Política sofisticada-monetaria

No seré yo el primero criticar el cometido del BCE. La preferencia de la política fiscal sobre la monetaria es un tema tan discutido como el papel que debe desempeñar el Sector Público en la economía. La estabilidad de precios parece ser objetivo insuficiente para una autoridad independiente que controla la moneda de 16 países (este año se ha incluido Eslovaquia). A diferencia de la simpleza de la política fiscal, la política monetaria se basa en la complejidad y la sofisticación que sólo parecen entender los que se dedican a ella. No diré que el trabajo de todos los economistas de ésta entidad es inútil, sino que las medidas monetarias no son tan poderosas como se dice.

La política monetaria se puede usar para reducir la inflación, o para estimular la economía.
  • Cuando la economía está a plena capacidad (no se puede aumentar la producción de las empresas sin aumentar sus plantas de producción) los aumentos de demanda llevan a subidas de precios. Para evitar que los precios se disparen, el BCE eleva los tipos de interés a los que presta a los bancos, por lo que los bancos también subirán el tipo de interés al que dan préstamos a las empresas. Ésto encarecerá sus inversiones, y reducirá su actividad.
  • En épocas como la actual, en las que los países de la eurozona ven como su PIB se reduce, el BCE decide bajar el tipo de interés al que los bancos le piden prestado. Por tanto, las entidades financieras podrán prestar a las empresas y consumidores a un tipo más barato. Éstos agentes (empresas y consumidores) podrán invertir y consumir, respectivamente, reactivando la economía.
Hay razones para decir que, tanto en una actuación como otra, las cosas no funcionan como era de esperar:
  • Cuando el BCE eleva los tipos de interés para enfriar la economía (nadie dirá que los economistas no tienen imaginación), elevará el coste de la financiación para todas las empresas. Mientras aquellas que operan con elevada competencia verán reducirse sus márgenes al encarecerse los préstamos, las que tienen poder de monopolio podrán trasladar el mayor coste de financiación a los precios, provocando aún más inflación.
  • Las bajadas de tipos de interés del BCE no han demostrado ninguna efectividad, ya que el crédito al consumo y empresas cae mes a mes. Esto es así, repito una vez más, porque el BCE presta a los bancos, y éstos pueden decidir si prestar o no. No voy a entrar en algo de lo que ya he hablado antes, lo que importa es que, aunque bajen los tipos de interés, la inversión no aumenta, y los consumidores no pueden pedir dinero prestado. Por tanto, la economía no se recupera, sino que la expansión monetaria puede provocar inflación en el futuro, volviendo al punto anterior, y entrando en un círculo monetario bastante peligroso.
Es necesario que el BCE siga controlando la inflación, pero quizá debería buscar otros objetivos, más encaminados al pleno empleo, el crecimiento, y un largo etcétera mejor que utilizar políticas que, como menos, son ambiguas.
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