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Planificación financiera y patrimonial

Etiqueta "bolsa": 18 resultados

Aprendiendo de los errores (Gowex, BES...)

Estas últimas semanas han sido complicadas para los ahorradores e inversores. El mes de julio comenzaba con un escándalo en toda regla: la caída de ese castillo de naipes llamado Gowex, y no por causa de la intervención de unos malos malísimos analistas-especuladores que se han cargado la empresa, sino porque el que algunos llegaron a llamar el “Steve Jobs español” construyó un auténtico imperio a base de mentiras, engaños y (por qué no decirlo…) la complicidad de algunos que, más por omisión que por acción, no realizaron un correcto trabajo de supervisión y control.

Pero, por desgracia, dicen que las malas noticias no vienen solas y también los mercados europeos se han visto sacudidos por el efecto de la situación que mantiene a uno de los grandes bancos europeos en un escenario comprometido. El portugués Espirito Santo se encuentra en esta tesitura debido a unas prácticas contables y comerciales extremadamente dudosas, gracias al entramado creado por sus accionistas de referencia,  y que no solo le ha llevado a necesitar varias ampliaciones de capital, sino que ha hundido su cotización de forma considerable y puede afectar a algunos de los implicados (lease Portugal Telecom) de forma grave. Sin duda, el tratamiento de la información no ha ayudado, y pese a que parece que el problema no afecta al banco en sí, sino a parte del holding en el que está integrado, esta falta de transparencia le ha afectado mucho más de lo que debería.

Ambos casos pueden permitir extraer algunas consideraciones interesantes, especialmente para aquellos que se consideran ahorradores y que, debido a la extrema represión financiera que estamos sufriendo, se están acercando cada vez más a los mercados, ya sean de renta fija o variable, e, incluso, para aquellos que siguen manteniéndose en el parapeto de los depósitos.

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Lo mejor es lo que viene

Desde hace tiempo, vengo observando un movimiento importante en el mundo de la gestión de activos en España; como mucha gente del sector financiero creemos, y como en muchos otros sectores, tenemos una excelente materia prima, gestores y analistas financieros tan competentes como los mejores extranjeros y con una reputación entre las mejores del mundo.
 

Fondos de Inversión y planes de pensiones

Sin embargo, esta no es la percepción de la mayoría de la población; un porcentaje significativo de los ciudadanos no confía de los fondos de inversión y de los planes de pensiones. ¿Los motivos? El desconocimiento del funcionamiento de estos productos, la falta de información clara por parte de las gestoras (detalles fundamentales) o malas experiencias. Estos tres motivos  suelen ser factores importantes, pero también lo es la extendida percepción de que este tipo de productos “no son buenos”, es decir, que hay alternativas que proporcionan mejores rendimientos o que dan “menos sustos”.
 
 
Evidentemente, todos estos factores son muy importantes, y muchos profesionales de la gestión se están dando cuenta de que no se está aprovechando todo el potencial que tenemos para llegar a un amplio segmento de la sociedad; muchos llevan mucho tiempo haciendo una labor sorda de cambio, confiando en que muchos pequeños cambios den un vuelco a una situación donde priman los intereses de las mega-gestoras de entidades bancarias frente al interés “del que manda de verdad”, el cliente. Pero algunos se están dando cuenta de que este trabajo “sordo” no tiene ningún sentido si no llega a quien tiene que llegar, y en un gran porcentaje este es el cliente de la calle. Por ello, esa pequeña revolución interna está llegando, poco a poco, gracias, entre otros muchos, a gente como Martín Huete.
 
 
El responsable de la gestora de fondos del Banco CEISS, y miembro de la junta directiva de Inverco, la patronal del sector, lleva realizando, desde hace algún tiempo una labor de divulgación que solo puede calificarse como excelente, gracias en gran medida a su blog personal (que recomiendo sin ninguna duda) y a su ética profesional, ya que no ha dudado en pedir públicamente un cambio de rumbo al sector y a su patronal, tratando de alinear los intereses de estos con los de los clientes finales.
 

Rentabilidad de los Fondos de Inversión españoles

Una de las últimas muestras de ese intento por generar una mayor transparencia en el sector es el análisis que hizo, hace varias semanas, del demoledor informe que, desde hace algunos años, vienen realizando los profesores del IESE Fernández, Linares y Fernández Acin sobre la rentabilidad generada en el largo plazo de los fondos de inversión españoles, estudio que, por desgracia, deja en no muy buen lugar al sector. De los 871 productos analizados, 614 fondos y 257 planes con al menos 15 años de antigüedad, tan sólo 29 han sido capaces en este periodo de superar la rentabilidad que ofrecieron en el mismo tiempo el bono a 15 años español (un 4,40%) o el Ibex 35 (4,00%), llegando 77 de ellos a obtener promedios de rentabilidad negativos en este mismo periodo; es decir, menos de un 3,50% de los fondos y planes españoles baten sus referencias, frente a casi el 9,00% que son incapaces de generar rentabilidad para sus partícipes.
 
 
Con cifras como estas, no es extraño que exista esta falta de confianza respecto a este tipo de inversiones, más aún cuando son estos fondos y planes, aquellos que no son capaces de batir sus principales referencias, los que han sido ofrecidos de manera sistemática y casi generalizada a los clientes de las principales entidades de nuestro país, con excepción (muy honrosas, pero existentes) de aquellas que por su estrategia empresarial no cuentan con producto propio.
 

¿Son los Fondos de inversión o los planes de pensiones un buen producto para cualquier tipo de ahorrador?

¿Significa esto que los fondos de inversión o los planes de pensiones no son un buen producto para cualquier tipo de ahorrador? En absoluto. Cabe destacar un detalle importante. Este estudio sólo se realiza sobre productos españoles, no sobre el total de productos comercializados en España (aunque en el caso de los planes todos los productos comercializados son españoles). Este matiz es fundamental, ya que la oferta total de fondos y planes (26.232) es lo suficientemente amplia como poder acceder a una gestión que mejore las rentabilidades de referencia y que se adapte a las necesidades, circunstancias y perfil del cliente. 
 
Dando por bueno el ratio de productos “buenos” obtenido por el estudio, y extrapolándolo al total de fondos y planes comercializados en España, nos encontraríamos con más de 870 referencias, número que, entiendo, es más que suficiente para poder realizar una cartera que cumpla las exigencias y necesidades de cualquier cliente. Pero si, además, tenemos en cuenta la rentabilidad promedio de los últimos 10 años, periodo suficientemente amplio como para poder ser tomado como muestra de largo plazo, las estadísticas mejoran significativamente. Teniendo como referencia la rentabilidad del S&P 500, quizás el índice bursátil más importante del mundo, y cuyo comportamiento (5,12% de rentabilidad promedio, sin contar con el efecto divisa, a 30 de marzo de 2014) en este periodo ha superado a otros como el Euro Stoxx 50, el Ibex 35 o el bono español a 10 años, más de un 35% de los productos superan esta referencia, lo que supone 2.226 fondos de inversión y planes de pensiones que superan dicho umbral. Un número más que suficiente para conseguir la cartera que se adecúe a nuestras necesidades, contando con que solo algo más de un 4,25% de los planes y fondos obtiene rentabilidades negativas, es decir, 268 de los 6.262 productos con más de 10 años.
 
 
Sin embargo, manteniéndome en la idea de que existe un número enorme de grandes profesionales nacionales en el sector, y que el proceso de cambio que han iniciado algunos será lento pero imparable, queda una tarea fundamental para aquellos que tratamos con los clientes en nuestro quehacer diario, sin la cual toda mejora proveniente del mundo de la gestión se quedará en absolutamente nada: Ser capaces de transmitir a nuestros clientes,  toda la información que necesiten de manera clara, transparente y con un lenguaje despojado de tecnicismos innecesarios, para que entiendan perfectamente qué pueden esperar de cada producto y qué riesgos está asumiendo con su inversión; en definitiva, alineando nuestros intereses con los del cliente al 100% para evitar malos entendidos y malas experiencias.
 
 
Afortunadamente, cada vez son más los asesores que entienden que la relación con sus clientes debe basarse en dos pilares fundamentales: la confianza y el crecimiento mutuo. 
 

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Un vistazo desde el mirador

Tras un verano relativamente tranquilo (al menos en lo que a mercados se refiere), retomamos la actividad de este blog y, para ello, me voy a permitir un par de off-topic.
 
Como saben los seguidores de este blog, no soy muy aficionado a comentar ni analizar la situación de los mercados; entiendo que existen otros blogueros y profesionales que realizan está actividad de manera magnifica y (mucho más importante) efectiva. Sin embargo, creo que 2013 se está caracterizando, sin ser un año especialmente malo (más bien al contrario), por ser un año complicado a la hora de realizar la asignación de activos, por lo que pienso que merece la pena pararnos un momento a observar lo que ha pasado y el panorama que se nos presenta.
 
En lo que llevamos de año, quizás la elección más “sencilla” ha sido la de la renta variable desarrollada. Ben “helicóptero” Bernanke, el QE3 promulgado desde la Reserva Federal y las “Abenomics” japonesas ha hecho que el apetito por el riesgo aumentase de manera desaforada, especialmente en los primeros meses del año… hasta que el mercado recordó que este “dopping” de los mercados no sería eterno (ningún yonki puede estar chutándose droga de manera continuada ni para siempre…a no ser que quiera morir, claro…) y observo que las medidas japonesas no eran todo lo efectivas que cabría esperar.
 
Sin embargo, el verano trajo un nuevo empuje a las bolsas que, con la excepción del paréntesis generado por la crisis de Siria, sigue llevando a los índices hacia máximos anuales.
 

Pero, ¿se puede seguir confiando en que este activo seguirá dándonos alegrías en lo que queda de año?

En vista de lo acaecido en los últimos días, como el retraso en la aplicación del “tapering” por parte de la FED estadounidense o la reciente victoria de Angela Merkel en las legislativas alemanas (léase este último no como catalizador alcista, sino como ausencia de justificaciones bajistas), cabe pensar que la fiesta puede continuar todavía unos meses, no es descabellado pensar que incluso hasta principios del próximo 2014. Pero, sinceramente, empiezo a sentir cierto “vértigo” al ver a los principales índices tan altos y (lo que es peor) durante tanto tiempo; no sería descabellado ver cómo los índices se toman unos meses de “descanso” antes de intentar visitar cotas aún mayores, por lo que, para aquellos que estén invertidos (de una u otra forma) conviene mantener las posiciones, aunque habría que ir preparándose para un probable cambio de tendencia (al menos, secundaria) que, tarde o temprano, debería de llegar, como cabe inferir de algunos análisis (especialmente en el caso de EE.UU.).
 
En una situación muy distinta podemos ver a los países emergentes (tanto por la parte de la renta fija como variable). Lo que, hace unos meses, parecía ser una envidiable situación para continuar con elevadas tasas de crecimiento, se ha tornado en serias dudas sobre la posible evolución de estos países, lastrando de manera muy severa aquellos productos que invierten en estos países (aunque algunos re.
 
Seguramente, aquellos lectores que mantengan posiciones en los fondos Carmignac de la familia Patrimoine o los titulares de los Templeton Global Bond o Total Return, algunos de los fondos más conocidos y seguidos, sabrán perfectamente de lo que hablo.
En este sentido, muy probablemente tengan razón aquellos que indican que la verdadera “Gran Rotación” no va a ser tanto el cambio de la renta fija por la renta variable, sino el de los países emergentes por los desarrollados, y quizás aquí puede estar el gran problema.
 

Pero, ¿significa esto que hay que eliminar la exposición a países emergentes?

Pienso que no; pero, ojo, tal vez no sea buena idea exponerse directamente y sí hacerlo a través de compañías desarrolladas muy presentes en esto mercados o sectores, como el de bienes de consumo, que pueden beneficiarse del crecimiento de los emergentes.
 

Más complicado está el panorama en el ámbito de la renta fija, ya sea gubernamental o corporativa, grado inversión o High Yield.

La situación de este mercado viene señalada profundamente por el comportamiento de los considerados “activos libres de riesgo”, los treasuries estadounidenses o el bund alemán, y el comportamiento de ambos activos desde el mes de mayo ha sido negativo, lo que no es muy raro teniendo en cuenta que sus rentabilidades se encontraban en mínimos históricos (por cierto, como probablemente se habrán dado cuenta, las caídas observadas en nuestra prima de riesgo tienen bastante más que ver con esta situación que con una mejora de la situación económica del país).
 
Esto ha generado una caída casi generalizada en los precios de la renta fija global, generando un elevado grado de incertidumbre, si bien estas caídas se han ido estabilizando a lo largo del verano, consiguiendo incluso recuperar parte de lo perdido.
 
Sin embargo, y es una opinión personal, creo que los problemas que pueden observarse en la renta fija no han remitido, tan sólo se han atenuado ligeramente; reconozco que, al menos en el corto plazo, esta percepción puede que no se materialice en nuevas caídas del precio de los bonos, pero, cuidado, porque esta categoría (que, por otra parte, tan bien se ha comportado en los últimos años, a pesar de haber tenido algún que otro susto) ya no parece que vaya a permitirnos dejar que el tiempo pase para obtener un rendimiento sin sobresaltos. Por ello, y especialmente para aquellos con mayor aversión al riesgo, puede ser conveniente optar por aquellos fondos especializados en plazos cortos, la gestión alternativa e, incluso, por fondos mixtos defensivos, donde una gestión flexible permita adecuar las inversiones de forma rápida a un entorno que puede variar muy rápidamente.
 
En definitiva, y pese a que confió en que el último trimestre no tuerza el signo de este positivo (al menos en lo que a inversiones se refiere) 2013, afrontamos el final de año con una situación compleja que exigirá, tanto a inversores como a gestores, estar pendientes de la evolución de los mercados más de lo que nos gustaría. Aunque, al menos en la parte de los gestores, se presuponga esta preocupación…
 
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Ética y asesoramiento financiero, ¿agua y aceite?

Seguramente, más de uno, al ver el título del post de hoy, haya esbozado una sonrisa pensando en el antagonismo existente entre ambos conceptos, especialmente si uno ojea las secciones de economía de cualquier periódico. Sin ir más lejos, ojeando algunos de los comentarios en los post de este blog, cualquiera puede ver las dudas que genera entre el público la práctica de una tarea tan delicada como esta, poniendo en cuarentena, a veces,  las “buenas intenciones” del asesor. Y no es para menos. 
 
Preferentes, deuda subordinada, hipotecas “basura”, coberturas de tipos de interés… la lista de productos financieros y de inversión que han causado enormes perjuicios a los consumidores es muy extensa, demasiado. 
 
¿Es posible, con estos antecedentes, hablar de ética en el asesoramiento financiero? No solo es posible, sino que debe de hablarse, alto y claro.
 
Porque aquellos que formamos o hemos formado parte de ella no debemos negar que, a nivel general, en la industria del asesoramiento financiero se han cometido muchos errores, errores muy graves que han supuesto auténticos dramas personales para algunos clientes que, no lo debemos olvidar, son el leitmotiv de la actividad, el auténtico epicentro del trabajo que desarrollamos. No se puede negar que las “circunstancias”, en forma de crisis y política de comercialización de algunas entidades, han provocado en muchos casos estas equivocaciones, y que, además, el asesor, la persona que da la cara por la empresa para la que trabaja, es el eslabón más débil de la cadena que provoca estas situaciones, pero tampoco debemos auto engañarnos pensando que estas circunstancias han sido los únicos generadores de esta situación. Evidentemente, cuando una estructura comete un error, la responsabilidad, en mayor o menor grado, es de toda la estructura.
 
Pero, ¿se puede hacer algo ante esta perspectiva? ¿Puede un cliente protegerse ante la potencial eventualidad de una mala praxis en el asesoramiento financiero?
 
Evidentemente, a priori es complicado poder percibir este tipo de situaciones, y muchas veces tenemos que dejarnos guiar por nuestra intuición. Probablemente, la prudencia y la reflexión a la hora de tomar decisiones transcendentales para nuestro patrimonio sean las mejores armas, así como la búsqueda de información (y formación) financiera independiente.
 
Sin embargo, estas no son las únicas “medidas de defensa” que tiene el consumidor. Así, existe una serie de asociaciones profesionales dentro del sector financiero, como la delegación española de la €uropean Financial Planning Asociation, más conocida por sus siglas (€FPA), o el Instituto Español de Analistas Financieros (me consta que nos son las únicas, aunque son las que conozco de primera mano), que fomentan el desarrollo de una buena conducta en el sector, tratando de primar los intereses del cliente por encima de todo.
 
Esta intención se plasma en la necesidad, para aquellos que quieran pertenecer a dichas asociaciones, de acatar los términos de sus códigos éticos (que pueden consultarse en estos enlaces, en el caso de €FPA e IEAF), que no solo indican expresamente la primacía del interés del cliente sobre los intereses particulares del asesor o analista, sino que fomentan la práctica de su cumplimiento y exigen la identificación de sus miembros como tales (en el caso de €FPA, existe incluso un buscador que permite conocer si su asesor mantiene alguna de sus certificaciones), así como un grado de formación lo suficientemente amplio como para desarrollar esta actividad con los conocimientos necesarios.
 
Pese a que este tipo de certificaciones y asociaciones no son obligatorias, muchas de las entidades, especialmente aquellas especializadas en grandes patrimonios, exigen a su equipo comercial la obtención de las mismas.
 
En todo caso, es lógico pensar que la mera pertenencia a una asociación no impide que se produzcan malas prácticas e incumplimientos de estos códigos: en todos los ámbitos existen “ovejas negras”. Sin embargo, tanto la existencia de estos códigos como la accesibilidad, por parte del gran público, a estas asociaciones permiten que, en caso de incumplimiento, puedan denunciarse estas conductas ante las asociaciones, sin perjuicio de que, en caso de que así se estime oportuno, se tomen las medidas legales que se consideren necesarias.
 
En definitiva, pese a que nadie puede abstraerse al hecho de que la pertenencia a una empresa implica el objetivo de que esta obtenga beneficios económicos, dentro del mundo del asesoramiento financiero, que, no lo olvidemos, se basa en la confianza que el cliente deposita en el gestor, existen iniciativas que fomentan un alineamiento de intereses y una práctica de la profesión de manera ética, y que permiten, a los usuarios, poder contar con un grado de seguridad y confianza superior en los gestores pertenecientes a las mismas. Aunque, sin ninguna duda, la mejor protección es poder contar con toda la información.
 
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La dificil selección del intermediario...o asesor

Sin duda alguna, la oferta que existe en España para operar con entidades autorizadas es realmente amplia. Repasemos números.
 
Según datos de Banco de España, nuestro país cuenta con 163 entidades financieras nacionales (entre bancos, cajas de ahorro (las que quedan) y cooperativas de crédito). Sin contar con la nutridísima red de sucursales con que cuentan, una de las más amplias de Europa, y que finalmente está sufriendo los rigores de la crisis, a estas podemos añadir el listado de agentes, empresas y particulares, con que cuentan. Contando solo con algunos de los más activos en esta forma de captación de negocio (Banco Santander, Bankinter, BBVA, Deutsche Bank o Banco Mediolanum), la cifra de agentes supera las 4.000 personas, físicas o jurídicas. 
 
Pasando a las Empresas de Servicios de Inversión, según CNMV, existen 92 empresas establecidas como agencias o sociedades de valores o sociedades de gestión de carteras, más 110 empresas de asesoramiento financiero (EAFI). Si observamos el número de agentes con los que cuentan las 92 primeras, estos superan las 9.100 personas físicas y jurídicas.
 
Es decir, a modo de resumen, podemos decir que existen en España en torno a, al menos, 15.000 empresas o particulares cuyo negocio, en su totalidad o en parte, consiste en ofertar servicios financieros o de inversión. Y eso sin contar con las entidades aseguradoras, corredurías y agentes de seguros…
 
Como puede deducirse de estas cifras, las opciones que tiene el público en general para elegir con quien materializa sus inversiones son mucho más que múltiples. Ante tamaña oferta, ¿cómo podemos estar seguros de que estamos eligiendo una de las mejores (o la mejor) opciones?
 
Evidentemente, la elección no es la misma en todos los casos. No es lo mismo que tengamos los conocimientos financieros suficientes, o la capacidad y la disposición para encontrarlos, como para poder realizar la selección de inversiones por nosotros mismos que deleguemos esta tarea en nuestro intermediario. Obviamente, en el primero de los casos, la elección dependerá, entre otros factores, de los costes operativos que nos apliquen, de que cuente con una amplitud suficiente en la oferta de productos como para que podamos implementar nuestra estrategia y de la efectividad en la ejecución de operaciones. Obviamente, los dos primeros factores son más o menos conocidos a priori. El tercero… hasta que no lo utilicemos, no lo conoceremos, por lo que, en principio, parece que solo podremos jugar con los dos primeros factores.
 
Pero, ¿qué ocurre si queremos delegar la selección de nuestras inversiones en nuestro intermediario? En este caso, los factores se  vuelven más complejos. ¿Cómo podemos asegurarnos de que la propuesta que nos hacen está, a priori, entre las mejores que puede ofrecernos el mercado?
 
De manera lógica, cabe pensar que las variadas circunstancias que rodean a todos los actores de este mercado hace que, en algunos casos, los factores financieros no estén presentes en el lugar que merecen, es decir, que puedan primar otros factores  a la hora de elegir nuestro asesor. El hecho de que, en el caso de muchos agentes de entidades financieras y ESI, el asesoramiento financiero sea una actividad accesoria a la principal que realizan puede suponer que se piense, por ejemplo, mucho más en factores fiscales que en una perspectiva totalmente global de la inversión. Si a ello le añadimos el hecho de que los beneficios que estos intermediario (como en el caso de las oficinas de entidades financieras y ESI) provienen de las comisiones generadas en cada operación, puede surgir la tentación de primar los productos que más comisiones ofrecen y/o realizar una rotación elevada de la cartera, realizando un número de operaciones superior al aconsejable. Evidentemente, no siempre es así, y de hecho existen agentes y gestores de entidades que realizan una magnífica labor de asesoramiento. Pero, los factores señalados, unidos a un exceso de producto propio en las carteras propuestas, pueden resultar indicadores de un deficiente asesoramiento, condicionando de manera significativa la efectividad de las carteras propuestas. 
 
Por ello, y pese a que, por desgracia, en algún caso el supervisor (CNMV) ha podido dar “paso” a entidades que no operaban de manera correcta, creo que la figura que más puede beneficiar a aquel inversor que quiera planificar de manera seria y eficiente sus inversores financieras es la de las empresas de asesoramiento financiero (EAFI). Es cierto que el hecho de trabajar con este tipo de empresas puede suponer un coste, a priori, más elevado que con otras entidades, al cobrar por patrimonio gestionado, beneficio obtenido o horas de trabajo dedicadas. Pero tampoco es menos cierto que en este tipo de empresas el alineamiento de intereses entre la empresa y el cliente es muy superior, totalmente garantizado en muchos casos (ojo, es importante conocer muy bien el funcionamiento de las mismas y exigir una total completa y absoluta transparencia de la empresa hacia el cliente en la estrategia aplicada y operaciones propuestas), y tiende a serlo más en el futuro, dado que es posible que en el futuro se les prohíba percibir retrocesiones del resto de entidades financieras.
 
Evidentemente, el factor de cobrar por asesorar, actividad que algunos realizan de manera “gratuita”, puede ser un factor que vaya en su contra, pero, ¿sabemos realmente hasta qué punto ese asesoramiento es gratuito…?
 
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Nuestra psicología ante las inversiones

Por lo general, cuando una persona se plantea realizar una inversión, sólo le suele asaltar una duda: ¿Saldrá bien? Evidentemente, cuando invertimos nuestro dinero, queremos que, sean la operación y el activo que sean, los resultados sean positivos y recuperar una cantidad mayor de la que hemos "cedido". Para ello, los más avezados suelen buscar ingentes cantidades de información, análisis, etc. Cabe pensar que todo está bastante bien atado y, en consecuencia, la inversión debería ser un éxito... pero algo inesperado sucede y, lo que debería de haber sido un éxito se convierte en un fracaso estrepitoso ya que... nos hemos dejado guiar por nuestro "yo" más optimista

 
¿Cuántas veces les ha pasado lo anterior? En mejor de los casos, alguna...
 
Y es que, por más que hayamos analizado todos los aspectos que rodean la operación, tendemos a sobrevalorar los detalles positivos que encontramos y minusvalorar aquellos que puedan afectar de manera negativa a la inversión, especialmente si la evolución pasada invita a ser optimista. Pero, ¿tenemos claro qué haremos en caso de que la inversión no evolucione como esperábamos
 
Evidentemente, la psicología es una parte básica del comportamiento de los mercados. Palabras como miedo o euforia describen, casi continuamente el comportamiento de los mercados financieros. De hecho, siempre se me viene a la cabeza el caso de un profesor de un Master de Bolsa, responsable de la mesa de tesorería de una de las, por aquel entonces, entidades más grandes del país que, cercano ya a la cincuentena, había decidido iniciar la carrera de Psicología con el fin de entender mejor el comportamiento del mercado. 
 
Sin embargo, de cara a nuestra planificación financiera personal, resulta mucho más importante conocer nuestro propio comportamiento ante la realización y la evolución de las inversiones. Tener este conocimiento de uno mismo puede ser la clave para ajustar el nivel de riesgo que realmente asumimos y reducir las pérdidas que podamos obtener en nuestras operaciones. 
 
Resulta particularmente interesante tener en cuenta nuestras reacciones ante una evolución adversa. ¿Somos capaces de asumir que hemos cometido un error y sus consecuencias? ¿Podemos cerrar una operación con pérdidas, para evitar que estas vayan a más o por el contrario tenemos capacidad (ojo, no sólo psicológica) para esperar una mejor evolución del activo en el que hemos invertido? 
 

Los principales peligros que afrontan los inversores en la actualidad

Cuando comencé a publicar este blog, una de mis intenciones era tratar de obviar los sucesos del día a día para poder concentrarnos en realizar una correcta planificación patrimonial. Los hechos que han sucedido en las últimas semanas en Chipre han hecho que, por una vez, y sin que sirva de precedente, me salte la mencionada intención, aunque no como en principio tenía pensado.

Y es que, pese a que la gravedad de lo sucedido en la isla mediterránea afecta, como veremos más adelante, de una manera muy profunda a las decisiones que ha de tomar cualquier inversor, entiendo que el lector ha podido acceder a múltiples análisis que reflejan los riesgos específicos aportados por ese caso.

Peligros que subsisten en los mercados globales

Por ese motivo, creo que puede ser más interesante abrir un poco el zoom y describir los peligros que subsisten en los mercados globales, y que provienen fundamentalmente de dos fuentes, el ya citado caso chipriota y la resolución del mismo y las políticas monetarias de los Bancos Centrales (BBCC) de los países desarrollados.   Leer más

Gestión activa Vs. pasiva: Algunos datos para reflexionar

 

Una vez que ha quedado claro la utilidad de algunos ETF y que, pese a aplicar unas menores comisiones, el efecto fiscal hace más atractiva la inversión en fondos de gestión pasiva que en este tipo de producto, cabe preguntarse si realmente resulta más eficaz la inversión en fondos de gestión activa o pasiva.

Lo primero que hay que aclarar es que, dada la oferta de fondos existente, no debe afirmarse rotundamente que una de ellas es mejor que la otra, simplemente porque un fondo normal de gestión pasiva, casi con total seguridad, resulta más eficiente que un mal fondo de gestión activa, por lo que todo el análisis que podamos hacer debe implementarse con un análisis de fondos concretos. En todo caso, asumiremos para este que los fondos analizados, tanto de gestión activa como pasiva, son fondos "de calidad".   Leer más

En gestión pasiva, ¿ETF o fondo de inversión?

La pasada semana centrábamos nuestra atención en las diversas formas en las que los ETF podían complementar nuestras carteras, especialmente de aquellas formadas por fondos de inversión, aunque dejábamos una pregunta en el aire: desde un punto de vista financiero-fiscal, ¿cuál de los dos instrumentos es más eficiente?

 
Para poder dar respuesta a esta pregunta, opté por realizar dos estudios, tomando en cada uno de ellos dos carteras. En el primero de ellos, una cartera estaría compuesta por un fondo de inversión de gestión pasiva que replicas el comportamiento del S&P 500, como el BK Índice América, y, dado que no existen fondos que repliquen el comportamiento inverso de los índices, un fondo de inversión monetario, como el Gesconsult Corto Plazo. Por otro lado, la segunda cartera consistiría en dos ETF, uno que replicase el citado índice de manera directa y otro, en la medida de lo posible, de la misma gestora, que replicase el índice de manera inversa. Dadas las complicaciones operativas que implicaba la condición de utilizar las mismas gestoras, opte por utilizar el ETF iShares Core S&P 500, que replica directamente el comportamiento del índice, y el ProShares Short S&P 500, ambos cotizados en USD.
 
Las operaciones a realizar en este primer caso, con los cuatro productos, son relativamente sencillas (y prácticamente imposible en condiciones normales de mercado), y consistirían en comprar el ETF directo y el fondo de Bankinter en los suelos del índice de referencia y el ETF inverso y el fondo de Gesconsult en los techos del S&P. El resultado, suponiendo una inversión inicial de 10.000€ y teniendo en cuenta la incidencia de los tipos de cambio y el efecto de las liquidaciones fiscales, como puede verse (y resulta obvio por el efecto del ETF inverso) es el siguiente:
etf fondos
Evidentemente, este estudio no deja claro cuál es realmente la mejor opción, pero viendo los resultados, operación por operación, llama la atención la diferencia de rentabilidad en las operaciones “alcistas” entre el ETF y el fondo, como puede observarse:
rentabilidad
Este resultado me llevó a plantear el Segundo estudio. En él, la diferencia con el primero sería muy simple: en vez de tomar un fondo monetario y un ETF inverso, supondremos que, en el caso del ETF de iShares, mantendremos el dinero en cuenta corriente, mientras que en el caso del fondo de Bankinter, lo traspasaríamos a un fondo con una rentabilidad por operación del 0,00%, salvo el último día, el pasado viernes 8 de marzo, momento en el que reembolsaríamos el fondo en cuenta corriente. El resultado es el siguiente:
gestion pasiva
Como se puede observar, el efecto fiscal es sumamente importante, y determina que sea mucho más eficiente la inversión a través de fondos de inversión, en lugar de ETF, por más que las comisiones del ETF sean sustancialmente inferiores a las del fondo.
En todo caso, y viendo está situación, aún queda un interrogante por responder… ¿es mejor una gestión activa o una gestión pasiva?
 
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ETF, un complemento para nuestras carteras

 

Hace unos días, tuve una reunión con una persona del departamento de ventas de una de las mayores gestoras de fondos de inversión y ETF del mundo; a parte de hablar sobre la gestión de algún fondo que ya conocía y de otros que me resultaron muy interesantes, me hizo un comentario que llamó mucho mi atención, por la sinceridad de sus palabras: "No te voy a hablar de los fondos que tenemos de RV (de una determinada zona geográfica) porque no baten a su índice de referencia, y, para invertir ahí, mejor hacerlo con un ETF, aprovechando los menores costes de gestión".
 
Curiosamente, unos días después, David Cano, Director General de Afinet Global EAFI, socio de Analistas Financieros Internacionales y una de las referencias en cuanto a análisis de RF en España, publicaba en Twitter el gráfico adjunto, referente a la evolución de un fondo y un ETF donde el subyacente común es el índice EONIA, y una frase clara, concisa y que describe perfectamente la situación: “Invirtiendo en EONIA con y sin comisiones”.
 
ETF
 
Sin lugar a dudas, ambas frases tienen todo el sentido del mundo, y más después de ver el gráfico, pero lo primero que me vino a la cabeza tras escuchar la primera frase fue si esas menores comisiones compensaban el coste del efecto fiscal, dado que los ETF no son traspasables.
 
Por lo tanto, cabe preguntarse: ¿Qué instrumento de inversión es mejor, un fondo o un ETF?
 
Como bien saben los que siguen de manera habitual este blog, creo que, si hablamos en términos generales, el mejor instrumento desde un punto de vista financiero-fiscal al alcance del inversor/ahorrador medio, que no está en el día a día de los mercados, es con total certeza el fondo de inversión. La posibilidad que ofrece de adaptarse como un guante a nuestro nivel de riesgo, combinado con la posibilidad de ponerse en manos de los mejores gestores, y una fiscalidad que mejora ostensiblemente la que ofrece la compra de títulos directos hacen de este un producto idóneo para la mayoría de ahorradores. Sin embargo, cabe reconocer que existen situaciones en las que un ETF mejora la oferta de fondos, incluso la completa
 
El mejor ejemplo de este último caso es la inversión en materias primas, especialmente cuando cuentan con un respaldo físico. Si alguien quiere invertir, por ejemplo, en oro, no intente buscar un fondo de inversión: simplemente no existe, dado que las limitaciones referentes a la concentración de riesgos juegan en contra de esta posibilidad. En cambio, si buscan un ETF con réplica física, pueden encontrarse con varios para contratar, tanto en USD como en EUR u otras divisas, lo que hacen de este un instrumento idóneo para este tipo de inversiones. 
 
Otro gran ejemplo de complementariedad entre fondos y ETF es la cobertura de carteras. Hasta no hace mucho tiempo, la única posibilidad que tenía un inversor de cubrirse, ante una eventual caída de los mercados en los que invertía, era la compra/venta de derivados, bien fuesen acciones, índices bursátiles o las principales referencias de RF. Hoy por hoy, existe la alternativa de poder cubrir una cartera, bien sea de acciones, fondos e incluso títulos de RF con ETF que replican, de forma inversa, el comportamiento diario de índices de RF y RV. En este sentido, resulta relevante señalar que, pese a que existe esta posibilidad, la cobertura que realizan no resulta perfecta, más incluso a medida que pasa el tiempo, como queda recogido en este estudio (que resulta de lectura imprescindible en caso de que queramos utilizar este tipo de ETF) de Eduardo Antón y David Tomás Navarro, miembros del equipo de fondos y ETF de Inversis Banco.
 
En ese mismo post se estudia el comportamiento de otra herramienta que puede resultar complementaria, siempre que tengamos perfectamente clara la tendencia de los mercados, y que nos permite apalancarnos de manera más segura que en el caso de los productos derivados. Son los ETF dobles y triples, instrumentos que duplican o triplican el comportamiento diario del índice de referencia, y que, como en el caso anterior, no replica de manera perfecta el comportamiento del índice en el largo plazo. En cualquier caso, este tipo concreto de productos ha de ser utilizado con sumo cuidado, dado que la cuantía de las pérdidas puede ser muy elevada y de manera muy rápida (especialmente en el caso de los triples), por lo que no son aptos para cualquier tipo de inversor.
 
PD: Quiero agradecer tanto a David Cano como a Eduardo Antón la ayuda que me han prestado para la realización de este post. Espero que os resulte interesante!!
 
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  • Danlopveg

    Daniel López Vega. Analista financiero y patrimonial. Asesor Financiero Independiente. Apasionado de los mercados desde hace casi 20 años. Y bloguero en los ratos (pocos) libres...

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