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Contratar depósitos a través de una subasta

 A golpe de ratón, y sin salir de casa, es posible contratar el depósito que más se adecúe a las necesidades y gustos de cada cliente (estructurados, de bienvenida, de alta rentabilidad...) El modo de hacerlo es sencillo: participar en una subasta a través de la red. Diversas entidades ofrecen en sus páginas web una sección de subastas para poder acceder a este tipo de depósito. Así, el cliente puede marcar las condiciones de contratación y fijar finalmente la rentabilidad a la que está dispuesto a ceder su dinero a la entidad. Además, la contratación a través de una puja no contempla ningún tipo de comisión adicional. Se trata de un sistema por el cual una entidad decide subastar sus necesidades de financiación en el corto o medio plazo en lugar de acudir directamente al mercado interbancario.

Como toda contratación, acceder a un depósito a través de una subasta tiene ventajas para el usuario, pero también hay numerosos inconvenientes. Entre las primeras, destaca el hecho que sea el propio inversor quien fije los plazos, importes y rentabilidad. Además, y no menos importante, es que mediante una puja puede obtenerse mayor rentabilidad que al contratar un depósito tradicional.

Por el contrario, hasta que no ha concluido el período de adjudicación de un depósito, el cliente desconoce si su inversión se ha realizado o no, y puede ocurrir que su puja no sea aceptada. Además, actualmente hay en el mercado depósitos que generan también alta rentabilidad (superior al 10%), sin la necesidad de acudir a una subasta.

Funcionamiento

El modo de contratación de un depósito a través de una puja no presenta complicaciones. Una vez abierto el período de puja, y durante un tiempo determinado, el inversor interesado en contratar el depósito subastado ofrece una determinada cantidad de dinero a un plazo, y un tipo de interés determinado. Transcurrido el período de puja, la entidad financiera ordena todas las ofertas que ha obtenido para cada uno de los plazos de la subasta, de menor a mayor tipo de interés. Una vez ordenadas las pujas, la entidad acepta aquéllas que le son útiles para cubrir sus necesidades de financiación; las pujas restantes no se adjudican, con lo que el inversor no realiza el depósito.

Cuando se acepta la puja, la entidad financiera se lo comunica al inversor. En caso de que el pujador no sea cliente de la entidad que ofrecía el depósito, debe depositar el importe de la puja en un plazo determinado.

Para participar sólo hay acceder a una de las subastas abiertas, introducir la cantidad por la que se desea contratar el depósito, y el tipo de interés que se desea obtener. Mientras la subasta está abierta, se pueden realizar tantas pujas como se desee (siempre y cuando éstas no sean al mismo tipo de interés, en cuyo caso se habrán de unificar en una única puja), modificar o cancelar alguna de las que ya se tienen, así como hacer un seguimiento de cómo evoluciona la subasta hasta su cierre. Al finalizar el período de la subasta, ésta queda cerrada y la entidad financiera será la encargada de resolverla. Tras un breve intervalo, el usuario podrá comprobar si se le ha adjudicado o no el depósito en que estaba interesado.
Tipos de subasta

Este peculiar sistema de contratación contempla varios tipos de subastas:

  • Subasta a distintos plazos: Las más usuales son a 7, 14 y 30 días.
  • Subasta a tipo fijo: El inversor tiene un tipo de interés asegurado, y únicamente debe introducir el importe que desea contratar a este interés asegurado. Existirá prorrateo entre todos los participantes, en caso que la demanda supere el importe subastado. Esta puja está destinada a un plazo de 7 días.
  • Subasta Flash: Se pueden conseguir los más altos tipos de interés. A lo largo del día, y de forma aleatoria, irán apareciendo subastas de 3 minutos de duración. También son a un plazo de 7 días.
  • Subasta Relámpago: El inversor debe mostrar su destreza ya que sólo dispone de uno o dos minutos para pujar.
  • Subasta Ciega: Es la más peculiar. Esta subasta muestra solamente algunos datos orientativos de su evolución, y debe ser el cliente quien intuya el resto a la hora de la puja. Siguiendo la misma línea que las anteriores, está destinada a un plazo de 7 días.

Seguridad en la subasta

Las entidades financieras que permiten la contratación de un depósito a través de una subasta on line cuentan con sistemas tecnológicamente avanzados para garantizar la seguridad de las operaciones, y la confidencialidad de los datos. Toda la información transmitida por la red se halla cifrada mediante protocolo SSL y claves de 128 bits.

El cifrado es el proceso mediante el cual se hace ininteligible la información intercambiada entre el sistema de la entidad financiera y el ordenador del cliente, evitándose de esta manera que terceras partes puedan ver, capturar o repetir esa información intercambiada. En este sistema se utilizan dos claves, para dos niveles distintos de acceso:

  • Con el fin de participar en la subasta real, el usuario debe ser cliente de la entidad que ofrece este servicio a través de Internet. En el caso de que decida participar en la subasta, deberá introducir su nombre como usuario y una contraseña, y si los datos coinciden podrá pujar.
  • Cada vez que quiera realizar una puja, se requerirá una clave aleatoria a través de una tarjeta de coordenadas que le será suministrada previamente por la entidad.

 

Artículo publicado por consumer.es

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