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Los comienzos nunca fueron fáciles. Montar tu propia empresa requiere de esfuerzo, algún dolor de cabeza, pero sobretodo, ayuda en forma de financiación. A continuación explicaremos puntos claves de tu negocio que se pueden impulsar o solventar mediante un préstamo. De esta forma y siguiendo unos sencillos consejos superaremos la parte más complicada de emprender, que es sacar adelante tu negocio en sus primeros años de vida.

Impulsar tu negocio mediante un préstamo

 

Impulsar tu negocio mediante un préstamo

La inversión inicial necesaria para implantar tu propia empresa puede ser muy costosa. Los primeros ingresos por venta de productos o prestación de servicios no suelen aparecer hasta pasados un par de meses desde que comienzas a arreglar los trámites para crear tu Pyme. Se estima que una Pyme no comienza a generar beneficios hasta 1 año y medio después de la implantación.

Si tenemos una idea de negocio viable, competitiva y con perspectivas de crecimiento futuro, pero no disponemos de los ahorros necesarios, con los préstamos Monedo Now puedes solicitar hasta 4.000€ para ayudarte con esta inversión que debes realizar al comienzo de tu actividad y que pondrá los cimientos para el futuro éxito del negocio. La ventaja de estos préstamos rápidos con respecto a los préstamos para Pymes de las entidades bancarias es que los trámites y papeleos se simplifican al máximo y puedes pactar con la compañía los plazos de devolución del capital de forma personalizada, adaptándola a la evolución de ingresos de tu empresa.

A continuación, explicaremos las 3 áreas centrales en las que una empresa debe plantearse realizar una inversión importante, las cuales se podrían impulsar o solventar mediante un préstamo rápido.

 

Para desarrollar tu modelo de negocio

¿Cuál es el sector de tu actividad? ¿Vas a vender productos o prestar servicios? ¿Necesitarás contratar personal o adquirir y almacenar materia prima? Todas estas preguntas pueden tener cientos de respuestas diferentes, pero comparten algo en común: tienen un coste. Para hacernos una idea de la inversión que deberemos realizar para desarrollar tu modelo de negocio, pondremos el ejemplo de una idea muy popular en la actualidad: montar tu propia tienda online.

Las tiendas online son la forma más extendida para vender un producto al público final utilizando un canal de amplio uso, como es internet y en el que te evitas costes fijos como el alquiler de un local, facturas de suministros, entre otros.

Veamos de forma práctica cuánto puede costar montar una tienda online:

  • Creación de tu propia web y diseñar su interfaz: existen plantillas desde 100 €
  • Dominios, hostings, VPS y demás: aproximadamente 80 euros al mes.
  • Contratar un Terminal de Punto de Venta para permitir el pago con tarjeta a través de la web: se paga mensualmente y el coste depende de cada entidad bancaria. Se aplicarán, además, comisiones por cada operación, generalmente del 0.5% o 1% del precio de compra. Por último, tendrás que conectar el TPV con una modalidad de pago online, que puede alcanzar los 200 €. En total unos 30-35 € al mes, más el coste del alta de cada programa.

Una vez creado el "software", deberemos añadir los costes de materia prima del producto que estamos vendiendo, mano de obra (si eres el único trabajador, asignarte un sueldo) y finalmente, los costes de distribución de acercarle el producto al cliente (como el servicio a domicilio).

El coste final dependerá lógicamente del nivel de profesionalidad que quieras alcanzar en tu tienda online y si quieres gestionarla tú mismo o contratar a un desarrollador web especializado en esta temática, alguien que se encargue del mantenimiento de la web, realizar acciones de promoción para dar a conocer tu marca mediante anuncios en redes sociales, en medio de comunicación etc.

Como vemos, podemos alcanzar las cuatro cifras fácilmente en cuanto a los costes iniciales de creación de tu empresa.

 

Para anticipar tus cobros

Las dos próximas áreas de inversión se centran en la gestión propia de la empresa, una vez ya hemos comenzado a operar, entran los primeros ingresos y se abonan las facturas y demás trámites.

Existe una diferencia de tiempo entre el periodo de pago a proveedores y el periodo de cobro de facturas por parte de tus clientes. Esa diferencia entre el activo corriente (cuentas a cobrar en menos de 1 año) y el pasivo corriente (cuentas a pagar en menos de un año) se denomina fondo de maniobra de las empresas. Lo ideal es que tu fondo de maniobra sea positivo, es decir, que tu pasivo corriente nunca superare a tu activo corriente y así no tengas problemas para cumplir con tus deudas en el corto plazo. Para evitar estos impagos a proveedores por no tener dinero disponible y que esto afecte a vuestras relaciones comerciales, se pueden anticipar el cobro de facturas de los clientes. Esta operación se realiza mediante préstamos de corto importe a devolver en un par de meses, una vez tus clientes abonen sus compras. 

Depende fundamentalmente del sector en el que opere tu empresa. Generalmente, las empresas que venden al consumidor final, reciben los ingresos de inmediato en forma de efectivo o como mucho, un mes después si tienen la opción de aplazar la compra. Por el contrario, las empresas que venden a otras empresas (B2B) se suele negociar un pago trimestral, que puede reducir tu fondo de maniobra.

La parte positiva de este tipo de préstamos es que se devuelven en el corto plazo, por lo que los intereses no llegan a ser excesivamente elevados y te permiten tener dinero disponible en todo momento. 

 

Para financiar tu tesorería

Para las empresas que están empezado, solicitar un préstamo en este área es muy común, porque se suelen asumir pérdidas en los comienzos de la actividad y una sola persona no puede financiar la tesorería de una empresa por sí misma. La finalidad de este tipo de préstamos suele ser el pago de impuestos estatales, el pago del IVA de forma trimestral u otros impuestos. Estos pagos repentinos de una cantidad importante de impuestos podría descuadrar tu cuentas, ya que no se suele producir un incremento de las ventas de la misma proporción. Tener capital "disponible" es esencial para sufragar gastos urgentes o no previstos. De hecho, existen programas informáticos de gestión financiera (ERP) para Pymes que controlan en todo momento el estado de tu tesorería y te presentan informes de situación, pero también tienen un coste y cuanto más detallada sea la información más costoso es de adquirir.

 

En definitiva, montar tu propia empresa conlleva una inversión inicial considerable y un riesgo crediticio que no puede asumir una única persona con sus ahorros, sino que requiere de financiación externa adaptada a las características de la empresa y sus necesidades en cada situación.

 

 

 

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