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Bitácora de crisis

La crisis económica en tiempo real

La competitividad

Los empresarios del turismo todavía no se han recuperado del síndrome post-vacacional. O al menos los dirigentes del ramo, porque los de a pie estarán aprovechando las migajas del mes de septiembre, como (abro publicidad) en el cántabro valle de Liébana, que ha tenido un fin de semana de fiestas y buen tiempo. Estupendo lugar para una escapada (cierro publicidad).

A lo que voy. Propone el gremio hostelero una rebaja del IVA y así paliar la pupita que van haciendo Turquía, Croacia y otros destinos de nuevo cuño, sin duda envidiables. Para ser lo que se dice más competitivos. Y como los españoles ya estamos de vuelta de todo me imagino que nadie se creerá esta llantina sobrevenida a estas alturas del euro, tras unos cuantos años de redondeo, abusos y propinillas. Y no quiero generalizar, pero la imagen del sector está muy dañada a cuenta de los precios y de la caradura, en un entorno que funciona boca-oído y sólo puede competir en calidad y buen servicio.

Joven, flexible e inmigrante

Bruselas ha dicho que necesita 20 millones con ese perfil. Y no sólo para el andamio o la terrazita, sino para tareas de mayor valor añadido, ese término económico tan de moda. Para la posteridad adjunto noticia de El País, con inestimables comentarios de los lectores, en el que simplemente corregiría un error muy frecuente: confundir la demanda con la oferta de trabajo y viceversa. Es el trabajador quien ofrece su tiempo y sus conocimientos al empresario, y este es el que demanda los servicios y paga mejor o peor por ellos. Por lo tanto, lo que sobra es demanda y lo que escasean son oferentes de trabajo.

Hasta antes de ayer el empleado medio se tomaba el puesto de trabajo como un favor que le hacía el patrón, y todavía hoy existen muchos empleos pagados por debajo de su valor en virtud del mercado (también hay quien cobra muy por encima de lo que aporta). Pero la tendencia es que cada vez hay menos candidatos para cubrir puestos, no sólo de baja cualificación, sino de ingenieros o informáticos. Y la razón no es que las mentes brillantes estén mal pagadas en relación al nivel de vida, sino que la pirámide poblacional europea está a punto de caerse por su base.

Información e insinuación

No hay duda de que la información es uno de los puntos cruciales que afectan a la economía. Todos los teóricos sueñan con ver convertido en realidad ese supuesto en el que todos los agentes conocen perfectamente todas las variables que afectan a sus decisiones y actúan en consecuencia. Y como ya sabemos, los teóricos mantienen un sueño muy profundo desde Adam Smith -el padre de la economía.

En el mundo real o virtual en el que vivimos hoy existen muchos datos y poco conocimiento. Por eso los agentes económicos (empresas o peatones) no siempre tomamos decisiones coherentes. Para muestra, la Comisión Nacional de la Competencia empieza a sospechar que las informaciones sobre las subidas en los precios de las materias primas y de los alimentos en realidad son insinuaciones, tergiversaciones interesadas, manipulaciones con fines especulativos. Y que lo de la demanda disparada y la oferta escasa no es más que la coartada perfecta para hacer de la necesidad virtud y de la expectativa beneficio.

Libros, empastes y otras gratuidades

Dicen que nadie da duros a cuatro pesetas, ni siquiera en período electoral. Hay que ir pensando en actualizar el dicho, aunque con cuidado de no generar más inflación con el redondeo. El caso es que nada es gratis, y no lo dicen sólo las abuelas sino hasta el vicepresidente Solbes, que está haciendo una gran labor pidiendo continencia al resto de sus compañeros, incluido su propio jefe.

Alguien pensará que es bueno dar ayudas porque viene bien al bolsillo y porque para eso pagamos impuestos. Hasta cierto punto, creo que la idea de pagar libros de texto y atención bucodental a determinados colectivos es viable (y si no lo es, dejemos de presumir de líderes en crecimiento) y deseable (muchas familias lo están pasando mal para llegar a fin de mes). Y me parece irritante que las críticas vengan de los mismos que limitaban los 2500 € "sólo a los más necesitados" (ahora piden empastes para todos) y exigían memorias económicas mientras subían a 3000 € la ocurrencia.

El tren

No soy ingeniero y no sé si es viable o no conectar Santander y Valladolid por alta velocidad. No he visto ningún informe al respecto y tampoco hemos tenido demasiado debate sobre cómo mejorar nuestras comunicaciones, más allá de la propaganda de la oposición (Cantabria ha perdido el tren), del gobierno (tendremos AVE gracias a Zapatero) y del orgullo patrio (el AVE tiene que llegar a Santander al mismo tiempo que los demás).

Nadie se ha parado a pensar en la pregunta: cómo y para qué solucionar nuestras carencias comunicativas. Igual hay más de una alternativa. Puede que el problema ya esté casi solucionado en cuanto a pasajeros (autovías, vuelos bajo coste, mejoras notables en ferrocarril a partir de 2008) pero no en mercancías, aspecto crucial para un desarrollo que supere la economía de ladrillo y turismo. Hasta da que pensar la cantidad de titulares acerca del diseño urbanístico de Castilla-Hermida y lo poco que se habla del Puerto como recurso estratégico de la región. Nos debería importar poco la velocidad máxima que puede alcanzar el AVE en la pampa argentina, porque no vamos a cambiar nuestras montañas por llanuras. No a estas alturas, valga el juego de palabras.

Viviendas por ley

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.
La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.
 

Efectivamente, tiene toda la pinta de ser el artículo 47 de nuestra Carta Magna, uno de esos párrafos de cortesía que hoy nos hacen sonreír. Hay muchos tipos de sonrisa: la irónica, la melancólica, la del malvado o la burlona, por mencionar algunos.
 

No es el único artículo que habla de la vivienda, el número 19 suele pasar desapercibido: Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional. Si bien, el mejor avenido ha resultado ser siempre el 33.1: Se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia.
 

Compás de espera

Bueno, pues ayer todo el mundo con la respiración contenida a ver qué hacía nuestro amigo Jean Claude Trichet. Ha decidido mantener el tipo, si me permitís abusar de esta expresión, aunque yo creo que este señor no se arruga ante nada.

Se nos queda el tipo oficial en un 4% de confianza, como mi titular del 14 de agosto y el crecimiento de nuestra economía española. Lo cual, insisto, no quiere decir que el euribor no pueda hacer malabarismos en los próximos meses y yo me reafirmo en que la tendencia seguirá siendo alcista unos cuantos meses más. No nos dejemos engañar.

Conjeturas aparte, el daño ya está hecho y los bancos se han puesto en guardia, diga lo que diga mi paisano Botín en público. Se acabó el dinero fácil y barato tanto para hipotecas como para la moto del niño (alguna entidad ya presta al consumo con tipos de dos cifras) y, con ello, se nos cae el invento que nos ha movido los últimos diez años.

Dudas y certezas

Hemos empezado fuerte el curso político, con un soniquete de malestar económico que no está siendo fácil de digerir ni por el gobierno ni por los verdaderos afectados, que somos los de siempre.
Como de costumbre, certezas en economía muy pocas. Eso sí, datos estadísticos por un tubo:
  • 2.028.296 parados en agosto, un 2,94% más que en julio. En lo que va de año acumulamos ya 44.000 parados en las listas de las oficinas de empleo. El 40% de los nuevos desempleados vienen del ladrillo y el resto de los servicios. Y la culpa no la tiene sólo el mal tiempo, señor Caldera.
  • Crecemos, sí, pero menos. Al 4% (décima menos que en el primer trimestre). Mientras la zona euro se conforma con un 2,8% también en receso.
  • Detrás de esos síntomas de bajada, se encuentran el consumo y la construcción, en línea de lo que ha pasado con el empleo en sector servicios y sector ladrillo. Hay 600.000 viviendas en construcción (ya veremos quién las compra) pero el aumento en el segundo trimestre es del 4,6% frente al 5,2 del primero.
  • El euribor hoy nos sorprende con un 4,792. El techo parece estar todavía un poco más alto de lo que dicen Almunia, Solbes y Chacón. Mañana nos vemos con Trichet.
  • La inflación se mantiene estable en agosto, al 1,8% en la eurozona y al 2,3% en España. Pero ya sabemos lo que está por venir en invierno, previsiones de petróleo más caro y bienes básicos en alza. Estas previsiones son las que tiene en cuenta el BCE, y no si crecemos más o menos.

Puede que los datos se interpreten a conveniencia pero el murmullo dramático de fondo ya está desatado. Por si fuera poco, el índice de confianza elaborado por el ICO bajó 6 puntos en agosto, por las expectativas tan poco halagüeñas que demuestran tener los mil consumidores encuestados. Un indicador de la incertidumbre que se va a instalando en nuestra economía, como ya va reconociendo Solbes con timidez.   Leer más

Agua de Valencia

Decir simplemente que es un cóctel exquisito, por si alguien no lo conoce, hecho a base de champán y zumo de naranja, muy abundante en tierras levantinas. Hasta aquí llega lo más diplomático que puedo decir hoy. Y eso que he intentado ponerme en el lugar del prójimo.


Pero no. Me voy a despachar muy a gusto, que para eso tengo esta bitácora. Porque vamos a ver, señores comunidad-valencianos o país-valencianos (se den por aludidas las tres provincias): con los cantabrones habéis topado. Todavía no os hemos perdonado el amañe del censo que os permitió, con Eurostat de fedatario público, sacarnos del Objetivo 1 para que los fondos europeos no se desviaran del camino bueno, el vuestro. Claro, entre que somos menos y los vecinos nos suben la media, pues tocamos a más. Y coló el asunto. Pero no os preocupéis, que nos vamos arreglando.
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La escasez, el bolsillo y la caradura

No ha sido fácil pero creo que lo conseguirán. La culpa de todo la tienen el euro, los tipos de interés y, de paso, el gobierno. Me refiero, claro está, al balance que los hosteleros hacen del verano: mucho bocadillo y poca paellita en la terraza.

Por supuesto, los que más se quejan son los hosteleros de gama media-baja, porque los establecimientos más cool siguen manteniendo el tipo, a diferencia de lo que hará Trichet este mes con el suyo. El problema hay que buscarlo en que la gente va más apurada por las subidas hipotecarias, que se comen el ahorro para las vacaciones de los que se las pueden permitir, y en los precios ya de por sí inflados tras la entrada en el euro, con esa estupenda tabla de conversión aplicada por el gremio: 1 € = 100 pesetas, 50 € = 5000 pesetas.

Algo de lo mismo hay en las subidas de los alimentos básicos, como ya se ha encargado de reseñar la comisaria del ramo. Ciertamente hay restricciones a la producción y muy cierta es la realidad del bolsillo europeo, pero algo de culpita tienen los distribuidores más poderosos, que dentro de poco nos venderán la carne y los huevos en tubos de marca blanca porque el sector primario ya no tiene gente ni medios para dedicarse al oficio de dar de comer. Productores marginados gracias al margen comercial.

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