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Una vez que conocemos un poco más los títulos de Renta Fija, es el momento de tener en cuenta aquellos factores que condicionan nuestra inversión en estos títulos.
 
Un primer detalle a tener en cuenta es el importe que vamos a destinar a ellos. Este importe lo determinaremos en base a nuestras necesidades, ya que, aunque es un activo del cual conocemos su rentabilidad de antemano (siempre que lo llevemos a vencimiento y no se produzca la quiebra del emisor), lo cual siempre es interesante, debemos tener en cuenta que es un activo con riesgo de liquidez, por lo que no conviene destinar a ellos toda nuestra inversión en este apartado. Por ello, y si no tenemos en el horizonte ninguna necesidad monetaria, podemos pensar en un 50% del importe total a invertir en esta categoría de activos.
 
La cifra resultante es muy importante por un factor operativo, y es que la mayoría de entidades solo permite realizar inversiones en ellos a partir de ciertos importes... Salvo que compremos sus propios títulos, títulos que, oh, casualidad, suelen estar en campaña... En relación a estos, conviene consultar (mejor con alguna fuente independiente) cuál es la rentabilidad de activos similares ya emitidos y existentes en mercado, ya que podemos encontrarnos con que los ya cotizados pueden ofrecer mejores condiciones.
 
En todo caso, si no alcanzamos ese importe mínimo, conviene destinar esta inversión a otro tipo de activos, como pueden ser fondos de inversión (de Renta Fija), seguros de ahorro (incluidos P.I.A.S.) o incluso depósitos (siempre teniendo en cuenta lo ya comentado respecto a este producto en este mismo blog). Otro detalle, relacionado con el importe que vamos a invertir, y que hay que tener en cuenta, es el nominal de los títulos en los que vamos a invertir. Este importe, en la mayoría de los casos, suele situarse o superar los 50.000€, si bien existen emisiones cuyo nominal asciende a 1.000€. Lógicamente, si el importe que tenemos pensado invertir no llega a la primera cifra, la alternativa es clara, habrá que seleccionar una cartera entre aquellos títulos que mantengan nominales de 1.000€.
 
Llegados a este punto, la pregunta es evidente: ¿Cómo selecciono los títulos que conformarán mi cartera? En mi opinión, debemos de plantearnos una cartera de, al menos, tres referencias (mejor si es un número superior), diversificando los sectores en los que vamos a invertir, así como los países de origen de los emisores y los plazos. Varias puntualizaciones: en vista de lo que ha ocurrido con ciertos países, cabe preguntarse, a la hora de realizar la selección, si la deuda pública puede asimilarse al sector financiero, por lo que sería prudente no mantener estos dos tipos de activos juntos a menos que invirtiésemos en un mínimo de cinco referencias.
 
Respecto a los países de origen, en mi opinión, no debemos descartar (al menos en un primer momento) aquellas empresas que tengan su domicilio en países que atraviesan problemas; el motivo es claro, descartar (por ejemplo) España, sería descartar empresas como Telefónica o Iberdrola, empresas que, pese a que no están atravesando su mejor momento (ni mucho menos), están los suficientemente internacionalizadas como para que una hipotética quiebra de España no les afectase (al menos en los que a generación de ingresos se refiere; entre otros, este es uno de los argumentos que suelo utilizar para explicar mi preferencia personal por la Renta Fija Corporativa frente a la Deuda Pública).
 
Finalmente, en lo referente a los plazos, pienso que conviene escalonar los vencimientos de la cartera, de manera que no concentremos los mismos en un solo año. Y si en ese escalonamiento utilizamos los años más cercanos, mucho mejor, ya que el riesgo asumido será menor.
 
A partir de ahí, lo lógico es valorar la situación de mercado y ver qué títulos son los más adecuados para nuestras carteras; por regla general, conviene incluir solo Deuda Senior y/o Cédulas Hipotecarias, al ser los tipos de títulos que más garantías ofrecen. Asimismo, debemos de tener en cuenta la rentabilidad que nos ofrecen; si esta no cumple las expectativas que podemos plantearnos (podríamos pensar en torno a un 4,50-5,00% para perfiles conservadores y a partir de un 6,50% para perfiles más arriesgados, en ambos casos con una duración promedio en torno a 3-3,5 años), deberíamos de aguardar una mejora en las rentabilidades u optar por otros instrumentos a corto plazo (máximo un año, como Depósitos o Seguros de Ahorro). 
 
Especialmente indicado en el caso de los perfiles más agresivos, conviene tener en cuenta el precio al que cotizan las emisiones, ya que podemos encontrarnos con excelentes oportunidades e inversiones que generen en seis meses los retornos esperados en 3 años gracias a una favorable evolución en este factor. Este tipo de evolución no suele darse en los títulos más “seguros”, si bien no debe de obviarse; en los perfiles más conservadores, sin duda, conviene plantear este tipo de inversiones como “inamovibles” hasta su vencimiento, pero si, dada la evolución de los precios, podemos obtener una rentabilidad similar a la que obtendríamos manteniendo el título hasta el vencimiento, debemos de aprovechar la coyuntura, y nos ahorraremos tener que esperar hasta vencimiento para hacer líquida nuestra inversión. En todo caso, y pese a que es una alternativa para los perfiles más arriesgados, la búsqueda de rentabilidad vía precio debe de realizarse en los perfiles más arriesgados, ya que una baja cotización implica probabilidades más elevadas de quiebra del emisor.
 
En definitiva, y como puede verse, la inversión en este tipo de activos no resulta tan sencilla como la inversión directa en títulos de Renta Variable (acciones), al entrar en juego factores como el importe mínimo a invertir, o la iliquidez de la inversión, pero, dada la relación rentabilidad – riesgo que proporcionan, conviene que sean tenidos en cuenta para la elaboración de carteras a largo plazo, por lo que, en último termino, puede merecer la pena contar con el apoyo de un asesoramiento independiente que, al menos, le pueda dar una segunda opinión.
 
  1. #1
    berebere

    Me gusta.
    Se facilitaría muy mucho tanto la inversión como la liquidez y accesibilidad al gran público si se pudieran realizar contrataciones tanto por web como por tiempo real, desapareciendo así el lado oscuro de este mercado que no sé por qué circunstancia a la CNMV no le preocupa los chanchulletes que se pueden realizar debido a la escasez de trasparencia.

  2. en respuesta a berebere
    #2
    Danlopveg

    Muy buenas, berebere,

    el problema de este mercado es que la gran mayoría de las transacciones se cierran directamente desde las mesas de tesorería, por lo que la negociación "real" de los mercados electrónicos es muy baja.

    Desconozco el motivo de que esto sea así, pero lo único que puedo añadir es que coincido plenamente con tu observación. Una negociación electrónica, similar a la existente en la bolsa, generaría mayor confianza y evitaría situaciones como las "estafas piramidales" que se daban en la venta de preferentes, donde nadie perdía... hasta que la CNMV y BdE han metido mano...

    Saludos

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