Reflexiones sobre la crisis del mercado subprime (Parte 1)

Reflexiones sobre la crisis del mercado subprime (Parte 1)

1.- Introducción

La crisis de las hipotecas de baja calidad crediticia, bautizada como la crisis de las subprime, está abriendo intensos debates sobre el papel de la innovación financiera experimentada por los mercados en los últimos veinte años y la necesidad de su regulación. El desarrollo de nuevos productos, fundamentalmente a través del proceso de titulización y la generalización del uso de activos financieros sintéticos, está jugando el papel de villano en una crisis que empezó a fraguarse, al menos, hace quince años pero que quizás hunde sus raíces en algunos terrenos que van más allá de lo estrictamente financiero.

Por otra parte, la actual crisis que es considerada por muchos como la primera crisis financiera del siglo XXI, encierra algunos elementos no tan negativos que es necesario mencionar a modo de contrapunto a la opinión más generalizada y que se centra en los aspectos mas dañinos de la misma.

Como veremos se trata de un fenómeno muy complejo en el que han incidido numerosos factores: desde algunos aspectos institucionales del mercado hipotecario de Estados Unidos o elementos de carácter macroeconómico como la evolución del precio de la vivienda o la política monetaria aplicada desde el año 2000 hasta, por supuesto, el mencionado proceso de innovación financiera que ha incrementado notablemente la dificultad de valorar y medir adecuadamente el riesgo de toda una pléyade de instrumentos financieros que inundaron los mercados financieros internacionales en la última década.
 

2.- Antecedentes. Elementos institucionales del mercado hipotecario de Estados Unidos

A pesar de lo que muchos podamos pensar, desde hace muchas décadas las autoridades de Estados Unidos han manifestado una gran preocupación (tanto a nivel federal como de los estados) por facilitar el acceso a la vivienda en propiedad de las familias americanas.

De hecho, es frecuentísimo oír comentarios en el sentido de que uno de los frenos a la movilidad laboral en España, a diferencia de otros países,  es consecuencia de que en nuestro país lo normal es tener la vivienda en propiedad y que, por tanto, aumenta el coste de un traslado por motivos laborales.

Sin embargo, uno de los países con mayor porcentaje de vivienda en propiedad son los Estados Unidos. En estos momentos, de hecho, alrededor del 70 % de las familias  norteamericanas viven en su vivienda en régimen de propiedad. Ahora bien, éste ha sido un proceso largo que puede ilustrarse en el siguiente gráfico:


Figura 1.- Tasa de acceso a la vivienda en propiedad

Fuente: Gramlich (2007)

Como podemos comprobar, se trata de una senda que se inició en los años 40 con notable éxito aunque como puede observarse se produjo un cierto estancamiento alrededor a partir de los años 70.

Este auge en la adquisición de viviendas por parte de los hogares norteamericanos se vio impulsado de una manera trascendental por el desarrollo del mercado hipotecario fomentado, entre otras cosas, mediante una de las medidas que tomó la administración de Estados Unidos: la creación de unas agencias gubernamentales, que siguen jugando un papel fundamental en el mercado hipotecario, y   sin las cuales es muy difícil entender su funcionamiento. Son las denominadas GSE o Government-Sponsored Enterprises que actúan en diferentes mercados pero, sobre todo, en el mercado de préstamos hipotecarios. Entre otras, es necesario citar las siguientes entidades:

 Federal Nacional Mortgage Association (Fannie Mae)
 Federal Home Loan Corporation (Freddie Mac)
 Government National Mortgage Association (Ginnie Mae) 

Estas agencias  fueron creadas por el Congreso de Estados Unidos con el objetivo de reducir el coste de capital para los préstamos solicitados por algunos sectores de la población susceptibles de ayuda o apoyo desde un punto de vista  económico-social (por ejemplo, existe una agencia destinada a reducir el coste de capital de los préstamos a los estudiantes o para las agricultores).

El papel de estas agencias consiste fundamentalmente en la consecución de fondos en los mercados (en un principio mediante la emisión de títulos) con los cuales proceder a la creación de un mercado secundario de préstamos hipotecarios que facilite de esta forma la transferencia del ahorro desde los inversores hacia el mercado de la vivienda. De hecho, lo que hacen estas agencias es, fundamentalmente, comprar los préstamos hipotecarios a los prestamistas o “generadores de hipotecas”.

En estos momentos el 70 % de las hipotecas se venden a estas agencias gubernamentales  siendo algo rutinario, en la actualidad, que las entidades de crédito concedan préstamos hipotecarios procediendo inmediatamente a su venta a las GSE para la obtención de nuevos fondos.

Resulta necesario, pues, que procedamos al menos una breve descripción de algunos de los protagonistas e instituciones que actúan en este mercado (además de las GSE )  porque sin tenerlas en cuenta es muy difícil entender qué ha pasado o qué esta pasando en el mismo.

Así, aparte de los prestatarios y de esas agencias gubernamentales nos encontramos, entre otros, con dos actores fundamentales:

(1) Los “generadores” de la hipoteca (Mortgages originators)
(2) Las aseguradoras del hipoteca (Mortgage insurers)


2.1. Los generadores de hipotecas y las GSE

Los generadores de la hipoteca pueden ser, por una parte,  entidades de crédito similares a nuestros bancos o cajas y, por otra, una serie de entidades especializadas en el mercado hipotecario que no se financian mediante depósitos sino acudiendo directamente al mercado de capitales y esto, como veremos, tiene sus consecuencias. Hay que señalar que éstas últimas son las que acaparan, en estos momentos, la mayor parte del mercado de hipotecas subprime.

Sus ingresos vienen fundamentalmente por dos vías:
(a) la comisión por la generación de la hipoteca
(b) beneficio originado por la venta de la hipoteca a un precio superior.

Aquí aparece una primera diferencia importante con el mercado español. Dentro del conjunto de créditos hipotecarios de “calidad”, el 80 % de las “prime mortgages” (que podríamos identificar con préstamos de alta calidad crediticia y cuyas características describiremos más tarde) son vendidas a las agencias gubernamentales que acabamos de mencionar u otras agencias privadas que juegan un papel similar (sobre todo en el mercado subprime o préstamos de menor calidad), es decir, no se quedan en la balance de la entidad.

Ahora bien, las agencias gubernamentales se centran en el mercado de hipotecas que cumplen una serie de requisitos en cuanto:
(a) a la cuantía del préstamo, en cuanto a la relación entre el valor de tasación y la cuantía del préstamo (máximo alrededor del 80 %)
(b) a la capacidad de pago del prestatario (que la carga mensual que supone el préstamo no supere un 35-40 % de los ingresos brutos  mensuales del prestatario)
(c) ciertos requisitos en cuanto a la información sobre la capacidad financiera del prestatario

Cuando una solicitud reúne estos requisitos se concede lo que se denomina un conforming mortgage.

Es decir, las agencias gubernamentales solo adquieren conforming mortgages aunque debe reseñarse el hecho de que una hipoteca que sea non-conforming no necesariamente debe identificarse con una hipoteca de baja calidad. Por ejemplo, las hipotecas con un importe superior a 417.000 $  exceden los límites  para ser calificadas como conforming pero no por ello tiene por qué ser de baja calidad crediticia. Algo similar ocurre con los préstamos solicitados por trabajadores autónomos que a veces no pueden presentar la documentación requerida para evaluar la capacidad financiera del prestatario y, por tanto, para cualificarse como confirming,.

El comprador de esta hipoteca (sea gubernamental o privado) puede a su vez hacer dos cosas: mantenerla en el balance o traspasarla a los mercados a través de un  proceso denominado titulización.

En este segundo caso, los flujos de caja generados por paquetes de préstamos hipotecarios son vendidos a grandes inversores institucionales en forma de nuevos títulos  y con nuevos perfiles de riesgo-rendimiento lo que a su vez amplia las fuentes de recursos disponibles para el mercado primario atrayendo nuevos fondos con los cuales financiar la adquisición de viviendas.

Figura 2.- Volumen de titulización en el mercado hipotecario

El éxito de esta política puede observarse en la primera figura en la que podemos comprobar cómo el porcentaje de hogares que tuvo acceso a la vivienda en propiedad aumento desde los años 40 hasta los años 70 desde el 40 % hasta casi el 65 %.

Sin embargo, determinados sectores de la población, fundamentalmente aquellos de rentas medias o bajas y, en particular, algunas minorías como los negros o hispanos, quedaron excluidos de la posibilidad de acceso al crédito hipotecario sobre todo teniendo en cuenta, además,  la existencia, hasta los años 80, de una legislación anti-usura por parte de los Estados que limitaba el tipo de interés a aplicar en los créditos hipotecarios. Es evidente que si no cabe la posibilidad de recompensar el riesgo de incumplimiento por parte del prestatario mediante la aplicación de un tipo de interés superior aquellos solicitantes de préstamos hipotecarios con un perfil de ingresos bajos van a ver, probablemente, denegada su solicitud.


Figura 3.- Tasa de acceso a la vivienda en propiedad por raza o etnia.

Estas trabas, y en particular los tipos máximos, fueron suprimidas, en los años 80 aplicándose además una serie de medidas (sobre todo por parte de los Estados) para tratar de eliminar ciertas prácticas que podían suponer un trato discriminatorio hacia las minorías raciales. De hecho, desde mediados de los años 70 gran parte de la legislación relativa al mercado hipotecario se ha centrado en el problema de la discriminación racial.

Así, desde 1975 se exige a los originadores informar sobre la concesión de créditos hipotecarios por raza y sexo y, desde 1989, se exige también información sobre las tasas de denegación de préstamos por razas así como información sobre los tipos de interés aplicados en los préstamos “caros”, es decir, aquellos tres punto porcentuales por encima del tipo aplicado por el Tesoro para un plazo similar. Hay que señalar además que esta información es pública.

Estas  reformas legislativas fueron, entre otras cosas la que permitió años más tarde el nacimiento del mercado de hipotecas subprime.

Figura 4.- Volumen de generación de hipotecas por calidad

Lo que cabría preguntarse es hasta qué punto esta preocupación (importante y, sin lugar a dudas, fundada y legítima) por eliminar prácticas discriminatorias, puede haber desviado la atención por parte de las autoridades sobre los criterios estrictamente financieros aplicados en la concesión de créditos por parte de las instituciones financieras.

En cualquier caso, como señala Gramlich (2007), “los últimos 10 años han visto como cerca de 12 millones de hogares americanos han pasado a ser nuevos propietarios de su vivienda” lo que implica un éxito en lo referente a la política de vivienda e integración de minorías. Siguiendo con Gramlich, “los nuevos propietarios tiene ahora la oportunidad de crear riqueza, invertir en sus barrios, enviar a sus niños a mejores escuelas y cosechar otras ventajas de la propiedad”.

2.2 Aseguradoras

Cuando el préstamo supera el 80 % del valor de tasación de vivienda el prestamista suele exigir un seguro que garantice la recuperación de un determinado porcentaje del préstamo en caso de insolvencia.  Este seguro suele ser exigido por el prestamista auque su coste es soportado por el prestatario  normalmente en forma de un mayor tipo de interés. Este porcentaje suele ir decayendo conforme se va haciendo frente al principal del préstamo hipotecario.

El aseguramiento de préstamos solía hacerse por entidades públicas y, por tanto, garantizadas por el gobierno de Estado Unidos: la Federal Housing Administration y la Veterans Administration. De hecho, los MBS emitidos por la agencia GNMA están basados en préstamos que cuentan con el aseguramiento de la FHA o de la VA, lo que hace que los inversores perciban que dichos títulos tienen la garantía (“full faith and credit”) del propio gobierno norteamericano Hasta no hace muchos años estas agencias (la FHA y la VA) eran las que  garantizaban el buen fin del préstamo a prestatarios de rentas bajas cuando no reunían los requisitos exigidos por  las GSE y eran las que dominaban el mercado de préstamos de baja calidad.

Sin embargo, la última década ha sido testigo del desarrollo de las aseguradoras privadas que han jugado también un papel muy importante en la explosión del mercado de hipotecas subprime facilitando el acceso al mercado hipotecario aun cuando no se disponía de un capital suficiente como para que el préstamo quedara por debajo de ese del 80 % del valor de la vivienda. De hecho en estos momentos las aseguradoras gubernamentales sólo actúan sobre el 5 % del marcado subprime.

No se puede pasar por alto, en cualquier caso, algo que está demostrado: que una de las variables clave a la hora de estimar la probabilidad de fallido en un préstamo es precisamente la relación entre la cuantía del préstamo y el valor de la vivienda. A mayor porcentaje financiado, mayor es la probabilidad de que surjan problemas. Téngase en cuanta que si el comprador de la vivienda solo pide financiación por el 80 % del valor de la misma eso quiere decir que el resto es aportado por el prestatario de su riqueza, de su patrimonio y que, por tanto, de no poder afrontar los pagos puede sufrir una importante pérdida. Por el contrario, si la financiación fuese por el 100 % del valor de la vivienda la aportación de comprador es nula y por tanto la tentación de dejar de pagar es mucho más elevada.

3.- Características de los préstamos hipotecarios. Prime vs. Subprime mortgages

Tras esta breve introducción de algunas de las instituciones que intervienen en el mercado hipotecario americano, podemos pasar a describir qué se entiende por “prime mortgage” o “hipoteca de calidad”.

Según Fabozzi (2004), las características de la  hipoteca “prime” estándar serían las de un préstamo a 30 años, a tipo de interés fijo (diferencia muy importante con el mercado español) por una cuantía entre el 75 % y el 80 % del valor de la vivienda destinada a la adquisición de la vivienda habitual de “tipo unifamiliar” y para cuya concesión se ha proporcionado la información requerida para evaluar la capacidad de pago del prestatario.

Una definición algo más laxa sería la dada por Gramlich (2007) según la cual la hipoteca “prime” está caracterizada por un plazo de 30 años con la garantía de la vivienda habitual del prestatario, una cuantía entre el 80-90 % del valor de la vivienda y contratada a tipo fijo.

Este ha sido el tipo de préstamo hipotecario que ha dominado el mercado hasta los mediados de los años 90 y que permitió el acceso a la vivienda a millones de ciudadanos desde el final de la segunda guerra mundial

Por el contrario, el mercado de préstamos subprime surgió para dar una respuesta a aquellos individuos que no reunían los requisitos exigidos para que les fuese concedido un préstamo prime.

Lógicamente, estos préstamos de menor calidad deben soportar unos tipos de interés más altos (entre tres y cinco puntos adicionales)  así como mayores costes de aseguramiento y comisiones de administración lo que hace que al final el tipo medio soportado por las subprime se sitúe entre 4 ó 6 puntos por encima del correspondiente a una hipoteca cualificada (confirming mortgage)

En cualquier caso, hay que señalar que, al contrario de la hipotecas de calidad, las subprime suelen contratarse a tipo de interés variable siendo la hipoteca subprime estándar del tipo 2/28 o 3/27, es decir, con un tipo de interés fijo durante los dos o tres primeros años y ajustable con posterioridad (ARM – Adjustable Rate Mortgage). Siguiendo a Gremlich esto puede conllevar dos peligros:

El primero, la tentación de que se apliquen tipos “anzuelo” (teaser) durante esos dos o tres primeros años y que, por tanto, inicialmente, durante los dos o tres primeros años el prestatario pueda hacer frente sin demasiados problemas al pago de  los términos amortizativos. Sin embargo, una vez haya transcurrido ese periodo y se proceda a revisar los tipos de interés, el prestatario se puede encontrar con una fuerte subida  en la cuantía de los términos amortizativos, subida que puede ponerle en una situación más que delicada.

Más aún, este problema se ha podido agravar porque, además de estas modalidades de 2/28 y 3/27, el mercado de hipotecas subprime se ha inundado de productos no estándar tales como “interest-only mortgages” en las que hay un periodo de carencia en el pago del capital vivo del préstamo, es decir, solo se pagan los intereses durante los primeros años, o incluso hipotecas en las que cabe la opción de retrasar el pago de los intereses e incluso con cuotas de amortización negativas , es decir, en las que el saldo vivo del préstamo puede aumentar.

Y el segundo peligro al que hacíamos mención, tiene que ver con la evolución reciente de los tipos de interés. En la figura 5 aparece reflejada la evolución del LIBOR aplicado por Fannie Mae para los préstamos hipotecarios a tipo de interés variable.

Podemos observar cómo, a consecuencia de una política monetaria extremadamente laxa para tratar de paliar los efectos de la crisis de las empresas tecnológicas y del 11-S, desde mediados de 2000, los tipos de interés iniciaron una senda  bajista situándose por debajo del 3 % hasta mediados de 2005 alcanzando niveles cercanos  al 1 %. Esto constituye un claro cebo para la suscripción de crédito hipotecario y sobre todo de ARM que es el estándar para el mercado subprime.

Ahora bien, podemos observar como a partir de 2005 los tipos de interés han vuelto a niveles más normales lo que sin duda puede haber puesto en dificultades a muchos prestatarios de este tipo de hipotecas a tipo variable.

Figura 5.- Tipo de interés de referencia en el mercado hipotecario Libor-1 año Fannie Mae

Fuente: Elaboración propia

Una de las mayores preocupaciones en estos momentos es precisamente que gran parte de las hipotecas que se concedieron durante este periodo bajo la modalidad 2/28 o 3/27 se han revisado o se tienen que revisar en los próximos meses.

Figura 6.- Evolución del volumen de préstamos ARM pendiente de reajuste de tipos

Este es, sin duda, uno de los factores que están elevando las tasas de morosidad y ejecución de hipotecas en el mercado de las subprime a niveles desconocidos: en octubre de 2007 el 16 % de las hipotecas subprime ARM se encontraban en situación de “morosidad” (retrasos superiores a 90 días en el pago de los términos amortizativos o en proceso de ejecución de la hipoteca); en enero de 2008 esta cifra era ya del 21 %

Algunas voces sugieren, de hecho, que la actual crisis es consecuencia de la política monetaria extremadamente relajada que se aplicó a partir de 2001 y que pudo haber supuesto una “trampa” para muchos solicitantes de préstamos hipotecarios. Además, tipos de interés tan bajos pueden haber constituido un potente combustible para la apreciación del precio de la vivienda. Para muchos, fue la expectativa de revalorización del precio de las casas la causa principal del boom de los préstamos subprime y las posibilidades de refinanciación que estas subidas podrían suponer.

Tal y como señala Jaime Curuana , “la evolución reciente hace pensar que en el futuro los bancos centrales tienes que reflexionar más a fondo la forma en la que la política monetaria puede mitigar, en los mejores momentos del ciclo, las subidas del precio de los activos”

Este tipo de afirmaciones han hecho mella en los mandatarios de Tesoro americano de aquellos años y han obligado a sus responsables a justificarse públicamente. Así, Allan Greenspan  ha afirmado en un artículo reciente que “la bajada de los tipos de las hipotecas a tipo variable puede haber contribuido al incremento en el precio de la vivienda en Estados Unidos. En su opinión, sin embargo,  el impacto sobre la demanda de viviendas financiadas con ARM no fue fundamental. La demanda aquellos días estaba dirigida por la expectativa de crecimiento de los precios – la dinámica que alimenta las burbujas en los  precios de la mayoría de los  activos. Si la financiación a tipos variables bajos  no hubiese estado disponible, la mayor parte de esa demanda se habría financiado con hipotecas a largo plazo y tipos fijos. De hecho, el  precio de la vivienda continuó aumentando durante los dos años siguientes al punto máximo de generación de hipotecas a tipos variables”.

En cualquier caso, es evidente que la evolución del precio de la vivienda en Estados Unidos  parece haber jugado también un importante papel en el desarrollo de la actual crisis. Así, según Bernanke,  además del aumento de los tipos de interés, hay que apuntar al comportamiento del precio de la vivienda como una de las causas de la crisis en el mercado de los préstamos hipotecarios subprime:

“La razón fundamental para el agudo deterioro en la calidad  del crédito fue la débil premisa en la cual se basaba el préstamo subprime a tipos variables: que el precio de las casas iba a continuar creciendo rápidamente. Cuando los precios de la vivienda crecían a tasas de dos dígitos, los prestatarios de ARM podían aumentar su patrimonio  a través de la vivienda, periodo durante el cual pagaban un tipo de interés inicial (relativamente)  bajo. Cuando el patrimonio neto se había incrementado, los prestatarios podían con frecuencia refinanciarse, evitando el incremento en los pagos asociados con el reajuste de los tipos de la hipoteca original. Sin embargo, finalmente, cuando la imposibilidad de hacer frente a los pagos se hizo patente en la demanda de viviendas y, por tanto, en su precio , los prestatarios ya no podían incrementar su patrimonio sobre la base de la apreciación del precio de las viviendas, y de este modo ya no podían proceder a refinanciar su deuda y se encontraron atrapados por su hipoteca a tipo variable. Muchos de estos prestatarios se encontraron con dificultades para hacer frente a los pagos,  incluso a los tipos iniciales, y mucho más a los tipos de interés revisados con posterioridad. El resultado, como ya he hecho notar, ha sido el aumento en el retraso de los pagos y en la ejecución de hipotecas que tendrá, sin duda, efectos adversos para la comunidad y la economía en general así como en los propios deudores

Figura 7.- Evolución del precio de la vivienda
 

Fuente: The Economist, Dec 6th 2007


Story from BBC NEWS

4.- Evaluación de la solvencia por las entidades financieras y su supervisión

Otra cuestión que también ha afectado al desarrollo de los préstamos subprime han sido los cambios experimentados en los procesos de evaluación de la solvencia de los prestatarios.

La eliminación de las barreras a los tipos de interés que suponían las leyes anti-usura permitió a los prestamistas la concesión de préstamos  a un tipo de interés acorde con el riesgo de la operación. Así, las tasas de rechazo en la concesión de créditos cayeron sustancialmente en los últimos 10 años:

Figura 8.- Evolución de la tasa de denegación de préstamos hipotecarios

Sin embargo, este fenómeno se ha visto también favorecido por el uso de métodos automáticos de valoración de la capacidad crediticia de los prestatarios. De acuerdo con Rosner y Mason (2007), los procedimiento automatizados  basados en credit scoring han propiciado la concesión de préstamos por unas cuantías muy superiores a las tradicionales, además de fomentar la concesión de préstamos a tipo variable que exigen una carga inicial inferior a los préstamos a tipo fijo sobre todo en el contexto de tipos de interés extraordinariamente bajos como los vividos durante los años 2001-2005.

Y, lo que es más importante, el mercado subprime no existía hace 10 años por lo que no existía experiencia sobre fallidos en un contexto de tipos de interés altos o de turbulencias financieras o en un contexto de estabilización o caída del precio de la vivienda. Como señala Gramlich, “los fundamentos estadísticos del credit scoring en el mercado de hipotecas subprime necesitan uno o dos ciclos para establecer relaciones correctas” entre las variables.

Otra cuestión fundamental es el de la supervisión de las entidades generadoras de hipotecas subprime. En el mercado subprime, los prestamistas son normalmente o subsidiarias de entidades de crédito o, sobre todo, compañías independientes especializadas en el mercado hipotecario. Estas compañías, al no captar depósitos sino obtener fondos directamente del mercado de capitales, no están sujetas a la supervisión de la autoridad federal como los bancos sino que están autorizadas por los organismos estatales y, por tanto, sujetos a una supervisión bastante menos rigurosa. De hecho, sólo un 20 % de los préstamos subprime son realizados por entidades supervisadas, un 29 % por entidades subsidiarias de otras supervisadas y un 51 % fueron realizadas por entidades no supervisadas.

Un ejemplo de la falta de rigor que puede suponer una supervisión relajada de esas entidades es (Rosner y Mason, 2007) que el 45 % de los préstamos subprime fueron concedidos con poca o ninguna documentación. De esta forma, nos encontramos con que ya en 2002 la tasa de insolvencia en el mercado subprime era cinco veces superior a la de préstamos convencionales.

Durante 2005 y 2006 se produjo el deterioro masivo en el comportamiento del mercado subprime y, en especial, en aquellos préstamos que se concedieron más recientemente. Como ya se ha indicado, según el presidente de la Fed, Bernanke (2008), el 21 % de los préstamos subprime se encuentra ya en situación de morosidad


Figura 9.- Entidades generadoras de préstamos hipotecarios

Referencias bibliográficas

Baker, D. (2008): Subprime Borrowers Deserve an Own to Rent Transition. Economists’ Voice. February. The Berkeley Electronic Press.

Bernanke, B.S.(2008): Financial Markets, the Economic Outlook and Monetary Policy. Conference at the Women in Housing and Finance and Excheque Club Joint Luncheon, Washington D.C. Board of Governors of the Federal Reserve System. January 10.

Boletín Mensual. Banco Central Europeo (2008): La titulización en la zona euro. Nº 2, 2008.

European Securitization Forum (1999): European Securitization. A Resource Guide. The Bond Market Association. New York.

Fabozzi, F.J.(2004): Bond Markets, Analysis and Strategies. Pearson Prentice Hall. Upper Saddle River, New Jersey

Fender, I.; Tarashev, N. y H. Zhu (2008): Credit fundamentals, ratings and value-at-risk: CDOs versus corporate exposures. BIS Quarterly Review- March.

Firla-Cuchra, M. y Jenkinson, T (2005): Why Are Securitisation Issues Tranched?. Oxford University Press Working Paper March 2005

Gramlich, E.M. (2007): Subprime Mortgages. America’s Latest Boom and Bust. The Urban Institute Press. Washington D.C.

International Monetary Fund (2008): Global Financial Stability Report. Contaning Systemic Risks and Restoring Financial Soundness. April 2008.

Lucas, D.J.; Goodman, L.S. y F.J. Fabozzi (2006): Collateralized Debt Obligations. Strcutures and Analysis. Ed. Wiley & Sons, Hobooken, New Jersey

Mason, J.R y J. Rossner (2007): How Resilient Are Mortgage Backed Securities to collateralized Debt Obligation Market Disruptions. Paper presented to the Hudson Institute, Washington D.C. February 15.

TeiteBaum, Henry  (2008): Europe Subprime Survivor. InstitucionalIinvestor, February 2008

The Economist. Varios números

The Wall Street Journal. Varios números

Finanzas e Inversión: Why Spanish Banks Seem Immune to the Subprime Virus. Wharton Schoool y Universia. 20 febrero 2008

Reflexiones sobre la crisis del mercado subprime (Parte 2)

Eliseo Navarro Arribas es Catedrático de Economía Financiera en la Universidad de Castilla–La Mancha. Autor de diversos libros. Sus artículos se han publicado en las principales revistas científicas españolas de economía, así como en publicaciones de carácter internacional.
Eliseo será ponente en el V Encuentro Rankia: Dónde invertir en medio de la crisis.

  1. #2
    03/12/08 11:57

    La charla fue muy interesante

Cookies en rankia.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Configuración de cookies”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra política de cookies.

Aceptar