Para la pequeña y mediana empresa

Sobran las ideas y los proyectos pero falta, si no lo más importante, sí lo imprescindible para que muchos emprendedores den el "salto" y creen su propio negocio: el capital. Las cajas y bancos, ante la gran demanda de créditos específicos para crear empresas registrada en los últimos años, acaban de sacar al mercado un producto exclusivo para este fin: los Depósitos Ahorro Empresa, comercializados por las principales entidades financieras españolas, cuya contratación y características difieren muy poco de los que van dirigidos a los clientes particulares. A ellos se puede sumar otro tipo de depósitos que también están pensados para que los pequeños y medianos empresarios puedan rentabilizar su capital de forma segura. Ambas modalidades se distinguen porque su aportación es válida para todas las situaciones financieras de la empresa, con desembolsos que oscilan entre 1.800 y 300.000 euros, aunque con unos plazos muy cortos en su duración -de entre 2 y 90 días-, y con la característica de permitir que quien elija el plazo para devolver el crédito sea el titular.

El producto más desarrollado por los bancos y cajas de ahorro es el "Depósito Ahorro Empresas", cuyos fondos se destinan a la creación de una Sociedad Nueva Empresa, negocio que debe cumplir con una serie de requisitos especiales en el plazo de un año:

  • Se deben utilizar los fondos aportados en:
    1. La adquisicion de bienes patrimoniales para el desarrollo de la actividad empresarial.
    2. Gastos de constitución y de primer establecimiento.
    3. Gastos de personal empleado con contrato laboral.
  • Se debe contar, en el plazo de un año, con al menos un local destinado exclusivamente a la realización de la actividad empresarial, y una persona empleada con contrato laboral y a jornada completa.

Atractivo tratamiento fiscal

Uno de los mayores atractivos para contratar este producto es su tratamiento fiscal, que presenta algunas diferencias con respecto a los depósitos personales tradicionales. En los "Depósitos Ahorro Empresa", se practica una retención fiscal del 18% sobre los rendimientos de este depósito, exactamente igual que en los destinados a particulares, pero (y aquí es donde reside su diferencia) el depósito destinado a emprendedores goza de una ventaja fiscal. Ésta consiste en que la base máxima de deducción será del 15% de las cantidades depositadas en cada período impositivo hasta la fecha de suscripción de las participaciones de la Sociedad Limitada Nueva Empresa, con una base máxima de deducción de 9.015 euros anuales durante un plazo máximo que alcanza los cuatro años. A diferencia de otra clase de depósitos, sólo se pueden suscribir por aquellas personas físicas que tengan intención de crear una Sociedad Nueva Empresa en los cuatro años siguientes a los de la constitución del depósito.

El importe mínimo para suscribirlo es de 1.800 euros, y el máximo de 300.000 euros, y se puede realizar a través de aportaciones periódicas desde 60 euros, con una periodicidad mensual, trimestral o semestral, coincidiendo con el vencimiento del depósito. El plazo que tiene es de 30 días, como si fuera una imposición a un mes, pero permite su renovación automática, por el mismo plazo, salvo que el suscriptor indique lo contrario con una antelación mínima de dos días hábiles a la fecha de vencimiento. La liquidación de intereses, al igual que ocurre con otros depósitos, se efectúa al vencimiento, y también estos se pueden reinvertir, pasando a formar parte del capital, cuando se renueve el depósito.

El ingreso para la contratación y el pago de intereses se efectúa sobre una cuenta corriente asociada, por lo que conviene seleccionar una cuenta que contenga los mismos titulares que vayan a beneficiarse de la desgravación fiscal que acompaña a este producto. Otra de las ventajas que se derivan de su contratación es que no contempla ningún tipo de comisiones.

Una variante de depósitos destinados a profesionales emprendedores es el "Ahorro Triodos", dirigido a empresas que sintonizan con los valores y principios éticos de este banco (entidad cuya gestión trata de favorecer la sostenibilidad medioambiental y la dignidad humana). Este depósito "con principios", se puede contratar desde tan sólo 1.000 euros por un plazo fijo a elegir desde tres meses a diez años. Aparte del interés que ofrece, en términos económicos, su característica más destacada es que los fondos en que se invierte el dinero se destinan a empresas y organizaciones que aportan beneficios concretos en el ámbito medioambiental, social y cultural, y permiten al suscriptor -aparte de rentabilizar el capital- realizar sus inversiones de acuerdo con una determinada forma de actuar o pensar.
Para otros segmentos profesionales

El mercado depositario incluye productos de similares características, que si bien no tienen la misma concepción, también están confeccionados para quienes decidan crear su propia empresa, e incluso hay depósitos específicos para trabajadores autónomos. Es el caso concreto del "Creciente Autónomos" desarrollado por La Caixa, un producto depositario a plazo que permite a su titular aumentar sus ahorros sin ningún riesgo. Además, por tener domiciliado el pago de las cuotas a la Seguridad Social se consigue una prima adicional al vencimiento.

Otros productos que siguen esta misma línea son el "Depósito Tesorería" de Kutxa, que tiene una aportación mínima algo más elevada que el resto de depósitos -30.000 euros- que se pueden depositar a un mínimo de dos días y un máximo de 90. La modalidad de pago, siguiendo la tónica general de estos productos financieros, se realiza al vencimiento. Además, Caja Navarra ha lanzado los "Depósitos CAN", para personas jurídicas que tengan posibilidad de mantener unos ahorros estables durante un determinado tiempo. En el caso de que, por cualquier circunstancia, el titular necesite hacer efectiva la inversión, puede cancelarlo anticipadamente teniendo una penalización en los intereses. Los intereses se liquidarán al vencimiento, en una cuenta vinculada. Este depósito tiene dos novedades con respecto a productos de similares prestaciones: el plazo lo determina el propio cliente, y no existe un importe mínimo, aunque sí máximo que alcanza los 60.000 euros.

Artículo publicado en consumer.es

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