Decálogo de buenas prácticas en los contratos de alquiler de vivienda

Decálogo de buenas prácticas en los contratos de alquiler de vivienda

Una mala relación entre inquilino y casero puede ser la razón de la ruptura de un contrato de alquiler de vivienda. Para evitarlo, es recomendable seguir unos consejos y cumplir las normas de los decálogos de buenas prácticas en el contrato de alquiler de vivienda. De esta forma, se conseguirá un acuerdo justo para ambas partes y se estimulará una agradable convivencia en la vivienda en alquiler.

 

Decálogo de buenas prácticas en los contratos de alquiler de vivienda

 

 

¿Qué es el decálogo del buen inquilino?

El decálogo del buen inquilino está formado por una serie de puntos o consejos que debería seguir todo inquilino en un contrato de alquiler de vivienda para que ambas partes se beneficien del acuerdo y se consiga una relación de confianza entre arrendador y arrendatario. Estos pasos se podrían resumir en: ser buen pagador, cuidar la vivienda y los bienes que hay en ella, y finalmente, comportarse correctamente en ella y las zonas comunes. Además, el inquilino debe leer atentamente el contrato de alquiler e inspeccionar que la vivienda se encuentre conforme a lo pactado en el contrato. A continuación los ampliamos y desarrollamos las consecuencias para ambas partes:

  1. Cumplir con los plazos e importe de pago de la mensualidad: Es el punto esencial en un contrato de arrendamiento, por lo tanto, debe cumplirse a rajatabla. El inquilino abonará el importe del alquiler en los plazos y cantidad estipulados en el contrato de alquiler de vivienda. A menos que tengas una relación de confianza con el casero, no abonar a tiempo o de forma parcial el importe del alquiler puede afectar a vuestra relación y en caso de que se produjera un juicio por desahucio, el casero tendría las de ganar.
  2. Abonar las facturas de suministros: Dejar deudas en las facturas de la luz, agua o gas es otra forma de impago y tendrá las mismas consecuencias que no abonar la mensualidad.
  3. Devolver el piso en las mismas condiciones en las que fue recibido: Si la vivienda se encuentra en mal estado por un uso incorrecto del inquilino es una razón estipulada por la ley para no devolver la fianza depositada en la comunidad autónoma pertinente. ¿En qué condiciones puede el casero quedarse con tu fianza? En casos extremos de suciedad en la vivienda (para los que se deberá aportar facturas de limpieza), que el inquilino realice un mal uso de los bienes encontrados en el interior, o cuando en el contrato se especifiquen las condiciones en las que tiene que estar la vivienda y esto no se cumpla. Por ejemplo, si en el contrato se dice explícitamente que la pintura debe estar tal y como se encontraba a la entrega del piso.
  4. No es ruidoso ni molesta al resto de vecinos: La LAU recoge en su artículo 27.2, que si un inquilino molesta a otros habitantes de la finca o piso cercanos, el casero puede resolver el contrato y obligar de forma forzosa al inquilino a abandonar la vivienda.
  5. Consulta los cambios en la vivienda con el casero: además, si podrá negociar o bien que lo abone el casero en caso de ser necesaria o bien una rebaja en el precio del alquiler a cambio de las mejoras.

 

¿Qué es el decálogo del buen casero?

Al tratarse de una relación contractual de alquiler de vivienda, el inquilino no es el único que debe comportarse conforme a unas pautas determinadas en el contrato de alquiler de vivienda. También es recomendable que el casero sea benevolente en sus requisitos para conceder la hipoteca, cumpla con sus obligaciones fiscales, mantenga la vivienda en condiciones habitables y respete los derechos del inquilino tiene sobre la vivienda. Los puntos que sería recomendable seguir son los siguientes:

  1. Ofrecer una vivienda en condiciones habitables. Pese a que la LAU no especifica cuáles son esas condiciones, tener un piso limpio y pintado facilita su alquiler. Además, deberá ser considerado en las cláusulas que se incluyan en el contrato, así como de que el precio esté en línea de lo ofrecido en el mercado.
  2. Cumplir con las obligaciones en lo referente a la fianza: El casero es el encargado de solicitar la fianza de una mensualidad al inquilino y de depositarla en el organismo competente de la comunidad autónoma en la que se encuentre el bien, en metálico, en un plazo máximo de 15 días hábiles desde la firma del contrato. De no hacerlo, se expone a fuertes penalizaciones. Además, el arrendador no puede decidir de forma unilateral que no va a devolver la fianza al inquilino. Si se considera que la casa no está en las condiciones pactadas al final del contrato, el casero debe comunicárselo al juez y será este el que mediante las pruebas presentadas resuelva el conflicto.
  3. Abonar los impuestos pertinentes: El Impuesto sobre los Bienes Inmuebles lo debe abonar el propietario del inmueble a 1 de enero, es decir el casero. En cuanto a los gastos de comunidad, también los abona el casero a menos que se pacte lo contrario en el contrato de alquiler.
  4. Reparar o sustituir los electrodomésticos que sean necesarios: En este punto deberemos diferenciar si la razón de la sustitución del electrodoméstico es por un uso incorrecto del inquilino o por mal funcionamiento del mismo por razones de antigüedad o defectos en su compra. 
  5. No acceder a la vivienda sin permiso del inquilino: Una vez se firma el contrato de arrendamiento, la constitución española recoge el derecho del inquilino de no dejar pasar a su domicilio al casero e incluso cambiar el bombín de la puerta para que nadie más tenga sus llaves es lícito, si así lo desea. Si el casero accede sin el consentimiento del  inquilino (aún realizando un preaviso de la visita) estará incurriendo en un delito penal. Hay una excepción: si el inquilino únicamente ha alquilado una habitación, el casero puede pasar cuando quiera para comprobar las condiciones de las zonas comunes. Hasta que no se procede a la resolución del contrato y entrega de llaves, el casero no puede entrar en el piso, aunque el inquilino esté incurriendo en impagos.

 

En resumen, si tenemos en cuenta unas ciertas "normas éticas" para el alquiler de vivienda y además cada parte cumple con sus derechos y obligaciones, ambas partes quedarán satisfechas con el alquiler de la vivienda.

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