para saber si estamos o no cerca de ella.

Conocer esa media (histórica) es tan sencillo como abrir un gráfico de toda la historia del índice y trazarle una recta de regresión desde el primer día de cotización hasta el último (hoy). Donde quede el extremo derecho de la recta de regresión, tienes el valor de la media histórica.

Una imagen vale más que mil palabras:

Photobucket

En este momento, esa media del Ibex está en 13100 aproximadamente.

Fondos estructurados. Ejemplo 2.

En esta ocasión, no fue a mí a quien se lo ofrecieron, pero por la misma época que ofrecían el que vimos ayer, también ofrecían otro con las siguientes características:

100 % del capital garantizado.
30% de la revalorización del Ibex.
Vencimiento: 1 año.

Las comisiones, más o menos igual que las del otro: 1,5% del capital a la apertura, y 1% de liquidación al cierre.

Vamos a usar los mismos datos del ejemplo de ayer: Ibex en 8950, volatilidad 25%, esta vez vencimiento Marzo de 2009 (5 meses de momento en lugar de los 12 del fondo) e interés al 4%.

Si nos vamos a la web del tesoro público vemos que una letra del tesoro a seis meses paga un 3,921%.

Si tenemos un capital de 14500 euros para invertir en este fondo estructurado, podemos hacer una cosa: comprar letras del tesoro a seis meses por valor de 14500 euros. Como las letras del tesoro pagan el interés por adelantado, inmediatamente haríamos un ingreso de 568.55 euros.

Con ese dinero, vamos al mercado y compramos una call 8950 sobre el Ibex de vencimiento Marzo de 2009, que con esas condiciones de volatilidad e interés (similares pero un poco más desfavorables que cuando ofrecían tal fondo) nos costarían 560 euros.

Veamos nuevamente 3 casos para el vencimiento en Marzo:

Si el Ibex ha subido un 30%, cotizará a 11635. El valor de la call comprada será 11635 - 8950 = 2685, que serán los euros que ingresaremos en la liquidación. Como habíamos pagado 560 euros por ella, el beneficio que habremos obtenido habrá sido de 2125 euros, que sobre el capital inicial (14500) significa un beneficio del 14,66%. Como el Ibex habrá subido un 30%, habremos obtenido el 48,85% de su revalorización. Acabado el periodo de la letra del tesoro, nos devuelven el capital (los 14500 euros). El fondo del banco, daba el 30% en un año (de momento nosotros solo llevamos 6 meses, 5 en el ejemplo por estar en Octubre).

Si el Ibex sube un 10%, se habrá ido hasta los 9845. Nuestra call valdrá 895 euros, y el beneficio que habremos obtenido con ella habrá sido de 335 euros, que suponen sobre el capital inicial un 2,31%. La revalorización del Ibex habrá sido del 10%, y por tanto habremos ganado un 23% de su revalorización (si en el segundo semestre el Ibex se queda igual, haberlo hecho con el banco habría sido más ventajoso.. o no, ya veremos).

Si el Ibex no sube, nuestra call no valdrá nada (habremos perdido la prima) y recuperamos el 100% del capital al vencer las letras del tesoro.

Y en ese momento, repetimos la operación: volvemos a comprar letras del tesoro a 6 meses (esta vez no por valor de 14500 euros, sino por valor de los 14500 euros más lo que hayamos ganado en la primera parte), y con los intereses ingresados por las letras, compramos una call lo más cercana al dinero posible de vencimiento Septiembre de 2009. A partir de ahí, para las diferentes posibilidades de movimiento del Ibex, el planteamiento será el mismo visto en la primera parte.

Una ventaja importante que tiene hacerlo así, es que, si por ejemplo, el Ibex sube mucho durante los primeros meses, y luego vuelve a donde estaba al principio, el fondo estructurado nos garantiza el 100% del capital inicial, mientras que nosotros ya podemos salvar los beneficios de la primera parte (ya que colocamos en letras el capital inicial más los beneficios que hayamos podido tener). Otra ventaja consiste en que si durante los primeros meses el Ibex baja mucho, puede ser difícil que la posible revalorización de los siguientes meses lo haga entrar en beneficios. Si lo hemos contratado con el banco, conservaremos el capital, y nada más que el capital. Si lo hacemos nosotros, en la primera parte del periodo no habremos ganado nada, y solo conservaremos el 100% del capital, pero en la segunda parte, compraremos la call de un precio de ejercicio más bajo, y cogeremos la parte que corresponda si el Ibex se revaloriza, ya que habremos vuelto a partir de cero en un punto más bajo.

Y, por supuesto, en cuanto a comisiones, no hay color. Hacerlo nosotros, nos costará 1,5 euros por la compra de dos calls (una cada semestre) más la comisión por la compra de Letras del Tesoro (que confieso desconocerlas, pero que sin duda no serán del 1,5%).

Amenophis.

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22 de octubre de 2008

Fondos estructurados

Hoy trataremos el tema de los fondos estructurados. En concreto explicaré dos de ellos, por ser bastante conocidos, ya que hace no mucho tiempo, fondos estructurados los ofrecían prácticamente todas las entidades financieras.

Los Fondos Estructurados

Fondos estructurados, se pueden hacer tantos como la imaginación pueda crear. Basta elegir los productos, ver lo que ocurrirá al vencimiento para todos los posibles escenarios, y, en base a eso, ofrecer las condiciones. Veremos, como ya he dicho, dos fondos estructurados, por la facilidad de construcción que tienen, y los compararemos con las condiciones ofrecidas por los que salieron en su momento al mercado.

Cabe decir, que en el momento de mercado en el que nos encontramos, no se pueden construir tales fondos estructurados (por eso, en este momento, nadie los ofrece). De modo que los ejemplos para explicarlo, los pondré con datos reales del mercado, pero haremos trampas en lo que se refiere a las condiciones del mismo.

Antes de entrar en materia, os ruego me permitáis un paréntesis, en primer lugar, para volver a agradecer las felicitaciones recibidas. Un blog no es nada sin sus lectores, y cuando a uno le felicitan por su trabajo aquellas personas por las que tiene sentido hacer el esfuerzo, la recompensa no se puede cuantificar; en segundo lugar, para referirme a algunos comentarios que han aparecido en el blog, y a alguno que he recibido por correo.

Fernan2 me comenta que, en su opinión, el problema de la operativa con derivados es la liquidación diaria de pérdidas y ganancias.

Esto es un problema, según se mire. Conozco muchos mitos en torno al mundo bursátil en general, y a los derivados en particular. Y uno de los más dañinos, con diferencia, que conozco, es la falsa pero extrañamente generalizada creencia del 'si no vendo, no pierdo' que se oye cuando a alguien no le sale bien una operación y se queda 'pillado'. Es una falsa creencia, porque perder, pierdes aunque no vendas (que le pregunten al pobre hombre que compró Terras a 80 euros y no vendió, si perdió o no perdió). En el mismo instante en el que una operación va en nuestra contra, ya estamos perdiendo. Son pérdidas latentes, pérdidas no ejecutadas, pero pérdidas al fin y al cabo. Nuestro patrimonio se valora en función de la valoración de los activos que poseemos. Aunque no vendamos, existe de hecho una pérdida patrimonial.

Ese pobre hombre que compró Terras a 80 euros, tal vez no habría perdido tantísimo dinero si hubiera tenido liquidación diaria de pérdidas y ganancias.

A la preguna que me hace Meridiano, sobre si tiene alguna utilidad un apalancamiento tan grande, responderé por el momento solo a una parte: desde luego, con ese apalancamiento utilizado como vimos ayer, la probabilidad de ruina es cercana al 100%. Pero hay otra forma de utilizar el apalancamiento que todavía no hemos visto, en la que, en efecto, cuanta mayor sea la capacidad de apalancamiento que tengamos, mejor. Pronto veremos el por qué.

Juan Manuel pregunta el apalancamiento del Bono Alemán (Bund).

El apalancamiento no lo da el subyacente, sino el capital de cada uno disponible en cuenta. Por eso hay que conocer bien el producto sobre el que se opera.

El Bund Aleman, es un Bono que, en el momento de la entrega (y cuidado, porque en este producto la liquidación al vencimiento es por entrega, no por diferencias) depositas lo que vale en ese momento, y te garantizan una rentabilidad del 6% en 10 años a 100 mil euros.

El futuro sobre el Bund, cotiza en el mercado secundario. Si en un momento dado está cotizando a 103,60 puntos por ejemplo, y vence en ese momento, tendrás que depositar 103600 euros y a cambio recibes un contrato que te garantiza una rentabilidad de 100 mil euros al 6% en 10 años. Es decir, por 103600 euros, recibirás cada año 6000, lo que será una rentabilidad del 5,79% real.

A lo que iba. Si tienes en cuenta 200 mil euros, comprar un futuro sobre el Bund a 103,60 no te supondrá apalancamiento (de hecho, tendrás apalancamiento negativo, es decir, te sobrará liquidez). Si tienes 103600 euros, tendrás apalancamiento 1 (es decir, no estarás apalancado). Si tienes en la cuenta 50 mil euros, estarás apalancado 103600/50000 = 2,07 veces.

Los productos lo que tienen es multiplicador (es decir, cuántos euros ganas o pierdes por cada unidad de movimiento). En el caso del Bund, la unidad de movimiento es la centésima de punto, y cada unidad de movimiento multiplica por 10 los euros. Es decir, que un céntimo de punto de movimiento a favor o en contra, significa una ganancia o una pérdida de 10 euros.

Pero, permitidme que vuelva a insistir, no hay que confundir el multiplicador del producto con el apalancamiento, ya que son dos cosas completamente diferentes.

Por último, y para terminar, he recibido un mensaje (muy gracioso, todo hay que decirlo) en el que se me viene a decir que me deje de pamplinas, que todo esto no sirve para nada. Y es posible que sea cierto, pero si lo es, no acabo de comprender cuál es el negocio (y cómo puede irles tan bien) de entidades como Societe Generale, o tantas y tantas que ofrecen todo tipo de productos estructurados.

Fondos estructurados. Qué son.

Un fondo estructurado es un fondo que ofrece una serie de condiciones para el dinero en ellos depositado en función de cómo esté un subyacente determinado en una fecha determinada. Todos los fondos estructurados van a necesitar algún derivado para poder construírse. Incluso los habrá que tendrán varios derivados.

Ejemplo 1. Fondo estructurado con porcentaje de capital garantizado.

Este es el caso concreto de un fondo estructurado que me ofrecieron a mí en 2007. Garantizaban un 90% del capital a vencimiento. Y el 60% de la rentabilidad del Ibex en el periodo de duración. El vencimiento era de un año. Es decir, en el vencimiento, te daban el 90% de tu capital, y el 60% de lo que se hubiera revalorizado el Ibex.

Construir este
fondo estructurado, es sencillísimo. Como ya estamos en Octubre, y no hay opciones sobre el Ibex de Octubre de 2009, lo haremos con las de Septiembre, y el periodo de cálculo serán 11 meses en lugar de un año. Vamos a suponer que la volatilidad está en torno al 25%, que era como estaba cuando se ofrecía este fondo (en realidad estaba más baja, por eso he dicho antes que ahora no se puede hacer, y por eso nadie lo sigue ofreciendo). El futuro del Ibex hoy ha cerrado a 8950.

Una put 8950 de vencimiento Septiembre de 2009, con una volatilidad del 25% y un tipo de interés del 4%, cuesta, con el futuro del Ibex cotizando a 8950, 818 euros. Si disponemos de 8950 euros en nuestra cuenta, podemos comprar esa put. Pagaremos 818 euros por ella (las comisiones las veremos luego), y nos quedarán en la cuenta 8132 euros. Si además, compramos un contrato de futuro sobre el MiniIbex, a 8950, nos retendrán una garantía de cero euros, ya que toda la posible pérdida que podamos tener con ese contrato de futuro, está totalmente cubierta por la put 8950 comprada.

A partir de aquí, si el Ibex sube, comenzarán a retenernos garantías, y la ganancia con la subida nos la ingresarán diariamente en la cuenta. Si baja, desaparecerán de la cuenta las pérdidas, y tendremos dinero en ella mientras el Ibex no baje a 818 puntos, algo que parece bastante difícil que ocurra en el plazo de un año (y, en todo caso, dependiendo del broker, tampoco tendría por qué pasar nada, pues tenemos la put comprada que nos protege hasta cero).


Qué ocurre con el fondo estructurado, si el día del vencimiento, el Ibex ha subido un 30%

Cotizará a 11635. Nos liquidarán la posición, y en la cuenta habrá 11635-818 euros = 10817. La put, no valdrá nada, porque estará fuera del dinero. Despreciando las comisiones (que las veremos después), nuestro beneficio habrá sido de 1867 euros, que sobre el capital inicial, 8950 supone un 20,86% de rentabilidad. Dado que el Ibex se revalorizó un 30%, habremos obtenido un 69,53 % de la revalorización del Ibex. En el caso del fondo que ofrecían solo habría sido el 60% de la revalorización del Ibex. Como el Ibex ha subido un 30%, la rentabilidad que nos dan es del 18% sobre el capital, es decir, 1611 euros y el 90% del capital inicial, lo que supone 8055 + 1611 = 9666. Una rentabilidad real de 716 euros, que supone un 8%.

Ya vemos que con tal revalorización, sale mucho más a cuenta hacerlo nosotros mismos.

Qué ocurre con el fondo estructurado, si el día del vencimiento el Ibex ha subido un 10%

Si ha subido un 10%, cotizará en 9845. En la cuenta quedarán 9845-818 euros = 9027. Habremos ganado 9027-8950 = 77 euros, que sobre 8950 suponen una rentabilidad del 0,86%, es decir, un 8,6% de lo que se revalorizó el Ibex.

El fondo, por su parte, nos va a dar el 60% de la revalorización del Ibex. Como el Ibex se ha revalorizado un 10%, nos van a dar el 6% que supone 537 euros. Nos devuelven 537 + 8055 = 8592 euros (habremos perdido realmente 358 euros, un 4%)

Si el Ibex no sube, en el fondo que nosotros hemos creado, quedará un capital de 8132, que es un 90,86% del capital, ya que todo lo que perdamos con el mini, nos será devuelto el día del vencimiento cuando liquiden la put, que estará dentro del dinero tantos puntos como haya bajado el Mini y por tanto, será lo que valdrá (como ya vimos, una opción dentro del dinero vale el día del vencimiento los puntos que esté dentro del dinero). En el
fondo estructurado que nos ofrecieron, nos quedará el 90% del capital, es decir 8055 euros.

Comisiones en nuestro fondo estructurado

En nuestro fondo estructurado propio, tendremos que pagar, aplicando comisiones de Interdin:

0,75 Euros por la compra de la put.
0,90 Euros por la compra del futuro Mini.
10*0,90 euros porque tendremos que rolar el futuro cada vencimiento (rolar significa pasar el contrato del vencimiento actual al siguiente): 9 euros

Total: 10,65 euros.

En el fondo estructurado que me ofrecieron a mí las condiciones eran:

Comisión de apertura: 1,5% sobre el importe de la inversión. En nuestro caso, sobre 8950 euros: 134,5 euros.

Comisión de liquidación al vencimiento: 1%. En nuestro caso: 89.5 euros

Total: 224 euros.

Se mire como se mire, la única ventaja que conlleva no hacerlo nosotros, es que al tratarse de un fondo, podemos comprar las participaciones que queramos, mientras que si lo hacemos nosotros mismos no podemos fraccionar (es decir, hay que hacerlo con un mínimo de un contrato, y por tanto necesitaremos un capital mínimo, y además, no podremos, si tenemos más, fraccionar si no nos llega para otro contrato completo, porque no hay fracciones de futuros ni de opciones). Pero en términos de rentabilidad, es mejor hacerlo nosotros mismos.

El segundo ejemplo de fondo estructurado, lo dejo para otro artículo, porque este ha quedado muy largo.


Amenophis.

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21 de octubre de 2008

El apalancamiento.

Hola de nuevo.

El tema de hoy, lo volveremos a tocar cuando empiece con la serie de artículos dedicados a gestión de riesgo, gestión de capital y gestión de posiciones abiertas. Cuando llegue ese momento, se le dará otro enfoque (desconocido por la mayoría). En el artículo de hoy, nos referiremos a la definición del concepto, y a su significado y consecuencias que tiene, ya que todos los derivados que yo conozco, permiten su utilización, y es de vital importancia saber si se está apalancado o no, y, de estarlo, en qué medida. Los que lleven un tiempo en esto, ya sabrán perfectamente todo lo que voy a contar. Para aquellos que se estén acercando al tema de derivados, será algo nuevo.

Antecedentes.

Cada vez que tengo la ocasión de hablar con algún neófito sobre el tema de derivados (neófito o alguien que no conoce los derivados más que de oídas y que solo conoce el mercado de contado), lo primero que me suele decir es: Uy, yo es que eso de los derivados no quiero ni conocerlos, porque me han dicho que son muy peligrosos, y que la gente se arruina.

En realidad, ese peligro no lo tiene el producto en sí (el futuro, la opción, el cfd), sino el uso que hacemos de él. Del mismo modo que un Fórmula 1 es un coche con el peligro bajo control si lo pilota Fernando Alonso, puede ser un arma de destrucción masiva pilotado por mi. El peligro no está en el producto ni en sus posibilidades, sino en el uso que se hace de ellas y en las manos que lo manejan.

Definición.

El apalancamiento financiero consiste en utilizar más dinero del que realmente tenemos. Ya está. Tan sencillo como eso. Si nos compramos un piso y pagamos por él 200 mil euros, pero sólo tenemos 30 mil, la diferencia la tendremos que pedir a una entidad, o a un amigo, para que nos la preste. Estamos comprando algo que vale más dinero del que realmente tenemos, y para pagarlo, tenemos que pedirlo a alguien. Estamos comprando un piso haciendo uso de un tipo de apalancamiento financiero.

En el mercado bursátil, podemos, por ejemplo, comprar 10 mil acciones de Telefónica por 15 euros la acción. Estaremos exponiendo 150 mil euros de capital. Si solo disponemos de 50 mil, estaremos comprando más acciones que lo que nos permite nuestro saldo. Alguien tiene que prestarnos ese dinero. Estaremos utilizando apalancamiento (en este caso, un apalancamiento de 3 veces nuestra capacidad financiera).

Uso.

Esto que menciono arriba, lo permite hacer el mercado de derivados directamente, mediante la retención de garantías. Tanto si se trata de un futuro (entrega aplazada), como de una opción (derecho a u obligación de entrega) como de un CFD (contrato por diferencias), en el que la entrega, o bien es aplazada o bien no se produce nunca, no es necesario depositar el total del importe de la inversión, sino una determinada garantía. Ello permite (pero, muy importante, no obliga) utilizar el disponible no utilizado para comprar (o vender) más cantidad del activo. En el mercado de contado, también se puede hacer: no ya solo es el hecho de que muchos brokers permiten utilizar más capital del disponible para comprar acciones en intradía, sino que, sencillamente, siempre podemos pedir un crédito para operar en bolsa con más capital del que tenemos. Y si encima, utilizamos ese capital para aprovechar las posibilidades de apalancamiento que permiten todos los productos financieros de un modo u otro (ya sean acciones en intradía, futuros, opciones, cfd's), estaremos apalancándonos sobre un capital ya apalancado.

Ejemplo.

Capital disponible: 100 mil euros.
Acciones a comprar: Telefónica a 10 euros.
Sin apalancamiento, compraremos 10000 acciones de Telefónica. Si suben un 1%, ganaremos un 1% respecto a nuestro capital disponible. Si bajan un 1% ganaremos un 1% respecto a nuestro capital disponible. La inversión total será de 100 mil euros.

Con apalancamiento (garantías del 10% por ejemplo): si la garantía exigida es de un 10% del capital invertido, y compramos las mismas 10000 acciones de Telefónica del ejemplo anterior, solo deberemos depositar 10000 euros para las garantías. De este modo, en nuestra cuenta, quedarán disponibles aún 90000 euros. Podemos utilizar la cantidad que queramos de esos 90 mil euros para comprar más. A partir de la primera acción más que compremos, ya estaremos utilizando apalancamiento. Y el grado de apalancamiento, podrá ir desde el mínimo que supondría comprar 10001 acciones, hasta el máximo que nos permiten las garantías, que será la compra de 100000 acciones.

Ahora, con ese máximo apalancamiento, la inversión total es de 1 millón de euros. Pero solo tenemos 100 mil. Estamos apalancados con un multiplicador de 10. Si la cosa va bien, y la acción sube un 1%, ganaremos el 1% de la inversión, es decir, sobre 1 millón de euros. Pero sobre el capital real que tenemos, habremos ganado un 10%. Por el contrario, si perdemos ese 1%, también se convertirá en una pérdida del 10% de nuestro capital.

Como se ve, el apalancamiento sirve para amplificar los movimientos de aquello en lo que hemos invertido. Es una utilización del apalancamiento como multiplicador de resultados.

La buena noticia, es que multiplica los beneficios cuando la operación sale bien. La malísima, la NEFASTA noticia, es que también multiplica las pérdidas cuando la operación sale mal.

Los peligros de los derivados.

En eso consiste el peligro de los derivados. En que puede resultar difícil vencer la tentación de utilizar el apalancamiento, aunque, insisto enérgicamente, no es obligatorio utilizarlo. Y ya dijimos que, aunque la mayoría de la gente dice que en bolsa no hay nada seguro, en realidad hay muchas cosas seguras cuando se especula. Una de ellas, es que, irremediablemente, alguna operación que hagamos, nos va a salir mal. Otra es que, en algún momento, enlazaremos una serie de operaciones que nos salgan mal seguidas una de otra (los eruditos, llaman a este hecho drawdown). Ese momento, llegará sin duda alguna, y si cuando llegue, nos coge con mucho apalancamiento, nos puede literalmente echar del mercado.

Recapitulando.

Cuando hablé de la estrategia de cunas vendidas, avisé del peligro de abrir posiciones con mucho apalancamiento. Ya expliqué que, el riesgo de esa estrategia, es que el mercado se vaya para abajo con mucha fuerza (tal y como ha sucedido este mes). Si no estamos apalancados, las opciones put que tengamos vendidas y que en el vencimiento hayan quedado dentro del dinero, nos supondrán una pérdida temporal: esa pérdida se recuperará en el momento en el que el índice vuelva a cotizar en el strike de esa put, ya que:

1. Al tratarse de un índice ponderado por capitalización, volverá a ese strike tarde o temprano.

2. Al no llevar apalancamiento, podremos cumplir la obligación de comprar el subyacente, con la total seguridad de que no perderemos nuestro capital, ya que para que lo podamos perder, el índice tendría que llegar a cotizar a cero, algo que no puede suceder.

Sin embargo, si llevamos apalancamiento, puede ser un problema. En primer lugar, a medida de que esas puts vayan entrando en el dinero, las garantías irán aumentando, y puede llegar un momento en el que no nos quede efectivo suficiente para afrontarlas: en ese caso, el broker comenzará a cerrarnos posiciones. Incluso en el caso de que lleguemos, y cumplamos la obligación adquirida con el fin de esperar a que el índice vuelva a cotizar en el strike de esas puts, al tener una posición apalancada ya no es necesario que el índice llegue a cero para que nos quedemos con la cuenta en números rojos. Llegar al strike, va a llegar con total seguridad, pero si vamos con mucho apalancamiento, para cuando llegue, puede ser tarde para nosotros, si antes de hacerlo ha seguido bajando lo suficiente.

Cálculo de grado de apalancamiento.

El cálculo del grado de apalancamiento es en realidad muy sencillo: basta dividir el importe de nuestra inversión real, por el capital del que disponemos (cuidado, no confundir con capital en liquidez).

Así, por ejemplo, si tenemos una cuenta de 50 mil euros, y tenemos una inversión de 100 mil, independientemente del importe de las garantías que nos retengan, y de que dispongamos o no de liquidez, el apalancamiento será de 2 veces nuestro capital. Esto se traduce en que cualquier movimiento a favor o en contra de nuestra posición, se convierte en el doble de movimiento a favor o en contra en nuestra cartera.

En el caso de índices y de opciones y futuros sobre índices, la cuenta es fácil, pero hay que conocer el multiplicador de la opción y/o del futuro. En un índice europeo, un punto es un euro. En uno americano, un punto es un dólar.

Una opción sobre el Ibex, tiene multiplicador 1. Si vendemos, por ejemplo, dos puts sobre el Ibex de precio de ejercicio 10000, deberemos tener un capital de 20000 euros si no queremos apalancar la posición (en el caso de la compra, esto no se aplica, ya que la compra no conlleva retención de garantías, todo lo que podemos perder, lo hemos pagado con la prima).

Un futuro MiniIbex, tiene multiplicador 1. Si compramos o vendemos un futuro MiniIbex, y no queremos usar el apalancamiento, tendremos que tener en la cuenta al menos tantos euros como puntos cotice el índice en ese momento.

Un futuro IbexPlus, tiene multiplicador 10. Si compramos o vendemos un futuro Ibex Plus y no queremos usar el apalancamiento, tendremos que tener en la cuenta al menos 10 veces en euros los puntos que cotice el Ibex.

En el DAX, el multiplicador del futuro es 25. El de las opciones es 5.

En el Eurostoxx, el multiplicador de las opciones y del futuro es 10.


Conclusiones.

Entonces, ¿quiere decir que no debemos utilizar el apalancamiento?

No. De hecho, más adelante veremos bajo qué circunstancias no solo deberemos usarlo, sino que tendremos que usarlo si queremos optimizar nuestra operativa. Lo que sí es muy importante, cuando se opera con apalancamiento es:

1. Saber exactamente en qué grado lo estamos.

2. Ser plenamente conscientes de las consecuencias de estarlo, para poder actuar en consecuencia y de forma inmediata, si las cosas no van como esperábamos.

En consecuencia, especular con derivados no es más peligroso que hacerlo en contado, si no se hace uso del apalancamiento.

En el próximo artículo, trataré de explicar cómo se puede construir un fondo con todo o parte del capital garantizado. Después, entraremos de lleno en gestión de capital y riesgo, algo absolutamente imprescindible en cualquier operativa, pero con mayor 'imprescindibilidad' cuando se trata de derivados.

Amenophis.

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20 de octubre de 2008

Contestaciones a todas las dudas.

Como suponía, han aparecido muchas dudas respecto a la operativa comentada en el último artículo. Pero, al mismo tiempo, también han aparecido preguntas interesantes a comentarios anteriores, de modo que, si os parece, voy a comenzar contestando a las dudas de esos comentarios anteriores, para después continuar con las dudas surgidas a raíz del artículo sobre aprovechamiento de la desviación típica.

En primer lugar, Dogoso me comenta que debo poner ejemplos con datos reales, teniendo en cuenta las comisiones, y citar la fuente cuando ponga otro tipo de ejemplos como el que menciona de que solo el 13% de las opciones otorgan algún beneficio a sus compradores.

El problema de las comisiones, es que cada broker aplica las suyas. El problema de poner ejemplos con precios reales de mercado, es que, para cuando termino de escribir el artículo, ese precio ya no vale, porque el subyacente se ha movido. En todo caso, podré poner precios aproximados, no exactos.

En cuanto a lo de citar las fuentes, al principio de empezar a escribir el blog, ya anticipé que, la inmensa mayoría de las cosas que cuento aquí, no las he visto en libros, sino que son fruto de muchas horas de estudiar el mercado, y de muchas horas de hablar con profesionales que se dedican a los derivados. De modo que, en algunas ocasiones, la fuente puedo ser yo mismo, y en otras, alguien que se dedica profesionalmente a esto, y en su día me lo contó. Raras veces habrá aquí algo que proceda de alguna fuente disponible en internet (bueno, excepto las definiciones que se pueden encontrar de un modo u otro en la wikipedia). Aun así, cuando haya algo que precise citar la fuente, lo haré.

Matema me pregunta si la volatilidad es la desviación típica de las rentabilidades, o la de los precios.

En efecto, en algunas fuentes, la volatilidad se define como la desviación típica de las rentabilidades. En cualquier caso, la rentabilidad es función de los precios, de modo que estarán directamente relacionadas. De hecho, los indicadores de volatilidad se suelen calcular sobre precios, y la volatilidad implícita de las opciones en el dinero no se suelen desviar mucho sobre la volatilidad calculada sobre precios. Pero al ser la rentabilidad una función directamente relacionada con el movimiento de los precios, la volatilidad medida como desviación estándar de la rentabilidad tiene que ser directamente proporcional a la volatilidad medida como desviación estándar de los precios.

Ahora, vamos a ver si se pueden aclarar dudas respecto a la estrategia planteada en el último artículo.

Anónimo tiene la duda de que, si se está llevando a cabo una estrategia en la que hay un 95% de probabilidades de que salga bien, haciéndola muchas veces, es imposible perder. Esta duda, enlaza con la de otro Anónimo, que dice (y no sin razón) que no cree que se puedan llevar a cabo estrategias con un 95% de probabilidades de éxito, ya que, de poderse, supone que yo debería ser millonario.

Cuando hable más adelante de gestión del riesgo, se verá más en detalle. Por el momento, hay que aclarar que, el hecho de comenzar una estrategia con un 95% de probabilidades de que salga bien, no significa que vayamos a poder llegar hasta el vencimiento con la estrategia intacta 95 de cada 100 veces. Esto es muy importante que quede claro: Si hay un 95% de veces que va a salir bien, va a haber un 5% que va a salir mal. Inevitablemente. Si la operación se ha hecho sin apalancamiento, podemos tranquilamente llegar al vencimiento con ella abierta. El riesgo de este tipo de estrategia, es que el mercado baje fuerte. Si sube y se nos va por la parte de arriba, la volatilidad implícita bajará considerablemente, y por las put siempre dan más dinero que por las call, con lo cual, cuando la cotización se acerque a la pata call, podremos tranquilamente cerrar la call que nos mete en riesgo, y cambiarla por otra que esté de nuevo a distancia de 2 sigmas y otra put que esté también a dos sigmas. Pero si el mercado baja fuerte, la volatilidad implícita va a aumentar. Si no hay apalancamiento, y tenemos margen para seguir sin apalancarnos, podemos hacer lo mismo: cuando esté más cerca de 1,3 sigmas, se cambia por put y call a 2 sigmas y ya está. Ya está a medias: porque en esta ocasión, al haber aumentado la volatilidad implícita, tendremos que vender más que las que teníamos para no perder dinero. Y tal como digo, si no llevamos apalancamiento, no hay problema: podemos esperar a vencimiento, y cuando este llegue, si tenemos puts dentro del dinero, cumplimos la obligación que adquirimos cuando las vendimos, es decir, compramos el subyacente, y con esperar a que la cotización vuelva al precio de ejercicio es suficiente: lo que hayamos perdido con la opción por terminar dentro del dinero, lo recuperaremos con el subyacente cuando vuelva al precio de ejercicio.

Sí, ya sé la pregunta: ¿Y cómo sabes que volverá al precio de ejercicio?. Porque es un índice ponderado por capitalización, en el que, a largo plazo, no le queda más remedio que subir, y en el que, todos los excesos de desviación típica, son corregidos tarde o temprano. Si en su momento vendimos una put que estaba a dos o más desviaciones típicas de distancia, y el precio se desmadró (como ha ocurrido recientemente) es solo cuestión de tiempo que el mercado corrija el exceso.

El problema de todo esto es que, si no hacemos uso del apalancamiento, ganaremos 95 de cada 100 veces, y las 5 que perdamos, lo recuperaremos con el subyacente, es solo cuestión de tiempo. Pero estamos vendiendo opciones muy alejadas del dinero, y cobraremos muy poco por ellas. En consecuencia, sin apalancamiento, la rentabilidad que se puede obtener con esta estrategia es similar a la que se puede conseguir con una cuenta de alta rentabilidad del tipo de las que ofrece ING. Para poder hacer esta estrategia rentable de verdad, no queda más remedio que utilizar algo de apalancamiento. ¿Y en ese 5% de las veces que con seguridad va a salir mal? Pues habrá que trabajar para intentar conseguir que la pérdida sea lo más pequeña posible. Habrá ocasiones (y acabamos de vivir una de ellas), en las que la pérdida será cuantiosa, a menos que no tengas apalancamiento alguno, o seas capaz de cubrir la posición. Por eso, ni con esta, ni con ninguna otra estrategia, te vas a hacer millonario. En el mercado, no hay nada gratis: en una estrategia como esta, si no hay apalancamiento, vas a ganar el 95% de las veces, y no vas a perder el 5% restante (aunque cueste algo de tiempo). Pero la rentabilidad así obtenida, será tan pequeña que tan solo podrá servir como complemento a otras operativas. Con apalancamiento, en condiciones normales, no es difícil obtener una rentabilidad superior al 15% anual, pero te arriesgas a vivir un crack como el que hemos vivido, que te eche a perder toda la rentabilidad de un año entero, e incluso más si no eres capaz de tapar los agujeros que te va haciendo la caída.

Pablo pregunta si ha entendido bien la estrategia. En efecto, la has entendido bien, excepto una cosa: no se trata de aproximar la cotización del subyacente para las 6 sesiones futuras hasta el vencimiento. En general, lo mejor es comenzar a abrir la posición entre el Lunes, Martes y Miércoles posteriores al último vencimiento, cuando quedan 19, 18 o 17 sesiones para el siguiente (las opciones de Ibex, DAX y Eurostoxx, vencen el tercer Viernes de cada mes), siempre que el vencimiento conste de 4 semanas. Los que consten de 5, es mejor dejar una semana entera sin hacer nada tras el último vencimiento. Y desde luego, este tipo de estrategias, está totalmente desaconsejado cuando el mercado está tan nervioso como lo está ahora. En momentos de calma, sin embargo, es extremadamente rentable. Lo difícil, por tanto, es detectar cuándo debemos arriesgar y cuándo no. Pero nadie dijo (o al menos no que yo sepa) que ganar dinero en bolsa fuera fácil.

Orion: En efecto, esta estrategia algunos que saben de esto la llaman 'cuna vendida' o 'stradle short'. Yo prefiero no perderme en los nombres, y explicar exactamente lo que estamos haciendo.

El hecho de recomprar la pata 'peligrosa' al quedarse más cerca de 1,3 sigmas, es por precaución. En principio, como he dicho, hay un 95% de probabilidades de que la cotización no se salga de la distancia de 2 desviaciones típicas. Pero eso es en el momento de abrir la posición, con una cotización y una volatilidad concretas, que van a cambiar a medida que pasen las horas y las sesiones. Esto es una especie de 'aproximación dinámica' a una distribución normal, porque las características de los índices ponderados por capitalización lo permiten, pero no es algo exacto. Mientras las cotizaciones estén a más de 1,3 desviaciones típicas de distancia, hay más de un 90% de probabilidades de que no se salga de esos márgenes. Pero cuando abrimos la posición, había más de un 95%. Es decir, ha aumentado el riesgo al doble. Y sabemos, que como se salga y sea esta una de las 5 veces de cada 100 que se saldrá, nos pueden crujir. Hay que hacer algo. Ese algo puede ser, sencillamente, aceptar la pérdida (que será pequeña) y esperar a otro vencimiento que vaya mejor, o luchar un poco: volver a tener un 95% de probabilidades vendiendo otra vez a dos sigmas de distancia. Eso sí, de los dos lados. ¿Por qué? Porque, si sale mal, una cosa es segura: el día del vencimiento, el precio solo podrá estar arriba o abajo de donde abrimos posiciones, no podrá estar arriba y abajo al mismo tiempo. Es decir, al menos una de las dos, valdrá cero el día del vencimiento, y la prima cobrada será toda nuestra.

Turboman pregunta cómo relaciono la distancia en sigmas y la probabilidad de ser alcanzada.

La fórmula de la campana de Gauss (que es la que define una distribución normal), no tiene solución directa. Por ello, existen tablas que dan la probabilidad respecto a la distancia en sigmas. En Google, buscando 'Distribución normal', no es difícil encontrar una de esas tablas que relacionan la distancia en sigmas con la probabilidad de que un elemento de la serie se encuentre dentro del + - esa distancia. Por tanto, la probabilidad de que esté fuera, será la inversa.

En cuanto a cómo saber la volatilidad ATM, no sé si la dan todos los brokers. Interdin e Interactive Brokers, sí la dan.

Er Migue me pregunta qué broker utilizo para la venta. Yo utilizo Interactive Brokers, pero hay muchos que permiten venta de opciones. Interactive, es, desde luego, y con diferencia, el más recomendable por fiabilidad, comisiones y potencia.

Y no, no hay que estar pegado a la pantalla, pero tampoco debes condicionar la orden a lo que haga el subyacente. Ten en cuenta que la prima de una opción no replica para nada al movimiento del subyacente, y no depende solo del movimiento de éste, como ya expliqué. La opción vale en cada momento lo que debe valer por más parámetros que el movimiento del subyacente. Si pones una orden condicionada y a mercado, te puedes comer un montón de puntos de horquilla si en ese momento está muy abierta. Ponerla limitada, es imposible, porque si no sabes las condiciones exactas en el momento, no podrás calcular la prima.

Para negociar opciones, ya sea para venderlas o para comprarlas, lo mejor es ponerse en el centro de la horquilla que haya. Si el mercado es lo bastante líquido (cosa que, desgraciadamente, no ocurre en el Ibex), lo normal es que se ejecute en seguida. Si no lo hace, y nos corre prisa ejecutarla (o simplemente cambian las condiciones del mercado por movimiento del subyacente o volatilidad), podemos ceder alguna décima de punto. Por ejemplo, si al ir a intentar vender una opción, vemos que el precio de compra es 10.5 y el de venta es 11.7 podemos intentar poner precio de venta en 11,1. Si vemos que no la cogen, podemos intentarlo en 11.

Para finalizar por hoy, si me lo permitís, dejaré sin contestar la pregunta relacionada con el apalancamiento. Hablar de derivados, en la mayoría de los casos, es hablar de apalancamiento. En el siguiente artículo, hablaré en profundidad sobre ello, y espero que queden aclaradas las dudas al respecto.

Amenophis.

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16 de octubre de 2008

Sacar partido de la desviación típica.

Ya estamos aquí de nuevo. Lo que no sé, es si podré continuar desde ya con el ritmo de publicación, o tendrá que ser a partir de la semana que viene. Depende de cuestiones que quedan fuera de mi alcance.

Antes de continuar, en un comentario se me 'acusa' de meter mucho rollo teórico y se me pregunta que cuándo voy a 'mojarme'.

Para poder contestar a esa pregunta, debería saber qué significa exactamente 'mojarse'. Desde luego, si lo de 'mojarme' se refiere a decir si la bolsa va a subir o a bajar, sin duda que jamás lo haré, porque ni yo ni nadie lo sabe. Si se refiere a dar entradas o salidas u operaciones concretas, tampoco lo haré: yo me limito a explicar cuanto sé de cómo funciona el mercado de derivados, y de las cosas que se pueden hacer con ellos, y cómo hacerlas. A partir de ahí, cada uno tendrá que llevar a cabo su propia operativa. Y en artículos anteriores, ya se han explicado algunas que suelen resultar bastante rentables, ya que mejoran los resultados en todos los casos (se gana más cuando se acierta y se pierde menos cuando se falla).

Para lo que voy a contar hoy, parece el peor momento, ya que, es precisamente en la situación de mercado que estamos viviendo, cuando más problemas plantea. Hay que tener en cuenta el hecho de que el mercado está atravesando el peor crack de su historia, que se han batido récords de movimiento nunca antes vistos, y que esos récords han vuelto a ser batidos a la sesión siguiente o en un par de sesiones.

Un lector, me ha enviado una captura de pantalla que muestra lo que digo. En ella, vemos una volatilidad de las opciones al dinero del 97%. Algo que jamás a lo largo de la historia había sucedido.

Photobucket

Cómo estar en el lado ganador de la desviación típica.

Ya vimos que la volatilidad no es otra cosa que la desviación típica de la serie de cotizaciones de un activo. También vimos que un índice es una media ponderada por capitalización bursátil, y que, con algunas consideraciones, en general cumple las condiciones de una distribución normal.

Como se dijo, el 95% de los valores de una distribución normal, se encuentran a una distancia de +- 2 desviaciones típicas. Cuando se habla de desviación típica, se abrevia refiriéndose a ella como sigma, por la letra griega con la que se la representa.

Claro, que hablamos de un índice que cotiza en tiempo real, y que, por ello:

1. La volatilidad no es constante en todo el periodo. A medida que las cotizaciones se alejan de la media, la volatilidad sube (aumenta la anchura de la sigma), mientras que si se acerca a ella, la volatilidad baja (disminuye la anchura de la sigma). Por eso, aunque normalmente se confunde brusquedad en los movimientos con volatilidad, no siempre es así. Si esa brusquedad es para acercarse a la media, la volatilidad bajará considerablemente.

2. Cada vez que se produce una nueva cotización, la serie cambia. Aplicando la fórmula, se obtendrá la nueva desviación típica, pero también una nueva media.

3. Como consecuencia de lo anterior, un precio que hoy estaba a dos sigmas de distancia de la cotización, y que por tanto tiene una probabilidad de entre el 0 y el 5% de alcanzarse, ahora puede estar tan sólo a 1 sigma de distancia, en cuyo caso, la probabilidad de no alcanzarse va a ser de entre el 0 y el 16%.


Operativa posible.

En cualquier momento, podemos considerar la distancia de seguridad de 2 sigmas arriba y abajo de la cotización actual. Si además, somos capaces de localizar zonas de soporte y de resistencia, a menos de 2 sigmas de distancia arriba o abajo, podemos vender put y call de esos precios de ejercicio que se encuentran a 2 o más sigmas de distancia de la cotización actual.

La forma de calcular a cuántas sigmas de distancia se encuentra un strike respecto de la cotización actual, es:

Diferencia = Precio de ejercicio - cotización actual
Raíz = Raíz cuadrada del cociente entre 250 y las sesiones a vencimiento.
Factor = Volatilidad de las opciones al dinero (ATM) multiplicada por la cotización actual.

Distancia en sigmas = Valor absoluto (Diferencia) * Raíz * 100 / Factor

Ejemplo. Calcular a qué distancia en sigmas está la put 8400 sobre el Ibex con el Ibex cotizando a 9500, con una volatilidad del 28% y faltando 6 sesiones para el vencimiento.

Diferencia = 8400 - 9500 = -1100
Raíz = Raíz cuadrada de 250/6 = 6,454
Factor = 28*9500 = 266000

Distancia en sigmas = 1100*6,454*100/266000 = 2,67

La probabilidad teórica de que, estando el Ibex en 9500 a 6 sesiones del vencimiento con una volatilidad del 28% llegue a cotizar a 8400, que está a una distancia de 2,67 sigmas de la cotización actual es de 0,004%. Por tanto, si la vendemos, tenemos un 99,62% de probabilidades de quedarnos con la prima.

Consideraciones adicionales.

La primera consideración importante a tener en cuenta es que la cotización actual no tiene por qué ser la media (de hecho, la mayor parte de las veces no lo será). Por tanto, la distancia en sigmas real a la que se encuentre el precio de ejercicio considerado, no será la misma calculada en la fórmula anterior. A cambio, si la real (la que se refiere a la media) es menor, la prima a cobrar será mayor (y, como es lógico, el riesgo de que entre en el dinero será mayor). Si la distancia real es mayor, la prima ingresada será menor (y como es lógico, el riesgo de que entre en el dinero será menor.

La segunda consideración importante es el hecho de que la volatilidad, como se ha dicho, puede cambiar. Y si aumenta, acercará el precio de ejercicio en términos de sigmas. Aumentará por tanto, el riesgo de que entre en el dinero.

La tercera consideración importante es el hecho de que, si vendemos call y put alejadas al menos dos sigmas de la cotización actual, la prima ingresada será pequeña. Fácil de llevársela íntegra, pero pequeña.

Recomendaciones.

Al ser pequeña la prima cobrada, conviene no arriesgar demasiado si se va a utilizar esta estrategia. Cabe decir que, por su propia naturaleza, tiene un 95% de probabilidades de que nos quedemos con toda la prima. Pero ello nos asegura que habrá un 5% de las veces, que no será así, y si no se toman precauciones, podemos tener problemas. De hecho, la situación de mercado que estamos viviendo en la actualidad, es óptima para llevar a cabo este tipo de estrategia, debido a la altísima volatilidad, que hará que las primas ingresadas sean altas, pero con muchísimas precauciones, ya que los movimientos tan violentos nos pueden hacer mucho daño.

Por tanto, en el momento de comenzar a abrir las posiciones, es imperativo no apalancarse. Intentar abrir, en la medida de lo posible, la venta de call al mismo tiempo que la venta de put. Para la apertura de put, considerar la volatilidad algo mayor de lo que realmente es (un par de puntos porcentuales por lo menos) a la hora de elegir el precio de ejercicio. Para la elección de la parte call, se puede considerar la volatilidad actual real menos un par de puntos porcentuales. Esto conviene hacerlo porque el mercado siempre ha demostrado ser mucho más brusco en las caídas que en las subidas, y de este modo, estaremos algo más protegidos ante los posibles movimientos bruscos.

Si a medida que avanza el vencimiento, algún strike que tengamos vendido se coloca a una distancia menor de 1,3 sigmas, significará que, a partir de ese momento, hay un 10% de probabilidades de que entre en el dinero y nos cause pérdidas. En este caso, no hay que dudarlo: hay que recomprar ese strike, y tratar de recuperar la pérdida sufrida vendiendo de los dos lados (call y put) a dos sigmas de distancia otra vez, cuidando de que el apalancamiento no suba en exceso (se puede tener apalancamiento, pero bajo ningún concepto se debe permitir superar el factor de apalancamiento 4).


Conclusiones.

La estrategia planteada, aunque tal vez algo liosa, en realidad es sencilla de llevar a cabo y tranquila de manejar en un 95% de las ocasiones. De hecho, es tremendamente rentable en situaciones 'normales' del mercado. Solo va a plantear problemas en el caso de movimientos salvajes como el que estamos viviendo en estos momentos. Pero como dije cuando comencé a escribir en este blog, si hubiera algo que nos asegurara ganar dinero bajo cualquier circunstancia, todo el mundo lo utilizaría y no habría nadie que trabajara en otra cosa.



Amenophis.

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14 de octubre de 2008

Como decíamos ayer..

Siento el parón que ha habido en la publicación. Desde la última publicación, han ocurrido muchas cosas en el mercado, cosas que jamás en la historia habían ocurrido. Ello, junto con un cúmulo de circunstancias personales relacionadas con mi trabajo y con mi propia salud, me han impedido seguir publicando durante estos días.

Pero el blog no va a quedarse parado, ni mucho menos. Esta misma semana, reanudaré la actividad. Quedan muchas cosas por contar, y demasiadas de las que hablar.

Ruego me disculpéis por este paréntesis que me he visto obligado a hacer.

Amenophis.

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