1300 millones de euros, son los invertidos por estas entidades en lo que se conoce como obra social, y que no es mas que las obligaciones que tienen las cajas de ahorro, por su naturaleza, de invertir, cierta cantidad de sus beneficios en proyectos destinados a la sociedad.
A priori, evidentemente no es nada malo, sin embargo, cada vez mas, vemos como este buen fondo, pasa totalmente desapercibido, y las cajas de ahorro, se convierten en el brazo financiero de las comunidades autónomas y de las corporaciones locales.
Además, el porcentaje de beneficios, invertidos en la sociedad, es ridículo, y en ningún caso supera el 45 % de los beneficios obtenidos, solo La Caixa gano el año pasado mas de lo invertido por todas las cajas en su conjunto en la sociedad.
Y eso sin contar, las perdidas en las que incurren estas entidades por invertir en proyectos deficitarios, en los que si no fuera por que los políticos de turno lo exigen, no invertirían, véase, los parques de atracciones por ejemplo.
En definitiva, con bien decía mi profesor, los bancos son un mal necesario y las cajas tal y como se definen ahora mismo, no tienen sentido.