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Participaciones del usuario Mentor55

22/08/11 21:49
Ha comentado en el artículo Alerta de "Fast Market"
TRIBUNA: JOAQUÍN ESTEFANÍA 'Pentimento' Miedo es el concepto más repetido en los titulares de este verano. Miedo a la incertidumbre, la ignorancia y la incompetencia de nuestros representantes para combatir la crisis. ¿Cuáles son los proyectos de Rajoy y Rubalcaba? JOAQUÍN ESTEFANÍA 18/08/2011 En el año 1937, cuatro después de que se iniciase el new deal -un programa de recuperación económica típicamente keynesiano- y ocho después de que se iniciase la Gran Depresión (que comenzó con un crash bursátil), Estados Unidos vivió otra recesión. Se la conoció como "la recesión Roosevelt". El presidente Franklin Delano Roosevelt (FDR) había iniciado antes de tiempo la vuelta a la consolidación fiscal, y la economía norteamericana cayó de forma abrupta: la producción de acero descendió un 70%, la de automóviles un 50%, el 35% la de productos manufacturados. En menos de un año, el paro regresó a los niveles de 1933 (21,7% de la población activa). Roosevelt hubo de reiniciar la política de estímulos para que la coyuntura adquiriera la velocidad de crucero. ¿Qué pasará si cada mes aumenta el número de los que no cobran el desempleo? Hay que crear una auténtica deuda europea -los eurobonos- y dar manos libres al BCE Sin embargo, los últimos efectos de la Gran Depresión no se disiparon hasta 1941, con la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial. Se hicieron tristemente verdad aquellas palabras de Keynes: "Parece imposible políticamente, en una democracia capitalista, organizar el gasto público a una escala lo suficientemente grande como para llevar a cabo el gran experimento que probaría lo correcto de mis argumentos, como no sea en las condiciones creadas por una guerra". Cada acontecimiento histórico tiene su réplica. La de la recesión de 1937 la da la coyuntura actual, en la que muchas de las principales economías tienden al estancamiento o a un aumento de su producción por debajo de lo previsto. Estas réplicas semejan al pentimento que describía la novelista norteamericana Lillian Hellman: la antigua pintura al óleo, al correr el tiempo, pasaba a ser transparente en ocasiones; cuando ello sucedía era posible ver en algunos cuadros los trazos originales, la primera concepción reemplazada por una preferencia posterior, lo cual es una manera de ver y luego de observar una vez más. Era el arrepentimiento del pintor. En la durísima coyuntura actual se entrevén los rasgos de lo sucedido en 1937, igual que la Gran Recesión de nuestro tiempo ha sido comparada con la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado. Ello nos obliga a plantear la hoja de ruta necesaria para encontrar la trayectoria de la recuperación, corregir la anemia de la economía y paliar en lo posible sus secuelas consecuentes, sobre todo en el terreno social: empresas paralizadas o muertas, paro estructural, empobrecimiento de las clases medias, etcétera. ¿Qué va a ocurrir a partir del otoño en un país como España si la economía no crece o crece por debajo del mínimo exigible para crear empleo durante, pongamos, un lustro más? ¿Cómo puede sobrevivir una sociedad en la que casi la mitad de sus jóvenes están en paro; en la que más de un millón de sus hogares tiene a todos sus componentes sin empleo; en el que el número de parados de larga duración -que se van quedando, por goteo, sin seguro de desempleo, sin la paga escoba y sin las rentas mínimas de inserción que existen en algunas comunidades autónomas- aumenta, se descapitaliza y envejece; en el que crece mes a mes el número de sustentadores principales (el sueldo principal que entra en una familia), lo que es sinónimo directo de incremento de la pobreza? ¿Con qué ánimo puede funcionar una sociedad en la que el paro se instala durante un largo periodo en alrededor del 20% de la población activa, porcentaje más análogo al de una depresión que al de una recesión? El pentimento de la deuda soberana que padecen muchos países europeos y Estados Unidos -las imágenes que hay debajo de las de ahora mismo- son las de la crisis de la deuda externa que asoló América Latina en los años ochenta. Con sus analogías (la principal es la de las gigantescas ayudas que recibieron los bancos internacionales para sanear sus balances) y diferencias (el efecto contagio pasa de la periferia al centro), de la crisis de la deuda externa se salió con una década perdida en el bienestar de más de una generación de ciudadanos. En este caso, sí disponemos de una hoja de ruta para solucionar los problemas del endeudamiento público. Sus eslabones se han repetido con insistencia: cerrar de una vez el nuevo rescate a Grecia y aceptar que ese procedimiento y las nuevas condiciones habrán de ser aplicables a Irlanda y Portugal (los tres países intervenidos hasta ahora); concretar las nuevas funciones con las que se ha dotado teóricamente al Fondo de Estabilidad (para que pueda comprar deuda de los países en dificultades); crear una auténtica deuda europea (los eurobonos); dar manos libres al Banco Central Europeo para que actúe, como la Reserva Federal, con un criterio de miras superior al de sostener bajos los precios (hoy el peligro es la deflación, no la inflación); extender las medidas para atajar la especulación bursátil contra la banca, etcétera. Es una hoja de ruta difícil de poner en práctica a causa de su coste financiero y de los nacionalismos enanos, la falta de liderazgo de una buena parte de los políticos en activo, y las piedras que continuamente ponen en el camino aquellos economistas que, ciegos por su rigidez ideológica, pretenden repetir los errores del pasado presentándolos como soluciones del futuro. Unos y otros lanzan continuamente mensajes sobre el déficit y la deuda y se olvidan de calmar la ansiedad de los ciudadanos dándoles pistas sobre el final del paro y la ausencia de crecimiento. El concepto más repetido en los titulares de los medios de comunicación de este verano ha sido el de "miedo". El miedo no solo a los desastres naturales o al terrorismo indiscriminado sino a los mercados y a los peligros con los que estos pueden azotarnos sin previo aviso y en cualquier momento. El miedo a los riesgos que amenazan el orden social del que depende la seguridad del medio de vida (el salario, el empleo), la supervivencia (la pobreza, la indigencia) o la posición en la jerarquía social. No hay inmunidad para la degradación y la exclusión social. Con la actual crisis ha aparecido una nueva zona gris -la economía del miedo- que se prepara para golpear sin avisar. Sostiene el sociólogo Zygmunt Bauman que la modernidad iba a ser aquel periodo de la historia en el que por fin sería posible dejar atrás los temores que dominaron la vida social del pasado, en el que nos haríamos con el control de nuestras vidas y domeñaríamos las descontroladas fuerzas del mundo social y natural. "Y sin embargo, volvemos a vivir una época de miedo". La senda para salir de las dificultades relacionadas con la deuda soberana está trazada, aunque sea ardua en su instrumentación. Casi todo el mundo se ha pronunciado sobre ella. Falta voluntad política y urgencia para aplicarla: cuando la casa se quema, el factor decisivo es el tiempo. Pero sobre el camino para recuperar el crecimiento, abandonar el estancamiento, que nazcan más empresas de las que mueren (ese era el verdadero sentido de la destrucción creativa de Schumpeter), recuperar el empleo y analizar las huellas que ha dejado en la sociedad (qué es lo imprescindible y de lo que los ciudadanos no pueden desprenderse porque forma la parte esencial del modelo de convivencia, de qué hay que prescindir en los tiempos de austeridad que llegan, y cómo se va a distribuir esa austeridad) no hay apenas pronunciamientos. Sobre esto es sobre lo que nos gustaría conocer las opiniones, los proyectos y los ritmos de los que nos van a gobernar. Cómo combatirán Rajoy y Rubalcaba el problema principal (la falta de crecimiento económico y su calidad) y como contribuirán a erradicar la incertidumbre que caracteriza nuestra coyuntura, las ignorancias sobre las complejas amenazas concretas que se ciernen sobre la ciudadanía, y la incapacidad para determinar qué se puede hacer (y qué no) para contrarrestarlas. Esa incertidumbre, esas ignorancias, esa impotencia son la cara del miedo de hoy.
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22/08/11 20:40
Ha respondido al tema Pregunta de pardillo total (2): ¿recesion y bolsa compatibles?
he leído un artículo sobre la economía vasca que me ha preocupado, es de hoy. me inquieta lo que dice sobre la tendencia Dicho y hecho. Aunque aún en valores positivos en comparación con el año pasado, el aumento de las exportaciones ha perdido fuelle con el paso de los meses y ha pasado de estar por encima del 20% a comienzos de año a un más modesto 7% en junio, según los datos de Aduanas conocidos el jueves. Además, en la comparativa entre meses, Gipuzkoa exportó en junio menos que en mayo. Exactamente un 7,5% menos, por valor de 544,7 millones frente a los 588,7 del mes anterior. Más que significativo es que las ventas a Francia se estancaran en junio al crecer apenas un 0,7% y las realizadas a Alemania, aunque mejor, apenas mejoraran un 3,8%. Y la tendencia apunta a seguir a la baja. La mejor muestra es que las importaciones cayeron en junio por primera vez en lo que va de año (un 1,7% respecto a mayo y un 3,8% sobre junio de 2010), síntoma de que las empresas necesitan menos provisiones porque esperan reducir su producción.
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22/08/11 20:26
Ha comentado en el artículo Alerta de "Fast Market"
He leído un artículo que me ha gustado mucho. Manual del tiburón de la Bolsa Cómo son las estrategias de los 'hedge funds' para ganar dinero con los desplomes de la renta variable Europa le ha declarado la guerra a los especuladores. La CNMV y supervisores de países, como Francia, Italia y Bélgica, han prohibido las apuestas bajistas contra la banca. Las estrategias de los especuladores alimentan la volatilidad, contribuyen a hundir los valores y, en definitiva, desestabilizan los mercados. Pero ¿cómo lo hacen? ¿Cuáles son sus armas? ¿Surtirán efecto las medidas? La industria financiera se esfuerza por comercializar herramientas para ganar con la subida de la Bolsa, la posición más lógica de cara al medio y al largo plazo. Pero esta no es la única forma de ganar dinero. Hay varios métodos para sacar partido de los batacazos del mercado, como los futuros, las opciones, los warrants, el préstamo de valores o los contratos por diferencias (CFD). Pueden distinguirse cinco claves en esta operativa. 1 Lo primero que hay que hacer es abrir la apuesta a la baja Hay varias fórmulas, pero el objetivo es el mismo: sacar partido de la caída de un valor o un índice. ¿Cómo? La esencia del funcionamiento es vender el activo sin haberlo comprado previamente. Se puede vender un futuro sobre el Euro Stoxx 50 a 2.300 puntos, con la expectativa de que baje hasta los 2.200 puntos. Cada punto vale 10 euros, de forma que 100 puntos equivaldrían a 1.000 euros. Pero en momentos como el actual puede producirse la aberración de que el producto derivado -el futuro, en este caso- sea el que arbitra el contado. El índice se mueve en función de su futuro, justo al contrario de como debería ser. Con el préstamo de valores ocurre algo similar. Las órdenes de venta necesarias para abrir una posición bajista pueden inducir la caída del valor. En España, es necesario haber tomado prestados los títulos previamente. Pero en otros países se permite vender una acción sin ni siquiera tenerla en préstamo. En un caso extremo, podría llegar a darse la aberración de que se hubieran vendido más acciones de las que hay en circulación. 2 La tendencia bajista se alimenta con rumores Problemas de solvencia en Société Générale, cerrojazo de las líneas de liquidez a la banca francesa por parte de grandes entidades asiáticas, degradación de la nota de solvencia de la deuda gala... En los últimos días, varios rumores han creado el caldo de cultivo perfecto para que las Bolsas se dieran un batacazo. Uno de los argumentos esgrimidos por la Autoridad Europea de Mercados Financieros (ESMA, por sus siglas en inglés) para prohibir las posiciones bajistas ha sido el de "restringir los beneficios que se pueden lograr mediante la diseminación de falsos rumores". "A pesar de que las posiciones cortas pueden ser una estrategia de trading válida, cuando se emplean en combinación con la difusión de falsos rumores representan un claro abuso", señala el organismo. Obviamente, los rumores malintencionados son la gasolina de las órdenes de venta. 3 Los sectores más débiles son los más atacados "Los especuladores solo le hincan el diente a presas débiles. Con los mercado de bonos de España e Italia intervenidos, solo tienen vía libre en la renta variable", explican en un bróker español. En los últimos tiempos, los bancos han sido la diana de los ataques, especialmente los galos, pero también los del resto de Europa, incluidos los españoles. Y es que el sector financiero continúa siendo uno de los más vulnerables. Los problemas de liquidez que han obligado al BCE a retomar antiguas medidas, como la barra libre de dinero en subastas a seis meses, y han hecho saltar otra vez las alarmas. En España, la CNMV ha decidido blindar a 16 valores financieros hasta el próximo viernes 26 de agosto. Al menos durante ese periodo de tiempo -que puede extenderse-, los inversores no podrán ampliar el número de posiciones cortas ni plantear nuevas apuestas bajistas contra ellos. Los expertos consideran, sin embargo, que los especuladores no se rendirán, solo buscarán otras víctimas. El sector con más papeletas para ser la nueva presa es el de empresas industriales, las más dependientes del crecimiento económico, cada vez más en cuestión. Son, de hecho, los que han registrado, junto con la banca, las caídas más bruscas en la tormenta. 4 La munición con la que disparan es prestada Una característica común de todas las fórmulas para apostar por la bajada de la Bolsa es que las posiciones están apalancadas. En los momentos de máximo esplendor especulativo, los grandes especuladores, los hedge funds, llegaron a apostar por hasta más de cinco veces su patrimonio. De ahí su elevada capacidad de ataque: no disparan con dinero contante y sonante, sino que usan créditos. El tema del apalancamiento en estos fondos ha sido ampliamente debatido en Europa. Se ha puesto en tela de juicio la opacidad de sus estrategias y inversión con dinero prestado. En cualquier caso, esto no solo ocurre con los hedge funds. Cualquier pequeño inversor que decida apostar a la baja con futuros, con CFD o incluso con las clásicas ventas a crédito dispone de una capacidad de inversión potenciada, propia de los productos derivados, que le permitirá apostar con diferentes grados de apalancamiento. Con un futuro sobre el Ibex, por ejemplo, se requieren unas garantías de unos 9.000 euros, aunque en realidad se está apostando por mucho más. Cada punto del selectivo equivale a 10 euros, de manera que un Ibex a 9.000 puntos implica en realidad invertir por 90.000 euros. La operativa de préstamo de valores de los institucionales es OTC (contratos bilaterales con sus propias condiciones, sin garantías de contrapartida), pero su versión para los pequeños inversores está regulada. Y, según la normativa actual, gozan de un crédito importante: solo han de tener en su poder el 25% del importe de la posición realmente invertida. 5 Cerrar las apuestas bajistas desata rebotes gigantes Embolsarse el dinero es el último paso de la estrategia de un especulador bajista en Bolsa. ¿Y cómo se hace esto? Hay que cerrar la posición corta comprando los títulos que previamente se habían vendido. En el ejemplo de la primera clave, para cerrar la posición bajista abierta con el futuro del Euro Stoxx 50 en 2.300 puntos sería necesario comprar el futuro en 2.200. Lo mismo ocurre con el resto de las herramientas para apostar a la baja: es necesario comprar los títulos. De ahí que en un mercado con un grado importante de posiciones cortas los rebotes suelan ser muy rápidos y violentos. La espiral bajista que alimenta los desplomes se convierte en alcista, pues los operadores con posiciones a la baja se ven obligados a comprar para evitar que se evaporen sus beneficios o incluso impedir que se registren minusvalías. En el ejemplo anterior, si el Euro Stoxx 50 sube a 2.400 puntos en lugar de bajar a 2.200, las pérdidas del inversor llegarían a los 100 puntos (1.000 euros). La única forma de cortar las pérdidas es comprar el futuro, lo que a su vez alimenta la escalada. El cierre de posiciones cortas explica, por tanto, una parte de los rebotes que las Bolsas han experimentado los pasados jueves y viernes.
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21/08/11 22:16
Ha respondido al tema Mirar esto y estareis mas tranquilos
Sinceramente, no estoy de acuerdo con el forero "iberia". Entrar en la bolsa cuando cae plomo es un gran error. Intentar adivinar techos y fondos otro error. Lo que pretende este forero es que cojamos el cuchillo cuando está cayendo. Puede que el santander sea una excelente inversión a 6 euros. Pero si cae a 4 euros estoy convencido que el beneficio será mayor. la pregunta del millón es: ¿cuándo entrar?.... pues yo creo que lo más correcto es esperar que haya una vuelta de los precios... Para el 1 de noviembre estarán resueltas las dudas sobre una posible recesión. Si no hay recesión las bolsas habrán recuperado una buena parte de lo perdido y se podrá entrar con un margen de seguridad más amplio. Mi opinión es que las personas que están fuera deben posponer su posible entrada al 1 de noviembre, por poner una fecha cualquiera. Creo que la gente pasa más tiempo pendiente de los precios, y no da importancia a los tiempos. las bolsas no bajan ni sube al infinito en una semana. Hay que prestar más atención a los tiempos... nunca venderemos en máximos ni compraremos en mínimos. ¿no es mejor comprar en un término intermedio?... es decir una fecha intermedia... por que no esperamos a noviembre??
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21/08/11 18:35
Ha respondido al tema Santander, ¿invertido o pillado?
creo que al final la sangre no llegará al río: esto es de otra web: Quien tenga claro que el mundo vuelve a entrar en recesión, aunque sea relativamente suave, y sin excesivos riesgos sistémicos, tiene que seguir vendiendo, ya que los beneficios se irían por debajo de tendencia (BPA de tendencia S&P500 es 70$ 2011 y 75$v 2012), y por tanto, aunque aplicáramos el PE medio histórico a largo plazo de 15.2x, el S&P500 se iría, como poco, por debajo de los 1000ptos. Sin embargo quien apueste porque no hay recesión, aunque vea varios trimestres de crecimientos bajos entre el 1% y el 2%, debería comprar, ya que los precios actuales ya descuentan de sobra la desaceleración de beneficios que podríamos ver. Yo no tengo las bolitas mágicas, así que no sé si habrá recesión o no. Según caen los mercados, estos empeoran los fundamentales, y más probabilidades hay de recesión. Tampoco se trata de culpar a nadie. Como le oí a alguien el otro día "el mercado no ataca a nadie, lo único que hace es defenderse". Tras la vuelta que se daba el S&P500 en los 1102 ptos el martes, pensaba que el rebote por lo menos nos llevaría hasta los 1200-1220. Pero no ha sido así. Parece que va a hacer falta otro nuevo mínimo, o por lo menos tocar otra vez los anteriores (el Fut del S&P500 llego a tocar los 1076), para que el rebote sea más fiable. La visibilidad sobre si vamos a recesión o no, posiblemente no va a mejorar hasta Septiembre (con los datos de ISM y empleo de Agosto), y posiblemente ni con eso sea suficiente. Así que si Bernanke no nos cambia las reglas del juego en el Jackson Hole, espero todavía varias semanas de volatilidad de locura."
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21/08/11 17:04
Ha respondido al tema Santander, ¿invertido o pillado?
es evidente que se han utilizado rumores falsos en la bolsa para hacer bajar los bancos en las últimas semanas pero tengo la impresión de que los pisos que tienen los bancos están sobrevalorados... el precio de la vivienda tiene que caer más, y esto va a influir en los bancos negativamente.
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