Participaciones del usuario Fernando Labaig

Fernando Labaig 24/04/21 21:20
Ha comentado en el artículo La homicida mentalidad religiosa
Si del total de la humanidad restamos los seguidores de las religiones y las ideologías más o menos mesiánicas, aunque sea difícil de cuantificar, me parece que quedan cuatro gatos. Entre esa escasa grey no se que tanto por ciento tendrá instintos asesinos para poder hacer una comparación más rigurosa. Además, existe una dificultad añadida, la falta de organización alrededor de una institución que conduzca los intereses de los no creyentes les resta mucha eficacia mortífera, como mucho se pueden dedicar a ser asesinos en serie.
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Fernando Labaig 24/03/21 22:31
Ha comentado en el artículo La idiotez del pueblo soberano
La esencia del artículo, el voto expresivo me parece muy acertada, pero le pondría alguna objeción. Primero, dado que los mamarrachos del estilo del gobierno balear se extiende a todos los partidos, la acusación de idiocia termina por extenderse a toda la población que haya votado alguna vez, da igual cual haya sido la dirección de ese voto. Segundo, la utilidad racional del voto está basándose en un supuesto conocimiento de sus consecuencias; tal certeza no existe. Nadie puede asegurar que la llegada de Vox al gobierno tenga la consecuencia de que los independentistas alcancen sus objetivos. Con seguridad, lo que votan a Vox piensan que meter a unos cuantos más en la cárcel apaciguaría los ánimos, como, de hecho ha ocurrido en parte a Esquerra. Cuando uno no conoce el resultado de su acción, aunque el futuro confirme lo poco acertada que fue, no se puede considerar una decisión irracional, es decir contraria al propio interés, sino simplemente una equivocación. Por último, dado que en política nunca sabemos las consecuencias de cualquier decisión, incluido el voto, tampoco podemos confiar en que mejorara mucho el resultado con un voto informado. Es fácil encontrar catedráticos en diferentes materias relacionadas con la política que mantienen posiciones diametralmente opuestas. Por muchos incentivos que tuviera el votante para informarse de poco iba a servir.
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Fernando Labaig 20/01/21 13:01
Ha comentado en el artículo ¡Que inventen ellos!
Por incordiar un poco. SI la sociedad se atuviera exclusivamente al criterio de eficiencia económica nos encontraríamos con el caso de las sociedades totalmente dirigidas en la que el Estado decidiría cuantos médicos, cantantes de opera o fontaneros serían necesarios, ni más ni menos, En el momento en que se permita que cada uno se dedique a la profesión que desee esa eficiencia estará puesta en jaque. Por supuesto, una cosa es permitir y otra invertir dinero en ello. Por otra parte, el problema de escala en muchos casos se está soslayando con la colaboración internacional especialmente dentro de Europa. Respecto al futuro, vaya usted a saber, puede que en poco tiempo EE.UU: no sea ni sombra de lo que fue. 
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Fernando Labaig 20/01/21 12:23
Ha comentado en el artículo Iluminando a don Pablo Iglesias en el asunto del precio de la luz
Una aclaración más. Se desincentivaría la producción de energía más cara si el productor fuera alguien diferente del que produce la más barata. Si es el mismo, los costes de las distintas fuentes se compensarían y no se desincentivaría la producción pues, cuanto más se vendiera sería mejor para la compañía y si aumentara la proporción de la energía más cara no le afectaría pues con el aumento de su uso también aumentaría proporcionalmente el precio. 
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Fernando Labaig 20/01/21 00:58
Ha comentado en el artículo Iluminando a don Pablo Iglesias en el asunto del precio de la luz
Desde mi escaso conocimiento económico encuentro alguna dificultad para entender lo que defiende el artículo. Si no he entendido mal, el defecto de la solución que proponía Bernard Shaw, (véase el articulo referenciado) es decir, que se hiciera una media entre los costes más altos y los mas bajos en la proporción en que han sido usados cada uno, produciría una bajada del precio que conduciría a un mayor gasto energético que, a su vez, elevaría la utilización de la energía más ineficiente y cara que, de rebote, produciría un menor ahorro, pues se elevaría el coste total. Ahora bien, pienso que la industria utiliza la energía que necesita, ni más ni menos, y los hogares de gente adinerada no suelen preocuparse por dejar una habitación con la luz encendida aunque no se encuentre nadie en ella. El problema, como suele ocurrir, lo encontramos en las familias más pobres. No parece que cuando la energía es más barata, es decir en los valles de consumo, estas familias se lancen a un consumo desaforado por las ventajas de los precios bajos. Los momentos en que se utiliza mayor cantidad de energía vienen dados por las inclemencias del tiempo y la alternativa para esas familias no creo que sea entre derroche y un consumo ajustado a la necesidad, combatir el frío en el más reciente caso, sino entre supervivencia o encomendarse a que el destino sea benévolo. No veo tan claro el peligro de un aumento de consumo ineficiente y el supuesto ahorro en energía ineficiente me parece que recaería sobre los más pobres a expensas de su salud.
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Fernando Labaig 07/12/20 13:53
Ha comentado en el artículo 26 millones de hijos de puta
El frío razonamiento analizando lo dicho por estos bocazas me recuerda a Una modesta proposición de  Jonathan  Swift. Me llama la atención que no se mencione a Podemos ni entre los partidos-empresa ni entre los partidos-secta. Tampoco creo que Madrid se esté convirtiendo en una ciudad cerrada, está demasiado cerca el gobierno de Carmena, no sabemos que ocurrirá en las próximas elecciones y lo que hay por la periferia tampoco invita a al entusiasmo. No le doy demasiada importancia al tema del chat en si mismo, en todo caso a la repercusión mediática y a la preocupante reacción del PP. En conversaciones privadas, y tu podrías corroborarlo, he escuchado a gente de izquierdas decir que los ricos no son de nuestra misma especie y no merecen la consideración de humanos. Son conversaciones de taberna, aunque dan una idea del ambiente que respiramos.    
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Fernando Labaig 14/11/20 17:36
Ha comentado en el artículo La Economía Constitucional de las Monarquías. El caso del rey Juan Carlos I
No logro entender varias cosas. Aparte de la sorprendente idea de que el rey encarna a las minorías, a no ser que nos refiramos a los taurinos y los cazadores de elefantes, si el rey no puede intervenir políticamente, el que su visión sea cortoplacista o no, carece de importancia. En eso me parece que falla la comparación con el CEO de una empresa que si interviene en la gestión del dinero. Lo mismo me parece que ocurre con su comportamiento inmoral. Algo habrá afectado a las arcas del estado el continuado latrocinio de su majestad, pero no sé si tanto como para hacerlo constar como un dato sobre la eficiencia del conjunto del sistema ya que, en cierto modo, es exterior a la gestión del Estado, algo parecido a que robara un banco a punta de pistola, aunque haya utilizado el prestigio y los contactos a los que le da acceso el cargo. El problema que veo es la contribución a la deslegitimación de todas las instituciones que, con un presidente de la república en el banquillo por un comportamiento semejante, tendría alguna compensación. No veo fácil que el borbón acabe en el trullo como se merecería..
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Fernando Labaig 10/10/20 14:54
Ha comentado en el artículo Prolegómenos a la "guerra del cerdo" (un pequeño homenaje a Adolfo Bioy Casares)
La comparación de la lucha de clases con la lucha generacional tiene el sesgo ideológico del homo economicus, como si sólo contara el egoísmo y el cálculo racional. Podríamos extender ese razonamiento a la lucha entre enfermos y sanos ya que los primeros son beneficiarios netos de la Seguridad Social, otro tanto podríamos decir de los parados y los receptores de el Ingreso Mínimo Vital frente a los trabajadores. La idea de que sólo cuenta el dinero que se pone y los servicios que se reciben no se corresponde con la realidad. Los jóvenes no están pensando que el día de mañana serán explotadores de sus hijos, más bien piensan que, por el camino que vamos, no van a recibir nada. Una gran parte de los jóvenes y de los mismos políticos han tenido una reacción emocional ante la muerte que puede conducir a decisiones más o menos acertadas, pero eso es una cuestión diferente. No creo que a quien se le ha muerto un padre o un amigo esté pensando en los términos propuestos por esa lucha entre generaciones. Por otra parte, la solución de encerrar a los ancianos y sacar al campo de batalla a los jóvenes a cuerpo descubierto tampoco creo que sea fácil, ni muy eficaz. Los ancianos, como se ha visto, son más temerosos y se han protegido, lo que no ha evitado su contagio, especialmente entre las familias sin recursos y con casa pequeñas en las que conviven con jóvenes. El contingente de turistas mayores en nuestro país no es pequeño. El más que posible colapso de la sanidad no afectaría sólo a los pacientes de Covid, también a todas las otras enfermedades. Excepto China todos los modelos de éxito se están viniendo abajo, Alemania, Chequia, hasta hace unos días Nueva York. Los que decidieron el modelo de no hacer nada o se han arrepentido o sus economías también se están resintiendo. En fin, no veo que las soluciones estén muy claras. 
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Fernando Labaig 09/08/20 11:49
Ha comentado en el artículo El Principio de Peter invertido o Principio de Retep
La radicalidad de la conclusión creo que debería ser matizada. Las empresas tienen sus propias disfunciones, desde la mediocridad amenazada del dueño al nepotismo. Los partidos pueden perder de muy diferentes maneras, una caída radical como se ha visto en diferentes ocasiones, las últimas las del PP y Ciudadanos, crea problemas de donde colocar a muchos mandos. No estoy seguro de que en el nivel regional, siempre mucho más familiar y de contactos directos, la posibilidad de sacar provecho de esos contactos después de la actividad política sea despreciable, aunque no llegue al nivel económico de las grades empresas que tampoco dan cobijo a tantos. Existe el caso de los partidos nacionalistas cuyo techo está en su propia comunidad y no pueden aspirar a un triunfo a nivel estatal. En fin, matices aunque la mediocridad sea manifiesta.  
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