Utilizo bastante a menudo la biblioteca de la Generalitat Valenciana de la localidad donde resido. Hasta hace unos meses, esta biblioteca estaba asistida por nueve empleados públicos, que hacían su trabajo con profesionalidad y eso se notaba en el excelente servicio que recibíamos los usuarios. Había silencio en todas sus salas y tanto los libros como los vídeos (también hay videoteca) estaban en su sitio y se localizaban sin ningún problema.
Pero desde hace unos meses, el número de empleados públicos que atienden esta biblioteca se ha casi duplicado, sin que en realidad fuera necesario este incremento ya que como he comentado el servicio que presta la biblioteca era correcto. Ahora que hay más medios humanos destinados a este servicio público, es más frecuente encontrarse con que cuando vas a coger un vídeo, o libro, que según el buscador está disponible, resulta que no lo encuentras porque no está en su sitio correcto, en las sala de lectura de la prensa se habla en voz ata sin que nadie llame la atención a los que no respetan el silencio que se reclama en los carteles puesto por las paredes. Es evidente que este aumento de personal solo ha servido para una dilución y relajación de las responsabilidades de cada uno de ellos, que redunda en un peor servicio a los ciudadanos.
Lo más seguro es que este incremento de personal provenga de algún cierre o reducción de plantilla de alguna empresa púbica que se ha resuelto recolocando al personal sobrante en otros servicios, como esta biblioteca, en lugar de despedirlos cuando es evidente que sobran en la Administración ya que no hay trabajo para ellos y están detrayendo recursos que vendrían muy bien en otra prestación más necesaria, pero los políticos son así, y seguro que están recortando en estas prestaciones que nos reportan mayor beneficio, y que además es lo que reclamamos los ciudadanos: que se utilicen los escasos recursos de la Administración de forma eficiente y no en beneficio de los políticos de turno.
Queda mucho ajuste por hacer hasta encontrar un equilibrio entre ingresos y gasto realmente eficiente al servicio de los ciudadanos, y el mayor impedimento para conseguirlo no está en los ciudadanos, sino en los gobernantes, que parece que están más preocupados por “lo suyo” que por el interés general.
Saludos.
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