Balance entre macroeconomía y economía financiera (I)

Rebuscando por los medios me topé con dosartículos recientes del periódico Economist, donde se hablaba de la crisis económica y las disputas que ésta había generado en dos grandes campos como son la macroeconomía y la economía financiera. En esta primera parte voy a centrarme en el artículo sobre macroeconomía, y en el siguiente post tratará sobre economía financiera.

El primer artículo se centra en la macroeconomía, donde dentro del gremio hay numerosas críticas entre diferentes grupos. La crisis económica a su vez ha provocado una crisis de confianza dentro de las diferentes escuelas. Krugman afirma que los macroeconomistas de los últimos años han sido "inútiles en el mejor de los casos, y dañinos en el peor".

Las críticas se deben a que no han sabido preveer la crisis (y esto se lo pregunta hasta la reina de Inglaterra, y tiene respuesta personalizada a través de una carta de la British Academy), no supieron calcular su magnitud, y en la actualidad no se ponen de acuerdo sobre qué políticas usar.

Hay una dicotomía en la política fiscal: los que no la ven útil y los que la defienden "apasionadamente". Entre éstos últimos, según Economist, estarían Delong y Krugman, que toman la inspiración de textos de la Gran Depresión, son acusados de caer en anticuadas doctrinas keynesianas. El otro grupo estaría formado por economistas liberales, entre los que estarían Robert Lucas. A éstos se le s acusa por no volver a las posturas keynesianas, criticándoles de que "la sabiduría de los antiguos se ha perdido". Esta sabiduría está encabezada por la Teoría General de Keynes, obra que era una lucha por escapar de los modelos de pensamiento tradicionales, según el propio autor.

El modelo clásico defendía que el pleno empleo prevalecería ya que la oferta dirigiría la demanda, y que los ahorros se destinaban a inversiones de capital. Keynes desmanteló este modelo en su época. La incertidumbre acerca del futuro hace que los inversores no se arriesguen y quieran tener su riqueza en activos líquidos, como es el dinero; modificando los tipos de interés y haciendo que la gente no quiera invertir, provocando desempleo que el estado podía intentar solucionar.

En épocas de depresión, las políticas monetarias expansivas que intentaban animar la economía reduciendo el desempleo sobrevivieron hasta las crisis del petróleo, que provocó el fenómeno de la estanflación (estancamiento e inflación).

La macroeconomía se dividió en dos campos, los "agua dulce" y "agua salada" (no es coña, no me lo invento) por su proximidad a la zona de los Grandes Lagos o a las áreas costeras. Los "freshwater" atribuían la crisis a la mayor actuación de bancos centrales y afirmaban que los mercados se autorregulaban. Los "saltwater" decían que la estanflación era una muestra de que los mercados no se autorregulaban por sí solos y eran necesarias, por tanto, las intervenciones. Cuando se consiguió eliminar la inflación a través de medidas liberales, las escuelas de pensamiento llegaron a un cierto consenso, conocido como la Síntesis Neoclásica.

Entonces surgieron los modelos dinámicos de equilibrio general estocástico (modelos DSGE), con los que los bancos centrales anticipaban acontecimientos de la economía. A pesar de la sofisticación de éstos modelos (podéis ver aquí si no me creeis el modelo del banco de Inglaterra), no eran capaces de preveer insolvencias, y cuando los precios de las viviendas comenzaron a caer, no supieron la magnitud de los hechos. Los economistas se han dado cuenta de las ineficiencias de estos modelos, y están intentando mejorarlos, incluyendo "fricciones" financieras que los hagan más fieles a la realidad, aunque a mayor fidelidad, más dificultad para manejarlos.

El argumento para usar una política fiscal expansiva es que por cada euro gastado por el estado en, por ejemplo, obra pública añada más de un euro a la producción total. Ésto es lo que se conoce como el multiplicador del gasto público. Es un punto sobre el que discrepan las escuelas económicas, y que según Robert Barro es una cifra muy inferior a la que afirman los economistas de Obama, como excusa para justificar el elevado déficit fiscal.

David Collander, profesor de economía del Middlebury College, piensa que el problema de los economistas es la técnica. Más que modelos deductivos "a mano", el estudio económico se debería realizar a base de simulaciones por ordenador de diferentes escenarios económicos, para saber bajo qué patrones pueden surgir imprevistos. Krugman, sin embargo, piensa que se debe realizar desde un modo más empírico.

En estos momentos, a pesar de que el prestigio de los economistas se encuentra por los suelos, existen más presiones para el avance de esta "triste ciencia", con todas las puertas de la creatividad abiertas.



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