Estudiantes en piso compartido: que la falta de un seguro no te arruine el curso

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Es cierto que si optas por este régimen de alquiler no tendrás ninguna obligación para suscribir un seguro del hogar. Pero será muy beneficioso para tus intereses personales porque protegerá el contenido (bienes, vestuario, equipos informáticos, etc.). Además, será la forma más eficaz para cubrir las contingencias no contempladas en la póliza del propietario. 

 

Seguros de hogar en piso compartido

 

 

El piso compartido es la solución para las personas que no pueden permitirse pagar un alquiler inmobiliario excesivamente caro. Se trata de un régimen de alquiler junto con otros usuarios que presentan tus mismas características y hasta inquietudes. Una de sus peculiaridades con respecto a otras alternativas en la ocupación es que nadie impone sus reglas de convivencia. Sino que por el contrario son consecuencia de un consenso entre los inquilinos. Es decir, son impuestas por ti mismo, pero siempre que llegues a un acuerdo con los compañeros de piso. Es una relación basada en la confianza y el respeto hacia los demás.

 
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Este es uno de los motivos por lo que los pisos compartidos están indicado para los estudiantes que tiene que cambiar de residencia para realizar sus estudios o actividades académicas. No en vano, les proporciona un entorno más agradable y ameno, pero con la diferencia que tendrán que afrontar un gasto menos exigente por disponer de una habitación y unos servicios comunes. En donde tendrás que repartir equitativamente son los gastos derivados de su ocupación. No solamente el alquiler de la vivienda, sino todos los recibos domésticos (agua, electricidad, gas, etc.).  

¿Debes contratar un seguro de hogar?

Si optas por este régimen de ocupación uno de los principales problemas que te plantearás a partir de este momento es cómo asegurar el inmueble y sobre todo los bienes guardados en él. Será un poco más complicado en comparación de si el piso fuese de tu propiedad. Porque las condiciones de este contrato varían sustancialmente con respecto a un piso comprado por ti o con un régimen de alquiler más convencional. Para que nada quede en manos de la improvisación, será muy recomendable que en el contrato de alquiler de la habitación que vas a ocupar se incluya un listado con todos los bienes que son propiedad del dueño (mobiliario, aparatos electrónicos, ordenador, objetos de decoración, etc.). Con estos datos tendrás más fácil suscribir una póliza más específica que defienda tus intereses como usuario.

Puedes encontrarte con que algunas de estas viviendas no tengan un seguro del hogar. En otros casos, aun disponiendo de este producto, no cubra el contenido y las propiedades de los arrendatarios en situaciones de siniestro. Si este es el caso, no tendrás más remedio que formalizar una póliza de estas características que te proteja durante tu estancia sobre cualquier clase de incidencias. En este sentido, no puedes olvidar que la ley es muy clara en cuanto a las responsabilidades para mantener el piso en buen estado. Corresponden al inquilino, es decir a ti mismo, ya que tendrás la obligación de responder a los daños o desperfectos que sufra el mobiliario o incluso la estructura de la habitación.

 

Necesidades para suscribir esta póliza  

Será muy importante que suscribas un seguro de hogar adaptado a tus necesidades reales como parte activa de la casa compartida. Son muchas las aseguradoras que te permiten varíar la cantidad que quieres asegurar, como por ejemplo la correduría Seguros Nogal, con los que podrás negociar todas las condiciones. En este caso, estará representada por un seguro de inquilino que tenga en cuenta este régimen tan especial en la ocupación de la vivienda. Tendrá como principal objetivo protegerte de posibles daños a terceros, robo o incendio, entre otras contingencias.

Porque con toda probabilidad, el seguro de hogar que pudiese disponer el propietario, solamente cubriría las propiedades de esta persona y por tanto no te serviría para asegurarte correctamente. Sin afectar a los imprevistos que pudiesen involucrarte por cualquier circunstancia. Y que desde luego pueden ser más de los que te imaginas inicialmente en tus planteamientos para defender tus intereses. Como por ejemplo, actuaciones llevadas a cabo por tus propios compañeros de piso y que pudiesen causar más de un problema en las relaciones con el inmueble.

 

Contingencias más comunes en el piso compartido

La forma más sencilla y eficaz para subsanar este problema pasa necesariamente por preservar las propiedades que guardes o deposites en la habitación alquilada. En este sentido, deberás optar por un producto asegurador que incida en el contenido. Es decir, que pueda asegurar tus bienes materiales: mobiliario, documentos o electrodomésticos que sean de tu propiedad. No en vano, el seguro que pudiese tener contratado el arrendador solamente tendrá en cuenta sus propias pertenencias. Nunca las tuyas. Conviene que no lo olvides para no llevarte una sorpresa negativa en el momento de compartir piso junto a otras personas.

Otro de los aspectos que deberás valorar son las posibles incidencias que te pudiesen ocasionar tus compañeros de piso. Se trata de otra contingencia más especial que puedes suscribir a través del seguro de inquilino. También prever cualquier imprevisto que pudiese desarrollarse y cuya responsabilidad te correspondería a ti y no a la otra parte del proceso. En cualquier caso, será muy importante que definas todas las prioridades en el momento de contratar este producto.

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