Un nuevo problema en el horizonte: ¿La escasez de chips volverá a enfrentar a los Estados Unidos y China?

Uno de los grandes problemas del último año lo ha constituido la interrupción de la cadena de suministro de los productos tecnológicos más esenciales del mundo y ello, probablemente, será un motivo de conflicto futuro. Las consecuencias del COVID-19 no solo han afectado a los mercados internacionales en magnitudes sin precedentes, sino que también ha afectado la dinámica del mercado de formas también casi sin precedentes.

Originada en China, la Pandemia golpeó al Este de Asia primero. Ello provocó un impacto masivo en las operaciones comerciales de la región, desde la fabricación hasta el envío. Pero la consecuencia más importante de este fenómeno, y que el mundo sigue sufriendo hoy en día, fue la interrupción que infligió al suministro de chips semiconductores.

Desde hace meses, el mundo ha ido avanzando lentamente hacia la escasez más grave de estos dispositivos vitales jamás experimentada. Empresas de todos los sectores, desde los fabricantes de teléfonos móviles hasta los de automóviles, están hablando del peligro que esta tendencia representa para la producción mundial.

Si bien muchos campos de la fabricación se han podido recuperar, y algunos con relativa rapidez, del impacto del sistema provocado por los bloqueos y las restricciones de viaje, la producción de chips no ha experimentado este mismo progreso.

Inicialmente, los fabricantes de semiconductores asumieron que la demanda disminuiría drásticamente a medida que cayera la producción global en todos los ámbitos. Sin embargo, sucedió exactamente lo contrario. La demanda de chips semiconductores se disparó a medida que los automóviles y dispositivos médicos continuaron su avance tecnológico y un número creciente de productos comenzaron a requerir estos chips.


Este error de cálculo del mercado se ha visto exacerbado por el hecho de que, sorprendentemente, la producción de chips no es un negocio particularmente extendido. Actualmente, solo hay tres grandes productores de chips en el mundo: Intel en los EE.UU., Samsung en Corea del Sur y TSMC en Taiwán. Estas empresas aún deben responder a la demanda cada vez mayor de su producto.

La escasez ya ha tenido un efecto dominó en la industria automotriz. En los EE.UU., los fabricantes han reducido significativamente la producción debido a la falta de chips para sus automóviles cada vez de más alta tecnología.

Hace varios meses, los fabricantes estadounidenses de semiconductores comenzaron a recibir frenéticas llamadas telefónicas de ejecutivos de automóviles de Ford, Volkswagen, BMW, Daimler-Benz, Fiat Chrysler y General Motors, todos ellos rogándoles que aumentaran la producción.

Informes recientes han revelado que la falta de semiconductores ha obligado a GM y Ford a recortar la producción en tres estados de los EE.UU., así como en Canadá y México, lo que representa una gran amenaza para los empleados de estas empresas y sus proveedores.

La Crisis ya ha comenzado a extenderse más allá de los nuevos parámetros del mercado. Las repercusiones para las empresas estadounidenses han atraído la atención de una serie de políticos, incluida la oficina del Presidente estadounidense Joe Biden.

Biden se está apoyando en gran medida en los productores de chips y las naciones anfitrionas de otras empresas similares a nivel internacional para encontrar soluciones al problema de suministro. Pero, al parecer, los intentos de Biden no están teniendo éxito.

La semana pasada, los gobernadores de ocho estados instaron a la Casa Blanca a "redoblar sus esfuerzos", advirtiendo sobre una "lista creciente de fabricantes de automóviles, proveedores y concesionarios afectados negativamente por la escasez".

Y aún así, el dilema actual aún tiene que ver con sus dimensiones. Como han señalado varios analistas, la Crisis de los semiconductores tiene implicaciones potencialmente graves.

De los tres principales productores de chips del mundo, es Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) la que durante la mayor parte de los tres últimos años se ha estado moviendo hacia el dominio de la industria.

A diferencia de sus competidores Intel y Samsung SK, TSMC es una empresa que tiene un enfoque de producción que permite que ésta sea muy elevada con costos extremadamente bajos. Esto ha convertido a TSMC en el mayor y más eficiente fabricante de semiconductores, incluidos los chips de oblea más sofisticados del mundo.

La compañía es ahora la opción preferida de algunas de las compañías automotrices más grandes y de los productores de teléfonos más grandes del mundo, como Apple y Huawei. Antes del actual shock de la cadena de suministro, la creciente preeminencia de TSMC en el campo de los semiconductores ya se estaba convirtiendo en un punto de tensión en el prolongado conflicto entre Taiwán y la China continental. El creciente estrés en las industrias globales tiene el potencial de empeorar ese cisma.

"Tiene toda una cadena de suministro de productos electrónicos global que depende de Taiwán, y está a 100 millas de la costa de China", dijo Stacy Rasgon, analista de semiconductores de la firma de servicios financieros AllianceBernstein. "Dado todo lo que está sucediendo con las tensiones geopolíticas, eso se está volviendo estratégicamente insostenible".

Como han estado advirtiendo los analistas, la distracción del liderazgo estadounidense en los asuntos asiáticos ha permitido a China intensificar su postura agresiva hacia Taiwán en tiempos recientes. La tremenda tensión en los negocios globales causada por el déficit de semiconductores y el lugar único de Taiwán frente a esa Crisis podría ofrecer a Beijing la oportunidad de hacer aún más avances en la isla que percibe como una provincia deshonesta de la República Popular China.

La importancia del corte actual en la cadena de suministro de semiconductores va más allá de la producción económica: presenta una amenaza estratégica a nivel internacional...

Saludos.


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