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Como evolucionarán acciones y bonos desde ahora

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La semana pasada, miembros del equipo de Estrategia de Mercado Global (GMS) de Hong Kong, Italia, Londres, Tokio y Nueva York compartieron sus percepciones sobre el terreno con respecto a la lucha contra el coronavirus desde el punto de vista sanitario, monetario y fiscal. Hoy analizamos en profundidad las potenciales implicaciones de la pandemia para las acciones y los bonos de EE. UU., así como la opinión del equipo de GMS sobre las consideraciones de asignación de activos.

 

evolución acciones y bonos tras coronavirus

 

P. ¿Qué indicadores técnicos pueden ayudar a determinar si el mercado de renta variable de EE. UU. está próximo a tocar fondo?

Talley Léger (Nueva York): En un entorno de mercado difícil como el que atravesamos, creo que los inversores deberían emplear el análisis técnico, que puede ayudar a fundamentar las decisiones de entrada y salida en los principales puntos de inflexión del mercado, antes de que lo hagan los datos económicos. En efecto, el mercado bursátil debe tocar fondo antes de que pueda empezar un nuevo ciclo. A continuación se recoge una lista completa de indicadores tácticos que ofrecen la visión optimista de que el mercado podría estar próximo a tocar fondo:

1. El Chicago Board Options Exchange (CBOE) Volatility Index (VIX). El temor extremo de los inversores ha coincidido típicamente con fuertes caídas del mercado. El VIX, conocido habitualmente como el «indicador del miedo», ha registrado su crecimiento porcentual más elevado del ciclo y de su historia, lo que resulta positivo desde una perspectiva a contracorriente. Desde 2008 hemos presenciado cuatro picos de volatilidad de la renta variable superiores al 70%. Por fortuna, las rentabilidades del S&P 500 Index fueron positivas en el periodo de 12 meses posterior a cada uno de los episodios (excluyendo la experiencia actual), con una rentabilidad media del 8%.

2. El ratio put/call del CBOE para renta variable Este indicador mide las posiciones vendedoras frente a las posiciones compradoras. Un ratio superior a 1 indica más vendedores que compradores y, por lo general, coincide con los mínimos acusados del mercado. Recientemente el ratio put/call registró su nivel más alto desde 2008, cuando los mercados se desplomaron a causa de la Gran Recesión y de la Crisis Financiera Global, lo que hace que el pesimismo actual sea abrumador.

3. El porcentaje de acciones de la Bolsa de Nueva York (NYSE) por encima de su media móvil de 200 días. Este porcentaje mide la amplitud o su ausencia en este caso. El bajo porcentaje actual refleja una escasa amplitud y una sobreventa extrema, lo que en mi opinión resulta positivo.

4. La desviación del S&P 500 de su media móvil de 200 días. El mercado de valores ha caído por debajo de su media móvil de 200 días, hasta un punto no observado desde 2008/2009, 2002 y 1974.

5. El índice de incertidumbre de la política económica estadounidense. Este índice —que se basa en la búsqueda en las noticias de los términos «incertidumbre de la política económica»— alcanzó recientemente su nivel más alto de la historia. Sin embargo, considero que el paquete de estímulo para la emergencia del coronavirus aprobado por el Congreso de EE. UU. podría rebajar este máximo de incertidumbre y favorecer que las acciones toquen fondo. Para reducir todavía más la incertidumbre y favorecer este proceso, la respuesta fiscal global debe ser coordinada y firme.

6. La crisis de 1987 frente a la crisis del coronavirus de 2020. En mi opinión, esta comparación entre ciclos es bastante paralela hasta la fecha. El S&P 500 Index experimentó una caída superior al 30% desde su nivel máximo al mínimo en ambas crisis, seguida de repuntes superiores al 10% desde los mínimos iniciales.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es una lista de indicadores tácticos que apuntan a una potencial debilitación de los precios de las acciones de cara al futuro:

7. La encuesta de confianza de la Asociación Americana de Inversores Individuales (AAII). El porcentaje de encuestados optimistas menos pesimistas ha entrado en territorio negativo, aunque todavía no es catastrófico. Un diferencial de optimismo/pesimismo del -30% o inferior sugeriría que nos aproximamos al punto álgido de las ventas, pero todavía no nos encontramos en ese punto.

8. La pendiente de la curva de rendimientos del Tesoro de EE. UU. La curva de rendimientos —o la diferencia entre las TIR de los bonos de deuda pública a 2 años y a 10 años— es una señal del mercado de renta fija de que las perspectivas económicas están mejorando o empeorando. La curva se ha pronunciado en cierta medida, lo que es positivo, pero normalmente ha sido mucho más pronunciada en periodos próximos a mínimos significativos de las acciones.

9. El ratio acciones/bonos de EE. UU. Este ratio —una medida de la aversión al riesgo de los inversores— demuestra que las acciones (débiles) y los bonos (fuertes) se están comportando como si la economía ya estuviese en contracción. A pesar de que se está descontando gran parte de los daños fundamentales que se avecinan, el ratio todavía no ha llegado a un punto de inflexión.

10. El ratio sectores cíclicos/defensivos de EE. UU. Este indicador —una medida de la postura defensiva de los inversores— demuestra que los sectores del mercado sensibles a la economía (consumo discrecional, energía, finanzas, industria, tecnología de la información y materiales) se han visto lógicamente desfavorecidos.

11. Casos de coronavirus en EE. UU. La incertidumbre asociada con el virus podría seguir pesando sobre las acciones hasta que el número de casos haya tocado techo.

Si combinamos todo esto, el caos a corto plazo puede generar oportunidades a largo plazo para los inversores pacientes. Estamos comenzando a presenciar el tipo de desesperación que mata a los viejos mercados alcistas y dar lugar a otros nuevos. En definitiva, tocar fondo es un proceso, pero las indicaciones de una prudencia excesiva en el mercado sugieren que los inversores expertos deberían comenzar a buscar oportunidades en contra de tendencia, mientras otros se muestran temerosos.

P. ¿Qué nos dice el mercado de bonos de EE. UU.?

Tim Horsburgh (Nueva York): Los activos de renta fija de EE. UU. protagonizaron un marcado cambio de tendencia la semana pasada, repuntando tras un declive de precios casi sin precedentes durante las tres primeras semanas de marzo. La intervención forzosa de la Reserva Federal del 23 de marzo —con una expansión cuantitativa prácticamente ilimitada y una serie de programas para dar respaldo a diversos mercados— ha conseguido en gran medida aliviar los temores a un colapso del funcionamiento del mercado. De forma similar, a pesar de que está más orientado a los consumidores finales para mitigar la conmoción de la demanda, el paquete de estímulo fiscal firmado por el presidente Donald Trump el 27 de marzo también ha contribuido a aliviar el temor a que el parón repentino de muchas actividades económicas resulte una catástrofe incluso para los títulos de crédito saludables y líquidos. Los diferenciales bid/ask se han estrechado y, lo que es más importante, se siguen celebrando nuevos acuerdos y operaciones.

Creemos que la reciente disrupción ha abierto oportunidades para que los inversores busquen puntos de entrada atractivos en renta fija. A pesar de que la recesión económica parece prácticamente asegurada en este punto, los bonos no sufrirán por igual. El estímulo de la Fed no podrá evitar que las empresas y los títulos de crédito que atraviesan verdaderas dificultades vayan a la quiebra. Seguimos apostando por la búsqueda en el espectro de calidad superior de algunos títulos con el mayor potencial de remuneración en este punto del ciclo.

A pesar de que los diferenciales probablemente tocaron techo la semana pasada en el caso de los bonos con calificación de inversión, el crédito de alta calificación sigue resultando atractivo porque probablemente resistirá mejor la próxima oleada de impagos y quiebras asociados incluso con una recesión moderada. Los bonos municipales de alta calidad también ofrecen oportunidades, dados sus diferenciales todavía amplios con respecto a los bonos del Tesoro. Históricamente los bonos municipales también han registrado niveles de impagos inferiores que muchos bonos corporativos de calidad similar. Esperamos que los títulos con garantía hipotecaria (MBS) y el crédito estructurado también se comporten bien cuando los diferenciales se estrechen. La decisión de la Fed de intervenir de alguna forma en todos estos mercados también debería favorecer a la rentabilidad.

Los bonos high yield, por otra parte, probablemente plantearán más dificultades a los inversores. Habida cuenta de que esta clase de activos (representada por el Bloomberg Barclays High Yield Index) tiene aproximadamente una ponderación del 10% en energía y por lo general balances de menor calidad, es probable que experimente más bajadas de precios e impagos en el futuro, cuando la recesión se consolide. Las valoraciones en el segmento high yield comienzan a resultar atractivas en términos históricos, pero dado que los fundamentales se están deteriorando, los impagos en este ámbito tardarán en tocar techo.

A pesar de que es probable que las disrupciones persistan durante algún tiempo en el mercado de renta fija, ahora que la Fed ha dado un paso adelante puede que lo peor ya haya quedado atrás por lo que respecta al temor asociado a la liquidez. Creemos que los inversores deberían pensar en aumentar su exposición a renta fija de alta calidad, para poder sacar partido de unos diferenciales por encima de la media y unos fundamentales sólidos.

P. ¿Qué tiene que hacer el responsable de la asignación de activos? ¿Algún sabio consejo con respecto a los cambios tácticos a corto plazo?

Paul Jackson (Londres): Vivimos en un mundo de incertidumbre extrema. Valorar las implicaciones para el mercado financiero de un cierre parcial o total de la actividad en varias economías importantes resulta prácticamente imposible. Dadas las circunstancias sin precedentes, lo mejor que podemos hacer es elaborar una serie de escenarios (por ejemplo, nuestros objetivos de 12 meses para el S&P 500 oscilan entre 1400 y 3000).

En las últimas semanas hemos sido testigos de una volatilidad de mercado extrema y puedo imaginar tres potenciales cortocircuitos (contra el pánico): la aprobación de una vacuna que funcione, una clara reducción de los casos y fallecimientos por el COVID-19 fuera de China y el respaldo de las políticas. Dado que, en mi opinión, es poco probable que la vacuna esté disponible hasta dentro de 12-18 meses, y que los casos y fallecimientos fuera de China van a seguir acelerándose (con EE. UU. ahora en el ojo del huracán), le corresponde a los responsables políticos calmar a los mercados. 

Mientras que los gobiernos han aprobado los paquetes más amplios de la historia para proteger a sus economías, los principales bancos centrales también han anunciado programas de compras masivas de activos, lo que tiene el doble efecto de calmar a los mercados y financiar efectivamente la oleada de déficits fiscales. Nuestras proyecciones para el balance general de los principales bancos centrales (la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Nacional Suizo) sugieren que la expansión en el periodo comprendido hasta finales de 2021 puede ser tan rápida como la observada en la última década (en términos de porcentaje interanual).  También queremos señalar que este crecimiento normalmente ha ido seguido de una mejora de la rentabilidad de los activos mundiales (según nuestro propio índice de referencia multiactivo global).  

Sin embargo, parece que vivimos tiempos sin precedentes y todavía resulta difícil cuantificar el daño económico causado por los intentos de controlar el COVID-19.  Nuestro escenario más pesimista (del que se deriva el objetivo de 1400 del S&P 500) imagina que el producto interior bruto (PIB) mundial podría contraerse un 3,5% este año y que los mercados regresarían a las condiciones de la Crisis Financiera Global (en la mayoría de los casos, estamos lejos de esto). 

Por consiguiente y como mencioné en el resumen de mis observaciones del blog de la semana pasada, la diversificación es más importante que nunca, pero es más difícil de conseguir de lo habitual, dado que los activos evolucionan en paralelo (las correlaciones han aumentado). Entre los activos «defensivos», creo que el efectivo y el oro merecen la mayor consideración de los inversores. La deuda pública también podría desempeñar esa función defensiva ahora que los principales bancos centrales han aprobado grandes programas de compra de activos, aunque las TIR se encuentran en niveles históricamente bajos y los déficits de los gobiernos podrían alcanzar proporciones similares a las de tiempos de guerra (en mi opinión).

Creo que un enfoque de haltera que combine estos activos «defensivos» (efectivo y oro) con materias primas e inmuebles (REIT) podría ofrecer potenciales ventajas. Son los activos cíclicos que en mi opinión tienen más posibilidades de subir en nuestros escenarios más optimistas.

Las acciones también pueden ser una parte importante de cualquier cartera de inversión a largo plazo. Creo que entre los mercados de renta variable que pueden verse más beneficiados a corto plazo se incluyen RU y Japón. Sin embargo, en términos globales, creo que en estos momentos puede haber medios más eficaces que las acciones para obtener exposición a una recuperación económica (por ejemplo, una combinación de crédito con calificación de inversión, REIT y materias primas puede ofrecer esta exposición).

Una clase de activos que pondría de relieve en el entorno actual es el crédito con calificación de inversión (IG). En mi opinión, la calificación de inversión parece ofrecer una buena combinación potencial de riesgo, recompensa y diversificación. Sin embargo, soy más cauto con respecto al crédito high yield y estoy de acuerdo con los comentarios de Tim.

Por último, algunos activos se han visto más afectados que otros y han descontado en mayor grado las malas noticias. En mi opinión, esta lista incluye el petróleo (el precio del West Texas Intermediate alcanzó brevemente mi arraigado objetivo bajista de 20 USD el 30 de marzo); la libra esterlina, que cayó aproximadamente hasta 1,15 el 19 de marzo y se encuentra próxima a sus mínimos históricos frente al dólar estadounidense; y los REIT (la TIR global se situó en el 5,3% y la TIR estadounidense en el 5,6% el 26 de marzo, según los índices).Teniendo en cuenta esta opinión, las acciones del sector petrolífero del Reino Unido pueden merecer nuestra atención, dado que ofrecen acceso a activos petrolíferos en una moneda deprimida. 

Talley Léger es un Estratega de Inversión Senior especializado en mercados de renta variable del equipo de Estrategia de Mercado Global de Invesco.

Tim Horsburgh es un Estratega de Inversión especializado en mercados de renta fija del equipo de Estrategia de Mercado Global de Invesco.

Paul Jackson es el Director Internacional de Análisis de la Asignación de Activos para el equipo de Estrategia de Mercado Global de Invesco.

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