El arte del precio: análisis técnico incorporado a la operativa bursátil

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Artículo publicado en la Revista Traders by Rankia

La expansión monetaria de los bancos centrales, sumada a la actual pandemia ha puesto en jaque una vez más la importancia del Trading en momento y de la acción del precio, tras unos años en los que al parecer, todo lo que no era value investing, no era apto o generaba controversia. 

La era del Trading expone en un entorno arrollador lo fundamental de las estrategias de gestión del riesgo aplicadas al precio, en cualquier tipo de operativa bursátil. Gisela Turazzini, Founder CEO de Blackbird Bank, nos explica cómo, cuándo y dónde hacerlo.

 

La principal función del trader


Si algo resulta evidente en nuestro arduo sector, es que existen tantos puntos de vista como colores acerca de la inversión bursátil, pero probablemente uno de los principales es un sesgo al que se debe enfrentar todo Trader, ¡el predictivo! Y aquí vamos a confesarnos... ¿Nunca han pensado internamente; qué valores son los que van a subir más?; ¿por qué no suben mis inversiones? o lo que es aún peor, ¡voy a comprar este valor rezagado! Este sesgo predictivo es uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la mente de un operador de bolsa. ¿Quieren saber por qué?
 
Es tal dicha discrepancia, que suele derivar en la búsqueda del Santo Grial, es decir, confundir el arte de la operativa bursátil con el efecto de la bola de cristal, algo absurdo por doquier. Llegados a este punto, es donde infinidad de veces nos dirigimos hacia la incesante búsqueda del acierto y hacia la discrepancia entre valor y precio, que tan famosa hizo a Benjamin Graham (el padre del value investing). Sin embargo, la falta de control sobre las pautas de precio y la falta de verdadera capacidad y comprensión a la hora de entender el análisis fundamental, suele distraer a todo Trader de su propósito elemental, que no es otro que el de ¡gestionar los riesgos! Y aquí por supuesto que el precio tiene un factor diferencial, guste o no, sobre el valor. Al fin y al cabo, jamás debemos olvidar que el Trading significa comerciar en un mercado, el más grande de todos por cierto, en el que factores como la oferta y la demanda son más importantes en la fijación de cualquier precio, que los propios fundamentales de las compañías. 

Entenderlo es condición sine qua non, puesto que arriesgarnos a la falta de comprensión sobre el precio, exige a los analistas fundamentales ir un tanto a ciegas al mercado, confiando en su pericia para comprender los escenarios económicos de dichas compañías, confiando en la a veces dudosa veracidad de las cuentas anuales. Digamos que el valor implica renegar del precio y pensar que a largo plazo la demanda de títulos baratos, terminará en bote ganador. ¡Craso error! 


¿No creen que eso es mucho pedirle a la suerte? Nosotros sí, puesto que podrían pasar mil cosas a largo plazo que cambien la situación de una compañía, de un sector, o bien simplemente que ese precio, que no valor, no esté indicando la situación real a nivel estructural de una compañía que no es viable, a esto profesionalmente se le conoce ni más ni menos que como ‘trampa de valor’. ¿Quizás no fuera más lógico centrarse en lo que verdaderamente importa? Pero claro, ¿qué es lo que importa? Dos palabras; ¡mercado y precio! ¿Y qué es el precio entonces? Simple y llanamente el equilibrio entre oferta y demanda, y no tanto el equilibrio entre valor y precio, le pese a quien le pese. En resumen, comprar valor se aleja de comprar precio, y eso en mi urdimbre interior siempre significa un brindis al Sol. Si acertamos comprando una anomalía del mercado, es decir aquello en lo que el mercado no se fija como pudiera ser un activo barato, tenemos premio. Y si el mercado nos anticipa un problema estructural de una empresa, entonces estamos listos, es decir perdemos tiempo y oportunidad. En cambio, para mí el precio nos lo cuenta todo, obviamente siempre expongo que entender el precio desde los fundamentales es la mejor opción, pero no la estrictamente necesaria. Y si me dieran a elegir entre valor y precio, me quedo románticamente con lo segundo. ¿Saben por qué? ¡simple! Mi función como Trader profesional es gestionar el riesgo, no lo olviden nunca.
 
Llegados a este punto espero haberles convencido de que el precio nos estimula a través de la comprensión de los dos factores clave de todo mercado; la oferta y la demanda. 

Queda claro que, en la última década, los mercados han hecho caso omiso de los fundamentales, no olvidemos que hemos vivido el peor lustro probablemente de la historia para la inversión en valor, predominando las fuertes tendencias, que exagerando o no los precios, nos han enseñado que la archiconocida irracionalidad forma parte del mercado, destrozando de facto todas las teorías acerca del mercado eficiente. 

Cierto es que cuando termine la expansión monetaria las fuerzas del mercado se regularán, y que aquellos que al amparo de Markowitz traten de justificar su incompetencia con aquello del “mercado eficiente”, descubrirán que en la realidad a veces, ni que sea por casualidad, valor y precio convergen. Y eso viene de alguien que es una agnóstica declarada del mercado eficiente y a su vez gran defensora del value investing. Pero ¡ojo! jamás pierdo de vista lo que analizo; el precio. Ni a lo que realmente me dedico; gestiono mis riesgos. 
 

La operativa bursátil


Ahora es cuando probablemente se queden con la duda de ¿cómo que gestionar sus riesgos? ¿Acaso no es nuestra función como Traders la de ganar dinero? Siento decirles ¡que no! De hecho, es tan complejo y a veces absurdo el mundo del Trading, que precisamente esa creencia es utilizada por creadores de mercado o supuestos gurús del mismo sin formación plena alguna, para seducir con falsas expectativas derivadas del anteriormente citado sesgo predictivo. 

No se engañen, en el Trading eres rentable si logras un equilibrio entre el ratio de acierto y la rentabilidad lograda sobre el riesgo asumido.

 Por ejemplo, podríamos invertir en 10 empresas de alto riesgo, endeudadas y con un factor cíclico negativo, de las cuales 4 podrían quebrar, 3 multiplicar por dos, 2 multiplicar por 4 y una multiplicar por 10. 

Esto supondría ser rentable en una cartera diversificada con un 140% de rentabilidad a pesar de haber quebrado el 40% de las compañías en las que hubiéramos invertido. 

Obviamente son cifras, pero suficientemente significativas como para hacerles comprender que tener un buen resultado dista mucho del sesgo predictivo, y tiene todo que ver con dejar correr las tendencias, lo cual en caso contrario sería imposible ganar un 1.000%. Y la segunda derivada; saber gestionar los riesgos, en este caso se trataría de diversificar para reducir el daño en el peor de los escenarios. Este ejemplo que expongo, además tiene que ver con un diseño de estrategia basada en el value investing, y no con la acción del precio. 

Como les comentaba anteriormente, los value investors van ciegos al mercado, si me permiten la metáfora. Ello les exige saber controlar muy bien los riesgos operativos a través del tamaño de la posición, y entender qué compañías tienen riesgo y potencial, y qué compañías son más conservadoras para de esta manera reducir la volatilidad y por ende, el riesgo. 

Esto para un inversor particular, desafortunadamente es inviable. ¿Los motivos? Pues trasladen a ustedes mismos la pregunta; ¿qué sienten cuando ganan un 30%? Les contestaré yo; necesidad de vender o incertidumbre. La aversión a las ganancias existe, y es complicado saber cuándo salir de una posición.

 Es cierto que el value investor al centrarse más en valoraciones, suele tener menos necesidad de salir de un activo puesto que al menos tiene una hoja de ruta, es decir una salida por objetivo de precios. 

Pero la ventaja para el inversor en precio, existe precisamente en el propio precio, esto nos faculta para tener la capacidad de estar absolutamente al margen de cualquier desgracia, con el mero hecho de reducir a la mitad cualquier posición que cotice por debajo de una media exponencial de 40 semanas, y estar fuera de mercado de cualquier acción que cotice por debajo de sus mínimos de 52 semanas.

 Con estas simples reglas evitará muchos daños colaterales mayores. A partir de ahí, la concepción del análisis técnico desde el sesgo predictivo, le hará abusar de manera descarada de los indicadores, siendo su único propósito el de tratar de adivinar los precios, puesto que la aversión a las pérdidas es un lastre aún más mortal en los mercados. 

Lo repetiré hasta la saciedad; ustedes no tienen que acertar todo para ganar dinero en bolsa, lo que necesitan es gestionar el riesgo cortando las pérdidas y dejar correr las tendencias. No podemos incidir ni actuar sobre la curva de precios, es absurdo. Pero lo que sí podemos es decidir cuánto dinero perder. Dejar en manos del mercado esta decisión, termina siempre en desastre. 

Y es que el mercado es un ambiente muy hostil en el que todo el mundo está contra usted, y usted está contra todo el mundo. El propósito final del mercado no es el que coloquialmente se cree. El único propósito es pero que bien antiguo; ¡que el dinero no desaparezca, más bien que cambie de cuentas! Esto convierte al Trading en una absoluta y divertidísima competición. 

¡Quién gana, se lleva el botín! Y aquí gana el más listo, el que mejores herramientas posea, el menos impulsivo y el que decide con la cabeza y nunca con el corazón. Ser dueño de tus decisiones y apartarte de las emociones, es el elemento diferencial de todo buen Trader. Saber cortar las pérdidas y dejar correr las tendencias es nuestra principal función. 
 
Llegados a la comprensión de este punto, es cuando podemos empezar a construir una estrategia ganadora de Trading. Si pensamos en el precio como el centro de toda estrategia, estamos muertos.

La consistencia llega en el mercado a través de la operativa. El Plan de Trading es el pilar a través del que se construye dicha operativa, y una de las tareas del proceso operativo, el set up, que consiste en determinar puntos de entrada, a través de la ventaja que nos otorga el precio. 

En este sentido, considero que no les llevará al éxito llenar sus gráficos de indicadores o perder el tiempo buscando pautas de precio. Lo que sí les llevará al éxito, es saber operar aquellos patrones chartistas que le den una clara ventaja estadística. 
Esto implica ser consciente por lo tanto, del ratio de acierto y del ratio de rentabilidad/riesgo. 

Entonces, ¿cuáles son los aspectos del precio que debemos considerar? Pues muy lejos de lo que se suele pensar cuando empezamos a entender la acción del precio, lo más sofisticado y relevante del precio no son los indicadores, sino aspectos fundamentales como la amplitud del mercado, la fuerza relativa (fuerza y debilidad) y el principio de confirmación y divergencia. 

Aquí la clave es comprender que si deciden comprar un valor “barato” están comprando un valor en tendencia bajista, y lo lógico es que a corto plazo siga perdiendo dinero, puesto que las tendencias duran hasta que se invierten, y ello solamente ocurre una vez cada muchos años. Este riesgo se elimina si tenemos en consideración los principios que anteriormente les enumeraba acerca de la acción del precio, y obviamente si elaboramos un buen ‘Plan de Trading’ que conceptualmente busque la ventaja operativa a través del estudio de dichos principios, nos acercará hacia los valores fuertes que dominan el mercado, sin miedo a su sobrevaloración. 

Comprar fuerza en el mercado implica ir con la manda y eso siempre tiene e implica sus riesgos. Sin embargo, si estamos advertidos de ellos, es tan simple como aplicar una estrategia operativa de ‘money management’ y ‘stop loss’, para poder aceptar unas pérdidas reducidas en el supuesto de que la fuerza se agote y de que el precio invierta la tendencia, algo que repito, rara vez sucede.
 

La selección del estilo de trading


Lo último que nos queda por conceptualizar, es un concepto ambiguo pero muy elemental y que rara vez se explica; la selección del estilo de Trading. Fíjese que anteriormente les explicaba que comprar un valor barato implica comprar un valor en tendencia bajista, esto significa que por mejores fundamentales que podamos detectar en el análisis de una compañía, la tendencia siempre impera. 

Por ejemplo, Telefónica hace 10 años que no carece de aspectos positivos en sus fundamentales, es decir en la valoración de sus activos, pero técnicamente no cesa en su ímpetu bajista. Por supuesto, no podría decirles que es una mala inversión tener un 10% anual de rentabilidad por dividendo, pero sí podría comentar que el perjuicio del precio es todo un hándicap en su caso. 

Tratar de esperar resultados a corto plazo sobre valores débiles, es un error. Por contra, los valores más fuertes, incluso los exageradamente fuertes, suelen tener continuidad técnica y buen resultado a corto plazo, precisamente porque la tendencia ¡siempre! impera para Mr. Market. ¿No les resulta por lo tanto sensato esperar resultados a corto plazo en valores fuertes y a largo plazo en valores débiles? 

Personalmente suelo buscar operativa táctica en valores ultra fuertes, operativa estratégica en valores “baratos” que entran en momento técnico o renuevan la tendencia, y una estrategia de diversificación para nuestras carteras de valor. El combinar estrategias nos permite siempre estar al menos en una parte del lado ganador. 

Durante la pandemia, la buena gestión de nuestros riesgos evitó que  entraramos en el crash con una exposición del 100%. Y tras la pandemia, el estilo de Trading que más nos ha aportado valor ha sido el de la operativa táctica, es decir, buscar máximo momento técnico. Aquí somos conocedores de que comprar las ‘FAAMG’ no es muy meritorio, pero es lo que en ese momento nos dio performance. 

Tras el verano, las compañías cíclicas renovaron interés en el mercado y comprenderlo a través del precio nos dio otra ventaja estadística y operativa. 

Así pues, como le exponía al comienzo de mi artículo, comprender el precio desde los fundamentales es una ventaja, pero lo contrario es absurdo. El precio manda sobre cualquier otro indicador de análisis bursátil, precisamente porque la Bolsa es un mercado, y si hay alguna obviedad en el mismo es que el precio lo descuenta todo.
 

Trading táctico en Microsoft


Me gustaría que vieran conmigo a través de algunos ejemplos que resultan especialmente significativos, lo anteriormente expuesto. El primero de ellos es Microsoft como claro exponente de las ‘FAAMG’. MSFT ha abanderado especialmente durante la última década el movimiento de las ‘Big Five’ tecnológicas; Facebook, Amazon, Apple, Microsoft y Google, llegando a un clímax de capitalización que deja como anécdota los 100 BL USD y como referencia para los anales de la historia el trillón de USD como objeto de deseo de los grandes magnates del mercado.



Este ingente incremento de la capitalización bursátil de las grandes compañías tecnológicas, se debe en parte a la enorme expansión monetaria que ha habido encima de la mesa, al fin y al cabo podemos decir que alrededor de 4 trillones de USD han ido a parar a la capitalización de las ‘FAAMG’, ¿cómo? a través de las bolsas.

Sería simple comprender que podría ser inteligente invertir todo el capital propio en las 5 grandes y no tocar nada más, pero hay que advertir que la codicia nunca debe convertirse en un elemento decisor. La historia nos ha enseñado que los grandes ganadores de todo ciclo bursátil acaban siendo un caballo de Troya mortal. 

Es cierto que la valoración de dichas ‘FAAMG’ tiene mucho realismo, es decir, que considero que las valoraciones siendo para mi gusto exigentes, no son aberrantes como en el año 2000. Pero sí podríamos decir desde una perspectiva histórica, que en los precios actuales es más probable que la rentabilidad de las compañías cíclicas sea superior a las de las tecnológicas, para la próxima década. 

Lo cierto es que toda literatura sirve de poco, puesto que la lógica de las valoraciones se impondrá como siempre cuando sea obvio, y eso puede suceder al cabo de 5 años. La única realidad es que las dinámicas en bolsa se repiten sin fin, ya lo dijo Keynes aquello de que el precio puede permanecer más tiempo irracional que nosotros solventes. 

En fin, a lo que nos interesa... Que no es nada menos que determinar el estilo de Trading a adoptar para a posteriori decidir en qué momento actuamos. 

Sabemos que las ‘FAAMG’ son líderes del mercado y que tienen fuerza relativa dominante, y también sabemos de la misma manera que existe un riesgo en el largo plazo, al poseer una desventaja en su valoración. 

Esta reflexión totalmente accesible a cualquier operador nos indica con claridad que podemos buscar una operación táctica en Microsoft, ¿cómo? gestionando activamente el riesgo desde el tamaño de la posición, es decir cuántas acciones compro para acotar el riesgo a una unidad monetaria, y buscar un patrón que nos de una ventaja en el corto plazo. 
 
En este sentido, una de nuestras últimas operaciones ha sido junto a ella, basando Microsoft bajo una operación de Swing Trading táctico, que nos otorgó una ventaja operativa en arranque en marzo de 2021 y que nos expulsó justo la semana del 20 de abril, en la corrección del mercado. 

Para poder entender mejor esta operación, es muy importante centrarse en el gráfico semanal, para de ese modo ver qué valores siguen dominando la fuerza del mercado. De todas las ‘FAAMG’, Microsoft presentaba el patrón más fuerte, reflejado gráficamente por un triángulo ascendente que rompió durante enero y febrero de 2021. 

Como podemos comprobar en el gráfico adjunto, el proceso de ‘break out’ se vio acompañado de un ‘pull back’, es decir de una vuelta del precio hacia la zona de soporte, que nos brindó una excelente oportunidad de entrada. 

Para tratar de acotar más el precio y comprendiendo que la decisión parte de un movimiento táctico, buscando fuerza relativa, pasamos el gráfico a una escala de 4h, ideal para observar el mercado a corto plazo y poder implementar correctamente nuestro trade. Sobre los 236 USD Microsoft nos dio una primera sucesión de máximos crecientes formando un patrón de cabeza-hombros invertida, que no es más que la posibilidad del precio de girar y retomar la senda alcista. La escala temporal de 4h nos permite pensar de manera táctica dentro del movimiento estratégico. Como siempre suele suceder, el precio se marca un lateral aproximado de un mes, lo que le supone un tenso estrés a todo operador. 

La clave en este caso es dinamizar la operación con un tamaño de posición reducido. Aquí la idea era simple, si pierde el mínimo relativo de patrón (224USD) cerramos la operación, y si rompe el máximo en 246USD, marcamos el ‘stop break even’ y dejamos correr la tendencia siguiendo el indicador SAR4h.

 El tamaño de la posición será aquél que calculando el precio de ‘set up’ (236USD) y de ‘stop loss’ (224USD) nos haga perder en torno a un 0,25% de nuestro capital como máximo. Dar más amplitud al ‘stop loss’, por ejemplo ubicándolo en una zona más tendencial como podría ser el nivel 196USD, aleja la probabilidad de que salte el ‘stop loss’ al darle más espacio al precio, pero reduce el tamaño de la posición haciendo que el trade nos de menos beneficios. 

En estos casos, la decisión siempre parte del concepto fuerza/debilidad, y valores en súper-momento técnico son ideales para la operativa táctica ya que los mínimos anteriores deberían soportar cualquier volatilidad si el movimiento perdura. En este sentido, tener estructurada nuestra operación de Trading a través de la implementación completa del Plan de Trading, reduce nuestro estrés como operadores y nos permite ser consistentes sobre una manera concreta de operar. 

Si somos consistentes implementando nuestro ‘Plan de Trading’ lograremos ser consistentes en nuestros resultados. La solución definitiva en Microsoft pasa por una continuación de la tendencia, y el SAR4h nos permite cómodamente seguir el precio hasta agotar totalmente su movimiento táctico. ¿Recompensa? un 11% de beneficios. ¿Posible riesgo? un simple 4%. 

Podemos fallar dos operaciones de cada 3 y ser rentables. Como ven, se trata siempre de gestionar el capital para poder tener una posición ganadora desde la gestión del riesgo, eso sí dejando siempre correr las tendencias. Es obvio que el precio causa estrés, pero recuerden siempre que los tiempos del mercado son más lentos que los tiempos de nuestra ansiedad.

 

Swing estratégico en Covestro


Si Microsoft es un claro ejemplo de cómo podemos obtener rentabilidad aprovechando el súper-momento técnico de un conjunto de valores, bajo los principios de fuerza relativa y amplitud del mercado, Covestro es un ejemplo de la conjunción de valor en momento técnico de algunos valores. 

El Swing Trading táctico es aquel que aprovecha pequeños movimientos que suelen durar días o pocas semanas, lo que nos permite buscar oportunidades de Trading en mercados escarpados, y ¡ojo! especialmente sobrecomprados. Cuanto mayor sea la sobrecompra, mejor es la oportunidad. 

El riesgo de comprar activos con mucho momentum es el de entrar en la fase final del movimiento en tendencia, algo poco probable, como por ejemplo CIE, Solaria o Cellnex. Aquí la clave es comprender que el ‘stop loss’ es absolutamente indiscutible, y que si el único argumento de un trade es el momento, hay que salir al primer indicio de agotamiento del mismo. 

En cambio, en la parte más estratégica del Swing Trading, nos encontramos con la posibilidad de entrar en activos con mayor vocación de permanencia. Podemos permanecer en la posición meses o incluso años. 

Para ello, utilizamos siempre los gráficos semanales, y si bien es cierto que el ratio de acierto suele mejorar cuando incorporamos en cartera activos con mucha fuerza relativa, las mejores oportunidades en cuanto a la rentabilidad/riesgo se suceden en el momento en el que las compañías de valor (baratas) entran en momento, ahí es donde sucede la magia. 

1COV es un claro ejemplo de ello, tal y como podemos comprobar en el gráfico. En abril de 2018, cuando Covestro era un valor líder del mercado alemán, corrigió dándonos niveles en torno a los 70€ de cotización, nivel que nos permitió entrar operativamente tras un giro y vuelta en tendencia. Aquí la operativa era estratégica pero en continuación, buscando en dicha continuación de la tendencia nuevos máximos por encima de los 85€ de cotización.


En estos precios la compañía no nos resultaba barata, por lo que cubrimos el riesgo con un ‘stop loss’ en la zona de 64€ por acción. Tras perder soporte, el precio entró en tendencia bajista y logramos estar al margen de la posición controlando la MME40W (media móvil de 40 semanas). 

Desde un punto de vista fundamental, durante 2019 el precio logró frenar la hemorragia bajista, y con una caída superior al 50% nos dejaba la cotización apta para compra, con un potencial algo superior al 100% compramos Covestro en 38€.  

Sin embargo, gracias a la comprensión del precio y los principios de fuerza y debilidad, un simple filtro técnico como una MME40W nos alejó de la posición incluso evitando el crash de la pandemia en marzo de 2020. 

Sea como fuere, el mismo criterio nos permitió tomar posiciones en Covestro una vez el precio confirmó la recuperación del momento, por su mejor fuerza relativa y por entrar en una secuencia de máximos crecientes por encima de dicha media. Esto sucedió en julio de 2020 como observamos en el gráfico, en la zona aproximada de los 36€.

Como podrán comprobar, las diferencias en el resultado del trading no suelen ser muy dispares, puesto que si hacemos uso del margen de seguridad y compramos una compañía excelente como es Covestro con un descuento superior al 60%, nos da la seguridad de que aunque aparezca un cisne negro (la pandemia), los precios al final se recuperan. Sin embargo, los filtros técnicos nos alejan de la debilidad, algo que siempre se agradece y nos permite controlar algo mejor la volatilidad.

Por este motivo los Traders excelentes entienden el valor de no obsesionarse con la cotización, puesto que de algún modo han comprendido que cuando compran a buen precio siempre empiezan perdiendo. 


En cambio, aquellos que sienten ansiedad con el precio, podrían plantearse mejorar mucho sus entradas operativas, pero el estrés de seguir todos los días el precio y convertirlo en dinero, sobre el papel claro, les genera la necesidad de vender o lo que es peor, de no saber qué hacer si no se tiene un buen ‘Plan de Trading’ como es nuestro caso. 

Ya sea Covestro, Microsoft o el activo que más les guste, no olviden que el Trading es un arte que consiste en la conjunción de muchas tareas, y que la mayoría de ellas se alejan completamente del sesgo predictivo. 

Por este motivo Jesse Livermore era un héroe en la época pre-crash de 1929, operando con la simple lectura de la cinta. Y es por este motivo que otros legendarios Traders como Warren Buffett operan en bolsa sin ni siquiera mirar los gráficos. Es simple, lo importante y común denominador entre cualquier operador exitoso de bolsa no es tanto qué tipo de analista es, sino qué tipo de trader quiere ser. 

Al fin y al cabo ser Trader es ser operador y nuestra misión no consiste en predecir los precios, más bien en gestionar los riesgos y simplemente dejar que las cosas sucedan. Si lo logran interiorizar, tal vez tengan una maravillosa oportunidad.






  1. #1
    17/05/21 20:49
    El análisis técnico sirve para hacer ricos a los brokers y a los vendedores de libros. También para ilusionar a la gente que no tiene estudios o que no le apetece formarse. Realmente la mejor forma de invertir en bolsa es siendo un experto en contabilidad y análisis contable , pero claro eso requiere esfuerzo y sacrificio. También resulta útil inspirarse en teorías como la del diamante de Porter para analizar las ventajas competitivas , o entender las implicaciones de las proposiciones de Modigliani Miller por poner un ejemplo.

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