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Blog El Radar

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Etiqueta "QE Europeo": 7 resultados

Siga al dinero

La mayoría de los analistas y estrategas del mercado trabaja con números. A más números, mejor. Existen incluso casos extremos de gente que, a más se equivocan, más números miran. Como si por ver más números fuera a cambiar la dirección del mercado y el resultado de sus inversiones. De hecho, para mí la diferencia entre un buen y un mal estratega financiero no está en que cometa errores – todos los cometemos – sino en su capacidad de analizar sus errores, rectificar a tiempo y sacar conclusiones de los mismos.

Yo por supuesto que miro los números. Son los que nos señalan las grandes oportunidades de compra, o si una tendencia se mantiene dentro de los parámetros de la cordura. Pero, en mi opinión, en los mercados hay varias cosas tan o más importantes que los números. Una de ellas son los flujos de dinero.   Leer más

Ideas para especuladores

Pese a su mala fama, los especuladores aportan más beneficios que inconvenientes al mercado. Por definición, especulador es un inversor de corto plazo, no un tipo malvado con tridente y cuernos. Y esa característica de operar a corto plazo aporta liquidez al mercado. Si no hubiera operadores a corto habría días que no se podría ni vender ni comprar, y una de las ventajas de invertir en activos financieros es su liquidez.
 
Aclarado pues que la calificación “especulador” no es peyorativa, y teniendo en cuenta que suelo dirigir mis consejos hacia los inversores, es decir, los partícipes del mercado que operan a medio y largo plazo, vamos a dedicar hoy “El radar” a los siempre incomprendidos especuladores, dando algunas ideas para especular en el corto plazo. Al alza y a la baja.

El BCE es un banco central, no un bombero

A veces magnificamos las capacidades de los bancos centrales. Y, nos guste o no, el que manda es el mercado. Una cosa es que la decisión del BCE de comprar 60.000 millones de euros al mes en bonos europeos sea ponerles el viento a favor, y otra, considerarla una red de protección como la del circo. Porque la red es real, pero si lo que cae no es un trapecista sino un elefante, la cosa cambia.
 
Es muy sencillo: 60.000 millones son muchos millones, pero si se compara con el volumen de negociación de toda la deuda pública europea en un mes estamos hablando de que el BCE es una fuerte mano compradora, pero no tiene nada que hacer si todo el mundo se pone a vender. Sí, como ha ocurrido, la mayoría de los inversores decide que tener que pagar al estado alemán por prestarle a diez años vista es excesivo y se ponen a vender todos a una porque piensan que la cosa ha ido demasiado lejos, ya puede comprar el BCE, que los bonos europeos bajan.
 
Llevo años apostando por la deuda europea. Al principio porque consideraba  que el motor de la desinflación era más que suficiente para que cayeran los tipos de interés en el mercado – lo que hace subir el precio de los bonos - y, posteriormente, por la entrada en vigor del QE. Respecto a este último he llegado a decir al inicio que en una situación normal era como “tirar a balón parado”. Por “normal” entiendo un escenario sin cambios significativos, como que salga un dato de inflación o crecimiento  que sorprenda al mercado o que simplemente le entre mal de altura a los inversores. Porque fuera de la normalidad la red de seguridad se desmantela. Porque no existen redes de seguridad si el mercado decide que algo no vale lo que cuesta.
 
No es la primera vez que vemos algo así, pero seguimos pensando que los bancos centrales son omnipotentes. Hace nada, uno de los bancos centrales más ricos del mundo, el de Suiza, tuvo que tirar la toalla ante la presión – en este caso compradora  - del mercado. Muchos inversores internacionales buscaban refugio frente a la caída del euro y compraban francos suizos. Y a veces hasta los propios banqueros centrales se creen más fuertes que el mercado. Así fue el caso del de Suiza, que puso un límite a la apreciación del franco y ya ven donde ha acabado el límite. Todavía lo están buscando.
 
Otro que sabe mucho de esto es George Soros, que vio que la libra no pintaba nada en lo que se llamó el “Exchange Rate Mechanism”, el embrión del euro. Y el solito – bueno, con la ayuda de cierto apalancamiento y algunos colegas especuladores como él– se puso a vender libras a crédito para especular contra la absolutamente artificial banda de fluctuación establecida en el sistema (otra red). Acabo obligando al Banco de Inglaterra a sacarla del “mecanismo” y ganó 1.000 millones de dólares en el proceso.
 
La corrección que ha sufrido el mercado de bonos ha puesto de manifiesto muchas cosas interesantes (ver “El discreto encanto de las correcciones”), pero hay una que no mencioné en mi artículo anterior:
 
el BCE es un banco central, no un bombero.
 
Es más, y esto es una opinión personal: si yo fuera el Sr. Draghi, no habría hecho nada por frenar esta corrección, porque tal y como iban las cosas estaba a un cuarto de hora de tener que comprar bonos alemanes a diez años con tipo negativo, y una cosa es comprar bonos a tipo bajo – los mantienes hasta el vencimiento y listo, que para eso eres el BCE – y otra tener que pagar a varios estados europeos por prestarles dinero. Es más, según lo escribo pienso que si yo fuera el Sr. Draghi habría cogido unos cuantos bonos y habría echado un poco de leña al fuego para poner las cosas en un sitio y que me resultara más cómodo si tengo que seguir comprando miles de millones de euros hasta septiembre. Pero no me crean: es pura teoría de la conspiración ….
 
¡Que tengan una buena semana!
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¿Y yo, cuándo vendo mis bonos?

En Noviembre publiqué un libro -“¿Y yo, que hago con mis ahorros?” (Deusto) – uno de cuyos objetivos era ayudar al inversor conservador a obtener una rentabilidad superior a la que ofrecen actualmente los depósitos bancarios (otro era evitar que le den “gato por liebre” al comprar productos financieros). Y una de las recomendaciones era que invirtiera parte de sus ahorros en bonos europeos. O más concretamente, en fondos de renta fija europea, pues para un particular es mucho más sencillo y fiscalmente eficiente invertir en bonos a través de fondos de inversión que comprar directamente los bonos.
 
La recomendación se ha “pasado” de buena porque desde entonces el precio de los bonos ha subido como la espuma, al calor del proceso de estímulo monetario masivo del Banco Central Europeo (BCE), el ya famoso QE, que consiste precisamente en comprar cantidades ingentes de bonos públicos y privados de la zona euro como forma de inyectar liquidez en el sistema financiero de la eurozona. Y claro, cuando “alguien”, en este caso nada más y nada menos que el BCE, compra 60.000 millones de euros al mes, lo que compra sube. Pura ley de la oferta y la demanda. Y era el motivo principal por el que recomendaba que una parte del patrimonio del inversor conservador – y no tan conservador – fuera a este tipo de fondos. Leer más

Los cazadores de estímulos

En los mercados es muy conocida la figura de los llamados “cazadores de gangas”, pero hasta ahora nadie le ha puesto nombre a los inversores que basan su decisión de invertir en un país o zona geográfica en función de que se pueda producir un proceso de estímulo económico o monetario.
 
Los cazadores de gangas son de dos tipos. En primer lugar, los que compran indiscriminadamente lo que más cae aprovechando momentos de auténtico pánico financiero. Se basan en la teoría – que se cumple mucho en la práctica – de que cuando llegue la recuperación lo que más ha bajado es lo que más sube. Luego están los que hacen lo mismo, pero no de forma indiscriminada, sino que ponen un filtro y se centran en empresas con buenos fundamentales – ingresos, dividendos, valoración, ventas, etc.-, pero que se han visto arrastradas por la marea vendedora. Muchos de los más famosos – y exitosos – inversores, especialmente entre los llamados “value investors” (inversores “de valor”) trabajan así:
detectan empresas con buenos fundamentales y esperan pacientemente - muchas veces durante años - a que se produzca el pánico que les permite comprarlas al precio en el que consideran que “hay valor”, es decir, que están baratas.

Arriba y abajo con el dólar

 “Up & Down with The Rolling Stones”: así se llama un libro que escribió una persona cercana al grupo, un chaval que montó el primer club de fans y lo que hoy llamaríamos un “blog” sobre el grupo (entonces una revistilla de cotilleos sobre sus andanzas). El caso es que – la importancia de los medios -, llego a conocer bastante bien los entresijos de la banda y a acompañarles en muchas de sus giras. El título tiene su gracia por el doble sentido del mismo, dada la conocida afición de una parte de los miembros de este maravilloso grupo de rock por, digamos, la vida agitada y todos sus ingredientes. Y también tuvo su gracia la historia porque le forzaron a  cerrarlo: los músicos no querían que el fisco se enterara de donde estaban cada día (por los famosos temas de residencia) ni tampoco sus ex mujeres, por motivos parecidos.

Ahora se podría escribir uno que se llamara “Up & Down with the dollar “, porque bastaría con utilizar todas las opiniones que publican analistas, medios y redes sociales para escribir un libro entero. Un libro que, al contrario que el anterior, no les recomendaría comprar. El peor enemigo del inversor es la confusión, y leer demasiadas opiniones sobre un activo financiero crea confusión. De hecho, si les sirve de algo mi experiencia, les diré que sólo leo lo que escriben personas/entidades/medios que me merecen la máxima confianza y respeto, bien por la calidad de la información, bien por el talento del analista o estratega en cuestión.

Así que ahí van algunas de ideas y sugerencias que creo pueden ayudar a eliminar confusión y arrojar cierta luz sobre el futuro del dólar.

No se fie de las predicciones “al céntimo”

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