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Bitácora de crisis

La crisis económica en tiempo real

Etiqueta "Economía Social": 9 resultados

Las monedas sociales (II)

La semana pasada os proponía, con un interés meramente divulgativo, el tema de las monedas sociales, una pieza más de las que componen la llamada economía alternativa. En concreto, planteaba algunos criterios generales para que un objeto pudiera convertirse con éxito en moneda de cambio, es decir, en dinero: confianza, escasez, usabilidad, (no)caducidad y convertibilidad. Criterios que se pueden discutir desde la ideología pero que no deben ser utilizados para ridiculizar ninguna iniciativa local, especialmente si nace de la propia sociedad civil.

En la entrada de hoy me gustaría comentar algunos ejemplos reales de estas monedas. Aportaré mi punto de vista desde los criterios que he planteado en el post anterior con el objetivo de abrir un debate constructivo.

El tiempo como divisa   Leer más

La economía alternativa: ladran, luego cabalgamos

Estos días hemos oído hablar de una nueva aplicación para móviles que conecta a particulares para compartir desplazamientos en coche previo pago de su importe. Los taxistas –no tengo nada contra ellos- ya han elevado el tono de voz ante semejante acto de piratería como antes lo hicieron actores, músicos, medios de comunicación, hosteleros, etc. cuando se encontraron con nuevos y mejores jugadores en su sector. Argumentan los taxistas que la aplicación va a ser un coladero de intrusismo y economía sumergida y no es la primera vez que alguien la emprende contra otras soluciones para el mismo problema. Lo cierto es que el gremio del transporte sabe perfectamente lo que tiene que hacer para defenderse porque tienen margen para ello: innovar sin piedad. Pero no sé por qué todo el mundo se empeña en estancarse en las fases de negación y enfado ante la competencia en lugar de coger el toro por los cuernos y aprender del enemigo.   Leer más

Cuando el capital es el trabajo

Imaginad la situación. Serie televisiva de hospital, mitad de la enésima temporada. El centro sanitario corre peligro debido a la falta de financiación, o cae en manos de unos malvados capitalistas o cierra. Un grupo de médicos valientes y emprendedores deciden poner pasta para quedarse con él. A fin de cuentas, ellos son los que conocen el core business y, sobre todo, los que empatizan con el cliente hasta el extremo. Como es evidente, no todo sale bien (y en esto hay que agradecer a los guionistas el realismo de la trama). El primer business angel que accede a conocer el proyecto está encantado con la profesionalidad de los doctores pero tienen una carencia crítica: falta un gestor en el equipo, alguien que se ocupe de los números y tenga buen pulso para tomar decisiones económico-financieras. Finalmente, el hospital acaba en manos de una fundación y… hasta aquí la trama puramente empresarial.   Leer más

Cuando los usuarios se organizan

En un análisis muy superficial sobre el funcionamiento de la economía, uno puede pensar que las empresas sólo tienen dos opciones en el mercado: monopolizar o competir. Con la misma superficialidad también podemos añadir que el monopolio es malo y la competencia es buena, aunque está claro que ninguna de las dos situaciones se dan en estado puro. Es más, donde aparentemente hay empresas compitiendo, resulta que hay un pedazo de cartel pactando el precio de las papeletas electorales o del asfaltado de una región entera. Y donde parece que hay un gran acuerdo de caballeros, puede que no haya más que una historia de cuernos e incentivos a la traición. Pura teoría de juegos. No me digáis que no es entretenida.

Hay situaciones en las que el camino óptimo no es ni competir ni acaparar, sino el camino del medio: la cooperación. Por el lado de la oferta esta estrategia es habitual y, desde mi punto de vista, muy sana cuando todo el mercado se beneficia: centrales de compra, joint ventures, alianzas estratégicas, clusters sectoriales, asociacionismo… No hay ningún problema siempre que haya transparencia y sepamos de qué van las partes contratantes. A diferencia de las estrategias oligopolistas, la cooperación empresarial permite que oferta y demanda se den la mano. Y, sobre todo, es la fórmula para que los pequeños puedan mirarle a los ojos al Goliat de turno.   Leer más

Cooperativismo y vivienda

La economía trata de producir bienes (y prestar servicios), a partir de una diversidad de recursos más o menos abundantes, con el objetivo de cubrir necesidades de variado pelaje. Hasta aquí la teoría, tal y como la explicaba en la entrada anterior. En la práctica, las personas nos dedicamos a hacer acopio de recursos, por si acaso en el futuro sirven para producir algo útil… o inútil. Entre esos recursos, no sólo el dinero es objeto de deseo. Hay quien acapara conocimiento, a base de cursos para el curriculum. Mucho más antigua es la especulación con materias primas, una práctica muy eficaz para que se cumplan todas las profecías sobre los tiempos de escasez. Y, como no, el suelo siempre ha dado mucho juego en ciertas culturas como la mediterránea o la anglosajona.

Lo cierto es que el suelo, como recurso, sirve para muchas cosas: para producir alimentos, para crear zonas de esparcimiento y, desde luego, para construir edificios destinados a diferentes usos. Vale, ya podéis dejar de reír… El caso es que lo que estamos viendo en los últimos años (caídas de precios, quiebras, rescates y, por supuesto, desahucios) deja claro que nos hemos cubierto de gloria como sociedad. Las personas necesitamos un suelo y un techo para vivir y, en el siglo XXI y en un país del primer mundo, no hemos sido capaces de resolver algo tan básico. Este fracaso social y económico es colectivo. No, que nadie mire para otro lado. Por muy vistoso que sea el papelón de administraciones, entidades financieras y empresarios del ladrillo, todos hemos participado en el resultado final. Ya veis, es lo que tiene cuando se ven las cosas con enfoque macro.   Leer más

Una de finanzas cooperativas

Pillines. Que después de cuatro entradas mentando al cooperativismo ya os imagináis que tengo algo que decir sobre lo de las aportaciones subordinadas. Por si el foro sobre la cuestión no echaba ya bastante humo, ahora se nos ha presentado ADICAE para echar más leña al fuego. Pues bien, siento deciros que en este post no me voy a posicionar ni por los buenos, ni por los malos, ni por los malísimos. Aburrido que soy. Sólo pretendo introducir algún elemento informativo para el debate, un poco de culturilla financiera cooperativa, por si os sirve. Y agradeceré que en los comentarios no me saquéis la mitología vasca, porfa. Esto no va de simpatías ni de fobias.

Bien, lo primero que hay que entender es que la cooperativa es el único formato de nuestro ordenamiento jurídico que mira por la empresa en lugar de por el empresario. Lo que importa es que la organización sobreviva y no tanto el beneficio del que pone el dinero. Lo colectivo por encima de lo individual, ya sabéis. Además, al movimiento cooperativo lo que le mola de verdad es movilizar personas, cuantas más mejor, para ganar tamaño, bien incluyendo socios o bien tejiendo redes. Ejemplos hay por el mundo: Credit Agricole, Groupama o el Circo del Sol. Y también Mondragón. Las cosas se hacen a lo grande y con mayor razón en sectores como el industrial, el financiero o la distribución. No, no son manías de los vascos, va en los genes del cooperativismo.   Leer más

Racing S.Coop

Esta entrada va a ser un poco atípica para mí porque no soy nada futbolero y el negocio que rodea al deporte rey siempre me ha tenido un poco mosca. Pero me hacía falta una buena excusa para felicitar al Racing de Santander, el equipo de mi Tierruca Montañesa, por esos 100 añitos que no se cumplen todos los días. Un gran día que, por una diversidad de factores, celebramos en las peores condiciones: con frío siberiano, en Segunda División y con varias mareas contraprogramadas para este día tan señalado por la historia de España.

Como es evidente, el título que le he puesto al post (1) es una pequeña e intrascendente ocurrencia que me permite enlazar con los temas que estoy tocando en el blog. Porque me parece que al Racing y a casi toda la Liga española les viene muy grande el traje de Sociedades Anónimas Deportivas (S.A.D) que diseñó en su día la Ley 10/1990 del Deporte, con la buenísima intención de solucionar la responsabilidad patrimonial de los clubes, mejorar su transparencia financiera y el acceso a mercados impropios de su actividad, como la Bolsa. Una posibilidad que ni siquiera han necesitado los grandes del lugar. Pero es que no sólo es la fórmula jurídica lo que me falla, sobre todo son los modelos de negocio que envuelven al fútbol pero que no tienen al fútbol como propuesta central de valor. Vale que cualquier negocio tiene todo el derecho del mundo a reinventarse, pero cuando ya no eres capaz de dar lo que tus clientes te pedían y te siguen pidiendo, igual hay que cerrar la persiana y dedicarte a lo que realmente te da de comer.   Leer más

Democracia, economía social y servicios públicos

Si algo echo de menos en los debates sobre política económica es la incapacidad que demuestran las partes contratantes para proponer terceras vías, soluciones nuevas que pueden hacer ganar a unos, a otros y, de paso, al interés general. Qué duda cabe que el interés general siempre es el principal dañado en el tira y afloja que nos traemos con los servicios públicos. Mientras los funcionarios defienden lo suyo y los espabilados de turno se frotan las manos para entrar a saco en el nuevo filón, seguimos sin resolver el dilema de cómo cubrir una serie de necesidades básicas sin que la economía y el sentido común mueran en el intento. Y a mí no me vale con aquello de que ya tenemos políticos para pensar y solucionar la papeleta a gusto de todos. Aquí hablamos de una hucha colectiva y algo tendremos que decir los contribuyentes sobre el tema. Vamos, digo yo.   Leer más

Cooperativismo y economía social: nos organizamos o nos organizan

Decía en mi entrada anterior que, en estos tiempos de mucho trabajo y poco empleo, igual hay que volver al objetivo último de la Economía, que no es precisamente perseguir unos hitos de crecimiento, productividad u ocupación, sino cubrir las necesidades de las personas y de los colectivos. A las preguntas económicas básicas –qué, cuánto y cómo producir- se puede responder de varias maneras y ahí entran las ideologías. Pero resulta que, si nos desenfocamos de las necesidades reales, podemos entrar en contradicciones como las que vemos a diario, a saber: que se destinan cantidades ingentes de recursos –públicos y privados- para producir bienes y servicios de utilidad complicada de entender, mientras que necesidades básicas quedan a la espera de una solución. De nada sirve ser eficientes si no somos eficaces, es decir, si una necesidad concreta no ha sido resuelta, no tiene sentido hablar en términos de austeridad o despilfarro. Ni siquiera en nombre del Empleo.   Leer más

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Mas abonados a la nueva economía social

Fragueiro. Moncho Borrajo, al que ayer vi actuar en Valencia, en el teatro Olympia. Resultó que durante de su obra me regaló un Cd de música, cuyos beneficios tienen como finalidad, una asociación sin ánimo de lucro. Un personaje amante del teatro, mago de las emociones, cambia el escenario, por lo que va salvar la economía capitalista. Una economía con fines sociales. El hecho de ayudar a niños

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