Rankia España Rankia Argentina Rankia Argentina Rankia Chile Rankia Chile Rankia Colombia Rankia Colombia Rankia México Rankia México Rankia Perú Rankia Perú Rankia Portugal Rankia Portugal Rankia USA Rankia USA
Acceder
8 recomendaciones

Entre un 30% y un 50% de las familias españolas depositan su dinero en acciones y fondos de inversión.

El sistema financiero español se ha convertido en un refugio para los ingresos de miles de hogares. Aproximadamente la mitad de los ahorros familiares van a parar a la bolsa o a fondos de inversión. Se calcula que el 31% de las acciones de las empresas españolas están en manos de particulares. Sin embargo, el mercado bursátil es caprichoso y fluctúa dependiendo de muchos factores. Se invierte para obtener un beneficio en un futuro, a medio o largo plazo, pero esto no siempre se consigue. A la hora de buscar un destino adecuado para el dinero, conviene tomar precauciones y siempre debe buscarse el asesoramiento de profesionales.

De la seguridad al riesgo

Hace 20 años, cuando un particular o una familia contaba con un dinero extra, se dirigía a su banco y lo ingresaba a plazo fijo. Pero los tiempos han cambiado y hoy en día los ahorros se invierten. Un informe de la Fundación de las Cajas de Ahorros para la Investigación Económica y Social (FUNCA) titulado El balance nacional de la economía española 1984-2000, indica que, a finales de 2000, los fondos de inversión y las acciones suponían el 20% de los activos totales de los hogares españoles. En apenas dos años, este porcentaje ha aumentado considerablemente: “por la cantidad de partícipes ahora esta cifra oscila entre el 30 y el 50% de las familias de renta media”, apunta el director del Departamento de Investigación del Sistema Financiero de FUNCA, Santiago Carbó.

Este cambio de tendencia a la hora de destinar los ahorros domésticos, “se debe a una mayor cultura financiera de las familias y a la sofisticación del propio sistema financiero”, comenta Carbó. Y es que la posibilidad de invertir en mercados internacionales, “aunque con riesgo, ofrece más oportunidades y permite colocar una cartera en Estados Unidos o en las bolsas europeas”, explica.

Asimismo, los últimos datos obtenidos por la Federación Europea de Bolsas parecen confirmar esta situación: a finales de 2000, más de un 30% de la propiedad accionarial de las empresas que cotizan en la Bolsa de Madrid, se encontraban en manos de particulares, frente a un 24% de hace doce años. En la última década, el mejor período correspondió a 1998, con más de un 35% de la propiedad individual de los títulos.

En términos de participación individual, el parqué madrileño se sitúa a la cabeza de las bolsas europeas, seguida de Milán (25%) y muy por delante de plazas tan influyentes como la de Londres y Frankfurt, que apenas captan al 17% de los inversores; otras, como la de París, no superan el 7%.

El auge de los fondos

Pero en periodos de incertidumbre bursátil como el actual, con subidas y caídas en periodos cortos de tiempo, se busca seguridad. Un fondo de inversión, “diversifica el riesgo”, señalan desde FUNCA. “Este es un buen momento para asegurar y no para arriesgar”, asegura Carbó. Por ello, en lugar de meter los ahorros en renta variable, dependientes de un mercado caprichoso, “conviene invertir en fondos que tengan renta fija, que den intereses”, recomienda.

Y es que el inversor que coloca su dinero exclusivamente en acciones, tiene más posibilidades de perderlo que quien invierte en un fondo. El informe del Banco de España sobre la Economía Española, correspondiente a 2001, revela que la cartera de activos financieros de los hogares evolucionó hacia un perfil de menor riesgo. De esta forma, a finales del año 2001, los depósitos y participaciones en fondos de inversión de renta fija representaban el 40,1% de la cartera financiera de las familias, frente al 37,8% del anterior ejercicio. Estos porcentajes contrastan con un estudio de Analistas Financieros Internacionales del año 2000, que señala que un 16% de la riqueza financiera de los hogares, 17 billones de las antiguas pesetas, estaba invertida en Bolsa.

Sin embargo, el mercado bursátil es volátil y no siempre las expectativas de los expertos y los propios inversores se cumplen. En este sentido, desde 1998, se observa una tendencia de suave descenso en la adquisición de activos financieros; en 2001, la posesión de títulos cayó un 6,6%, hasta los 50.766 millones de euros, según el Banco de España. Esto se explica porque “se está produciendo una recomposición de las carteras de los hogares a favor de activos más líquidos y con menor riesgo”, indica el organismo oficial.

2001, un año de incertidumbres

La sombra de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos ha quedado reflejada en los mercados financieros de todo el mundo. El año 2001 estuvo marcado, tanto en España como en la mayor parte de las economías industrializadas, por la desaceleración de la actividad. Factores como el alza del precio del petróleo o la crisis del sector tecnológico, entre otros, propiciaron un clima generalizado de incertidumbre. “Fue un mal año, donde la coyuntura internacional, la caída en las expectativas de ganancias en sectores como el tecnológico, los problemas de la banca en Latinoamérica, la banca en Internet, que no acaba de despegar, fueron determinantes”, afirma el director de Investigación de FUNCA.

En este contexto, las decisiones de gasto de las familias también se vieron influidas por las pérdidas de riqueza financiera a lo largo del año. Todo ello “fruto de la notable debilidad de los mercados bursátiles, que alcanzaron su máximo deterioro el 11-S y que, pese a la recuperación experimentada en los meses siguientes, cerraron el año registrando cuantiosas pérdidas”, indica el último informe anual del Banco de España sobre la economía española.

La caída del mercado bursátil desvió el ahorro de los hogares hacia los depósitos de plazo fijo, buscando una seguridad que parece encontrarse con la inversión inmobiliaria, cuya burbuja sigue creciendo sin límites, a pesar de la continua subida de los precios de la vivienda en España.

El ladrillo, el valor más seguro

Pero a pesar de la confianza depositada por los inversores en los fondos de inversión y en la renta fija, la incertidumbre de la Bolsa –desde marzo de 2001, la rentabilidad media del IBEX 35 (el indicador con los valores que más cotizan en Bolsa) descendió 11 puntos- ha trasladado los ahorros de las familias hacia la inversión en vivienda. “El activo más rentable hoy día es el inmobiliario, las estadísticas y el precio de la vivienda lo están demostrando. El ladrillo, ya sea una casa nueva o usada, es la mejor inversión”, sentenciaban desde las cajas de ahorros. Precisamente, considerando este giro en la mentalidad de los inversores, las entidades financieras han comenzado ya a ofrecer fondos de inversión inmobiliaria entre sus productos.

Los datos así lo certifican. El Banco de España publica que el coste medio subió un 48% entre 1998 y 2001, uno de los encarecimientos “más pronunciados” de los registrados en los países de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación (OCDE). Asimismo, la sociedad de tasaciones TINSA indica que a 30 de septiembre de 2002, el precio de la vivienda nueva se había incrementado en un 14% y el de la usada, un 18%, con respecto al mismo periodo del año anterior. El valor medio por metro cuadrado de una casa se sitúa en los 1.096 euros, con un incremento en doce meses del 18,37%; Madrid se encuentra muy por encima de la media española, con 2.278 euros el metro cuadrado, mientras que capitales como Bilbao y Barcelona, rondan los 2.000.

Tanto las cajas de ahorros como TINSA atribuyen a los fuertes descensos de los tipos de interés desde 1996 -como consecuencia de la integración de la economía española en la Unión Económica y Monetaria- y al “favorable tratamiento fiscal” que lleva asociado la compra, el interés por la inversión inmobiliaria. Desde el citado año, “los precios de la vivienda en España se han incrementado de media un 68% y en algunas ciudades más del 100%, pero el ritmo de producción se ha duplicado en 1999, 2000 y 2001 con respecto al 96”, señala el director gerente de TINSA, Germán Pérez Barrio.

Hipotecas más baratas

La bajada de los tipos ha repercutido directamente en los préstamos bancarios para adquirir una casa. Un estudio del Banco de España sobre el mercado de la vivienda en España revela que el pago mensual de una hipoteca absorbió el 36% del salario medio de los españoles en 2001, diez puntos porcentuales por encima respecto a 1999. Sin embargo, el esfuerzo necesario para afrontar el pago de la cuota mensual en 1991 era del 59% de la renta.

Además, hace diez años el periodo de amortización de un préstamo era a 15 años y sólo cubría el 80% del coste de la vivienda. Hoy en día, la hipoteca cubre el 100% y el periodo de devolución es de 25 años.

A la hora de invertir

· En una inversión, “cada momento del tiempo es fundamental”, asegura el director del Departamento de Investigación del Sistema Financiero de FUNCA, Santiago Carbó. Lo primero que conviene considerar es el perfil de riesgo de una familia. Si se pretende ahorrar 5 ó 7 años, un fondo de inversión o unas acciones “son una buena alternativa, porque en ese periodo se produce una capitalización interesante”, opina Carbó.
· Para invertir a corto plazo, 6 a 8 meses, y buscar una rentabilidad, lo mejor es un depósito a plazo fijo. Aunque los beneficios van a ser muy pequeños, porque “toda inversión que se precie debe buscar el medio o largo plazo”, se insiste desde las cajas de ahorros.

· El mejor momento para invertir es cuando los precios de los títulos están bajos. “Comprar barato para luego vender más caro”, recomienda Carbó. Porque si se compra cuando el valor es excesivamente elevado, los inversores pueden perder grandes sumas de dinero. “Como ocurrió en 1998 y 1999 al caer el mercado”, recuerda.

· Dónde invertir. La decisión depende de factores como la coyuntura macroeconómica, el déficit de la balanza comercial (exportaciones-importaciones), el déficit público... que “generan dudas e incertidumbre en los inversores”. Durante los años 1996, 1997 y 1998, “se esperaba una revalorización del sector de las telecomunicaciones, sin embargo en 1999, cayó en picado y provocó pánico en los inversores que quisieron deshacerse de sus posiciones. Cuando hay más venta que compra, los precios caen. El funcionamiento de un sector es determinante”, explica el director de Investigación de FUNCA.

· En periodos de estabilidad, no de ganancias necesariamente, invertir en acciones, fondos de inversión con renta variable e ir incorporando a la cartera productos de mayor riesgo. Pero conviene dejar algo en renta fija, “para evitar sustos”.

· En periodos de volatilidad, como en la actualidad, invertir en productos con tipos de interés: depósitos bancarios o fondos de inversión con un elevado peso de la renta fija.

Cómo obtener beneficios en una inversión

· De las plusvalías. “Son el núcleo duro de la inversión”. La plusvalía hace referencia a la revalorización que supone vender a un precio superior al que se compra.

· De los intereses. Si se hace un depósito en un fondo de inversión con renta fija produce un valor añadido.

· De los dividendos. La empresa reparte beneficios entre los accionistas. “Suele ser poca cosa”, afirma Carbó.


Consejos prácticos

· Dejarse asesorar por profesionales.

· Comparar y contrastar la información para poder ver las posibles dificultades y la profesionalidad del asesor.

· Conocer bien el producto. Saber en todo momento lo que se invierte, el tipo de comisiones que pueden cobrar, posibles penalizaciones a la hora de retirar el dinero, etc.

· Plantearse el tiempo de inversión. Lo más conveniente es un ahorro a largo plazo.

· Diversificar. Si el inversor dispone de suficiente dinero para invertir, no colocarlo todo en el mismo sitio. Ejemplo: con 60.000 euros, dejar una parte en plazo fijo, otra en acciones y el resto en fondos de inversión. Si un particular cuenta con unos ahorros de entre 3.005 y 6.010 euros, el director de Renta Variable en España del Banco Nacional de París (BNP) Paribas, Antonio Cabezas, recomienda, “suponiendo que el horizonte de inversión es de largo plazo, meter un 50% en bolsa y el otro 50 en una cuenta con alta remuneración, con el objetivo de comprar renta fija o más bolsa en un futuro.”

· Como regla general, el riesgo y la rentabilidad siempre van unidos; a más rentabilidad, mayor riesgo, es decir, menos posibilidades de que se obtengan los beneficios que ofrecen.

Artículo publicado en la revista Consumer

¡Sé el primero en comentar!
Comentar
8 recomendaciones
Escribe aquí tu comentario...
Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar