¿Qué está pasando con Muface?

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Recientemente están surgiendo numersoas noticias que tratan sobre Muface y las compañías aseguradoras adscritas en el convenio. Se rumorea que disminuyen algunas prestaciones, como la oferta de hospitales, médicos etc. Pues en este artículo, analizaremos las causas que han propiciado a la reducción de sus servicios. Pero lo primero es saber, qué es Muface y qué funciones presta.

Muface

¿Qué es Muface?

La Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (MUFACE), consiste en un organismo público que gestiona las prestaciones sociales de los funcionarios del Estado en España, como la sanidad, la jubilación, las ayudas por hijos etc. Éste, es un régimen distinto al de la seguridad social, y que sólo pueden optar a él algunos funcionarios. Este organismo pertenece a la Administración General del Estado y su financiación es responsabilidad del Ministerio de Hacienda.

Tal y como muestra el Real Decreto 375/2003, de 28 marzo, este organismo cuenta con una personalidad jurídica pública diferenciada, con un patrimonio y una tesorería propios. Además sus funcionarios tienen derecho a las siguients prestaciones:
  • Asistencia sanitaria
  • Asistencia social
  • Ayudas económicas, si se produce un parto múltiple.
  • Indemnizaciones por lesiones
  • Servicios sociales
  • Subsidios por incapacidad temporal o total
  • Prestaciones para la persona encargada de asistir al inválido
  • Prestaciones por incapacidad permanente total y gran invalidez.
 
Como hemos mencionado, Muface se encarga de prestar la asistencia sanitaria a los funcionarios. Aunque éstos, tienen la opción excluyente de optar a una asistencia sanitaria pública o bien a una asistencia privada. Muface pacta con las aseguradoras de salud para prestar los servicios sanitarios. El número de las compañías aseguradoras que ofertaban sus servicios dentro del convenio con Muface, han ido disminuyendo año a año, en gran medida por la congelación de la prima que pagaba el gobierno.
 
Reducción en las prestaciones sanitarias
Vamos a observar la evolución de los aconteciminetos que han incumbido a Muface a lo largo del año, junto con la reducción de las prestaciones sanitarias ofrecidas por las compañías.
 
Fue a primeros de año cuando la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface), estrenaba el nuevo concierto de asistencia sanitaria, prestado por las compañías aseguradoras ASISA, Adeslas, DKV e Igualatorio de Cantabria. Este nuevo contrato estaba valorado en casi 1.000 millones de euros, misma dotación económica que el anterior concierto 2013.
 
De este nuevo concierto, la compañía de seguros Sanitas decidió no vincularse, y por ello aquellos pacientes que en el año 2013 estuvieran suscritos en esta compañía, bajo Muface, al entrar el año 2014 debieron elegir otra compañía o pasarse a la seguridad social. 
 
El sindicato de funcionarios CSI-F atribuyó la salida de Sanitas del convenio en parte, a la congelación de la prima, que reciben las entidades, esto sucedió, a pesar de haber acordado en el año 2013 un subida por parte del ministerio de hacienda de un 1,5% para el 2014. Y es que, las aseguradoras veían este incremento en la prima como indispensable para continuar prestando sus servicios de forma rentable. En cambio, Hacienda decidió dar por concluido el anterior convenio y realizar uno nuevo para 2014 sin el incremento de tal prima.
 
En definitiva, para que le resultara rentable a las aseguradoras, éstas decidieron reducir sus servicios prestadosEl sindicato de los funcionarios CSI-F, ya denunció que el nuevo convenio presentaba recortes en prestaciones sanitarias como la periodoncia, (tratamientos dentales para enfermedades de las encías y del hueso), o la reproducción asistida.
 
A principios de diciembre surgía la noticia de que las aseguradoras ASISA y Adeslas, rescindirán nuevamente algunas prestaciones, en este caso se trata de los servicios de tratamiento oncológico prestados en los hospitales con mayor prestigio de Madrid y Barcelona. Este servicio lo dejarán de prestar los siguientes hospitales: 
  • Valle de Suchil
  • Montepríncipe
  • Torrelodones
  • Sanchinarro
  • Puerta del Sur
  • Pozuelo
  • San Camilo y San José
  • Clínica Quirón de Barcelona
 
A partir del 1 de enero de 2015 tal y como informó HM Hospitales, las compañías aseguradoras no cubrirán la asistencia sanitaria en oncología y radioterapia a los mutualistas en Madrid. Las aseguradoras también han desconcertado en algunos de sus hospitales otras especialidades como Cardiología, Neurología o Aparato digestivo. Los hospitales ya han enviado una carta a los usuarios de ambas aseguradoras informando de la decisión.
 
Esta reacción la toman las aseguradoras tras conocer el aumento insignificante de las cuantías de la prima, del 0,9%, cifra muy por debajo de la esperada por las compañías, tras haber sufrido la congelación de la misma durante varios periodos. Ambas compañías han recortado en el cuadro médico y en la oferta de hospitales, para poder presentarse al convenio del próximo año, y así les continúa siendo rentable. La prima actual que paga el estado apenas llega a cubrir los servicios que prestan.  
 
Para suplir la reducción de hospitales, las aseguradoras ofrecen concertar con hospitales de órdenes religiosas, ya que ofrecen un precio menor, al ser entidades sin ánimo de lucro, posiblemente estos centros hospitalarios no presten la misma calidad que los mencionados anteriormente. 
 
¿No hay financianción?
El problema reside en que el estado ya no tiene dinero para pagar una prima mejor, como apuntaba el pasado mes de noviembre, el secretario de Acción Sindical de CSI-F, Eliseo Moreno, “Una hucha de más de 30 años de buena gestión se ha consumido en cinco años", pues como él dice desde el año 2009 se ha reducido el remanente en 1.052 millones de euros, dejándolo a día de hoy “prácticamente a cero”. A partir de 2009, la aportación se redujo notablemente y el gobierno la compensó mediante el remanente, “un truco contable” como indicó Eliseo Moreno. 
 
La infrafinanciación que arrastra Muface, ha sido clave a la hora de formalizar el concierto que se ha llevado a cabo bajo mínimos, para el próximo año 2015, y su consecuencia directa como hemos visto anteriormente es la menor oferta de hospitales y de asistencia sanitaria. Mientras que desde Hacienda se asegura que el nuevo concierto, contará con las mismas garantías de calidad que los anteriores.
 
¿Muface desaparece?

El negocio de Muface, con esta prima ya no es rentable, y al parecer lo único que mantiene a las compañías en este convenio es el poder de negociación con sus proveedores, que les otorga el contar con tal volumen de pólizas. Otro aspecto que afecta a la rentabilidad de este convenio es la alta siniestralidad, ya que las prestaciones pagadas respecto al volumen de primas, supone un 99,36%, frente al sector asegurador que ronda el 85%

Este modelo de mutualismo administrativo está infravalorado por la administración, además de estar en grave riesgo de desaparecer, por culpa de la infrafinanciación. Si además añadimos la disminución del conjunto de mutualistas que se jubilan, la alta siniestralidad y la nula reposición de nuevos funcionarios, estamos ante una desaparición inminente de este tipo de modelo.
 
Si este modelo se extinguiera, el sistema sanitario español, estaría condenado, pues los 2 millones de mutualistas pasarían a la sanidad pública, por lo que no se podría hacer frente a tal demanda, lo que llevaría a un colapso inmediato.
 
Este modelo precisa de estabilidad, una mayor financiación, y una administración gestionada correctamente, pues no puede haber tanta diferencia entre la gestión privada y la gestión pública. Como señaló Luis Mayero, vicepresidente del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), “a igualdad de prestaciones, las primas de la Mutualidad General de Funcionarios Civilies del Estado, son el 66% del coste que tienen en la sanidad pública”.
 
  1. en respuesta a aloiss
    -
    #21
    13/05/15 00:20

    Quienes más frecuentemente acuden al sistema nacional de salud son quienes más insatisfechos están. En este caso, no se aplica lo de "conocerme es quererme". El II Barómetro Escrónicos, auspiciada por 19 federaciones de enfermos crónicos que representan a 350.000 pacientes, recoge que estos apenas le dan un “mediocre” 5,2 a la atención que reciben, según lo ha calificado esta mañana Millán Arroyo, de la Facultad de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, que es el que ha realizado el trabajo.

    Es cierto, como ha señalado María Gálvez, de la Federación Española de Párkinson, que el año pasado la puntuación fue del 4,9, lo que muestra una ligerísima mejoría –que parte de los asistentes a la presentación han atribuido a que se ha pasado alfo el enfado de los afectados con el decreto que obligó a los pensionistas a pagar parte de sus fármacos, aunque la variación entra dentro del error estadístico-, pero el desencanto se percibe mejor si se comparan las respuestas de los crónicos con el Barómetro Sanitario en el que se consulta a toda la población. En el de 2013, la nota otorgada al sistema sanitario en este estudio del CIS fue del 6,41, por lo que la opinión de los crónicos es 1,2 puntos menos, un 15% inferior.

    No es el único aspecto en el que la opinión de los crónicos –al fin y al cabo los mayores frecuentadores del sistema y, por tanto, quienes más en contacto están con él- es peor que la del conjunto de la población. Por ejemplo, dentro de la apreciación general hacia los profesionales, el 80% de los crónicos está muy satisfecho con su médico de familia, y el 79% con su especialista. Son números muy altos, pero inferiores a los del Barómetro de CIS: el 87,15 y el 84% respectivamente.

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    En la misma línea, ante la pregunta de cómo ve al sistema sanitario, el 46% de los crónicos y el 45,8% de la población general opina que “funciona bien, pero necesita algunos cambios”. El descontento de los enfermos asiduos se nota en la respuesta “funciona bien pero necesita cambios importantes”: lo piensa el 40% de los crónicos, pero solo el 26,5% del conjunto de los ciudadanos.

    Otras respuestas en el mismo sentido son que el 52% de los crónicos cree que no ha habido cambios en el sistema, un 42% dice que han sido a peor y ninguno que ha ido a mejor. En la encuesta del CIS, dicen que la atención ha empeorado un 30%, y que ha mejorado el 17,4%.

    Esta percepción se refleja en una serie de recomendaciones y conclusiones en el Barómetro Escrónicos. Juan Antonio Illescas, presidente de la Federación de Diabéticos Españoles, explicó que, “aunque las seis son muy importantes”, por orden consisten en “reducir los tiempos de espera, que marcan la desesperación de los pacientes; dar más y mejor información sobre los tratamientos, para pasar de un paciente pasivo a otro activo” en el manejo de su enfermedad; “mejorar la coordinación de servicios; reformar y optimizar las Urgencias”, que, si se colapsan, “es difícil que tengan calidad”; eliminar las barreras administrativas, como protocolos y normas que dificultan el acceso a los tratamientos, por ejemplo, exigiendo que las recetas pasen por un servicio de inspección y, por último, eliminar diferencias entre las comunidades autónomas.

    Precisamente sobre este último punto, Antonia Gimón, de la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma) ha afirmado que el real decreto de abril de 2012 que modificó el copago y el derecho a la atención “ha ensanchado la brecha entre comunidades”, ya que el copago y otras medidas fueron adoptadas de distinta manera y plazo por las regiones. También criticó que “no se ha avanzado nada en una Estrategia Nacional de Crónicos”. “Cada año que pasa se pierde una oportunidad para avanzar en la transformación de un sistema orientado a los agudos a otro centrado en los crónicos”, dijo.

    Esta crítica a la desigualdad es especialmente fuerte entre los crónicos. En el último Barómetro del CIS se pregunta cómo se cree que la atención en la comunidad de residencia. La respuesta más frecuente (un 39%) es que no se sabe, y luego el 32,6% dice que es igual, el 16,2% que es mejor y el 11,8% que es peor. El Escrónicos no entra en este aspecto. Gimón dijo que “cada uno está satisfecho en su comunidad”, mientras que Illescas se limitó a afirmar que querían “mejorar en todas las comunidades, que todas dieran lo mejor

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